ESCRIBA LO QUE DESEA LEER EN ESTE BLOG

domingo, 27 de febrero de 2022

Teoría y metodología de la investigación científica

 Teoría y metodología de la investigación científica 

por Armando Eloy García de la Figal Costales Theory and methodology of scientific research by Armando Eloy García de la Figal Costales 

El Consejo Editorial de la revista Transformación, conocedor de que se ha consultado el reciente libro de Armando García de la Figal Costales, nos ha invitado a comentar su contenido. El texto Teoría y metodología de la investigación científica aborda desde el proceso del conocimiento, los métodos de la investigación teórica y empírica y la metodología general empleada en la investigación científica hasta los conceptos y etapas del proceso de creatividad y la institución de la ciencia. En el texto se realiza un recorrido por las diferentes aristas de la investigación, así como elementos del diseño teóricometodológico, la elaboración de informes y publicaciones científicas, relaciones entre la ciencia - técnica- tecnología, además de profundizar acerca del proyecto de investigación, su estructura y clasificación. 

Diversos temas relacionados con la investigación, se abordan con profundidad en el texto. Se trata de un libro de agradable y fácil lectura, interesante, muy actualizado en el que se realiza un análisis que contribuye a la elaboración de artículos, metodologías, estrategias y, modelos como resultados de investigaciones doctorales, maestrías y trabajos de diploma, así como a la fundamentación de proyectos que profundizan en el quehacer educativo del país. 

El análisis de diversos métodos, los elementos esenciales de la elaboración primaria de los datos empíricos y el cálculo de los errores de las mediciones y experimentos constituyen otros tópicos que se profundizan en su contenido. Se ofrece además un pequeño glosario de términos, conceptos científicos y elementos esenciales de la dialéctica marxista, sus categorías y leyes. Culmina el libro con un cuerpo de anexos donde se presentan ejemplos de errores de medición, artículos, fundamentación de investigaciones científicas y proyectos de investigación. Invitamos a su lectura, a través de la cual podrá encontrar una rica fuente de inspiración para actuales y futuros emprendimientos. 

Dr. C. Pedro Juan Núñez Pardo, prof. Titular.


VER AQUÍ

lunes, 21 de febrero de 2022

DIFERENCIAS Y SIMILITUDES EN LAS TEORÍAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO

DIFERENCIASY SIMILITUDES EN LAS TEORÍAS DEL CRECIMIENTO ECONÓMICO MARLENY CARDONA ACEVEDO CARLOS ANDRÉS CANO GAMBOA FRANCISCO ZULUAGA 

INTRODUCCIÓN

El análisis del crecimiento económico, entendido como resultado de la dinámica donde se entrecruzan producción de formas de conocimiento, relaciones de poder e instituciones del desarrollo, han sido una preocupación de la ciencia económica, desde los diferentes enfoques y teorías. Además, el crecimiento económico, es el resultado de la unión de dos aspectos: a) La necesidad de razonar sobre las relaciones sociales y las formas productivas; y b) La reflexión sobre el hecho del interaccionar en un ambiente económico complejo que se expresa en resultados de variables agregadas. 

Lo anterior, lleva a reflexionar sobre el fin de la economía como expresión de la acción del hombre; transformando sus búsquedas que estaban sometidas al «principio de necesidad» aristotélica, por el «principio de maximización» que fundamentan la economía neoclásica, lo cual conduce a una tecnificación de la economía, que la desnaturaliza. 

Así, el desarrollo expresado en procesos que generan acumulación y crecimiento, contiene también, la relación conocimiento - poder. La emergencia del crecimiento económico como categoría, ha estado enmarcada, en las interpretaciones desde las diferentes escuelas, que de alguna manera han sido consideradas producto directo de una época, de una necesidad imperante, que subyace de las oscilaciones cíclicas y de una generación intelectual. 

Los últimos años han mostrado una evolución del concepto de desarrollo, alejándose cada vez más de su sinonimia con el concepto de crecimiento. Ahora es frecuente interpretar el desarrollo que lo colocan en un contexto mucho más amplio que la economía, acercándolo mucho a una suerte de constructivismo en el que prima lo subjetivo, lo intangible, lo humanístico, lo sistémico, la complejidad, para citar sólo algunas de las características que se atribuyen ahora a la idea de un desarrollo societal. 

La riqueza, resultado de la búsqueda de los deseos de vida, las metas hacia la consecución de los sueños, la perseverancia en los proyectos y el apasionamiento constante por encontrar la felicidad, es la constante del ser humano. Según González (2004), el ideal ético propuesto por el utilitarismo clásico, según Bentham es la máxima felicidad para el mayor número de personas durante el mayor tiempo posible, esta es la medida de lo correcto. 

Además, el mismo Adam Smith estudia la economía como una parte de la política. Debemos avanzar unos años, tal vez hasta John Stuart Mill, para comprobar la emancipación neta de la economía respecto a la política y la moral en el ámbito del saber económico. Dichos aspectos son abandonados en los postulados de los neoclásicos cuando definen el crecimiento económico. 

La economía ha recibido, hasta cierto punto, el reconocimiento por la formalización que ha logrado a través de la formulación matemática y las consideraciones metodológicas que ha efectuado en el contexto del crecimiento y el desarrollo económico. A pesar de este hecho, muchos economistas han expresado su desilusión y descontento en relación al progreso y el estado actual de la sociedad. La economía se describe como una ciencia social encargada de estudiar un aspecto importante de la sociedad y, por lo tanto, es de suponer que ésta es capaz de aportar al entendimiento de la sociedad y a sus problemáticas complejas. La complementariedad esencial entre los factores de producción y entre distintos sectores es la base para fundamentar una teoría del crecimiento. 

En este documento de trabajo, hacemos una revisión de las teorías que parten del análisis del crecimiento para construir teoría económica, concatenando partes y asociando postulados desde el enfoque clásico y keynesiano y asumiendo autores, que se consideró, aportan nuevas explicaciones desde otras escuelas. Nuestro problema no es la utilización plena de todo el conocimiento, sino más bien el mejor uso que podamos lograr frente a la categoría “crecimiento económico”. 

Con el fin de mostrar las principales teorías sobre crecimiento económico hemos organizado el siguiente esquema. Se desarrolla el tema del crecimiento económico, partiendo de la teoría moderna (postkeynesiana) y realizando un estudio detallado del modelo de Harrod - Domar, del modelo de SolowSwam ampliado, la teoría del crecimiento endógeno, el conocimiento spillovers, las leyes de crecimiento de Kaldor, la Edad de Oro de Robinson, y el orden espontáneo del mercado de Hayek y la Escuela Austríaca. Por último, se presentan postulados sobre el impacto del capital humano, la dinámica del proceso industrial, la concepción del territorio en el crecimiento, el aporte de las unidades productivas y las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME) en el crecimiento industrial, y la relación entre el “desarrollo” y el crecimiento económico. 

La preocupaciones alrededor del crecimiento económico son muchas y encierra cuestionamientos que van desde la definición de las variables con formalización teórica y matemática hasta planteamientos ideológicos que lo explican desde las lógicas de poder inmersas en la dinámica económica y en su concepción filosófica. 

