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jueves, 15 de febrero de 2018

¿La eficacia, en vez de la eficiencia económica? o ¿La eficacia: envés de la eficiencia económica?

¿La eficacia, en vez de la eficiencia económica? o ¿La eficacia: envés de la eficiencia económica?

Con la aparición de lo que Peter Drucker llamó trabajo del conocimiento, conceptos que hasta ese momento estaban bastante claros en cuanto a su significado han dejado de estarlo. A pesar de ello, el lenguaje cotidiano aún no se ha hecho eco de estos cambios de significado. Por ejemplo, en el castellano actual apenas existe diferencia entre las definiciones oficiales de los conceptos centrales relacionados con este nuevo tipo de trabajo.
Drucker establece a lo largo de su obra una serie de diferencias fundamentales entre estas tres palabras, lo cual nos permite una claridad conceptual mucho mayor:
⦁ Eficiencia es «hacer bien las cosas», es decir, hacer la cosas buscando la mejor relación posible entre los recursos empleados y los resultados obtenidos. La eficiencia tiene que ver con «cómo» se hacen las cosas.
⦁ Eficacia es «hacer las cosas correctas», es decir, hacer las cosas que mejor conducen a la consecución de los resultados. La eficacia tiene que ver con «qué» cosas se hacen.
⦁ Efectividad es «hacer bien las cosas correctas», es decir, hacer las cosas de forma eficiente y eficaz. La efectividad tiene que ver con «qué» cosas se hacen y con «cómo» se hacen esas cosas.

Por lo tanto, la eficacia no puede confundirse con la eficiencia económica, porque la “eficacia” se aprecia por el resultado final; “se aplica a las cosas o personas que pueden producir el efecto o prestar el servicio a que están destinadas”. 

Según todo esto  podría decirse:


Si la eficiencia (económica), en vez de la eficacia significa una sustitución de la primera por la segunda, sería la opción más acertada para la Ingeniería económica, o sea que esta  locución expresa relativa contrariedad económica.
Pero, si el término 'envés' se utiliza para indicar el reverso o la parte opuesta de las cosas, la eficiencia económica  no es el envés1 de la eficacia; o sea que, para la Ingeniería económica, la eficacia, no significa el reverso de la eficiencia económica. Dicho de otro modo, la Ingeniería económica estaría sólo parcialmente de acuerdo; es decir, dependiendo del caso o situación.


Las diferencias entre la "eficiencia económica" y la "eficacia"; es decir entre la "Economía" y la "Ingeniería económica", van mucho más allá de los teoremas  económicos o puntos de vista políticos. Los dos ven una realidad económica diferente, se preocupan por distintos problemas, y defienden la economía de manera muy dispar. Estas diferencias son de gran importancia para la comprensión del mundo económico actual.

¿Por qué conformarse con lo único que nos permite la eficiencia económica?

En vez de ahorrar, tratando de evitar des-economías (por elegir la opción "óptima" que se puede encontrar en la ruta de la "eficiencia económica"), sal de ése camino y entra al de la "eficacia": en el de las ganancias, para que puedas ser eficaz (invertir y crecer), porque es la única estrategia económica que te permite lograr "beneficios".
Como todos sabemos, la "eficiencia económica"  no logra el "beneficio" económico en favor de la empresa, para que la empresa pueda crecer progresivamente. En cambio con "la eficacia " sí lograría el beneficio superior (que aparecería, contablemente,  como ganancia), para la ingeniería económica, gracias al logro de la innovación", significa costo diferido (que seria usado para mejorar los sueldos y adquirir nueva y mejor tecnología), que asegure el crecimiento progresivo de la empresa y, por lo tanto, un beneficio para la sociedad. En vez de, sólo hacer la mejor elección racional, según la relación costo/beneficio, propio de la eficiencia económica.

Para los economistas, la eficiencia económica (general) se puede descomponer en o, alternativamente, se puede argüir que hay varios criterios alternativos para medirla o evaluarla.
Esos incluyen:
Eficiencia asignativa;
Eficiencia productiva o técnica;
Eficiencia distributiva;
Eficiencia de Pareto;
Eficiencia de Kaldor e Hicks;
Eficiencia social (Sullivan, Arthur; Steven M. Sheffrin (2003).
(Economics: Principles in action. Upper Saddle River, New Jersey 07458: Pearson Prentice Hall. p. 15. ISBN 0-13-063085-3.), aquella que considera la totalidad de los costos y beneficios de una sociedad, incluyendo los costos de oportunidad y externalidades, etc, del Estado, individuos, organismos sin fines de lucro, etc. De uso general en microeconomía​ disciplina en la cual se considera se logra en el punto en el cual los beneficios marginales sociales igualan el costo marginal social.


La noción de eficiencia tiene su origen en el término latino efficientia y refiere a la habilidad de contar con algo o alguien para obtener un resultado. El concepto también suele ser equiparado con el de fortaleza o el de acción.
La eficiencia, por lo tanto, está vinculada a utilizar los medios disponibles de manera racional para llegar a una meta.
Se trata de la capacidad de alcanzar un objetivo fijado con anterioridad en el menor tiempo posible y con el mínimo uso posible de los recursos, lo que supone una optimización.
Es posible encontrar la idea de eficiencia en distintos ámbitos.
En la física, por ejemplo, la eficiencia tiene que ver con el vínculo entre la energía que se invierte y la energía que se aprovecha en un procedimiento o en un sistema.
En economía, se habla de la eficiencia de Pareto (por Vilfredo Pareto) para nombrar al estado que se alcanza cuando resulta imposible mejorar la situación del componente de un sistema sin atentar contra otros. Un ejemplo de la eficiencia de Pareto sería el siguiente: un hombre ingresa a una tienda a comprar una computadora. Cada una cuenta con distintas características y con su propio precio, que suele vincularse a la calidad. Así, cuando el comprador se decide a concretar su adquisición, existen dos posibilidades:
Por un lado, que la persona cuente con dinero suficiente para adquirir la mejor computadora sin tener que preocuparse por el precio. Aquí hay un único objetivo: la compra del equipo con las mejores características técnicas.
Por otra parte, puede ocurrir que el comprador tenga un presupuesto limitado. Se genera entonces un problema de objetivos múltiples, ya que la persona tiene que considerar las propiedades técnicas de la computadora pero también su precio. En este caso, no existe un producto óptimo, sino que hay varias opciones pareto-óptimas que pueden escogerse.
Principalmente el término hace referencia a aquellos recursos que se tienen (humanos, tecnológicos, financieros, físicos, etc) para conseguir algo, la forma en la que son utilizados y los resultados a los que se ha arribado, cuanto mejor hayan sido aprovechados esos recursos mayor será la eficiencia en la forma de buscar dicha meta.
La eficiencia puede ser definida de una forma u otra de acuerdo a qué rubro sea aplicada. Por ejemplo, si se la aplica a la administración hace referencia al uso de los recursos que son los medios de producción que se tienen disponibles y puede llegar a conocerse el nivel de eficiencia desarrollado a través de la ecuación E=P/R (P= productos resultantes; R=recursos utilizados).
Términos o conceptos frecuentemente asociados con eficiencia incluyen maximización o incremento en productividad, rentabilidad, competitividad, beneficio económico, análisis de coste beneficio, etc.
En términos absolutos, la situación puede ser llamada económicamente eficiente si: a) Nadie puede mejorar su situación sin que empeore la de algún otro. (ver Eficiencia de Pareto) b) No puede obtenerse producción adicional sin aumentar la cantidad de insumos. (eficiencia asignativa) c) El producto se obtiene al costo por unidad más bajo posible. (eficiencia técnica o productiva).
Cabe destacar que la eficacia contempla el cumplimiento de objetivos, sin importar el costo o el uso de recursos.  Una determinada iniciativa es más o menos eficaz según el grado en que cumple sus objetivos, teniendo en cuenta la calidad y la oportunidad, y sin tener en cuenta los costos. En tanto que, la eficiencia económica implica elección de acuerdo al costo y el beneficio,

En tanto que:
La palabra “eficacia” viene del Latín efficere que, a su vez, es derivado de facere, que significa “hacer o lograr”.  El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española señala que “eficacia” significa “virtud, actividad, fuerza y poder para obrar”.  María Moliner interpreta esa definición y sugiere que “eficacia” “se aplica a las cosas o personas que pueden producir el efecto o prestar el servicio a que están destinadas”.  Algo es eficaz si logra o hace lo que debía hacer.  Los diccionarios del idioma ingles indican definiciones semejantes.  Por ejemplo, el Webster’s International define eficacia (“efficacy”) como “el poder de producir los resultados esperados”

Así, según la RAE:
⦁ Eficiencia es la «capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado».
⦁ Eficacia es la «capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera».
⦁ Efectividad es sinónimo de eficacia.

De acuerdo a la real academia española (consulta realizada vía electrónica)

Eficacia se define como 'Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera' y eficaz como ‘Que produce el efecto propio o esperado’. Este adjetivo, se aplica preferentemente a cosas: «El zumo es eficaz en caso de fiebre infecciosa y diarrea crónica» (Ronald Frutoterapia [Col. 1998]). Pero también puede aplicarse a personas, con el sentido de ‘competente, que cumple perfectamente su cometido’: «Sara era una comadrona eficaz» (Gironella Hombres [Esp. 1986]), aunque en este último sentido es preferible emplear el adjetivo eficiente.

Eficiencia es la 'Capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado' y eficiente es el ‘Competente, que rinde en su actividad’: «Junto con ellos abandonó el edificio la eficiente enfermera» (Velasco Regina [Méx. 1987]). Aunque es frecuente, no se recomienda el empleo de este adjetivo aplicado a cosas; para ello es preferible el empleo del término eficaz:

*«La Ley no llegó a ser eficiente» (Cagigal Deporte [Esp. 1975]).

