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miércoles, 11 de agosto de 2021

PRINCIPIOS DE ECONOMÍA HUMANISTA

 

PRINCIPIOS DE ECONOMÍA HUMANISTA

  • Eduardo Valencia VásquezInstituto de Investigaciones Económicas Pontificia Universidad Católica del Ecuador
Palabras clave: economia humanista, globalización, economía, bienes públicos





Anexo

Breve Introducción 

En esta nota se presenta al Humanismo Económico, nacido en el Centro de Investigaciones Económicas de Córdoba hacia 1975, como una estrategia válida para transformar la economía hacia una sociedad para todos, participativa, donde se respete al hombre como persona y como comunidad. En la consecución de su objetivo, el ensayo define qué es el Humanismo Económico tanto desde una perspectiva principista como desde los fundamentos del análisis económico. Enseguida se presenta el Plan Esperanza como la estrategia macro creada en la Argentina para la solución de los problemas socioeconómicos desde semejante perspectiva. Finalmente, se incluyen las observaciones finales y ellas tienen que ver con la expansión de los ideales del Humanismo Económico tras las importantes Jornadas realizadas por el CIEC y su Red de Centros en la Universidad Nacional de Córdoba (Agosto de 2006). Cierran el informe un breve informe sobre la Declaración CIEC en las recientes Jornadas Internacionales de Estrategias Macro y las referencias básicas utilizadas. 

Qué es el Humanismo Económico Hacia 1975, se comenzaba a trabajar, desde el modelo de la ciencia económica, esto es, utilizando el instrumental científico del análisis ortodoxo en la dirección apuntada por el CIEC—desde los principios—fundar una sociedad de, para y por el hombre, eso busca el Humanismo Económico como objetivo básico. Desde el análisis económico, privilegia temas tales como la distribución del ingreso, la pobreza, la marginalidad, el gasto social en educación, salud y vivienda, la presencia del territorio en la formulación de la política, el federalismo económico y fiscal para disminuir las diferencias históricas de las regiones dentro de un país como la Argentina, y ahora también en todos los países de América Latina. 

*L. E. Di Marco es Dr. en Economía por la Universidad de Córdoba, Ph. D. por la University of California, Berkeley, 1974; profesor titular de Economía de la Universidad de Córdoba, 1970-2005, autor de 40 libros publicados en la Argentina y en los Estados Unidos


El Plan Esperanza como estrategia viable Hacia el mes de Mayo de 2002 se iniciaba, en el CIESSL, Centro de Investigaciones Económicas y Sociales de San Luis, el camino. Se planteaban las bases metodológicas de una realidad cada vez más asequible. Y los resultados fueron llegando. Tras esas I Jornadas Nacionales del Plan Esperanza, hechas por el centro puntano, vinieron las cordobesas organizadas por el CIEC, Octubre del 2002. Fueron las II Jornadas Nacionales con la presencia de muchos CIES de todo el país, donde se elaboraron microemprendimientos, pensados como “disparadores” de desarrollo sustentable con equidad social. 

Luego, más especificas, fueron las III Jornadas del Plan Esperanza, en las Universidades Nacional del Litoral y Católica de Santa Fe, donde se aprobó el I documento. Quedaron las bases para las IV Jornadas Nacionales, Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Entre Ríos, Paraná. Se contó con el auspicio de sus autoridades que en gesto fraterno, recibieron a los miembros de los distintos CIES de la Red del Humanismo Económico—docentes investigadores de 12 Universidades argentinas—, 17 y 18 de diciembre de 2003. 

Del acto de cierre se destacan las palabras tanto del decano de la FCE-UNER, Profesor Eduardo Muani—“...esfuerzos como este merecen el apoyo irrestricto de la Universidad, y ello porque ofrecen una estrategia de desarrollo alternativo, donde priva lo humano, lo social, sin dejar los aspectos tecnocientíficos”—y de nosotros mismos—“...el Humanismo Económico se terminará imponiendo por el peso de su propia fortaleza, y ella no es otra que de creer en el hombre, en todos los hombres, que forjan la Patria de nosotros, los Argentinos”. 

En las III Jornadas Nacionales (Santa Fe, Marzo 2003) se analizaron y aprobaron tres aspectos (I Documento del Plan Esperanza): 

a) La solución del Humanismo Económico al problema de la deuda internacional (se condensa en un modelo de óptimo condicionado, donde junto a las restricciones económicas, se incluye la brecha social). Existe una monografía ocasional CIEC de su Director, “El ajuste estructural como óptimo condicionado: una solución alternativa a la ortodoxia clásica”, 2003. 

b) Políticas económicas y sociales desde el Humanismo Económico: compendiadas en 12 puntos. La persona, principio y fin. Las políticas sociales. Priorizar la educación. La deuda externa. La economía solidaria. Instrumentos fiscales, monetarios y cambiarios. El papel de la banca. Empleo, ingresos, tarifas. La integración social y económica. El equilibrio territorial. Los valores del Humanismo Económico y la Administración Kirchner. Responsabilidad social de los intelectuales. 

c) Análisis Regional: lineamientos básicos de la política económica y social. (Este documento puede consultarse en la revista del Centro, Informe Económico CIEC, Año XXIV-93, Marzo de 2003). 