Según el profesor Hayek, la economía se está recuperando de un largo período de decadencia que fue causado por la transición que intentó hacer de la microeconomía a la macroeconomía, “la microeconomía puede explicarnos algo a pesar de que, por la naturaleza de la economía, tiene límites en su poder explicativo. Precisamente por estas limitaciones en su poder interpretativo, los economistas decidieron construir un nuevo sistema que pensaron que era más científico: la macroeconomía. Sin embargo, resultó que este esfuerzo está basado en hipótesis erróneas, y ha sido un fracaso total”.1 

La limitación principal de la economía es explicar cómo es posible adaptarse a lo desconocido. Por que no hay duda que los cambios constantes de la actividad económica son causados por gran número de eventos que nadie conoce como un todo. De tal manera que estamos actuando constantemente para adaptarnos a eventos que no conocemos, y utilizamos para este propósito condiciones sobre las cuales no tenemos información directa. 

Los economistas debemos aceptar que ignoramos muchos datos que sería normal que un físico conociera. Esta situación se debe al hecho de que tenemos que trabajar con estructuras complejas y con un número de variables en interacción que resulta ser mucho mayor del que tienen que manejar los físicos. La realidad social es más compleja que la realidad del mundo físico. Según Hayek, no sólo porque uno tiene que trabajar con un mayor número de variables sino también porque se presenta un mayor grado de inestabilidad en las relaciones funcionales, las variables son más heterogéneas y, además, resulta a veces muy difícil aislar una variable de las demás. 

El desarrollo de refinados modelos econométricos y de inferencia estadística no puede cumplir la función de suministrar un marco conceptual realista de cómo opera un sistema económico. La aplicabilidad de los distintos modelos teóricos de crecimiento económico a la realidad de los países es compleja, ya que cada estructura productiva responde a diferentes factores del mercado y de la misma construcción social de cada comunidad. Además, los territorios y las ventajas que de este surgen son radicalmente distintas en cada país. Los axiomas, por lo tanto, serán diferentes, sin embargo, son supuestos necesarios para la elaboración de un modelo de crecimiento industrial. 

Una de las dificultades para entender el concepto del crecimiento económico, surge en las propias raíces históricas, y en la realidad que enfrenta la modernidad, amenazada por el deterioro en la capas sociales y de su medio ambiente. Estas raíces y las realidades han inmerso a la teoría económica en un prolongado e interminable cuestionamiento que se centra en intensos debates y diversas complicaciones de método e ideología. 

Las primeras preocupaciones de los economistas se dirigieron hacia el problema del crecimiento económico. Según Landreth y Colander (1994), al tener una orientación macroeconómica, los economistas clásicos estaban preocupados no sólo por las fuerzas económicas que determinaron el crecimiento, sino también por los factores culturales, políticos, sociológicos e históricos. Su preocupación por el crecimiento los condujo al estudio de los mercados y al sistema de precios como un asignatario de recursos. 

1 En: “Algunos creadores del pensamiento económico contemporáneo: Un diálogo con el profesor Hayek”. Fondo de Cultura Económica, México. 1977. 

Con la Revolución Industrial se generalizó la idea de crecimiento económico constante, entendido como progreso ilimitado, tendente al perfeccionamiento y a la evolución. Hasta finales del siglo XIX el proceso de industrialización europea, y modestamente el despegue de la agricultura en los países industriales, coincidieron con un período de extraordinaria expansión del comercio internacional bajo la premisa del liberalismo. Según Galindo y Malgesini (1994), a pesar de que el liberalismo no contemplaba el tema del crecimiento, la práctica de la libertad de mercados fundamentada en la iniciativa privada y en la libre competencia originaron el despegue económico del capitalismo en sus primeras fases. 

La categoría crecimiento económico, en la teoría económica formal, es un fenómeno relativamente reciente. Durante el siglo diecinueve la preocupación de los economistas clásicos estuvo centrada en el desarrollo económico; a principios del siglo veinte el interés se centraba en el análisis de problemas de carácter esencialmente estático, y a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, los macroeconomistas prestaron más atención a las fluctuaciones económicas en el corto plazo. Sólo a partir de finales de la década de los cincuenta, el crecimiento económico se ubicó en el centro de los intereses de los economistas y de los objetivos de política, trascendiendo el interés por los problemas del desarrollo y las desigualdades estructurales y sociales. 

El crecimiento económico se hace compatible con la ley de los rendimientos decrecientes y los hechos observados en la realidad. Según Schumpeter (1963), las oleadas de descubrimientos e inventos que se producen periódicamente provocan repentinos aumentos en la tasa de beneficios del capital y en la inversión; conforme se extienden los nuevos conocimientos y se imitan las nuevas tecnologías, los beneficios empiezan a disminuir y con ellos la tasa de inversión hasta que una nueva oleada de descubrimientos impulse a una nueva fase expansiva. 

La teoría del crecimiento ha incorporado otros elementos dentro de su análisis. Schumpeter, proponía que el sistema financiero es importante para la promoción de la innovación tecnológica y el crecimiento económico en el largo plazo (Carvajal y Zuleta, 1997). En el plano empírico las primeras evaluaciones de esta hipótesis se llevaron a cabo en la década de 1970 (Goldsmith, 1969; Mckinnon, 1973 y Shaw, 1973), para muestras pequeñas de países, con resultados que apoyaban la idea que la mejor estructuración financiera de una economía acelera el crecimiento. Por supuesto, las simples relaciones empíricas resultaban cuestionables en tanto carecían de fundamentación teórica.2 

La época de la primera posguerra comenzó con una preocupación más generalizada sobre la dinámica económica. Se presentó un período de relativa expansión en la década de 1920, pero ésta finalizó con la depresión de 1929. A partir de este momento, el pensamiento keynesiano sobre la intervención del Estado surgió como la solución fundamental para suavizar la depresión que vivía el mundo capitalista, y para hacer posible el crecimiento mediante políticas anticíclicas, centradas en la determinación de niveles satisfactorios de demanda agregada, en forma esencial, a través del gasto público. 

2 Desarrollos recientes han presentado modelos de crecimiento en los que la intermediación financiera afecta la tasa de crecimiento (endógeno) del PIB per cápita en el largo plazo, y de ellos se extrae la lección de que las políticas de represión al sistema financiero, o la excesiva intermediación en sus funciones tienen efectos nocivos en el crecimiento de largo plazo. 

Keynes afirmaba que “los postulados de la teoría clásica sólo son aplicables a un caso especial y no al caso general. Más aún: las características del caso especial supuesto por la teoría clásica no son de la sociedad económica en la que vivimos, de donde resulta que sus enseñanzas engañan y son desastrosas si intentamos aplicarlas a los hechos de la experiencia”.3 

El crecimiento de la economía, tal como se refleja en el crecimiento de la población y de la riqueza, no se debe entender como desarrollo. Este fenómeno no representa características cualitativas. El desarrollo, en nuestro sentido, es un fenómeno ajeno a lo que puede observarse en la corriente circular o en la tendencia hacia el equilibrio. Es un cambio espontáneo y discontinuo en los canales de la corriente, es una perturbación del equilibrio que altera y desplaza en forma definitiva el estado de equilibrio que antes existía. 