Efectividad se define como la 'Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera' y también como 'Realidad, validez'. En la primera acepción es, por tanto, equivalente a eficacia. En cuanto al correspondiente adjetivo, efectivo, va, en su segunda acepción es sinónimo de eficaz, pero tiene además otros significados: 'Real y verdadero, en oposición a quimérico, dudoso o nominal', 'Dicho de un empleo o de un cargo: Que está en plantilla, en contraposición al interino o supernumerario o al honorífico', 'Dicho del dinero: En monedas o billetes', 'numerario' (moneda acuñada), 'Número de hombres que tiene una unidad militar, en contraposición con la plantilla que le corresponde', 'Totalidad de las fuerzas militares o similares que se hallan bajo un solo mando o reciben una misión conjunta' y 'Conjunto de personas que integran la plantilla de un taller, de una oficina, de una empresa, etc. '.
Es sumamente importante entonces y entendiendo que existe una brecha entre lo establecido por la Real Academia y la usanza ordinaria a nivel gerencial y en los postgrados del área, adherir ambas realidades; lo cual puede lograse al tomar como referencia las siguientes acepciones:
Eficiencia: "Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles". Aplicable preferiblemente, salvo contadas excepciones a personas y de allí el término eficiente.
Eficacia: "Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera, sin que priven para ello los recursos o los medios empleados". Esta es una acepción que obedece a la usanza y debe ser reevaluada por la real academia; por otra parte, debe referirse más bien a equipos.
Efectividad: "Cuantificación del logro de la meta". Compatible el uso con la norma; sin embargo, debe entenderse que puede ser sinónimo de eficacia cuando se define como "Capacidad de lograr el efecto que se desea".
La Real Academia Española, acepta las siguientes acepciones:
Efectividad.
1 f. Calidad de efectivo.
2 MIL. Posesión de un empleo cuyo grado se tenía.
Eficacia.
1 f. Virtud para obrar.
Efectivo, -va (l. effectivu)
1 adj. Real, verdadero.
2 [empleo o cargo] De planta, en contraposición al interino o al honorífico.
3 m. Número de personas que integran la plantilla de un taller, de una oficina, de una empresa o institución.
4 COM. Dinero o valor disponible.
5 m. pl. MIL. Tropas que componen una unidad del ejército. No debe confundirse con eficaz (activo, fervoroso, poderoso para obrar).
Eficaz. (l. efficace)
1 adj. Activo, fervoroso, poderoso para obrar.
2 Que tiene la virtud de producir el efecto deseado.
Eficiencia (l. efficientia)
1 f. Virtud y facultad para obtener un efecto determinado.
2 Acción con que se logra este efecto.
3 Aptitud, competencia, eficacia en el cargo que se ocupa o trabajo que se desempeña.
4 Capacidad de un altavoz para convertir una señal eléctrica en energía acústica. No debe confundirse con eficacia (fuerza y poder para obrar, validez).
Eficiencia.
f. Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles: no siempre eficacia es sinónimo de eficiencia.
Eficacia.
f. Capacidad para obrar o para conseguir un resultado determinado.
Efectividad.
f. Capacidad para producir el efecto deseado: cincuenta por ciento de efectividad.
Validez o autenticidad: este pase tendrá efectividad a partir de la fecha indicada
Eficiencia:
Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles: no siempre eficacia es sinónimo de eficiencia. (cualitativo)
Eficacia:
1 adj. Activo, fervoroso, poderoso para obrar.
2 Que tiene la virtud de producir el efecto deseado.
Efectividad:
Capacidad para producir el efecto deseado (cuantitativo)
Eficiencia:
Capacidad para lograr un fin empleando los mejores medios posibles: no siempre eficacia es sinónimo de eficiencia. (cualitativo)
Eficiencia. (Del lat. efficientĭa).
1. f. Capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado.
Efectividad.
1. f. Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera.
2. f. Realidad, validez. El documento necesita la firma del director para su efectividad.
Eficacia. (Del lat. efficacĭa).
1. f. Capacidad de lograr el efecto que se desea o se espera.
Eficacia:
1 adj. Activo, fervoroso, poderoso para obrar.
2 Que tiene la virtud de producir el efecto deseado.
Efectividad:
Capacidad para producir el efecto deseado (cuantitativo)

Si la eficacia se aplica a definiciones de las políticas y programas sociales, podríamos decir que: la eficacia de una política o programa podría entenderse como el grado en que se alcanzan los objetivos propuestos. Un programa es eficaz si se logra los objetivos deseados; mejor dicho para lo que fue diseñado. Una organización eficaz cumple cabalmente la misión que le da razón de ser.


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NOTAS
(1) El término envés se utiliza para indicar el reverso o la parte opuesta de las cosas, sobre todo de las telas. En Botánica se llama envés a la cara inferior de la lámina o limbo de la hoja de una planta. Asimismo, hace referencia a la parte posterior del cuerpo: la espalda. Veamos esto en el ejemplo: La epidermis del envés de la hoja suele ser opaca. La locución adverbial en vez de se utiliza para sustituir una persona o cosa enunciada. También se recurre a esta locución para expresar contrariedad (Diccionario de la lengua española, 2001): Asistieron los abuelos en vez de sus padres. En vez de ahorrar agua, la desperdicias dejando el caño abierto.

(2) Para lograr total claridad sobre la eficacia, hace falta precisar lo que constituye un “objetivo”.  Particularmente, necesitamos estipular que un objetivo bien definido explicita lo que se busca generar, incluyendo la calidad de lo que se propone. Asimismo, un objetivo debe delimitar el tiempo en que se espera generar un determinado efecto o producto.  Por tanto, una iniciativa resulta eficaz si cumple los objetivos esperados en el tiempo previsto y con la calidad esperada. (Por tanto, la especificación de objetivos que se utilizarán para analizar y juzgar la eficacia necesariamente debe explicitar la calidad esperada y el tiempo previsto para lo que se propone lograr.)

viernes, 2 de febrero de 2018


¿Cuál es el principio del principio fundamental (de la "innovación") de la Ingeniería Económica?

       Si un principio1 es el 'comienzo, primera parte o parte principal' que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr un objetivo o meta, "el ingenio"2 es el principio (como) respuesta a la pregunta (del título): --sin ingenio (del ingeniero) no habría "innovación" y sin innovación3 no podría realizarse los cambios o transformaciones como fin supremo de la ingeniería económica.
En efecto, existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos. Éstos principios son inherentes a la ingeniería económica, son como un reflejo de las características esenciales de la ingeniería, que los ingenieros tienen que asumir, y sin los cuales no es posible trabajar proactivamente con sus pares (empresarios, ingenieros y economistas), para cambiar la realidad social.

       Pero, no debemos confundir éstos principios con los principios de la vieja reliquia publicada en 1930, por Eugene Grant 4, quien los publicó en la primera edición de su libro de texto. Por supuesto que en aquel entonces marcó un hito en el desarrollo de la ingeniería, tal como hoy se reconoce. Grant se enfocó en desarrollar un punto de vista económico en la ingeniería, señalando que (como lo afirma en el prefacio de su libro Ingeniería económica, publicado en 1942, Woods y DeGarmo) este punto de vista implica darse cuenta de que resulta definitivo que cierto número de principios rigen los aspectos económicos de una decisión de ingeniería, al igual que sus aspectos físicos.
Como es natural las herramientas y las disciplinas cambian 5, como es éste caso. La ingeniería económica actual ya no es una herramienta de ayuda económica para la ingeniería tradicional, sino una nueva rama de la ingeniería que tiene como misión -como toda ingeniería- la transformación de la realidad social.

     La ingeniería, como todos sabemos, cambia un estado inicial "A" a otro estado final "B" mejorado. En este sentido, la ingeniería económica cambia un estado económico "A" inicial a otro estado económico "B" innovado; es decir, cambia el status económico (y social), a través de la innovación de los recursos económicos.

     Como podemos recordar: SAY, en 1803, dijo:

“el entrepreneur «cambia» recursos económicos de zonas de baja productividad y eficacia a zonas de alta productividad y eficacia”.

Fue así como, en aquel entonces, Jean Baptiste Say creó la acción económica (del ingeniero economista) basada en el deseo de transformar un estado de condiciones, en otro mejor, y, con ello determinó (estableciendo, también) el método ingenieril genuino de todo ingeniero 6.
Pero, este “Cambio”, que para el ingeniero tradicional significa mejora de condiciones funcionales, sin importar si tienen o no aceptación del mercado (nueva demanda), para el nuevo ingeniero economista, necesariamente significa innovación (mejora con beneficios económicos).
En el sentido estricto del término, se dice que de las ideas solo pueden resultar innovaciones luego de que ellas se implementan como nuevos productos, servicios o procedimientos, que realmente encuentran una aplicación exitosa, imponiéndose en el mercado a través de la difusión.

Con esto, quedaría demostrado que Jean Baptiste Say fue quién planteó, a principios de 1800, la nueva forma de hacer economía (de modo ingenieril, el problema de la ingeniería7, y,  el logro del beneficio económico); es decir, de acción económica directa (sin participación estatal), lo que recién se pudo verificar y, en 1963, dio lugar a la formación de la nueva rama de la ingeniería económica, en la UNI, del Perú.
Posterior a Say, en 1934, Joseph Alois Schumpeter8 dio la siguiente definición de emprendedor: Un emprendedor es un innovador que busca destruir el estatus-quo de los productos y servicios existentes para crear nuevos productos y servicios.
Con esto, finalmente, podemos concluir que Schumpeter fue "un profeta moderno", convirtiéndose en uno de los principales gurúes de la economía del siglo XX y "padre de la ingeniería económica", por la innovación9 como su principio fundamental. Igualmente, célebre por su innovadora teoría del empresario como factor del desarrollo económico.

Schumpeter definía innovación como:
(a) Nuevo producto que no es conocido por los consumidores,
(b) Nueva mejora o proceso de producción,
(c) Expansión a nuevos mercados,
(d) Nuevo canal de ventas,
(e) Nueva organización (quebrando monopolios)...

        El tipo de competencia schumpeteriano, basado en las innovaciones, depende del desempeño empresarial. Para acelerar el crecimiento, la oferta de espíritu empresarial tendrá que incrementarse. Esto depende de que las ideas sean aceptadas como conocimiento individual e implementadas a través de las capacidades humanas.
La habilidad empresarial es, entonces, una forma de capital humano. Más allá de contribuir al cambio técnico y de elevar la tasa de crecimiento, la absorción de ideas puede también facilitar la transformación estructural de la economía, dando paso a un mejor control de los cambios demográficos, y mejorando la distribución del ingreso.
En un sentido aún más profundo, las ideas científicas y la racionalidad pueden cambiar los valores de una sociedad y pueden apoyar a la modernización. (El papel central del espíritu empresarial ha sido largamente resaltado en la literatura del desarrollo. Ver Leibenstein (1968).)

Lo que para Schumpeter,  innovación significa "Destrucción creativa", para Clayton Christensen, profesor de la universidad de Harvard, significa la nueva emergencia de las innovaciones disrumptivas10

¿Cuáles son las características de la innovación disruptiva?
Existen 4 características principales que definen la Innovación disruptiva:
1. La disrupción es un proceso
El concepto “disruptivo” debería referirse a la evolución de un servicio o producto a lo largo del tiempo. La innovación generalmente comienza como un experimento que destaca por el buen modelo de negocio en el que se basa, y no tanto por el buen producto o servicio que ofrece. Además, cuando una innovación es exitosa, su inclusión en el mercado afecta a las empresas del sector ya consolidadas y luego a su rentabilidad, lo que constituye proceso que suele prolongarse en el tiempo por la dificultad de las grandes empresas de percatarse de que hay una empresa disruptiva en el mercado.
2. Los diruptores frecuentemente desarrollan un modelo de negocio muy distinto al de los negocios consolidados.
El mejor ejemplo de cómo utilizar un modelo de negocios para la disrupción es el caso del iPhone de Apple. El iPhone lanzado en 2007 fue una innovación sostenible, ya que se dirigía al mismo segmento que sus productos anteriores, pero presentaba una superioridad en la calidad del producto con respeto al resto de los móviles. Sin embargo, el crecimiento del iPhone se explica desde una perspectiva de la disrupción: el uso del móvil como principal punto de acceso a internet. Apple no sólo creó un producto mejor a los anteriores, sino que cambió la forma en que ahora navegamos pro internet: del ordenador al móvil.
3. No todas las innovaciones disruptivas son triunfadoras.
No todas las trayectorias disruptivas aseguran el éxito y al mismo tiempo, no todas las empresas exitosas han tenido una trayectoria disruptiva.
La teoría disruptiva dice muy poco sobre cómo asegurar una posición estando ya dentro del mercado, más allá de aprovechar las posibles ventajas y evitar competir directamente con empresas ya consolidadas que posean más recursos.
Por otra parte, si cada caso de éxito es considerado disrupción, todas las empresas intentarían aplicatr la misma estrategia disruptiva, pero esto no es así debido a la amplitud y variedad de contextos en los cuales se adentran las empresas disruptivas.
Por ejemplo, a pesar de que Uber y Apple deben su éxito a un modelo de negocios basado en plataformas, ambas son completamente distintas ya que Uber conecta pasajeros con conductores centrándose en una calidad de servicio superior a los taxis convencionales, mientras que Apple impulsa su propio ecosistema de desarrolladores de apps para que sus dispositivos sean parecidos a un ordenador personal.
4. “Disrumpir o ser disrumpido puede llevar al error
La teoría de la innovación sostiene que cuando aparece un nuevo rival en el mercado, con un nuevo producto, los demás competidores se ven obligados a desarrollar estrategias innovaciones para contrarrestar el efecto de la nueva empresa, ya sea mejorando sus productos o servicios, reduciendo los precios o comprando a la nueva empresa. Es por ello que la teoría distingue dos actores: la empresa que introduce el producto y servicio disruptivo es la que “disrrumpe” y las empresas que se ven obligadas a reaccionar de forma innovadora se convierten en “disrrumpidas”.