El II Documento incluye 10 capítulos que comprenden las 24 jurisdicciones políticas argentinas ordenadas en 10 regiones, según definiciones acordadas por el CIEC y la Red de Centros. Estas son: 

— Región Norte (Jujuy y Salta) 

— Región Noroeste (Tucumán y Santiago del Estero) — Región Andina (Catamarca y La Rioja) 

— Región Noroeste (Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones) 

— Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), creación analítica del CIEC. 

— Región Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luís) — Región Comahue ( La Pampa, Neuquén y Río Negro) — Región Metropolitana (Capital Federal) 

— Región Bonaerense (Buenos Aires) 

— Región Patagónica ( Chubut, Santa cruz y Tierra del Fuego) 

El contenido de los capítulos indica que en cada región se hace “una visión global”. Ella condensa el estudio de las provincias involucradas, con algún anticipo ya sea de los aspectos salientes de la realidad, o de recomendaciones de política. Enseguida viene el informe de cada uno de los Estados argentinos, bajo una armonización de lenguaje y contenido. 

Del estudio regional se reconocen tres aspectos. 

La economía pública: fuerte crisis en lo financiero que debilita la capacidad de absorción del Estado; ello impide, desde una perspectiva institucional, la formación de capital en las regiones; la economía de mercado: así, en las Regiones Cuyo, Centro y Sur se detectan avances en términos de la calidad productiva, y también en función de nuevas inversiones, cosa que no sucede en la Región del Noa; se ha detectado un asociativismo débil en los emprendimientos, y una incorporación de tecnologías intensivas en capital en todas las regiones que comportan el Plan Esperanza; la economía social: se observa un fuerte incremento de los actores involucrados. Las estadísticas presentadas en las IV Jornadas permiten reconocer una significativa reducción del desempleo y de la pobreza, sin que ello signifique que haya sustentabilidad económica en el circuito productivo (en el medio se halla la actividad turística, capaz de integrar las economías pública, de mercado y social). 

(Los aspectos básicos del II Documento pueden consultarse en Informe Económico CIEC, Año XXIV-96/97, Diciembre. 2003 y Marzo 2004). 

Finalmente, el III Documento quiere ser un aporte concreto desde las bases mismas de la economía. Se aprobó en las V Jornadas Nacionales—Santa Fe, 1-2 de Octubre de 2004, UNL y UCSF—y se refiere a “El Humanismo Económico crece desde los Emprendimientos Conjuntos para afianzar la Territorialidad patria” (cfr., en Informe Económico CIEC, Año XXV-98- 99, Noviembre de 2004). A modo de síntesis, y como se lee en el propio III Documento, se busca lograr una integración económica de las distintas regiones que conforman la Argentina vía los emprendimientos conjuntos. La idea es lograr que distintas formas empresariales—y ello incluye la economía solidaria de cooperativas y mutuales—puedan hacer “aventuras conjuntas” entre distintos lugares de la geografía nacional para compartir tecnologías (“saber cómo”), intercambiar bienes y servicios (“desarrollar el flujo de bienes domésticos”, o sea, entre argentinos), compartir habilidades administrativas (“manejo empresarial”), etc. Los CIES ofician de “puente” para que los interesados trabajen en forma conjunta, y mientras ellos logran los lógicos nuevos ingresos de la actividad económica, el Humanismo Económico tiene lo suyo: la consolidación de una economía integrada en términos solidarios, la remuneración digna tanto de empresarios como de trabajadores, etc., principios básicos de una sociedad con el rostro del hombre. 

Observaciones finales 

El siglo XX tuvo dos modelos que fueron practicados desde la política económica. Más allá de ciertos aspectos rescatables, se observa que tanto el capitalismo neoliberal como el socialismo de estado—en particular, desde una perspectiva de los valores humanos—han fracasado (cfr., L. E. Di Marco, 2006 b, pp. 23-31). Veamos algunos aspectos para el cambio desde la óptica del Humanismo Económico. 

Así, tanto en los antiguos países socialistas y en muchos de América Latina se han realizado corruptos procesos de privatización capitalista que son no sólo impopulares sino alejados de todo perfil eficientista, y con ganancias elevadas (por no decir muy exageradas: superan largamente las obtenidas por los “inversores” en el país de origen). Una política transparente desde el Humanismo Económico buscaría renacionalizar todos los activos privatizados ilegalmente, tal vez con la forma de sociedades mixtas de los sectores privado y público, bajo estrictos estándares empresariales. 