Es este marco el que ha consagrado el discurso del desarrollo económico, en donde las premisas sobre el bienestar general, la acumulación de riqueza, la plena concepción del ser humano y el desarrollo sostenible han sido la base del debate para la definición del concepto. Las condiciones para el desarrollo no sólo se definen por la acumulación de conocimiento y capital físico en un territorio; este va más allá de eso, se trata de crear los instrumentos para gestionar los procesos de ordenamiento social, y las instituciones y el marco regulatorio que permitan potencializar las diferentes expresiones del capital en las regiones. 

El proceso de acumulación y la dotación de recursos que posee una región determinan las ventajas competitivas y comparativas, las cuales posibilitan la creación de firmas y el crecimiento económico de un territorio. La forma en que se utilicen dichos recursos y potencialidades puede disminuir o agravar las desigualdades regionales, industriales o sociales dentro del espacio. El proceso de reestructuración de las firmas y las estrategias empresariales son producto de la lógica territorial diferencial, en su afán por conseguir mejores niveles de competitividad a través de un sistema flexible. 

El crecimiento, como se ha visto, es una preocupación central de la economía, que se refleja en los paradigmas teóricos de la historia económica. El propósito de este trabajo es presentar un análisis del pensamiento de los principales autores y corrientes que han reflexionado sobre este aspecto después de la segunda posguerra; además, la relación del bienestar con el crecimiento económico, el aporte de las unidades productivas al crecimiento y el concepto del territorio en el crecimiento. 

3 KEYNES J.M. (1986). “La Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero”. Fondo de Cultura Económica, pág. 3.

1. LA GENERALIZACIÓN DE LA MACRODINÁMICA: EL MODELO DE HARROD - DOMAR 

El primer modelo que se tiene en cuenta en este análisis es el modelo de crecimiento de Harrod (1939) - Domar (1946), el cual amplía las ideas de Keynes, a través de la macroeconomía dinámica, es decir, el análisis de las fuerzas determinantes de las tasas de aumento de las principales categorías de la demanda (bienes de capital, exportaciones, etc.). En este sentido, según Galindo y Malgesini (1994), el modelo plantea la importancia de las expectativas como factor que podría influir sobre dichas variables. 

Este modelo pretende dar un enfoque dinámico al aporte de Keynes y establece un modelo que iba a ser punto de base para desarrollos posteriores, que intentaron mejorarlo a través de la introducción de nuevas hipótesis o variables. El modelo de Harrod - Domar se realizó de forma paralela e independiente, pero ambos planteamientos llegaron a conclusiones similares, aunque con algunas diferencias.

VER MÁS AQUÍ

domingo, 20 de febrero de 2022

The Economist hoy

 The Economist hoy

Una edición dominical de nuestro boletín diario

Hola desde Londres,

Seguimos con nuestra lectura de las hojas de té, viendo lo que esperamos que mantenga ocupada a la redacción en los próximos días. Envíe sus comentarios a través del correo electrónico que aparece a continuación. Hojas en el platillo de esta semana: té verde matcha.

Cuando los periodistas hablamos de la niebla de la guerra, solemos referirnos a la confusión que se extiende cuando estallan los combates. Estos días, una niebla de guisantes ha precedido a una posible guerra. Rusia mantiene su amplia y amenazante presencia en las fronteras de Ucrania, mientras afirma que no la invadirá. El presidente Joe Biden está seguro de que lo hará. Los separatistas dentro de Ucrania han estado lanzando más proyectiles de lo habitual contra la población civil, y los funcionarios ucranianos se están preparando para los feroces ciberataques. Pase lo que pase, y la guerra parece cada vez más probable, creemos que Vladimir Putin ha cometido un error al amenazar con una invasión, y que Rusia pagará un alto precio a largo plazo. Reunimos toda nuestra cobertura de Ucrania en nuestro centro online.

La incertidumbre extiende los costes económicos más allá de Europa Central y Oriental. Incluso antes de que se vislumbrara la posibilidad de una guerra, los mercados mundiales estaban agitados. La preocupación persistente es la inflación. Una espiral de precios y salarios amenaza en muchas economías, y los aumentos de los tipos de interés parecen seguros. Los trabajadores son los más perjudicados. Hay que estar atentos a que los precios del petróleo oscilen tanto como los mercados. El barril de petróleo superó los 100 dólares la semana pasada. Puede que Putin se alegre de los altos precios de las principales exportaciones de petróleo y gas de su país, pero los consumidores sufren. Razón de más para reducir antes la dependencia de los combustibles fósiles.

En Gran Bretaña, las últimas restricciones del covid-19 desaparecerán en breve. A los adultos se les ha ofrecido al menos tres dosis de la vacuna, y es poco probable que los hospitales se vean desbordados. Los pubs, teatros y restaurantes de Londres vuelven a bullir (lo comprobamos regularmente). La experiencia británica pronto será compartida por la mayor parte del mundo rico. Sin embargo, Hong Kong se enfrenta a una perspectiva más sombría, ya que el covid se está extendiendo con rapidez, a pesar de que las autoridades intentan imponer un enfoque de covid-cero similar al de la China continental.

Mientras tanto, los estadounidenses pueden saber más sobre el destino de Donald Trump. A él y a los miembros de su familia se les ha pedido que presten declaración en una investigación en Nueva York sobre un posible fraude en las empresas familiares. Sus contables han dejado de trabajar con él. (Él niega haber actuado mal). La CPAC -reunión anual de conservadores influyentes- se celebrará a finales de esta semana. En años anteriores, la lealtad al Sr. Trump era abrumadora en estos eventos. Ahora hay señales de que la estrella de Trump está en declive, incluso entre los republicanos.

Más allá de eso, hay que estar atentos a una historia perenne. Revisé nuestro archivo histórico y encontré que mencionamos a Argentina en 1844, y que escribimos por primera vez sobre el FMI en Argentina en 1965. El país ha ofrecido durante mucho tiempo una lamentable historia de mala gestión económica. Ahora el presidente, Alberto Fernández, espera convencer a los legisladores para que acepten el último acuerdo del FMI para reestructurar unos 44.500 millones de dólares de deuda. Una predicción segura: seguiremos escribiendo sobre estos problemas en Argentina durante décadas.

Gracias de nuevo por sus atentos correos electrónicos. Muchos de ustedes me escribieron para decirme, a menudo con gran confianza, que no hay posibilidad de una nueva guerra en Ucrania. El Sr. Putin, decís, no tiene intención de enviar sus tropas a la frontera. Espero que tengan razón. El embajador Georgios Poukamissas, de Grecia, dice que Ucrania "no es apta" para entrar en la OTAN y que, de todos modos, no ha aplicado los acuerdos de Minsk de 2015. Mi respuesta: nada de eso, en todo caso, justificaría una guerra.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, Richard Cantillon

 Ensayo sobre la naturaleza del comercio engeneral,

 Richard Cantillon 

La Biblioteca de la Libertad busca poner a disposición del público de habla hispana, de manera gratuita, libros clásicos relacionados a la filosofía liberal. Este es un proyecto elaborado en conjunto por ElCato.org y Liberty Fund, Inc., que coinciden en su misión de promover las ideas sobre las que se fundamenta una sociedad libre. Los libros que se encuentran en la Biblioteca comprenden una amplia gama de disciplinas, incluyendo economía, derecho, historia, filosofía y teoría política. 

Los libros están presentados en una variedad de formatos: facsímile o PDF de imágenes escaneadas del libro original, HTML y HTML por capítulo y PDF de libro electrónico. 