Para las empresas, la competencia se vuelve cada vez más exigente, y la necesidad de Innovación de Productos, Procesos y Formas de Comercialización es una demanda cada vez más y más apremiante.
Llega un punto en el que los productos han sido objeto de tanta innovación, que poco a poco van quedándose en el mercado como productos que sólo aquellos consumidores que están dispuestos o que tienen el potencial económico para pagar los sobreprecios que implica el proceso los compran.

¿Y el resto de los consumidores?…
¿Y las empresas, deben seguir innovando su producto aunque poco a poco este se aleje de algunos núcleos de consumidores?…
¿Y de verdad, ya no hay nada nuevo que descubrir?…

Clayton Christensen, profesor de la universidad de Harvard, plantea una salida a estas interrogantes.
Su aportación es el concepto de Innovación disruptiva.
¡Pero no hay que dejarse desviar por el término!
Disruptivo, según la definición, es “lo que produce la interrupción súbita de algo”.
Y desde ahí, muchos han creído erróneamente que la Innovación disruptiva será aquella que “súbita, sorpresivamente” aparecerá en el mercado y desplazará a lo ya existente gracias a que usa tecnologías y procesos nunca antes vistos…

Veamos un ejemplo de empresa disruptora:

Google: Los frutos de la innovación
No fue el primer buscador del mercado, pero sí el más innovador. Como señalan desde Google, “nuestros esfuerzos siempre se han centrado en proporcionar la mejor experiencia posible a los usuarios. Cuando diseñamos un nuevo navegador o modificamos el aspecto de la página, lo más importante es asegurarnos de que todo el trabajo sea útil para nuestros usuarios”. Es la sencillez de uso llevada a la máxima expresión. Como afirma Carlos Domingo, en su libro El viaje de la innovación, “su algoritmo de clasificación de los resultados de búsqueda se convirtió en un producto de éxito comercial”. Para este experto, Google es un ejemplo claro de innovación abierta: “En el ecosistema global actual, la cadena de valor de los productos ya no depende de un sólo producto sino que tiene que ser una confluencia de innovaciones externas”.


Teoría de Peter Drucker: “Innovación… Innovación… ¡sólo Innovación!”

“No entiendo por qué la gente se asusta de las nuevas ideas. A mí me asustan las viejas.”
–John Milton Cage.
Si vamos a hablar de Emprendurismo, nadie mejor que Peter Drucker, que no deja lugar a dudas: “la Innovación es el instrumento específico del empresario innovador” (Drucker, 1997).
Para Drucker, la empresa sólo tiene un Objetivo: crear clientes. Sus reflexiones apuntaron principalmente hacia la Dirección de las empresas, que si se realiza correctamente, produce progreso económico y armonía social.
Para lograr esa correcta Dirección es necesario que toda la actividad sea conducida por Organizaciones capaces de encauzar los logros de la Sociedad del Conocimiento, para lograr éxito en las tareas del día a día de las actividades productivas.
Pero no hablamos de Organizaciones sin alma:
“La organización… no es una simple máquina… No tiene únicamente una dimensión económica, definida por los resultados de mercado. La organización, por encima de todo, es un ente social. Es un grupo de personas. Su objetivo… tiene que ser que los puntos fuertes de las personas sean eficaces y sus debilidades irrelevantes… es lo único que se puede lograr mediante las organizaciones, la única razón por la que existen las organizaciones y por la que es necesario que existan”. [1]
Y entre los objetivos más relevantes de cualquier Organización, la Innovación juega un papel crucial. Es lo que define al verdadero empresario del que no lo es.
Drucker no siempre asoció la Innovación a la producción de “cosas”. En su pensamiento, eso era constreñir a límites reducidos este gran concepto. Recalcó en muchos de sus trabajos que la innovación es un asunto de disciplina sistemática, organizada y rigurosa. El logro de una actitud más que de una actividad de ID.
Y esta actitud debe ser la de “abandonar lo de ayer, en vez de defenderlo” (Drucker, 2002).
¡Menuda tarea para los empresarios aferrados a las fórmulas que en el pasado les permitieron obtener ventajas competitivas mediante innovaciones que los hicieron mantenerse a la cabeza durante cierto tiempo!
Para lograrlo, el empresario debe mantenerse alerta a los cambios que se producen, dentro y fuera de la empresa. Observar el entorno, vigilando siempre lo que está sucediendo con la tecnología y la competencia: esto le permitirá reaccionar a tiempo para no verse rebasado.

Drucker esbozó los Principios elementales de la Innovación:
⦁ La Innovación sistemática comienza con el análisis de las Oportunidades.
⦁ Los innovadores deben salir, preguntar, observar, escuchar lo que el entorno tiene que decirles.
⦁ Los Innovadores, usando todo su potencial mental, estudian las expectativas de los potenciales consumidores de la innovación que planean.
⦁ La Innovación debe ser simple. Así se garantiza su efectividad.
⦁ La Innovación efectiva tiene que comenzar siendo pequeña y enfocada…. o puede llegar a confundir al consumidor.
⦁ La Innovación debe tener como meta convertirse en la Norma de dicta la pauta. No importa si logra desde el principio un gran éxito económico o si sus resultados son modestos… para empezar.
⦁ La Innovación es esfuerzo, más que genialidad. Si creemos que para innovar debemos tener la mente de Einstein, ya podremos sentarnos a esperar.
⦁ La Innovación es fruto del talento y del genio, pero no va a suceder si no agrego a estos elementos el trabajo duro y el esfuerzo tenaz y enfocado. Sin lo segundo, ni el genio ni el talento podrán sacar adelante ninguna innovación, por pequeña o modesta que sea. (DRUCKER, P.F. (2008). “Hacia la nueva organización”. En Drucker, P.F. y otros autores, Innovar la organización empresarial (pp. 7-14). Barcelona: Deusto.)

Para Drucker, existen dos áreas o Fuentes de Innovación en las que el empresario debe prestar suma atención:
Lo que sucede dentro de la empresa:
⦁ Lo inesperado. El éxito o fracaso que no se preveía tener. ¡Hay que reaccionar frente a uno u otro!
⦁ Lo incongruente. La distancia entre la realidad y lo que uno suponía que debía suceder. ¡Hay que saber adaptarse!
⦁ Innovaciones basadas en los procesos. Estos tienen necesidades, y hay que cumplirlas siempre. ¡Que no se vuelvan obsoletas!
⦁ Cambios que se generan en la estructura de la industria y del mercado. Ya lo hemos dicho, nada es para siempre… ¡hay que estar atentos y vigilantes!
La otra área es lo que sucede fuera de la industria:
⦁ Cambios demográficos. Resultarán en la conformación de los grupos de consumidores.
⦁ Cambios en la percepción de la realidad. Lo que antes se rechazaba ahora se acepta, y viceversa.
⦁ Nuevos conocimientos en cualquier campo de estudio. Pero Drucker hace notar que quizá esta sea el área menos confiable y predecible.
Por último, Drucker esbozó los Principios elementales de la Innovación:
⦁ La Innovación sistemática comienza con el análisis de las Oportunidades.
⦁ Los innovadores deben salir, preguntar, observar, escuchar lo que el entorno tiene que decirles.
⦁ Los Innovadores, usando todo su potencial mental, estudian las expectativas de los potenciales consumidores de la innovación que planean.
⦁ La Innovación debe ser simple. Así se garantiza su efectividad.
⦁ La Innovación efectiva tiene que comenzar siendo pequeña y enfocada…. o puede llegar a confundir al consumidor.
⦁ La Innovación debe tener como meta convertirse en la Norma de dicta la pauta. No importa si logra desde el principio un gran éxito económico o si sus resultados son modestos… para empezar.
⦁ La Innovación es esfuerzo, más que genialidad. Si creemos que para innovar debemos tener la mente de Einstein, ya podremos sentarnos a esperar.
⦁ La Innovación es fruto del talento y del genio, pero no va a suceder si no agrego a estos elementos el trabajo duro y el esfuerzo tenaz y enfocado. Sin lo segundo, ni el genio ni el talento podrán sacar adelante ninguna innovación, por pequeña o modesta que sea. (DRUCKER, P.F. (2008). “Hacia la nueva organización”. En Drucker, P.F. y otros autores, Innovar la organización empresarial (pp. 7-14). Barcelona: Deusto.)