En lo relativo a lo macro, se estima que la planificación descentralizada, con un papel razonable y necesario del Estado, debe hacerse bajo una agenda equilibrada de medidas de política económica, directas e indirectas. Ellas deben privilegiar un sistema tributario progresivo—que no castigue al consumo de las mayorías, y dibuje una equitativa distribución de la renta nacional. Estos son ingredientes—que hacen a una economía de la Justicia—de un Humanismo Económico activo que los funcionarios no deben soslayar. 

En lo relativo al gasto, tanto público como privado, se deben privilegiar las erogaciones sociales en educación, salud y vivienda que, con la federalización del gasto en infraestructura (caminos, comunicaciones, servicios financieros y previsionales, etc.), sirvan para construir una economía para todos. Tal sociedad participativa es un baluarte del Humanismo Económico. 

La defensa de la forma republicana y democrática en su más pura expresión, es un requisito institucional para lograr una economía ordenada al bien común de la sociedad (en su no adopción estriba el fracaso tanto del capitalismo neoliberal como del socialismo soviético). No hay porcentajes poblacionales a salvar, sino que todos los ciudadanos de una Nación tienen derecho a una vida digna, y ello significa un razonable poder de compra para todos los que trabajan, y el acceso al empleo debe ser un derecho consagrado formalmente. Así lo pregona el Humanismo Económico—cfr., I Documento aprobado en las III Jornadas Nacionales del Plan Esperanza, Universidades Nacional del Litoral y Católica de Santa Fe, Santa Fe, Marzo de 2003). 

Hoy lo ecológico está en peligro a resultas de las graves crisis que dominan al neoliberalismo y al socialismo histórico: ambas, en su disputa por el poderío militar, tecnológico, científico y económico, no sólo destruyeron el hábitat sino que lo descuidaron. Por eso, una preocupación básica de la política del Humanismo Económico será la de construir instrumentos que tiendan a la preservación del medio ambiente, y ello incluye la defensa de toda clase de recursos naturales (los acuíferos, los minerales, etc.) de los pueblos de América Latina. 

Alguna vez Jan Tinbergen, Premio Nóbel, nos escribió una carta (hacia 1995) hablándonos de la conveniencia de un gobierno mundial. Tal vez, ante el fracaso de las Naciones Unidas (el “caso Irak” es el más flagrante), pueda pensarse en tal ente colegiado. Más allá de su estructura formal, hay que diseñar un organismo que sea capaz no sólo de ordenar la distribución justa del excedente productivo, sino de garantizar la paz mundial, el imperio de la justicia en todos los países del mundo, una ecología limpia para la humanidad entera. Sólo así se habrán superado los modelos del neoliberalismo y del socialismo histórico. 

En suma, el Humanismo Económico pretende sentar las bases para que tal sea: emplear lo bueno de los viejos esquemas pero privilegiar los valores permanentes del hombre como individuo y como sociedad. Tales bases van a permitir construir la sociedad nueva, la civilización solidaria, entre todos los pueblos del mundo, un globo terráqueo donde quepan todos. He ahí, pues, los ideales del Humanismo Económico que, desde la perspectiva científica de la Economía, apunta a contribuir a un mundo humano, y cada vez más humanizable. 

Córdoba, Argentina Setiembre de 2006.

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http://www.eco.buap.mx/aportes/revista/33%20Ano%20XI%20Numero%2033,%20septiembre%20-%20diciembre%20de%202006/13%20El%20humanismo%20economico%20como%20opcion%20realista-Luis%20Eugenio%20Di%20Marco.pdf


PRINCIPIOS DE ECONOMÍA HUMANISTA Trabajo presentado en el V Encuentro Internacional de Economía. “La Responsabilidad Social de los Intelectuales”, organizado por la lFundación CIEC . Buenos Aires, 10-12 de agosto de 2005

 Eduardo Valencia Vásquez Economista Director del Instituto de Investigaciones Económicas Pontificia Universidad Católica del Ecuador evalencia@puceuio.puce.edu.ec 

 Trabajo presentado en el V Encuentro Internacional de Economía. “La Responsabilidad Social de los Intelectuales”, organizado por la lFundación CIEC . Buenos Aires, 10-12 de agosto de 2005. 

Resumen

En resumen: la nueva axiología económica debe expresarse no solo como un pensamiento renovado de los valores humanos esenciales sino, sobre todo, como una renovada propuesta de conducta personal dentro de la sociedad, es decir, pasar de una ética individual a la ética de “lo público”. Desde esta perspectiva, todos somos responsables de la suerte de los demás. El concepto de alteridad implica que todos podamos rendir cuentas ante nuestros semejantes en todos los actos que desempeñamos en nuestra respectiva jurisdicción. Así, por ejemplo, los banqueros que tienen a su cargo los depósitos de los ahorristas, están llamados a practicar una ética “de lo público”, es decir, responder en forma escrupulosa y transparente por los recursos “públicos” a ellos confiados.