 Sobre el autor Richard Cantillon (c. 1680 – 1734) fue un economista irlandés-francés cuya obra Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general ha sido catalogada como “la cuna de la economía política”. Nació en Irlanda pero desde joven se fue a vivir a París donde adquirió la nacionalidad francesa. Poco se sabe sobre la vida de Cantillon, excepto que se dedicó con éxito a la banca y al comercio desde temprana edad. Sin embargo, sus negocios le valieron múltiples enemigos que lo persiguieron hasta su trágica muerte en el incendio de su casa en Londres, el cual se cree que fue deliberado. 

Cantillon realizó importantes contribuciones en prácticamente todos los campos del análisis económico moderno: epistemología de la economía, microeconomía, macroeconomía y teoría monetaria, y economía internacional Essai Sur La Nature Du Commerce En General fue escrito en 1730 pero no se publicó hasta 1755 debido a la fuerte censura del gobierno francés. El libro tuvo gran influencia en la teoría económica de Adam Smith y de algunos fisiócratas franceses. Sin embargo cayó en el olvido durante gran parte del siglo XIX.

Prefacio 

 Fuerte contraste el existente entre la serenidad del Ensayo de Richard Cantillon, cuya versión castellana ofrece ahora el Fondo de Cultura Económica, y la enigmática personalidad de su autor, en cuyos interesantes perfiles trabajaron con ahinco Sir Stanley Jevons, verdadero descubridor de esta importante obra, y Henry Higgs, quien presentó con un admirable artículo la edición bilingüe —en francés e inglés— por encargo de la Royal Economic Society, de Londres, en 1931. 

 Leyendo el Ensayo podría decirse que Cantillon había sido uno de esos afortunados pensadores a los cuales Thorstein Veblen distinguía con la preciada posesión de largos períodos de "ocio ostensible". Las ideas aparecen en este libro meditadas, saboreadas, dichas con esa calma, ignorada por nuestros economistas actuales, acosados siempre por la presión de acontecimientos nuevos y rectificaciones constantes. Richard Cantillon, el escritor, definía con rigor filosófico, ejemplificaba con tino y prudencia, insistía una y otra vez, con tenacidad de predicador religioso, hasta fijar los conceptos con un académico rigor. 

 En poco más de veinte años el mundo económico asistió a la aparición del Ensayo, conoció la rica actividad de Turgot y la fisiocracia, y puso la clave a la primera y gloriosa etapa de la Economía con la aparición de la Riqueza de las Naciones, de Adam Smith. Pocos años fueron precisos para dar a esta última obra y a las de Turgot y su grupo la circulación más amplia, no sólo en la Europa continental y el Imperio bri tánico, sino en los países hispanoamericanos, agitados ya por los primeros anhelos libertadores e independentistas. 

 Más de un siglo hubo de transcurrir en cambio hasta que Jevons —en un estudio que como epílogo reproducimos— llamó la atención sobre el Essai, en 1881, y un decenio más tarde el Prof. Henry Higgs derramó nuevas luces sobre el autor y su obra en un luminoso artículo publicado en el Harvard Quarterly Journal of Economics (año de 1892), en el que quedaron esclarecidas, hasta donde era posible hacerlo, las vicisitudes, inspiraciones y trascendencia de la obra de Cantillon. 

 Para el economista tiene este libro el poderoso atractivo de su incomparable solidez —sólo puesta en duda por Marshall, quien luego lo atribuía a la ligereza con que efectuó su lectura. Hoy ya nadie pone en entredicho la razón de quienes consideran al Essai como "la cuna de la Economía política. La valoración justa de los tres factores de la producción, luego clásicos en la obra de Jean Baptiste Say; el planteamiento de los problemas de la moneda, con una concisión y seguridad nunca más superados, ni siquiera por Ricardo; la función capital de la tierra como principalísima fuente de la producción y la riqueza, una idea cara a la fisiocracia naciente ; el planteamiento luminoso de la ecuación producto-tierra; la explicación exhaustiva del problema de los cambios interiores y exteriores, y otros muchos razonamientos que colman el ámbito entero de la Economía, con la única excepción de los impuestos, convierten a la obra de Cantillon en "un producto cultural tan valioso como el descubrimiento de la circulación de la sangre, por Harvey", según la feliz frase de Henry Higgs. 

 Admirará el lector de esta obra la justeza de muchas afirmaciones hechas por Cantillon hace dos siglos, pero adaptable precisamente a las circunstancias tan nuevas —y tan viejas- de la actualidad. Ante el espectáculo deprimente de doctrinas y pronósticos que en la era contemporánea recorren en pocos lustros el trecho que va de la gloria al descrédito o al olvido, el Essai comunicará inmediatamente a quien lo lea la sensación de validez eterna, y nos confortará a todos con la convicción de que la Economía se apoya sobre muy sólidos cimientos. 

 Detrás de la obra está el hombre, Richard Cantillon, lleno de rasgos interesantísimos y curiosas antinomias. Jevons y Higgs han aplicado a la personalidad de este autor la más se vera y paciente de las investigaciones críticas, donde entran por mucho la heráldica y la jurisprudencia, la contabilidad y la literatura. Perplejos quedamos entre la opinión de Mira beau, para quien Cantillon era una admirable figura, independiente, liberal, dotado de un deslumbrador talento, y el juicio de George Veron, quien fué por algún tiempo su cajero, y nos lo presenta como un hombre frío, calculador y despiadado. Caso bien frecuente, por otra parte, el de este hombre hecho para la vida regalada y suntuosa, donde destaca por el uso parsimonioso de sus variadas y brillantes dotes persona les, pero que trata con dureza a sus criados, con crueldad a sus deudores, con doblez a sus socios, con artería y desprecio —evidenciados en su testamento— a la propia esposa. En pocas palabras, un personaje que podría figurar dignamente en las galerías de Madame de Sevigné o del Conde de Saint-Simon. 

 Sabía mucho Cantillon del dinero y sus secretos, y vivió en una época donde toda especulación tuvo su asiento. John Law, el astuto y desaprensivo escocés, cuyas acciones del Mar del Sur subían y bajaban como "burbujas", distinguió con su encono al autor del Essai y le amenazó con encerrarlo en la Bastilla; pero Cantillon, avisado negociante de divisas, supo ganarle el juego, colaborando con él en los períodos de prosperidad; desprendiéndose del desinflado globo, en los de infortunio ; mandando por delante sus ganancias a Amsterdam y Londres; huyendo luego tras ellas, sin visitar más que por unas horas las prisiones del Chatelet; colocando sus disponibilidades en distantes y seguros parajes —Bruselas, Viena, Cádiz, los Países Bajos, la Metrópoli inglesa— acordándose del dicho de Shakespeare: "No poner todos los huevos en la misma cesta." Una lección que han seguido por instinto, sin leerla, con la misma sagacidad desaprensiva, muchos nuevos ricos de nuestro tiempo que no dejarán tras de sí un Ensayo como el de Richard Cantillon.

 Sabía hacer suyo y personal un negocio, cuando ganaba, y acogerse a la solidaridad mercantil, cuando perdía. De esa táctica no escapó ni su mujer siquiera, la bella Marie Anne Mahony, pintada por el elegante Largilliere, y que contó a Montesquieu entre sus numerosos admiradores. Con razón o sin ella Cantillon la desheredó en su testamento de 12 de julio de 1732. 