Muchas gracias:
                              ...esperamos sus comentarios


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NOTAS
(1) Etimológicamente principio deriva del latín principium 'comienzo, primera parte, parte principal' a su vez derivado de prim- 'primero, en primer lugar' y cap(i)- 'tomar, coger, agarrar', por lo que literalmente principium es 'lo que se toma en primer lugar'. Se le puede llamar principio a los valores morales de una persona o grupo. Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito, como consecuencia necesaria de algo o con el fin de lograr un propósito. Las leyes naturales son ejemplos de principios físicos, en matemáticas, algoritmia y otros campos también existen principios necesarios o que se cumplen sin más o que deberían cumplirse si se pretende tener cierto estado de hechos. Otra manera de concebir los principios inherentes a un sistema o una disciplina es como un reflejo de las características esenciales de un sistema, que los usuarios o investigadores asumen, y sin los cuales no es posible trabajar, comprender o usar dicho sistema. Etimológicamente principio deriva del latín principium 'comienzo, primera parte, parte principal' a su vez derivado de prim- 'primero, en primer lugar' y cap(i)- 'tomar, coger, agarrar', por lo que literalmente principium es 'lo que se toma en primer lugar'. Se le puede llamar principio a los valores morales de una persona o grupo. Un principio es una ley o regla que se cumple o debe seguirse con cierto propósito.
(2) Aunque la raíz de la palabra ingeniería no está claramente definida, hay quienes la relacionan con el término latino “ingenium” que, entre otros significados, es la combinación de la inteligencia con los conocimientos y habilidades que una persona aprovecha para imaginar o inventar cosas. Su etimología nos remite al vocablo inglés “engineer” o francés “ingénieur”, que en tiempos antiguos designaba a quien construye u opera una “engine” o maquinaria, particularmente de aplicaciones bélicas -el genio de Da Vinci lo convirtió en artista, anatomista e ingeniero militar-. De allí que la ingeniería, enseñada como técnica o especialidad, estaba reservada al ámbito militar. Cuando la universidad europea del siglo XVII la integra a sus carreras, la denomina ingeniería civil, para distinguir el ámbito y diferenciar sus actividades. Esta nueva oferta académica dedicaría sus asignaturas y prácticas al diseño y construcción de puentes, caminos y estructuras, e intentaría mejorar las técnicas rudimentarias de la explotación minera. Otros creen y opinan que la palabra inicial es "engine" que significa “ingenio” por invento o máquina o artificio inventada. De ahí se desprende ingeniero, o sea “maquinista” o fabricante o encargado de las máquinas. El ingenio viene del latín “ingenium” = Facultad del hombre para discurrir o inventar con prontitud y facilidad. (Diccionario de la RAE). El ingenio esporádico y de respuesta de situaciones aisladas puede solucionar los problemas que suelen aparecer en las empresas de forma cotidiana, pero nunca sólo ocasionalmente, o por lo menos no de manera sistematizada, generará innovaciones que perduren. El mercado actual cada vez admite menos fronteras, las compañías buscan expandir sus mercados, las protecciones locales están desapareciendo, por lo que únicamente con la mejora de sus procesos industriales, las empresas podrán mantenerse en el mercado de forma rentable y generar un mayor crecimiento en sus países. Posiblemente la generación actual no pueda apreciar estos beneficios en su plenitud, pero definitivamente ciertos efectos empezarán a aparecer en el corto plazo. El desarrollo de la industria debe estar fuertemente fundamentado y la ingeniería sobre el ingenio informal podría ser el inicio del largo camino que deberá de recorrerse. Ingeniero: dentro de su área de preparación, aplica su ingenio para dar soluciones eficaces a planteamientos prácticos y existentes en una empresa. Lo anterior nos indica que el ingeniero está íntimamente ligado a la solución ingeniosa que coadyuve a mejorar la competitividad de la empresa o institución para la que trabaja.
Etimología: Del latín ingenium1 , y este de in, "en", y gignere, "engendrar", del protoindoeuropeo *ǵenh₁-. Compárese el francés engin, el inglés engine o el siciliano gegnu Sustantivo masculino: 1 Habilidad para componer, inventar o para hallar medios adecuados a un fin ;  2 Sinónimos: creatividad, inventiva. 2 Persona dotada de ingenio1 Uso: literario 3 Por extensión, habilidad para obtener lo que se busca  Sinónimo: maña. 4 Por extensión, habilidad para entretener narrando o conversando, especialmente en temas graciosos Sinónimos: agudeza, chispa, gracia. 5 Herramienta compleja de múltiples piezas, usada para ayudar en el trabajo  Uso: anticuado o literario  Sinónimos: aparato, máquina. 6 Milicia. En especial, ingenio5 para la guerra  Uso: anticuado 7 Imprenta. En especial, ingenio5 para cortar uniformemente los cantos de los libros 8 En especial, ingenio5 para elaborar azúcar a partir de la caña  Sinónimo: ingenio azucarero. 9 Por extensión, fábrica y finca dedicadas a la elaboración de azúcar de caña 10 Fábrica de cera  Ámbito: Aragón
(3) innovación: Se denomina, así mismo, al resultado final de un determinado proyecto (obra de ingeniería), de tal manera que, antiguamente, las fábricas- empresas eran denominadas “ingenios”. En esto coincide con una de las acepciones de innovación considerada como el resultado de una serie de actividades que conducen a nuevos productos y procesos cuando éstos se introducen con éxito en el mercado. La diferencia estriba en que hay obras de ingeniería que no aportan mejoras sobre las ya existentes y por lo tanto no son innovadoras. Por ejemplo la construcción de un nuevo puente que no aporta otras características con otro ya existente que no sea la diferente ubicación o medidas. Sin embargo, siguiendo con el ejemplo, puede construirse un nuevo puente que utilice materiales y método constructivo totalmente nuevos, sería, por lo tanto, un puente innovador, con innovaciones substanciales tanto desde el punto de vista de la concepción como de la utilización de nuevos materiales y estaríamos ante lo que se denomina innovaciones de ruptura o también radicales. Entre ambos extremos existirán innumerables puentes con innovaciones menores y estaríamos en presencia de lo que se denomina innovaciones incrementales. La innovación es la única forma para que un país pueda generar, a largo plazo, una mejor posición competitiva y un crecimiento económico sostenible (1). La innovación ofrece soluciones parciales para problemas sociales como el SIDA o la protección del medioambiente, etc… (2). La innovación ofrece soluciones parciales para superar la escasez de materias primas como energía, madera, metales, etc. (3). La innovación es una estrategia de la empresa para competir en el mercado, para abrir nuevos mercados y/o desarrollar nuevos productos; para evitar la imitación de los productos por parte de los competidores y para reactivar un mercado saturado (4). La innovación es el proceso de llevar las invenciones al mundo. El diccionario Merriam Webster la describe como "introducir algo nuevo o una nueva idea, método o dispositivo". Los innovadores piensan en ideas y campañas para traer invenciones al mundo. La innovación es la parte comercial de la invención. Cuando se define literalmente, la innovación y la invención parecen muy similares, pero mientras la invención se refiere a la creación, la innovación se trata del uso de esa creación y con qué fin. Según techdirt.com, "la invención no tiene nada que ver con el éxito comercial, mientras que la innovación tiene mucho que ver con eso".
(4) Los siete principios de Eugene Grant: Los autores definen los fundamentos de la ingeniería económica como un conjunto de principios, o conceptos básicos, que ofrecen una doctrina comprensiva para el desarrollo de la metodología.‡ Tales principios serán del dominio de los estudiantes conforme avancen en el estudio de la obra. Sin embargo, en el análisis de la ingeniería económica la experiencia ha demostrado que la mayor parte de los errores se cometen al violar o apartarse de los principios básicos. Una vez que un problema o necesidad se definió con claridad, los fundamentos de la disciplina pueden analizarse con base en siete principios.
PRINCIPIO 1 —DESARROLLAR LAS ALTERNATIVAS: La selección (decisión) se da entre alternativas. Las alternativas necesitan identificarse y luego definirse para utilizarse en el análisis posterior. PRINCIPIO 2 —CENTRARSE EN LAS DIFERENCIAS: Sólo las diferencias entre los resultados esperados en las alternativas son relevantes para su comparación, y deben tomarse en cuenta en la decisión. PRINCIPIO 3 —UTILIZAR UN PUNTO DE VISTA CONSISTENTE: Los resultados futuros de las alternativas, económicos o de otro tipo, deben desarrollarse en forma consistente a partir de un punto de vista (perspectiva) definido(a). PRINCIPIO 4 —USAR UNA UNIDAD DE MEDIDA COMÚN: El uso de una unidad de medida común para numerar tantos resultados futuros como sea posible, simplificará el análisis y la comparación de las alternativas. PRINCIPIO 5 —TOMAR EN CUENTA TODOS LOS CRITERIOS RELEVANTES: La selección de la alternativa preferida (toma de decisiones) requiere el uso de un criterio (o de varios). El proceso de decisión debe considerar tanto los resultados numerados en la unidad monetaria, como los que se expresan en alguna otra unidad de medida, o de modo explícito en forma descriptiva. PRINCIPIO 6 —HACER EXPLÍCITA LA INCERTIDUMBRE: La incertidumbre es inherente al proyectar (o estimar) los resultados futuros de las alternativas, y debe reconocerse en el análisis y comparación de éstas. PRINCIPIO 7 —REVISAR LAS DECISIONES: La mejora del proceso de toma de decisiones surge de un proceso adaptativo; hasta donde sea posible, los resultados de la alternativa seleccionada que se proyectaron al inicio deben compararse después con los resultados reales que se hayan alcanzado. ‡ La definición de los principios de la ingeniería económica varía un poco para diferentes autores. Algunos ejemplos de otras definiciones se encuentran en los trabajos siguientes: 1. E. L. Grant, W. G. Ireson y R. S. Leavenworth, Principles of Engineering Economy, 8a. ed. (New York: John Wiley & Sons, 1990). 2. Informe titulado “Research Planning Conference for Developing a Research Framework for Engineering Economics”, Gerald J. Thuessen (editor), Georgia Institute of Technology, marzo de 1986. El informe fue resultado de la National Science Foundation Grant MEA-8501237.
(5) En la actualidad la visión del objeto de la economía es heterodoxa frente a la concepción neoclásica de la economía ocupada de la satisfacción de deseos concebidos como ilimitados (sin ningún fin). En este caso los recursos, por definición, son (no pueden ser otra cosa que) escasos en relación con los deseos ilimitados, que, además, resultan independientes de los de otros individuos y de los oferentes de bienes y servicios. Resulta bastante complicado el encontrar una definición única de la ciencia económica y en consecuencia su objeto de estudio puede aparecer impreciso. Lo afirmado obedece a que tanto los padres de la economía como los economistas de las recientes escuelas de pensamiento no se han puesto de acuerdo sobre la temática debido a los diferentes enfoques teóricos que caracterizan a cada una de las escuelas de pensamiento. Por ejemplo, Gary Becker2 en su obra “El enfoque económico de la conducta humana” plantea que “La definición de Economía en términos de bienes materiales es la más limitada y menos satisfactoria. No descubre adecuadamente el mercado ni lo que los economistas ‘hacen’ (…). La definición de economía en términos de medios escasos y usos alternativos del mercado es la más general de todas. Define la economía basándose en la naturaleza del problema que se trata de resolver, y abarca mucho más que el sector del mercado o ‘lo que hacen los economistas’ (…) Esta definición de economía es tan amplia que a menudo es una fuente de descontento más que de orgullo para muchos economistas y frecuentemente se considera de forma inmediata que excluye la mayor parte del comportamiento ajeno al mercado. Todas estas definiciones de economía simplemente defienden su ámbito, pero ninguna nos da la menor información acerca de lo que es el enfoque ‘económico’. (…) Separémonos, por tanto, de las definiciones, porque creo que lo mejor que distingue a la economía como disciplina de otras disciplinas en las ciencias sociales no es su objetivo, sino su enfoque” (Becker, 1998: 507). Veamos cómo piensan sobre la Economía algunos de los economistas más renombrados: Tradicionalmente se acepta que la economía apareció como ciencia con la publicación de la obra de Adam Smith (1723-1790) intitulada “La riqueza de las Naciones” (1776). Este filósofo es considerado como el padre de la ciencia económica y sus ideas son el fundamento de la economía moderna debido a que “defiende el principio de división del trabajo y libertad de comercio. Smith pensaba que la satisfacción del propio interés individual, limitado por el de los demás, es el mejor medio para conseguir el mayor beneficio para el mayor número de gente. Sin embargo, Smith apoyó la intervención del Estado en materia de justicia, educación, salud y todas aquellas empresas que la iniciativa privada fuese incapaz de abordar” (Garban: 5). Según Aguirre (1962:41), Smith realiza su investigación basándose en la teoría del valor trabajo y muchas veces por las simples apariencias. David Ricardo (1772-1823), en su libro “Principios de economía política y tributación” (1817), afirma que el principal problema de la economía política es determinar las leyes que rigen la distribución del ingreso entre los diferentes.