 ¡Qué extraño o será que hoy ignoremos su nacionalidad verdadera, si él mismo se titulaba irlandés cuando la justicia le alcanzaba y londinense en su testamento, y era francés de Dunkerque a juicio de ciertos amigos o de Provenza según otros! Lo cierto es que siendo un gran economista vivió con suntuosidad, murió violentamente —por cierto, a manos de un criado— y dejó una cuantiosa fortuna, muchas joyas y obras de arte, una casa en París y otra en los arrabales de Asnieres. 

 En nuestra era actual de crisis, cuando las ideas —como los hechos económicos — no ofrecen sino inseguros fundamentos para seguir edificando, la lectura del Ensayo, de Cantillon, nos comunica una grata sensación de solidez y claridad. En esa obra vemos anticipados muchos de nuestros presentes problemas monetarios, y en ella encontramos el hilo luminoso para salir con gracia de los peores laberintos ideológicos y reales en Economía. M. S. S [Ir a tabla de contenidos] 

Primera Parte [Ir a tabla de contenidos] 

Capítulo I 

De la riqueza 

 LA TIERRA es la fuente o materia de donde se extrae la riqueza, y el trabajo del hombre es la forma de producirla. En sí misma, la riqueza no es otra cosa que los alimentos, las comodidades y las cosas superfluas que hacen agradable la vida. 

 La tierra produce hierbas, raíces, granos, lino, algodón, cáñamo, arbustos y maderas de variadas especies, con frutos, cortezas y hojas de diversas clases, como las de las moreras, con las cuales se crían los gusanos de seda; también ofrece minas y minerales. El trabajo del hombre da a todo ello forma de riqueza. Los ríos y los mares nos procuran peces que sirven de alimento al hombre, y otras muchas cosas para su satisfacción y regalo. Pero estos mares y ríos pertenecen a las tierras adyacentes, o son comunes a todos, y el trabajo del hombre obtiene de ellos el pescado y otras ventajas. [Ir a tabla de contenidos]

Capítulo II 

De las sociedades humanas 

 Sea cualquiera la manera de formarse una sociedad humana, la propiedad de las tierras donde se asienta pertenecerá necesariamente a un pequeño número de personas. 

 En las sociedades errantes, como en las hordas tártaras y los campamentos de indios, que se trasladan de un lugar a otro con sus ganados y familias, precisa que el caudillo o rey que los guía establezca límites a cada jefe de familia, y dé aposentamiento a cada uno alrededor del campo. De otro modo siempre habría disputas respecto a parcelas y productos, maderas, hierbas, agua, etc.; pero una vez distribuídos los cuarteles y límites de cada uno, tal regulación será valedera, como una propiedad, durante el tiempo que allí permanezcan. 

 He aquí lo que ocurre en las sociedades más estables: cuando un príncipe, a la cabeza de un ejército, ha conquistado un país, distribuye las tierras entre sus oficiales o favoritos, de acuerdo con los méritos respectivos o siguiendo un arbitrario designio (en este caso se halló originariamente Francia); establece leyes para asegurar la propiedad de esas tierras para ellos o sus descendientes; o bien se reserva la propiedad de las tierras, empleando a sus oficiales o favoritos en el empeño de hacerlas producir; o las cede a condición de que le paguen sobre ellas todos los años un cierto censo o canon; o las entrega reservándose la libertad de gravarlas todos los años, según sus necesidades propias y la capacidad de sus vasallos. En cualquiera de estos casos, los oficiales o favoritos, ya sean propietarios absolutos o dependientes, ya sean intendentes o inspectores del producto de las tierras, no representarán sino un pequeño número, en comparación con el total de los habitantes. 

 Aun si el príncipe distribuye las tierras por lotes iguales entre todos los moradores, en definitiva irán a parar a manos de un pequeño número. Un habitante tendrá varios hijos, y no podrá dejar a cada uno de ellos una porción de tierra igual a la suya; otro morirá sin descendencia, y legará su porción a quien ya tiene alguna, mejor que a otro desprovisto de ella; un tercero será holgazán, pródigo o enfermizo, y se verá obligado a vender su porción a otro que sea frugal y laborioso, quien irá aumentando continuamente sus tierras mediante nuevas compras, empleando para explotarlas el trabajo de quienes, careciendo de tierras propias, se verán obligados a ofrecer su trabajo para subsistir. 

 En el primer establecimiento de Roma se dió a cada habitante dos yugadas de tierra: esto no impidió que muy pronto surgiera en los patrimonios una desigualdad tan grande como la que hoy advertimos en todos los Estados de Europa. Y así las tierras pasaron a ser patrimonio de un pequeño número de propietarios.


VER MÁS AQUÍ


EL CONCEPTO DE EMPRENDEDOR: ORIGEN, EVOLUCIÓN E INTERPRETACIÓN

 EL CONCEPTO DE EMPRENDEDOR: ORIGEN, EVOLUCIÓN E INTERPRETACIÓN 

Azqueta Díaz de Alda, Arantxa 

Universidad de Navarra, Campus Universitario, 31009, Pamplona, España 

Resumen: 

La necesidad de incentivar una educación emprendedora ha adquirido gran fuerza por su contribución al desarrollo económico. Aunque es un fenómeno consolidado, falta consenso acerca del concepto de emprender. Esta aportación analiza las bases conceptuales que fundamentan la noción de emprendedor: su génesis, origen etimológico y evolución histórica. Sobre esta base, ha sido posible esbozar un estado de la cuestión. Se ha elegido una metodología de revisión bibliográfica, que parte de autores que, desde el siglo XVIII, han contribuido a la configuración del fenómeno del emprendimiento. Se sigue una presentación, por orden cronológico, de las principales teorías que recoge el concepto, lo cual permite comprender su lógica actual y aportar elementos para un debate sobre su correcta aplicación en el ámbito educativo. 

El análisis evidencia dos cuestiones: la limitación del concepto emprendedor a un significado puramente económico, que oculta el sentido más extenso del término. Y la influencia del racionalismo, el subjetivismo y el individualismo metodológico que han contribuido a asentar el capitalismo, absolutizando al homo oeconomicus. De estos resultados se concluye la necesidad de reforzar el valor antropológico de esta materia, puesto que se trata de un fenómeno que posee una fuerte identidad económica. 

Abstract: 

Due to its contribution to the economic development, entrepreneurial education has acquired increasing strength in our societies. Being a consolidated phenomenon, though, there is still a lack of consensus about the meaning of “entrepreneurship”. This contribution analyses the conceptual foundations for a concept of entrepreneur: genesis, etymological origins and historical development. On these foundations, it has been possible to sketch out a status of the question, following a methodology of bibliographical review of authors who, from the XVIIIth Century on, have contributed to the shaping of the entrepreneurial phenomenon. Then, a presentation of the main theories about the issue follows, presenting them by chronological order. This opens to a comprehension of its logic and to share some elements for a discussion about its best application in an educational environment.

The analysis brings to the light two issues: first, a delimitation of the idea of “entrepreneur” to a strictly economic significance, that hides the broader sense of the term; and, second, an influence of rationalist, subjectivist and individualistic methodologies that lead to the settlement of capitalism, given an absolute value to the homo oeconomicus. As a conclusion from these results, there is a need to reinforce the anthropological value of this subject, in order to enrich its strongly economical approach. Palabras clave: entrepreneur; emprendimiento; homo oeconomicus; antropología; utilitarismo. 