(6) Say planteó la proactividad y la vocación para provocar el cambio (como propio del «entrepreneur»); pero no lo hace como ejemplo de conducta (actitudinal) a seguir o como comportamiento de los líderes, sino como un ejemplo de ruptura del status quo económico –cambiando con las innovaciones el equilibrio (de las estructuras económicas) del mercado. Nacido en 1883 en el Imperio Austro-Húngaro (en una ciudad de la actual República Checa), Joseph Alois Schumpeter alternó la cátedra universitaria en Czernowitz, Graz, Bonn y Harvard con puestos públicos y privados.
(7) Un problema surge cuando existe el deseo de transformar un estado de condiciones, en otro. Haciendo uso de la intuición geométrica, podemos imaginar a los dos estados como puntos del espacio, en cuyo caso, la distancia entre esos puntos puede interpretarse como "las cosas que hay que hacer". Así, por ejemplo, el problema puede consistir en cruzar un río; en trasladarse de una ciudad a otra; de un planeta a otro, o una cualquiera de la infinidad de situaciones en las que es preciso trasladarse de un lugar a otro. En otros casos, el problema involucra una transformación de condiciones; por ejemplo, de pan normal a pan tostado. En cualquier problema existe un estado original de condiciones al que, en lo sucesivo, nos referiremos como estado A; o como el insumo, o datos de entrada. Igualmente, existe un estado de condiciones (objetivo o resultado) respecto al cual la persona encargada de la solución del problema trata de hallar el medio de alcanzarlo, y al cual, en lo sucesivo, lo llamaremos estado B, resultado, producto, o salida. En la siguiente figura se muestran algunos problemas conocidos, esquematizados desde este punto de vista. Una característica de la mayoría de los problemas es el gran -a menudo infinito- número de soluciones posibles; es decir, de formas diferentes para lograr pasar de un estado de condiciones a otro. Como ejemplo, basta considerar que, para trasladarse de un punto de la superficie terrestre a otro, existen muchas rutas y medios de transporte posibles; algunas de ellas no merecerían consideración alguna, pero, como soluciones posibles, existen. Esta situación es de esperarse, ya que, en el caso de que sea única la forma de lograr el resultado deseado, realmente, el problema no existe. Análogamente, cuando todas las soluciones posibles son cualitativas y cuantitativamente iguales, el problema deja de existir. Por eliminación, podemos concluir que un problema involucra algo más que hallar una solución cualquiera; requiere encontrar el mejor método para lograr la transformación deseada. A las bases que permiten seleccionar la mejor solución posible se les conoce como el criterio, bases éstas que pueden variar dentro de límites muy amplios; así, por ejemplo, la mayoría de las personas reaccionan de manera muy diferente con respecto al costo, rapidez, grado de seguridad, confortabilidad y confiabilidad de los diferentes medios posibles para viajar. Si los estados A y B no son idénticos, debe verificarse una transformación o, como suele decirse, deben ocurrir ciertas cosas. Así, para pasar de los distintos componentes de un reloj a la forma final de este, las distintas piezas deben ensamblarse y algunas de ellas deben montarse antes que otras; para que las plantas se desarrollen, debe suministrarse agua, luz y ciertos nutrientes. Por razones físicas, esas cosas deben ocurrir o deben proporcionarse, a fin de que se realice la transformación deseada. La naturaleza no es la única fuente de los "debe", sino que algunas características ineludibles de la solución suelen provenir de especificaciones que establece una autoridad a la que está supeditada la persona encargada de la solución del problema. Ejemplos de esta naturaleza lo son el problema de cruzar un río cuando para ello se ha especificado un puente, y el problema de tostar el pan cuando se especifica que debe emplearse una tostadora eléctrica. En lo sucesivo, llamaremos restricciones a ese conjunto de cosas que deben ocurrir o verificarse en una solución aceptable de un problema dado, bien sea por razones físicas, o por decisiones previamente tomadas. Resumiendo, se dice que un problema existe si hay un deseo de lograr una transformación de un estado de situaciones a otro, siempre y cuando haya mas de una manera posible de lograr dicha transformación, que las diferentes soluciones posibles no tengan el mismo grado de aceptación y que no sea palpable el grado de aceptación relativa de las diferentes soluciones posibles. La característica predominante de un problema es la transformación deseada conforme a lo especificado por los estados A y B. En la Fig. 2 se muestra una manera adecuada de visualizar un problema, y que al mismo tiempo enfatiza el aspecto transformación. En esta formulación del problema mediante la "caja negra", los diversos procedimientos para efectuar la transformación deseada se visualizan corno el contenido, temporalmente no especificado, de la caja negra, con entrada y salida (estados A y B, respectivamente) dadas. En el contenido de la caja hay restricciones si va a ocurrir el cambio indicado y si existe un criterio para evaluar las distintas soluciones posibles. A diferencia de los problemas que normalmente deben resolver los estudiantes de ingeniería, los problemas reales a menudo no están estructurados y son de carácter abierto. En ocasiones, no se conocen o están disponibles todos los datos requeridos. En otros casos, es necesario buscar entre una gran cantidad de información e identificar qué partes de ésta se necesitan para resolver el problema en cuestión. Algunas veces los ingenieros novatos se sorprenden al descubrir que un problema puede no tener una única solución definitiva. Con frecuencia, el objetivo consiste en seleccionar una cierta solución entre otras alternativas. Tal vez se requiera sopesar varias consecuencias conflictivas de una acción ingenieril y entonces seleccionar la solución que mejor satisfaga las necesidades y deseos de un empresario, cliente o del público en general.
(8) El énfasis de Schumpeter sobre las innovaciones es altamente relevante para el desarrollo. Él distingue entre “invenciones” –esto es, ideas o conceptos– e “innovaciones” (Schumpeter 1939). Para que el desarrollo se dé, las ideas tendrán que producir “nuevas combinaciones de medios productivos” –esto es, innovaciones. Éstas incluyen la introducción de un nuevo bien o de una nueva calidad de un bien. La introducción de un nuevo método de producción, la apertura de un nuevo mercado, la introducción de una nueva fuente de oferta, o la realización de una nueva organización de una industria (Schumpeter 1949). Tales innovaciones pueden contrarrestar los rendimientos decrecientes.
(9) Ingeniería e innovación son conceptos con múltiples acepciones y por lo tanto, difusos, ya que encierran realidades 9uy diversas. Así, la ingeniería constituye una de las etapas de la transformación de los resultados científicos en productos o procesos nuevos, pero, al mismo tiempo, se utiliza como la aplicación de conocimientos existentes a la resolución de nuevos problemas económicos y también se denomina así al resultado final de un determinado proyecto (obra de ingeniería), de tal manera que, antiguamente, las fábricas- empresas eran denominadas “ingenios”. Más recientemente, con el surgimiento de las tecnologías horizontales, se confunde con la ciencia (bioingeniería, biotecnología, ingeniería de diseño, etc.). Por su parte, la innovación es un concepto aún más poliédrico, ya que el término se refiere tanto a la serie de actividades que conducen a nuevos productos y procesos como el resultado mismo de la citada actividad, cuando éstos se introducen con éxito en el mercado. La innovación, sin embargo, no es solamente una actividad económica, sino que es fundamentalmente sociocultural y, por lo tanto, puede ser analizada como una conducta individual o colectiva de una sociedad, que le permite aprovechar los cambios socioeconómicos como nuevas oportunidades de negocio.
(10) Tecnología disruptiva o innovación disruptiva es aquella tecnología o innovación que conduce a la aparición de productos y servicios que utilizan preferiblemente una estrategia disruptiva (de disruptivo, 'que produce ruptura brusca') frente a una estrategia sostenible a fin de competir contra una tecnología dominante, buscando una progresiva consolidación en un mercado. Aunque inicialmente el término proviene de la economía, actualmente comienza a tener mucha importancia a la hora de plantear estrategias de desarrollo en los departamentos de I+D de muchas compañías.
El término «tecnología disruptiva» (disruptive technology en inglés) fue acuñado por Clayton M. Christensen y presentado en 1995 con su artículo Disruptive Technologies: Catching the Wave, como coautor junto con Joseph Bower. Describió el término más profundamente en su libro The Innovator's Dilemma, publicado en 1997, con el término «innovación disruptiva», debido a que algunas tecnologías son intrínsecamente disruptivas o sostenibles de por sí.
De manera general, las tecnologías disruptivas pueden clasificarse como tecnologías de bajas prestaciones (en inglés: 'lower-end') y tecnologías de nuevo mercado. Una innovación de nuevo-mercado es usualmente lanzada hacia los denominados mercados de no-consumo, donde los clientes comienzan a utilizar un producto o servicio que antes no utilizaban (ej. sistemas GPS), o gracias a la accesibilidad que proporciona la nueva tecnología a usuarios que no tenían acceso a un producto (desarrollo de la producción en cadena en la industria automovilística) o la descentralización de la ubicación de un servicio (ej. telefonía fija frente a telefonía móvil).
Las innovaciones tecnologías disruptivas son en su inicio, de bajas prestaciones y se dirigen a aquellos consumidores menos exigentes y con un poder adquisitivo menor. Estos usuarios son menos rentables para las empresas establecidas en un determinado mercado, siendo ignorados en la innovación de nuevos productos más caros. Esto se debe a que la necesidad de crecimiento y aumento de los beneficios de las empresas establecidas a partir de sus productos, y que genera tendencias internas hacia el desarrollo de productos con mayores prestaciones, dirigidos a los consumidores más exigentes, pero que proporcionan mayores márgenes. La tecnología disruptiva es mejorada progresivamente y va ocupando paulatinamente los nichos a los que la tecnología establecida va renunciando, y en ocasiones consigue hacerse con la mayor cuota del mercado y desplazando a la establecida. Un ejemplo serían los inicios de la fotografía digital, con mucha menos resolución, pero con una gran reducción de los costes de revelado asociados a la fotografía tradicional o un modelo de negocio que hace asequible un producto a una gran cantidad de gente con menor poder adquisitivo (como las tiendas de ropa Zara) o simplemente la utilización de un producto que antes no existía como la invención del Post-it por 3M.
En contrapartida las innovaciones o tecnologías sostenibles son aquellas que se basan en la mejora de la tecnologías existente. Sin embargo no se debe confundir este término con el de innovación incremental, ya que las innovaciones o tecnologías sostenibles pueden ser también innovaciones discontinuas.

martes, 16 de enero de 2018

¿Por que la Ingeniería económica no acepta el "Homo economicus" como principio económico?


¿Por que la Ingeniería económica no acepta el "Homo economicus" como principio económico?

Principio 3: Las personas racionales piensan en términos marginales(Gregory Mankiw, N. Principios de Economía).

Según Gregory Mankiw: Puede tomar algún tiempo acostumbrarse a la lógica del razonamiento marginal, pero el estudio de la economía provee múltiples oportunidades para poner este razonamiento en práctica.
Tales como que una persona racional, dadas las oportunidades, sistemática y deliberadamente hace todo lo posible por lograr sus objetivos. Los economistas utilizan el término cambio marginal para describir los pequeños ajustes que realizamos a un plan que ya existía. Es importante resaltar que aquí margen significa “borde”, y por eso los cambios marginales son aquellos que realizamos en el borde de lo que hacemos. Las personas racionales a menudo toman decisiones comparando los beneficios marginales y los costos marginales. Los economistas generalmente suponen que los individuos son racionales. Un tomador de decisiones racional emprende una acción si y sólo si el beneficio marginal de esta acción es mayor al costo marginal. Este principio explica por qué las líneas aéreas están dispuestas a vender un boleto a un precio inferior el costo promedio y por qué las personas lo están a pagar más por los diamantes que por el agua.