Keywords: entrepreneur; entrepreneurial education; enterprise education; homo oeconomicus ; utilitarianism. 

Introducción: 

El estudio de la figura y del fenómeno emprendedor se ha abordado desde muy diferentes ámbitos y perspectivas. La investigación académica señala de manera generalizada que falta consenso acerca del término y el concepto de emprender (Bull y Willard, 1993; Toro, 1999; Shane y Venkataraman, 2000; Pfeilstetter, 2011; Draycott y Rae, 2011; Villamor y Prieto, 2014; Peña Calvo, Cárdenas, Rodríguez Martín y Sánchez–Lissen, 2015; Láckeus, 2016 y 2017; Bridge, 2015 y 2017). Para entender el fenómeno del emprendimiento y el interés por una cultura y mentalidad emprendedora y analizar la necesidad de propiciar una educación que la fomente, resulta clave conocer las bases conceptuales sobre las que se asienta y que han posibilitado su desarrollo. Se trata, en definitiva, del intento de conocer las ideas contenidas en el concepto de emprendedor.

Origen etimológico, significado y primeros usos del concepto emprendedor 

Es tal la solicitud por el estudio de la iniciativa emprendedora que precisar el origen y evolución del término se plantea como una tarea indispensable a la hora de profundizar y aportar una explicación del término emprendedor. La lengua expresa el pensamiento y en el lenguaje influyen tanto el contexto como el marco de uso. Con el paso del tiempo, los términos se enriquecen y adquieren acepciones diversas. 

Etimológicamente, los términos emprendedor, empresa y el verbo emprender provienen del francés, entrepreneur, entreprise y entreprendre respectivamente. A su vez, estos términos proceden de la misma raíz del latín vulgar (in, en, y prendĕre) cuyo significado es coger, atrapar, tomar. 

El primer uso del verbo emprender documentado en castellano corresponde a escritos aragoneses de los años 1030 y 1095 con el sentido de “tomó” (Coromines, 1981). En el siglo XIII, Gonzalo de Berceo introduce este término en dos pasajes con significados diferentes. En el primer caso como engendrar, “la cepa es buena, emprendió buen sarmiento” y en el segundo caso, como tomar “Sennor, bien te conseio que nada emprendas” (S. Domingo 9 y 141 respectivamente). 

En el siglo XVI se da el nombre emprendedor a los que dirigen expediciones militares, capitanes de fortuna que reclutan tropas mercenarias para ponerse al servicio de príncipes, ligas o ciudades (Toro, 1999; Verin, 2011; Pérez–Sánchez, 2011). Se resalta la característica propia del emprendedor que aborda una conquista, valiente, con iniciativa y arrojo (Verin, 2011). Se propicia que, por extensión, se empiece a aplicar para referirse a todo tipo de aventureros. 

Durante los siglos XVI y XVII, el término entrepreneur viene a significar pionero y se refiere a los aventureros que viajan al Nuevo Mundo buscando una nueva oportunidad sin tener en cuenta lo que les espera en esas nuevas tierras. 

El vocablo entrepreneur se incluye por primera vez en un diccionario: en el Dictionnaire universel, contenant généralement tous les mots François, tant vieux que modernes & les termes des sciences et des arts de Antoine de Furetière (1609-1688). El término tiene varias acepciones: arquitecto, contratista que abastece al ejército de alimentos y municiones y “empresario” marítimo o de otros mercados que trabaja con un precio establecido (1708, II). 

A comienzos del siglo XVIII, se amplía su significado en francés con dos variantes. En primer lugar, se refiere a los constructores y arquitectos de obras públicas, carreteras, puertos, fortificaciones y posteriormente, a los arquitectos que asumen el encargo de construcción mediante contrato. Se asimilan a actividades empresariales, que se retribuyen económicamente y en las que se hace especial énfasis en el conocimiento y no en el capital para realizar la iniciativa. La segunda acepción describe al terrateniente noble, que explota las tierras de su propiedad para obtener beneficios con la venta de los productos (Hoselitz, 1951; Toro, 1999; Verin, 2011; Peña Calvo et al., 2015).

El término francés entrepreneur se identifica con el alemán untrnehmer y el inglés undertaker y hacen referencia al que toma sobre sí la responsabilidad de llevar a cabo una obra que requiere el trabajo de varias personas (Pérez–Sánchez, 2011). En la actualidad el término alemán se conserva. Sin embargo, el inglés sustituye el término undertaker por el vocablo francés entrepreneur y mantiene la voz undertaker para referirse al empresario de pompas fúnebres. 

La primera vez que se vincula el vocablo entrepreneur a actividades económicas es en 1724 en el Dictionnaire universel du commerce de Savary des Brûlons. Los hermanos Savary preparan, para su uso personal, una lista alfabética de palabras relacionadas con el comercio y la industria, junto con ordenanzas e impuestos en Francia y en el extranjero. Explican quién es el entrepreneur, “aquel que emprende una obra. Se dice: un empresario de manufactura, un empresario de la construcción; por decir, un fabricante, un maestro (Savary, 1748, tomo II, p. 1050). Esta iniciativa permite que el término se divulgue y facilita que se enriquezca a lo largo del tiempo con aportaciones y acepciones diversas. El término no se generaliza en obras de economía hasta la segunda mitad del siglo XVIII. 

El sentido del vocablo francés describe lo que en España se denomina “maestro de obra” o “contratista”. Esta voz se refiere a la persona que recibe por encargo real, la producción de un bien o a la que se le confían contratos reales. Esta actividad se desarrolla prioritariamente con las Indias Occidentales a través de la Casa de Contratación de las Indias. Los contratistas reales financiaban sus actividades comerciales con la seguridad de que sus gastos estaban respaldados por los contratos previos. Este mismo concepto para designar al contratista del gobierno tiene su homólogo inglés en la palabra undertaker. 

Por tanto, el término emprendedor reúne ambas apreciaciones, la referencia al Nuevo Mundo y la relación con los contratos de producción carentes, en estos primeros momentos, de posibilidad o elementos de riesgo. Su uso se hace extensivo también en Inglaterra, donde el término merchant adventurer del siglo XVI, se sustituye por el entrepreneur procedente del francés. 

Cuervo (1998) destaca tres significados del término emprender en español, diferenciados según el momento histórico y las circunstancias que lo acompañan: 

a) Significado de “acometer”, con dos variaciones: 

a. Como verbo transitivo: acometer una tarea de manera resuelta y decidida. Este significado incluye implícitamente la idea de riesgo o arrojo. b. Como verbo intransitivo: acometer, resolver y determinarse a poner por obra, dar comienzo, empezar, intentar.

b) Un segundo uso es el de “arrojarse” sobre alguna plaza u objetivo militar para atacarlo (verbo transitivo). También se usa para arrojarse con presteza sobre personas con intención de atacar o arremeter. En algunas ocasiones, el verbo significa entrar en una tierra o introducirse en el sitio atacado. 

c) El tercer uso se refiere a “encender el fuego”. 