Por varias razones:

Primeramente: —no es un principio. Porque, por definición (de 'principio'), el TÉRMINO 'Homo economicus' no lo es. Para que sea principio de la ciencia económica es necesario que sea aplicable a todos los seres humanos en general. Comúnmente se utiliza el ejemplo de su similitud con la gravedad en este aspecto, dado que uno no puede decidir "no aplicar" o "no creer" en la gravedad en su vida. Dado que no se aplica a todos los seres humanos sin excepción, desde el 100% del tiempo y no es algo que una persona pueda elegir si aplica o no. Además, porque el hombre no es por naturaleza racionalista y menos que tenga como principal interés lo económico.
A propósito de principios de la ciencia económica, dice Roberto Posso Ordóñez:
Resulta bastante complicado el encontrar una definición única de la ciencia económica y en consecuencia su objeto de estudio puede aparecer impreciso. Lo afirmado obedece a que tanto los padres de la economía como los economistas de las recientes escuelas de pensamiento no se han puesto de acuerdo sobre la temática debido a los diferentes enfoques teóricos que caracterizan a cada una de las escuelas de pensamiento.
Por ejemplo, Gary Becker, Premio Nobel de Economía 1992, en su obra “El enfoque económico de la conducta humana” plantea que “La definición de Economía en términos de bienes materiales es la más limitada y menos satisfactoria. No descubre adecuadamente el mercado ni lo que los economistas ‘hacen’ (…). La definición de economía en términos de medios escasos y usos alternativos del mercado es la más general de todas. Define la economía basándose en la naturaleza del problema que se trata de resolver, y abarca mucho más que el sector del mercado o ‘lo que hacen los economistas’ (…) Esta definición de economía es tan amplia que a menudo es una fuente de descontento más que de orgullo para muchos economistas y frecuentemente se considera de forma inmediata que excluye la mayor parte del comportamiento ajeno al mercado.
Todas estas definiciones de economía simplemente defienden su ámbito, pero ninguna nos da la menor información acerca de lo que es el enfoque ‘económico’. (…) Separémonos, por tanto, de las definiciones, porque creo que lo mejor que distingue a la economía como disciplina de otras disciplinas en las ciencias sociales no es su objetivo, sino su enfoque. (BECKER, Gary (1998). El enfoque económico de la conducta humana, Anuario de Filosofía Jurídica y Social, No. 16, Universidad Diego Portales, Valparaíso, pp. 507-527)
Segundo, creemos y pensamos como Herbert Simon: —los seres humanos son incapaces de comportarse como los seres racionales que describen los modelos convencionales de la elección racional. Simon centra su atención en los procesos de pensamiento que emplean los agentes al tomar decisiones. Esta situación lo lleva a ofrecer una alternativa de índole epistemológica a la corriente dominante de la economía (mainstream), en un esfuerzo que articula también con la observación de la experiencia de la toma de decisiones económica y la racionalidad limitada, esta racionalidad limitada, será la propuesta central que reemplazará en el discurso de Simon a la racionalidad maximizadora dominante. La racionalidad limitada se caracteriza por dos conceptos: búsqueda y satisfacción. Si el tomador de decisiones no conoce las alternativas de inicio, entonces él debe de buscarlas mediante un proceso de aproximaciones sucesivas hasta encontrar la alternativa más satisfactoria. También es conocido como modelo de racionalidad procesal porque es resultado de una deliberación apropiada, de un proceso de razonamiento. La definición de homo economicus es terriblemente vaga para ser de utilidad si quiere ser tomada como una definición integral del ser humano —no se trata más que de un supuesto simplificado intencional que se usa en cálculos de utilidad y rendimiento.
Tercero, porque, simplemente, no es posible —mejor dicho, responsable— hacer un análisis epistemológico (testimonial) de algo que dicen1 que dijo... —La literatura que nos llega (sobre el 'Homo economicus') es, o, ha sido siempre producto intelectual de los críticos y/o difusores, más no un concepto o principio (de la ciencia económica) formulado por algún economista teórico (o representante de los clásicos, como los catalogó Marx).
Dizque se dice que: El Homo economicus basa sus decisiones considerando su propia función de utilidad personal, haciendo continuamente cálculos de coste de oportunidad. La frase homo economicus expresa una forma de ver el comportamiento del ser humano —una persona racional2, capaz de decidir y actuar, con conocimiento que persigue lograr beneficios personales siguiendo principios de menor esfuerzo y mayor logro. Es uno de los supuestos de uso en las ciencias, muy especialmente la Economía.
Ejemplo: El término hombre económico fue utilizado por primera vez —dizque dice— en el siglo XIX por los críticos de la obra de John Stuart Mill sobre economía política3​ Debajo hay un pasaje del trabajo de Mill al que se referían esos críticos decimonónicos:
La economía política no trata la totalidad de la naturaleza del hombre, modificada por el estado social, ni de toda la conducta del hombre en sociedad. Se refiere a él sólo como un ser que desea poseer riqueza, y que es capaz de comparar la eficacia de los medios para la obtención de ese fin.4Más adelante, en el mismo trabajo, Mill escribe que lo que él propone es «una definición arbitraria del hombre como un ser que, inevitablemente, hace aquello con lo cual puede obtener la mayor cantidad de cosas necesarias, comodidades y lujos, con la menor cantidad de trabajo y abnegación física con las que éstas se pueden obtener.»
A pesar de esto:
La implementación de políticas económicas en los países significa la manera más visible como los gobiernos intervienen sobre el funcionamiento del mercado libre para orientar sus perturbaciones a los menores niveles posibles y de esa forma asegurar que la participación de los individuos y empresas sean lo más inclusivas posibles. Sin embargo, la formulación de políticas sugiere que los individuos cambien ciertos patrones de comportamiento para que se logren los resultados esperados y en la mayoría de los casos esos resultados no se logran alcanzar, en parte porque los agentes no se ajustan a las particularidades de los rigurosos modelos de predicción.
Sin embargo:
La economía mainstream (desde Samuelson) se ha entrampado (al asumir la racionalidad desde Oskar Lange) como su "principio económico" fundamental que lo encamina a no entender que debe seguir desarrollándose y llegar a ser una ciencia que le permita entender los problemas económicos como la pobreza se resuelve con el crecimiento o a generalizar y aplicar métodos matemáticos (como la de Samuelson–basa en los métodos de la termodinámica clásica del científico norteamericano Willard Gibbs) desarrollados para el estudio de la termodinámica aplicada a la economía).
La formulación de políticas sugiere que los individuos cambien ciertos patrones de comportamiento para que se logren los resultados esperados y en la mayoría de los casos esos resultados no se logran alcanzar, en parte porque los agentes no se ajustan a las particularidades de los rigurosos modelos de predicción. A pesar que: La mayoría de dichos modelos sugiere una conducta perfecta e ideal que escapa a las actitudes de las personas en su vida diaria.
Por otro lado:
Mankiw (2009), establece cuáles son los principios que rigen en el marco de la economía clásica para que los agentes cumplan el proceso mental de jerarquización anteriormente mencionado: 1. La gente se enfrenta a disyuntivas. 2 . El costo de una cosa es aquello a lo que se renuncia para obtenerla. 3. Los individuos racionales piensan en términos marginales, 4 Los individuos responden a los incentivos.
Estos principios vinculan aspectos claves que se toman en cuenta al momento de elegir, así: 1. La disyuntiva es sinónimo de escasez, 2. El costo es la valoración de alternativas (todas atractivas) para tener un criterio formal de decisión. 3. La racionalidad implica que los seres humanos aprenden de sus errores pasados (Muth, 1961) y son capaces de formular inferencias sobre el comportamiento futuro de manera que cuando forman expectativas de los resultados posibles de sus decisiones, tienen en cuenta los resultados pasados y el nivel de posibilidad de que estos vuelvan a ocurrir. 4. Los incentivos son aspectos del ambiente (ofertas, eventos de la naturaleza, piezas publicitarias, comentarios de amigos, etc.) que les ayudan o influencian sobre la decisión final.
Pero, ¿cómo saben los agentes que sus expectativas están correctamente formadas?. Mankiw et al. (2009) propone el siguiente esquema: a. Ser transitivas. Por ejemplo si preferimos bebidas gaseosas en lugar de bebidas alcohólicas y a su vez preferimos jugos en lugar de bebidas gaseosas, entonces los jugos serán preferidos siempre por ese consumidor. b. Ser convexas, esto implica que el consumidor tiene un limitante para elegir y es su presupuesto. De manera que para tener más de todo debe de organizar de forma correcta sus deseos. c. Continuidad, esto supone que para cualquier nivel de gastos siempre existe una dotación de productos y servicios que pueden ser adquiridas.
La pregunta a este nivel es, ¿realmente los individuos eligen por racionalidad, es decir, aprendiendo de “errores pasados” o su decisión es un proceso netamente aleatorio, es decir, se dejan llevar por “corazonadas” o impulsos?.
Desde sus inicios, y más claramente desde mediados del siglo XIX, la Economía se ha basado en el supuesto de que los agentes económicos5 toman decisiones racionales, maximizando su utilidad o bienestar de acuerdo a sus propias preferencias e intereses. El orden económico resultante de esa pluralidad de decisiones es considerado óptimo o eficiente. Diversos autores han cuestionado la validez de estos supuestos y ello ha motivado una gradual transformación de esos mismos supuestos.La evolución del Homo economicus: problemas del marco de decisión racional en Economía, por Héctor Aletta6.
El Premio Nóbel 1978 Herbert Simon7 (1916-2001) fue el primero que impresionó a los economistas cuando dijo que los seres humanos eran incapaces de comportarse como los seres racionales que describen los modelos convencionales de la elección racional. A él le fascinaba la forma en que las personas toman decisiones, y sus ideas prosperaron hacia el estudio del funcionamiento de la mente humana, hasta el punto de desarrollar una teoría que trataba de explicar como las personas e instituciones toman las decisiones, tesis a la que llamó Teoría de la Racionalidad Limitada.8
El homo œconomicus, tal como lo concibe la ortodoxia económica, es una especie de monstruo antropológico: este hombre práctico de mentalidad teórica es la personificación extrema de la falacia escolástica, un error intelectualista muy común en ciencias sociales, por el cual el estudioso pone en la cabeza de los agentes que estudia –amas de casa u hogares, empresas o empresarios, etc.– las consideraciones y construcciones teóricas que él tuvo que elaborar para explicar sus prácticas. Pierre Bourdieu1, 2005b, 209
En la Antropología del liberalismo hay un concepto fundamental que se ha acabado convirtiendo en una especie de fetiche a la hora de hablar sobre economía y política: «HOMO ECONOMICUS». Mediante esa expresión se designa una abstracción conceptual o, mejor, un modelo y una previsión que hace la ciencia económica sobre el modelo de comportamiento humano perfectamente racional, que es definido por tres características básicas: el «homo economicus» se presenta como “maximizador” de sus opciones, racional en sus decisiones y egoísta en su comportamiento. La racionalidad de la teoría económica descansa sobre la existencia y las “virtudes” calculadoras de ese individuo, que actúa en forma hiper-racional a la hora de escoger entre las diversas posibilidades.
¿Sómos los seres humanos animales racionales?
¿Puede nuestro comportamiento ser medido y entendido en su totalidad?
Si bien han pasado ya varios siglos desde la afirmación aristotélica de los hombres como animales racionales –siglos con muchos sucesos que parecerían sugerir lo contrario9– Sin embargo, la idea de hombre como animal racional ha sido durante mucho tiempo tomada como punto base de la Economía10.
¿Es el hombre egoísta por naturaleza, como pensaban Bentham o Hobbes, o nada de lo que es humano nos es ajeno, como sostenía Terencio?
Las facultades de Economía y las escuelas de negocio han promovido durante años la idea de un ser egoísta por naturaleza, el Homo economicus, genéticamente determinado para adoptar decisiones racionales en su propio interés. Lo curioso es que la suma de estas decisiones racionales y egoístas llevaban a una suerte de armonía social gracias a la existencia de “fuerzas reguladoras” como la famosa mano invisible del mercado de Adam Smith.
Para entender al "homo económicus", es necesario remontarse a la época de Adam Smith. y del empirismo11.
El racionalismo, en aquel entonces, es la absolutización de la razón, y se da con mucha fuerza en la época moderna, aunque no surgió en este período, porque desde mucho antes, se habían dado intentos en torno a la razón frente a los hechos de la experiencia. Esta corriente se caracteriza por lo real, por los conceptos o sistemas mentales y a la explicación de la ciencia en términos lógicos. Al hombre se le presenta como animal pensante, con dignidad y atributos de persona. El racionalismo no es una manera aislada de concebir la realidad, sino que es ante todo la suma de lo sensible con los conceptos, o mejor, a un concepto equivale una realidad. El hombre es presentado como animal dotado de logos, razón; un animal capacitado para conocer.
El enfoque científico de Descartes12 para percibir el mundo, sin lugar a dudas, representó un gran avance, y esto es doblemente cierto para los economistas. Hemos visto que la noción de la mano invisible del mercado existió mucho antes que Smith. Homo economicus ha ganado su lado (a) moral desde Epicuro, pero adquirió su parte matemática y mecánica de René Descartes. Las ideas de Descartes, por supuesto, se convirtieron en absolutamente clave, si no determinantes, para la metodología de la ciencia económica. La economía comenzó a desarrollarse en el momento en que su legado recibió un amplio reconocimiento. Los primeros economistas discutieron ampliamente las teorías del conocimiento, y todos han demostrado ser los sucesores de Descartes. Sus ideas fueron traídas a Inglaterra por John Locke y David Hume. A través de ellos, las enseñanzas de Descartes también penetraron en la economía, y hasta el día de hoy han permanecido firmemente arraigadas en ella. En ninguna otra ciencia social se aceptaron las ideas cartesianas con tanto entusiasmo como en economía.