En castellano se incluye por primera vez en 1732 en el Diccionario de Autoridades con el significado de aventurero: “la persona que emprende y se determina a hacer y executar, con resolución y empéño, alguna operación considerable y àrdua” (Real Academia Española, 1732, tomo III). 

El primero en introducir el vocablo entrepreneur en el discurso económico es Richard Cantillon (1680–1734). Su obra Essai sur la Nature du Commerce en Général (1730) ostenta el mérito de ser el primer escrito de la llamada “economía política” y Cantillon "el padre de la economía de empresa” (Aspromourgos, 1997; Seamus, 2013). La época histórica de Cantillon se caracteriza por el crecimiento de las ciudades, el desarrollo de las actividades comerciales y que en consecuencia se fijen los roles propios de una economía de mercado (Pressman, 2013). 

En su trabajo, Cantillon reflexiona acerca del entrepreneur, define su perfil y delimita las características del modelo económico que le asiste y que se puede considerar próximo al capitalismo en sus primeras etapas de desarrollo. Se caracteriza por su capacidad de generar riqueza, producción y consumo y no se identifica necesariamente con la posesión de dinero. El principal rasgo que caracteriza al entrepreneur es su capacidad para asumir riesgos en condiciones de incertidumbre (Hamilton y Haper, 1994; Van Praag, 1999). 

A partir del siglo XVIII la noción de emprendedor corre paralela a la teoría económica y recibe una considerable influencia de la ciencia sociológica en algunas de sus etapas. 

Principales aportaciones al concepto de emprendedor desde el pensamiento económico y la sociología 

Distintas tradiciones o escuelas de pensamiento económico han contribuido a la forja del concepto y le han aportado sus rasgos definitorios.  

VER MAS AQUÍ

sábado, 19 de febrero de 2022

Concepto de empresario

 

Concepto de empresario




La palabra empresario designa a quien lidera y dirige una empresa, palabra originada en el latín “apprehendere”, que implica la realización de un negocio complejo.

En la Edad Media, el empresario o “entrepreneur” era en Francia el que ejecutaba una obra, haciéndose cargo de los riesgos.

Luego de la Revolución Industrial, los propietarios de las fábricas eran los empresarios individuales, burgueses que conducían las nuevas unidades de producción, inviertían y lograban las ganancias.

El empresario actual es el alma de la empresa, entidad destinada a la producción o venta de bienes o servicios; es el que la concibe, la administra, la guía de acuerdo a un proyecto y en vistas a un fin, el que cambia su rumbo de acuerdo a las contingencias que se vayan presentando, el que arriesga, el que sueña, el que lucha para superar a la competencia, para modernizarse, el que invierte, y el que al final recibe sus beneficios o soporta su fracaso, siendo responsable ante terceros, por los daños que puedan generarse durante la actividad empresarial. Puede tratarse de una sola persona o de un grupo empresarial, que cuenten con capacidad de hecho y de derecho y son el rostro visible y representativo del negocio.

Además de estos empresarios que participan activamente en la empresa, y que hacen de su labor una profesión, puede haber otros socios, que solo aportan capital y no colaboran en la gestión y administración. Además pueden existir otros empresarios profesionales que no son dueños de la empresa pero que ocupan en ella cargos gerenciales, y que arriesgan no su patrimonio o el de la empresa en su actuación, sino su puesto laboral.

martes, 15 de febrero de 2022

EL EMPRESARIO EN EL ANÁLISIS ECONÓMICO, CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONES. THE LEADING ROLE OF AN ENTREPENEUR María Teresa Buitrago.

 

EL EMPRESARIO EN EL ANÁLISIS ECONÓMICO, CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONES. 

THE LEADING ROLE OF AN ENTREPENEUR 

María Teresa Buitrago.

Resumen 

Para la teoría clásica y neoclásica de economía el empresario fue considerado fundamentalmente un factor de producción, que jugaba un papel pasivo y en algunos casos de coordinación en el sistema de precios, para la corriente neoinstitucionalista el empresario es un agente activo que toma decisiones, dinamiza la organización y el sistema de precio, por cuanto es coordinador que busca resolver los problemas que plantea la economía, referentes a la asignación de recursos al interior de las organizaciones. 

Abstract 

In the classical economic theory and neoclassical theory, an entrepreneur is basically considered a production factor, who had played a passive role or, in some cases, if any, a coordinator of the price system. However, in the neo-institutionalism, an entrepreneur is an active agent, who makes decisions and pushes forward the organization and the price system. Finally, the entrepreneur tries to solve the problems imposed by the 1 economy, referring to the allocation of company resources .

Introducción 

El presente documento, pretende mostrar la evolución del concepto de empresario en la teoría económica a partir de la escuela clásica, haciendo el tránsito por la Neoclásica, hasta llegar a las concepciones Neo institucionalistas imperantes en la actualidad. Cabe resaltar, que a través de las diferentes visiones históricas, se le ha concedido al empresario un papel protagónico en el devenir del sistema de mercado, contextualizándolo en el momento histórico y ajustándose a las teorías económicas imperantes. 

Las diferentes concepciones sobre “el empresario” a través de la historia de la teoría económica, sientan las bases para un área investigativa referente a los temas de dicho agente, en cuanto a sus características, comportamientos, roles e incidencia en la vida económica. 

Las concepciones sobre “empresario” se abordaron sobre las diferentes corrientes y autores que marcando diferencias han sido las más representativas del pensamiento capitalista. Las diferentes perspectivas han lleva todas a resaltar el papel del empresario como agente dinamizador y transformador en un sistema económico de mercado, así mismo permite determinar las competencias necesarios que un Economista Empresarial debe desarrollar con el fin de dar solución a los problemas empresariales desde una perspectiva económica dándose un valor agregado al lo que tradicionalmente ha sido el campo de acción del economista, y respondiendo a las necesidades del medio en procura del cumplimiento de la misión institucional. 

La metodología Para abordar el tema de la investigación “El empresario en el Análisis económico”, se acudió a la indagación de fuentes primarias y secundarias de autores, con el fin de identificar la concepción de empresario y su papel en el sistema de mercado, visto desde las distintas corrientes del pensamiento económico. Se desarrollaron en la investigación los siguientes momentos: 

1. Se estableció la taxonomía de escuelas económicas y de autores más relevantes dentro de cada una de ellas, de acuerdo a lo que tradicionalmente han aportado al concepto de empresario y la relación de sus fundamentos con el sistema económico capitalista, en el contexto histórico pertinente. 

2. Análisis y contraste de los autores relevantes en cada escuela. 

3. A partir de la lectura de autores se infiere el concepto de empresario, el papel que juega y la importancia que representa para la escuela respectiva. 

Escuelas y autores referenciados: 

1. ESCUELA CLASICA: Adam Smith, Juan Bautista Say, Jhon Stuart Mill. 

2. ESCUELA NEOCLASICA: Walrras, Alfred Marshall, Keynes. 

3. FASE DE TRANSICION: Shumpeter, Von Hayek, Galbraith, Kirzner. 4. ESCUELA NEOINTITUCIONAL: Ronald Coase, Williamson.

 Escuela clásica 

En el contexto de la revolución industrial, el empresario, para esta escuela de pensamiento, fue considerado como el capitalista o director de industria, que recibía una contribución, denominada beneficios, por otorgar su capacidad productiva al sistema económico. 