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NOTAS
(1) Algunos dicen que: El origen conceptual de este «homo economicus» puede situarse en el libro II de LA RIQUEZA DE LAS NACIONES de Adam Smith (1776). Les propongo leer primero un fragmento (es corto, ¡no se espanten!) para analizarlo a continuación. Dice así: «En todos los países donde existe una seguridad aceptable, cada hombre con sentido común intentará invertir todo el capital de que pueda disponer con objeto de procurarse o un disfrute presente o un beneficio futuro. Si lo destina a obtener un disfrute presente, es un capital reservado para su consumo inmediato. Si lo destina a conseguir un beneficio futuro, obtendrá ese beneficio bien conservando ese capital o bien desprendiéndose de él; en un caso es un capital fijo y en el otro un capital circulante. Donde haya una seguridad razonable, un hombre que no invierta todo el capital que controla, sea suyo o tomado en préstamo de otras personas, en alguna de esas tres formas, deberá estar completamente loco». La idea fundamental que rige el comportamiento del «homo economicus» es estrictamente esa: está “completamente loco” quien no maximiza sus preferencias (es decir, aumenta sus ganancias). Y esa maximización puede cuantificarse estrictamente en magnitudes económicas, sea por ahorro, por acumulación o por intercambio. La libertad, si se organiza de forma inteligente, conduce a maximizar la utilidad de los individuos concretos que son considerados a la vez como egoistas y como calculadores. El «homo economicus» constituye un modelo teórico que pretende explicar cómo actuaría en condiciones ideales el sujeto “perfectamente racional”. Un individuo tal sería exclusivo, excluyente e insaciable o, si se prefiere, sería “maximizador” de sus preferencias: actuaría siempre de manera que consiguiera “más” por “menos”; el modelo da por supuesto que todo lo que hacen los hombres tiene sentido en y para el marcado. Es racional quien toma sus decisiones en términos de “coste de oportunidad”: cada opción (estar aquí en vez de ahí, trabajar en esto o en aquello) conlleva, a la vez e inseparablemente, alguna ganancia y alguna pérdida. Pues bien, será máximamente racional quien mejor sepa escoger en términos de oportunidad entre las diversas posibilidades reales que se le ofrecen. Casarse o no, estudiar o no (o hacerlo más o menos años), tener hijos o no (y, en su caso, cuántos), trabajar en una u otra cosa, etc., tiene unos costes de oportunidad que producirán más o menos bienestar.
(2) Uno de los primeros y más influyentes pensadores económicos fue Aristóteles (siglo IV a.C.). Para él la economía constituía el arte de la administración del propio patrimonio. En la actualidad esta visión del objeto de la economía es heterodoxa frente a la concepción neoclásica de la economía ocupada de la satisfacción de deseos concebidos como ilimitados (sin ningún fin). En este caso los recursos, por definición, son (no pueden ser otra cosa que) escasos en relación con los deseos ilimitados, que, además, resultan independientes de los de otros individuos y de los oferentes de bienes y servicios. En cambio, una definición de la economía vinculada a la satisfacción de necesidades, como la que propuso Aristóteles, implica que los recursos deberían ser abundantes en relación con las necesidades humanas y, por tanto, el problema económico no es la escasez sino la mala distribución de los recursos entre personas, generaciones, países y géneros (Finley 1974: 15-16; 1979: 186-189, 202, 206; 1992: 64-83, 133-134; Ekelund y Hérbert 1991: 15; Landreth y Colander 1998: 7; Fukuda-Parr 2003). El racionalismo representa una de las corrientes filosóficas fundamentales de lo que se conoce como Filosofía Moderna y a la cabeza de ambos (tanto del racionalismo como de la filosofía moderna) hay que situar a Descartes (1596-1650). No obstante, Hume acepta que la razón funciona perfectamente cuando se trata de establecer relaciones entre ideas: si Descartes postulaba la razón como base firme de todo conocimiento que se intentara construir de manera segura y cierta en todo caso, Hume, por su parte, distinguía -siguiendo en esto a otro racionalista como Leibniz- dos tipos de conocimiento: las relaciones de ideas y las cuestiones de hecho, es decir, el conocimiento de las verdades lógicas y el conocimiento de los hechos. Si en el primero la razón era la única comandante, en el segundo la experiencia resultaba imprescindible; una experiencia apoyada no en un método firme sino en la costumbre y la creencia.
(3) Persky, Joseph. "Retrospectives: The Ethology of Homo Economicus." The Journal of Economic Perspectives, Vol. 9, No. 2 (Spring, 1995), pp. 221-231
(4) Mill, John Stuart. "On the Definition of Political Economy, and on the Method of Investigation Proper to It," London and Westminster Review, October 1836. Essays on Some Unsettled Questions of Political Economy, 2nd ed. London: Longmans, Green, Reader & Dyer, 1874, essay 5, paragraphs 38 and 48.
(5) ¿Qué son los agentes económicos? Los agentes económicos son actores que intervienen en la economía, bajo un determinado sistema económico y conjunto de "reglas de juego". Estos toman decisiones buscando optimizar su bienestar. Moldean al mundo en el que vivimos y deciden la asignación de los recursos. Otra definición de los agentes económicos, es verlos como los tomadores de decisiones económicas. Individuos que pueden reconocer los diferentes factores, influencias y motivaciones de los diferentes grupos económicos. El concepto de agentes económicos fue creado por economistas con la intención de simplificar los procesos económicos y explicarlos de una manera más sencilla. Se reconoce su origen en los modelos económicos clásicos y neoclásicos. (http://www.actividadeseconomicas.org/2013/05/agentes-economicos.html)
(6) La Economía como disciplina, al menos desde Adam Smith, más fuertemente en la versión neoclásica de los últimos 140 años, y en particular en su versión más reciente (la «síntesis neoclásica» que surgió a mediados del siglo XX), ha desarrollado un marco conceptual muy elaborado y formalizado, cuyo núcleo central consiste en explicar los fenómenos económicos como resultado de decisiones racionales de los agentes económicos. Estos agentes, sean consumidores, trabajadores, empresas o algún otro tipo de actor, se supone que persiguen de una manera racional su propio interés, definido por ellos mismos, es decir que tratan de maximizar su utilidad o bienestar subjetivo, y para ello sopesan los costos y beneficios de las diferentes alternativas disponibles, a fin de tomar sus decisiones según principios racionales y utilitarios, siguiendo sus propias preferencias. Los agentes económicos son modelados según el tipo ideal del Homo economicus, quien es movido únicamente por motivos utilitarios, y solo actúa de manera racional a fin de maximizar la satisfacción de sus propios intereses y sus propias necesidades, de acuerdo a sus preferencias. Con ese supuesto central se ha construido, por una parte, una teoría microeconómica que describe el comportamiento de los actores individuales (personas, hogares, empresas). Luego se ha usado esa teoría para darle micro-fundamentos a la teoría macroeconómica, la cual se refiere a los fenómenos económicos globales de un país, una región o incluso el mundo entero http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/economia/article/viewFile/580/567
(7) Herbert A. Simon junto con Allen Newell, inició la psicología del procesamiento de información, alrededor de 1954. Simon y Newell utilizaron lenguajes de programación para construir teorías de la conducta simbólica en los seres humanos. Simon y sus colegas lograron explicar en términos de procesamiento de información, y modelar por medio de programas de computador, procesos cognitivos en solución y comprensión de problemas, conceptualización, conducta lingüística, aprendizaje del lenguaje, etc. Otros economistas posteriores han recogido el legado de Simon y han desarrollado una refinadísima literatura sobre la toma de decisiones con información incompleta. Ahora sabemos que cuando recoger información es costoso y la capacidad cognitiva para asimilarla es limitada, no es ni siquiera racional tomar decisiones totalmente documentadas del tipo que describen los modelos sencillos. La literatura sobre la toma de decisiones con información incompleta, lejos de ser un reto para el modelo de la elección racional, ha reforzado, de hecho, nuestra confianza en él. Pero existe otro descendiente de las investigaciones de Simon que se lleva peor con el modelo de la elección racional. Esta vertiente, en la que han influido poderosamente los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, demuestra que incluso cuando los problemas son sumamente sencillos, los individuos suelen violar los axiomas más fundamentales de la elección racional. Según el modelo de la elección racional, los individuos deben evaluar los acontecimientos desde el punto de vista de su influencia global en la riqueza total. Sin embargo, Kahneman y Tversky han observado que la gente suele sopesar cada uno de los acontecimientos por separado y conceder mucha menos importancia a las ganancias que a las pérdidas. Según estos autores los individuos no evalúan las alternativas con la función de utilidad convencional sino con una función de valor que se define con respecto a los cambios de riqueza. La función de valor tiene dos importantes características. En primer lugar, los individuos tratan las ganancias y las pérdidas asimétricamente, concediendo en sus decisiones un peso mucho mayor a las segundas. En segundo lugar, evalúan primero los acontecimientos y después suman los valores. La primera característica no implica necesariamente que la conducta sea irracional. Al fin y al cabo, no es incoherente que pensemos que una pérdida causa más dolor que la felicidad causada por una ganancia de la misma magnitud. Lo que si suele parecer irracional es el segundo paso, examinar cada acontecimiento por separado en lugar de considerar su efecto conjunto. Según otro dogma básico del modelo de la elección racional, los costes irrecuperables no deben tenerse en cuenta en las decisiones. Sin embargo, Richard Thaler, economista de la Universidad de Cornell, sostiene que los individuos muestran una tendencia general a tener en cuanta los costes irrecuperables. Este hecho puede interpretarse de una manera sencilla mediante la función de valor. Si los gastos desembolsados se registran como pérdidas, mientras que los costes de oportunidad se registran como ganancias perdidas, la función asimétrica de valor predice una respuesta de este tipo.
(8) La teoría de la racionalidad limitada de Herbert Simon plantea que las personas tomamos decisiones de forma parcialmente irracional a causa de nuestras limitaciones cognitivas, de información y de tiempo. Este modelo surgió como reacción a las teorías de la racionalidad, muy populares en las ciencias políticas y económicas, que proponen que los humanos somos seres racionales que decidimos cuál es la solución óptima para cada problema utilizando toda la información disponible. No obstante, según Simon y los autores que lo sucedieron, es muy difícil tomar decisiones totalmente racionales porque nuestros recursos para procesar la información son limitados, en especial cuando los problemas son complejos, como suele ocurrir en la vida cotidiana. Frente a la idea clásica del "hombre económico", Simon promovió la del ‘hombre administrativo’, incapaz de captar la complejidad del mundo y la interrelación entre sus elementos. El modelo de racionalidad limitada afirma que las personas usamos los heurísticos a la hora de encontrar soluciones. Los heurísticos se definen como reglas generales y sencillas que usamos para resolver problemas; aunque pueden ser útiles en muchos casos, en otros producen sesgos cognitivos, es decir, desviaciones sistemáticas en el razonamiento. El heurístico de disponibilidad, por ejemplo, hace referencia al hecho de que las personas tendemos a tener más en cuenta la información más reciente y frecuente porque podemos acceder a ella con mayor facilidad. Así, si hemos tenido un accidente de tráfico hace poco es más probable que sobreestimemos la probabilidad de sufrir otro. La cognición humana es limitada e imperfecta: incluso si lográramos obtener toda la información disponible en torno a un problema que debemos resolver, nuestros fallos de razonamiento impedirían que tomáramos la decisión óptima. Esta es la propuesta principal de la teoría de la racionalidad limitada propuesta por Herbert Simon. Su modelo ha tenido importantes aplicaciones en la economía y la psicología de las organizaciones, y en gran medida sigue vigente en la actualidad.
(9) El homoconómico comenzará a perder coeficiente intelectual, nos dice Richard H. Thaler: La Economía en la primera mitad del siglo XX fue mucho más una ciencia social. Escritores como Irving Fischer y John Maynard Keynes subrayaban factores psicológicos en sus explicaciones del comportamiento económicoI (Loewenstein, 1992). Con la revolución matemática que inició su despegue en la década de 1940 gracias al influjo de John Hicks y Paul Samuelson, los agentes económicos empezaron a ser más explícitamente optimizadores. En la década de 1950, los economistas que iniciaron la formalización de los fundamentos microeconómicos del pensamiento de Keynes desarrollaron modelos más racionales; por ejemplo, comparare la simple función de consumo de KeynesII con la hipótesis del ciclo de la vidaIII y luego con la hipótesis de expectativas racionales de MuthIV, Lucas y así sucesivamente. Eventualmente estos modelos vinieron a incluir agentes que los detractores llamaron “hiperracionales”. La estética en el campo se volvió que si los agentes del Modelo A son más inteligentes que los agentes del Modelo B, entonces el Modelo A es mejor que el Modelo B. ¡El coeficiente intelectual del Homo Economicus se volvió limitado sólo por el coeficiente intelectual del economista teórico más inteligente! Mi pronóstico es que se dará marcha atrás a esta tendencia en favor de una aproximación en la que el nivel de racionalidad conferido a los agentes dependa del contexto que este siendo estudiado. Para ilustrar como esto puede funcionar en la práctica, considere el juego “adivine el número”, estudiado por primera vez por Rosemarie Nagel (1995). En este juego, se pide a los participantes adivinar un número entre 0 y 100, con el objetivo de que sus respuestas se acerquen lo más posible a dos terceras partes del promedio de de las predicciones. En un mundo en el que se considera que todas las personas son totalmente racionales, en el sentido que formarán sus expectativas acerca de las predicciones de otros en atención a tantos niveles de deducción como sean requeridos, el equilibrio en este juego es cero. Sin embargo, en cualquier otro escenario adivinar cero no es una buena estrategia. Recientemente, tuve la oportunidad de jugar este juego con apuestas bastante altas (Thaler, 1997). A mi pedido, el Financial Times efectuó un concurso de “adivine el número” usando las reglas antes descritas y ofreció como premio dos pasajes en clase ejecutiva desde Londres a Estados Unidos (valorado en más de diez mil dólares americanos). Sólo se permitió adivinar números íntegros. Si bien muchos concursantes sí adivinarion cero o uno, la adivinanza más popular fue el 33 (el pronóstico correcto si es que todos los demás eligen un número al azar) y el 22 (el pronóstico correcto si es que todos los demás elegen el 33). La adivinanza promedio fue 18.91 y por ende el pronóstico ganador fue 13. Aunque ofrecer un modelo de cómo se juega “adivine el número” no es una tarea fácil, algunas lecciones son suficientemente claras. Un modelo apropiado tendría que permitir dos tipos de heterogeneidad en la sofisticación. Primero, los agentes difieren en el número de niveles de procesamiento que dedican al juego (33 es un nivel, 22 son dos niveles, y así sucesivamente.). Segundo, existe heterogeneidad en cuánto piensan los agentes sobre la conducta de otros agentes. Los agentes que adivinan cero son sofisticados en la primera dimensión e inocentes en la segunda. Muchos economistas caen en esta categoría (¡debido en parte al efecto del falso consenso y a la maldición del conocimiento!). Los modelos económicos sofisticados tendrán agentes que sean tanto más como menos sofisticados que los agentes que estamos acostumbrados a modelar. Yo predigo que este tipo de modelo será la norma en el futuro.
(10) Veamos cómo piensan sobre la Economía algunos de los economistas más renombrados: Tradicionalmente se acepta que la economía apareció como ciencia con la publicación de la obra de Adam Smith (1723-1790) intitulada “La riqueza de las Naciones” (1776). Este filósofo es considerado como el padre de la ciencia económica y sus ideas son el fundamento de la economía moderna debido a que “defiende el principio de división del trabajo y libertad de comercio. Smith pensaba que la satisfacción del propio interés individual, limitado por el de los demás, es el mejor medio para conseguir el mayor beneficio para el mayor número de gente. Sin embargo, Smith apoyó la intervención del Estado en materia de justicia, educación, salud y todas aquellas empresas que la iniciativa privada fuese incapaz de abordar” (Garban: 5). Según Aguirre (1962:41), Smith realiza su investigación basándose en la teoría del valor trabajo y muchas veces por las simples apariencias. David Ricardo (1772-1823), en su libro “Principios de economía política y tributación” (1817), afirma que el principal problema de la economía política es determinar las leyes que rigen la distribución del ingreso entre los diferentes agentes económicos. “Sin embargo, eran los cambios en la distribución funcional del ingreso a través del tiempo los que concentraban su atención, así que empezó planteando una teoría que pudiera explicar las ganancias, los intereses, las rentas y los salarios” (Guerrero, 2001). Con este propósito desarrolló la teoría del valor trabajo. Se preocupó también de averiguar las causas del crecimiento o, si se prefiere, del origen de la riqueza de los países a través del análisis de los factores que explican la distribución de la renta. Así, este autor, dentro de sus múltiples contribuciones a la economía, lo hizo en el campo de la teoría del comercio internacional, al haber desarrollado el principio de la ventaja comparativa, a través de la cual explica la especialización que buscan los países para mejorar sus relaciones comerciales. En sus investigaciones utilizó los métodos deductivo y abstracto (Aguirre, 1962: 155). El aporte más importante de John Stuart Mill (1806-1873), autor del libro “Principios de Economía política con algunas de sus aplicaciones a la filosofía social” (1848), consiste en su afirmación de que “…Las proposiciones de la economía, sólo son ciertas en la medida en que sea cierta la premisa de donde se han deducido, esto es, el postulado de que el hombre trata de obtener el máximo de riqueza con el menor trabajo posible. Por ello, decía, en la aplicación práctica de las proposiciones económicas es necesario siempre tener en cuenta si el postulado fundamental de la economía se verifica en la realidad y en qué medida lo hace; en otros términos, si la conducta humana está guiada por principios distintos del adoptado por la ciencia económica como premisa a sus deducciones y la medida en que lo hace” (Napoleoni, 1962: 649). Alfred Marshall (1842-1924), autor de “Principios de Economía” es considerado, junto a Léon Walras, como los padres de la economía ortodoxa moderna. Para Marshall la economía política o economía, es el estudio de la humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida; examina esa parte de la acción individual y social que está más estrechamente conectada con la obtención y el uso de los requisitos materiales del bienestar, por lo que se le considera el precursor de la Economía del Bienestar4. Marshall fue uno de los primeros autores en introducir la variable tiempo para hacer análisis en la economía. Consciente de la multitud de interrelaciones que existen en la actividad económica, trató de diseñar un modelo analítico, el “Equilibrio parcial”, cuya finalidad era aislar el comportamiento de un determinado aspecto económico, suponiendo que todo lo restante permanece invariable. Es así como surgió el concepto Ceteris Paribus, término ampliamente utilizado en la economía actual para reflejar en un análisis que “todo el resto permanece constante” (Marshall, 1931). Según la Universitat de las Illes Baleares, la obra de Arthur Pigou (1877-1959) “La Economía del Bienestar” (1912) “…constituye una guía de toma de decisiones de política económica, toda vez que reconoce, que un político jamás debería ceñirse al mero razonamiento económico, sino que debería considerar todos los múltiples y ricos aspectos de la existencia humana”. Su preocupación objetiva era la renta nacional y los problemas del desempleo. (Pensamiento económico de Cecil Pigou). Pensaba que el Estado podía hacer mucho para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, bajo el principio de que los mercados tienen imperfecciones que no les permiten funcionar eficientemente, pero también en la idea –bastante elitista, por cierto– de que el ciudadano medio no siempre está capacitado para tomar las decisiones que más le convienen (Universidad de Zaragoza). Lionel Robbins (1898-1984), en su “Ensayo sobre la naturaleza y significación de la ciencia económica” (1932), manifiesta “…economía es una ciencia que estudia el comportamiento humano como relación entre los fines dados y los medios escasos que tienen aplicaciones alternativas” (Ludwig von Mises Institute: 2007). Esta afirmación tuvo gran acogida en los economistas e influyó notablemente en el planteamiento de la naturaleza y ámbito de la Economía. En la actualidad la definición de Robbins, al referirse al comportamiento humano como una relación entre fines y medios escasos, susceptibles de usos alternativos, ha sido acogida con éxito por la comunidad de economistas debido a que proporciona un punto de partida a los estudios llevados a cabo mediante la aplicación de la lógica económica a los fenómenos sociales (Nolan, 2008). Ver: Conceptos y principios de economía y metodologías utilizadas en la investigación económica de Roberto Posso Ordóñez.
(11) Se conoce como empirismo la doctrina filosófica que se desarrolla en Inglaterra en parte del siglo XVII y el siglo XVIII, y que considera la experiencia como la única fuente válida de conocimiento, mientras que niega la posibilidad de ideas espontáneas o del pensamiento a priori.. Sólo el conocimiento sensible nos pone en contacto con la realidad. Teniendo en cuenta esta característica, los empiristas toman las ciencias naturales como el tipo ideal de ciencia, ya que se basa en hechos observables. Para esta doctrina, el origen de nuestros conocimientos no está en la razón, sino en la experiencia, ya que todo el contenido del pensamiento ha tenido que pasar primero por los sentidos. "Nuestra mente es un papel en blanco y sólo al contacto de los sentidos con las cosas empieza a grabar impresiones". No es nada fácil distinguir el empirismo del escepticismo, ya que sus fronteras son comunes. El más exigente de los empiristas modernos, David Hume, se declara escéptico. "Para el empirismo, la tesis del racionalismo, de que existen ideas innatas, es totalmente inexacta". Pues si fuera así no tendría ninguna razón de ser el aprendizaje, y todas las personas estaríamos de acuerdo en las mismas verdades. El empirismo "simultáneamente intenta reducir la razón a la sensibilidad y demostrar que el conocimiento sensible es el único conocimiento válido."
(12) Para Descartes, las verdades matemáticas, parten de las ideas innatas a las que llegamos por deducción, por lo tanto son el ejemplo a tomar para aplicar a las demás ciencias, al contrario de éste Hume están relacionadas con las ideas, son verdaderas porque se refieren a la experiencia, porque se basan sólo en el principio de no contradicción. La ética de Descartes se basa en el razón: hay que intentar tener los mínimos problemas y dedicarse al conocimiento, coincidiendo con Kant, el cual argumenta que todas las éticas anteriores se guían por un fin práctico y no por máximas universales. Mientras que en Hume se basa en los sentimientos; la razón puede ayudar pero al final son lo sentimientos los que nos guían en la conducta moral.

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