El capitalista, como grupo social, está asociado a la acumulación de bienes de capital, que como lo argumenta Smith, la acumulación de capital sólo es necesario en las sociedades avanzadas, las cuales se caracterizan por la división del trabajo y el intercambio de productos; se presenta así un círculo virtuoso que indica que a mayor acumulación de capital, mayor división del trabajo y mayor intercambio, que a su vez genera mayor acumulación de capital. Todo lo anterior es propio de un sistema económico capitalista. 

En el mismo sentido, argumenta Smith, con respecto a la retribución al capitalista, “El beneficio es tan fluctuante que ni siquiera la persona ocupada en un negocio concreto puede estar siempre segura de cuál es su beneficio anual medio. Le influyen no solo cualquier variación de los precios de las mercancías de las que se trate, sino la mejor o peor fortuna de sus competidores, de sus clientes y los miles de accidentes que pueden acaecer a las mercancías cuando éstas se transportan por mar, por tierra, o incluso cuando están almacenadas. Por tanto el beneficio varia no sólo de año en año, si no de día en día, incluso casi de hora en hora. Por ello precisar el beneficio medio de todos los sectores de un gran reino es mucho más difícil, y juzgar lo que ha podido suceder previamente o en periodos remotos de tiempo, con algún grado de precisión, es totalmente imposible.” (Smith, 1981). 

Para Smith el empresario no es diferente del capitalista, el cual juega un papel importante en el modelo económico, su tarea consiste en ahorrar y vigilar el adecuado funcionamiento de las empresas. 

El capitalista es un acumulador de capital y esa es su tarea principal, asigna el capital en diferentes inversiones, que amarrado a su propiedad la administra buscando el mayor benéfico personal. Para Adam Smith el empresario es un capitalista activo (gerente propietario) que hace uso del capital para contratar pocos trabajadores. 

Juan Bautista Say: 

Con este autor, se muestra una diferencia clara entre el concepto de capitalista y de empresario, lo cual constituye un avance significativo, con respecto a la concepción del empresario en la escuela clásica, el empresario pasa de ser un factor más de producción a un combinador y administrador de factores productivos. 

El capitalista aporta capital y por ello se le paga un interés que es el costo del servicio de prestar su capital para la producción. El empresario es aquel que compra servicios productivos para transformarlos en artículos nuevos y luego venderlos, su retribución se denomina beneficio que consiste en la diferencia entre precio de venta y costo de producción.

Las funciones del empresario se enmarcan en: 

1. Conocimiento de los procesos naturales. Científico 

2. Aplicación de estos conocimientos a un fin práctico. Empresario 

3. Esfuerzo para llevarlo a cabo. Trabajador. 

En palabras de Say, “Para obtener cualquier tipo de producto primero hubo que estudiar el progreso y las leyes de la naturaleza respecto a él, ¿Cómo se habría fabricado una cerradura, si no se hubiera logrado conocer las propiedades del hierro, y por que medios se le puede extraer de la mina, refinarlo, ablandarlo y darle forma? Después hubo que aplicar esos conocimientos a un empleo útil: Imaginar que al dar forma al hierro de cierta manera se obtendría un producto que tendría cierto valor para los hombres. Finalmente, hubo que llevar a cabo el trabajo manual indicado por las dos operaciones anteriores, es decir, forjar y limar las diferentes piezas de las que consta la cerradura.” (Say, 2001). 

Como agente principal de la producción, es el empresario quien organiza, coordina, intermedia entre la oferta y la demanda, asumiendo el riesgo, pues está comprometiendo recursos (fortuna y honor) al aportar su capital, por tanto recibe remuneración compuesta de los siguientes elementos: 

El interés que se paga al capital aportado. El pago del salario de su propio trabajo. Un premio por asumir riesgo. 

La asunción del riesgo, lleva a Say a diferenciar entre capitalista activo y capitalista rentista, son los primeros quienes toman decisiones que gobiernan la vida económica, y por ello pasa a tener más importancia que la de capitalista rentista. 

John Satuart Mill 

Para MILL, los factores de producción son fundamentalmente, el trabajo, la tierra (agentes naturales) y los productos del trabajo previamente acumulados (capital), estos proveen al trabajador, en una sociedad no primitiva, de las herramientas necesarias para adelantar la labor, como son el refugio, el alimento, las materias primas; es decir, el capital permite al trabajador mantenerse y satisfacer necesidades mientras llega el momento del retorno de la producción. (Mill, 1941) 

El capital surge de un proceso de ahorro, diferencia entre ingresos y gastos, la generación de excedente de ingresos sobre los gastos permite aumentos del ahorro y con ello del capital, “Si todas las personas gastaran todo lo que producen, y toda la renta que perciben de lo que es producido por otros, en goces personales, el capital no podría aumentar” (Mill, 1941). 

Lo anterior plantearía que al interior del sistema de mercado, basado en la propiedad privada, debe existir un agente promotor de la generación de capital, caracterizado por su frugalidad, bien sea por sus altos ingresos o bajos consumos, es decir un agente (capitalista) que se sacrifica hoy para obtener mayores beneficios al futuro, se puede decir que el capital, es la materialización de una decisión intertemporal de llevar consumo presente hacia consumo futuro

VER AQUÍ

Empresario y empresarialidad en alfred marshall

 

Empresario y empresarialidad en alfred marshall

  • Autores: Jesús María Zaratiegui Labiano
  • Directores de la Tesis: Miguel Alfonso Martínez-Echevarria (dir. tes.)
  • Lectura: En la Universidad de Navarra ( España ) en 1994
  • Idioma: español
  • Número de páginas: 185
  • Materias:
    • Tesis en acceso abierto en: Dadun
  • Resumen
    • Se comienza el estudio con la base antropológica de la visión marshalliana de la Economía, qué concepto de hombre manejaba. Una vez asentado ese principio podremos examinar qué finalidad atribuye Marshall a la actividad económica del grupo empresarial. 

    • El siguiente paso lógico será analizar cómo eran los empresarios de su época y cómo los veía él: la influencia de la calidad empresarial en el declive relativo de la economía inglesa entre 1870 y 1914; su organización interna y las relaciones con las asociaciones sindicales; y los condicionamientos que impusieron algunos factores, como el tamaño de las empresas. 

    • Trataremos de formalizar una tipología de caracteres empresariales de acuerdo con la óptica marshalliana. En la parte fundamental del trabajo se trata de ordenar y dar sentido a las observaciones que realiza sobre la actividad de los empresarios. 

    • La naturaleza dual del pensamiento marshalliano encuentra su reflejo en esta distribución. 

    • En el segundo capítulo se abordan aquellos aspectos que han quedado incorporados a la teoría económica. Son los que podemos encontrar en cualquier manual de Economía. Tienen en común un enfoque mecanicista recibido por Marshall de la tradición inglesa que se refleja en la incorporación del empresario como cuarto factor de la producción, sometido a las mismas reglas impuestas por el mercado. 

    • En el tercer capítulo, el punto de vista es el empresario en la teoría de la empresa o de las organizaciones. Más relacionado con conceptos biologistas y marcado por la influencia alemana, recoge aquellos aspectos que han encontrado su acomodo en los programas de estudios de las escuelas de negocios. 

    • El siguiente paso será analizar los problemas que ha traído consigo ese modo concreto de ver al empresario.