Desde esta perspectiva, son responsables de lo público, no solo los burócratas que ocupan una función pública sino todos los que tienen que responder por personas y recursos a ellos encomendadas. Y aquí la cadena es infinita: los maestros, los empresarios, los médicos, los jueces, etc., todos tienen que responder ante la sociedad por el manejo de lo que son derechos de terceros. Es hora ya de que los ciudadanos que se lavan las manos culpando a “los otros” por las quiebras éticas que han ahondado la corrupción y la violencia en las sociedades modernas afronten con entereza su propia responsabilidad, pues del estado del mundo somos “todos” responsables. Nos toca responder a todos frente al drama que enfrenta la sociedad contemporánea.

I. El Debate Sobre la Crisis de la Humanidad 

1. El Consenso de Washington: 

La Guerra de las Galaxias de las Grandes Corporaciones 

Ninguna propuesta sobre el futuro de la civilización humana puede desestimar que lo que verdaderamente está en entredicho es el problema del hombre. Cuando cayó el muro de Berlín, la humanidad fue invitada a cantar loas a la Buena Nueva, al advenimiento del modelo Neoliberal llamado, según sus propulsores, a reinar por siempre, pues, supuestamente, ya no habría en el futuro la posibilidad de introducir una propuesta mejor en la historia de las ideas humanas. Empezó el apogeo del pensamiento “único”, del pensamiento “uniforme”; un modelo aparentemente sustentado en el pensamiento clásico de Adam Smith pero reformado por el Consenso de Washington en 1989, una iniciativa promovida por el Capitolio y sus brazos armados de la economía mundial, el FMI y el Banco Mundial, cuya dirección le correspondió a un economista cultor de la recientemente recuperada ideología libertaria, John Williamson. 



El Decálogo del nuevo evangelio se sustentaba en diez tesis fundamentales: 1. Disciplina Fiscal; 2. Reorientación del gasto público; 3. Reforma fiscal; 4. Liberalización financiera; 5. Tipos de cambio unificados y competitivos; 6. Liberalización comercial; 7. Apertura a la Inversión extranjera directa; 8. Privatización; 9.Desregulación legal; 10. Seguridad de Derechos de Propiedad. 

Detrás de estas tesis, se hizo evidente el propósito de desmantelar los estados nacionales, a los cuales se atribuyó ser la causa de la caída de las economías socialistas. Menos evidente fue que la iniciativa había sido concebida por las grandes corporaciones internacionales privadas desde hace mucho tiempo antes, según hoy se conoce, cuando empiezan a develarse los informes de las reuniones de representantes de los bancos y corporaciones empresariales en Billderberg y Iron Mountain, generalmente expresadas a través de estudios efectuados por “think tanks” afines como la Comisión Trilateral. A partir de dicho año, empezaron a proliferar en el planeta las así denominadas políticas aperturistas, poniendo como ejemplo el caso de los países del sudeste asiático que, supuestamente habían seguido las políticas del laissez-faire, es decir, sin intervención del Estado. En los demás continentes, los organismos financieros internacionales fueron los encargados de imponer tales políticas, a través de la invitación a seguir el ejemplo de los países ricos que, también supuestamente, lo habían conseguido por la vía de la apertura indiscriminada de los mercados y no de la protección estatal. 

Se invitaba, pues, a formar parte, del gran proceso de globalización, a que todos los pueblos aumentaran su riqueza en corto tiempo a través de su inserción en el gran mercado mundial. Para ello, solo se requería seguir los consejos de los especialistas en las tesis del Consenso de Washington. A partir de entonces, fueron desterrados del planeta los economistas humanistas. Se les dio preeminencia a los financistas privados devenidos en economistas, que pretendieron enterrar la economía de la demanda keynesiana y revivir la llamada economía de la oferta de corte friedmaniano.

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jueves, 5 de agosto de 2021

 La teoría social latinoamericana. 

Legados y desafíos

https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/7581/1/teor%C3%ADa_social_latinoamericana.pdf

Índice 

Prólogo ...................................................................................... 7 Nota........................................................................................... 9 Introducción............................................................................ 11 

Capítulo 1 Legados del medio siglo. 

Cuatro momentos en el pensamiento social latinoamericano ............................. 15 

1. Apertura....................................................................................15 

2. Las trampas de la modernización .............................................16 

3. La dialéctica del dependentismo ..............................................24 

4. El modelo latinoamericano de desarrollo .................................30 

5. Cultura y deconstrucción en América Latina ...........................37 

Capítulo 2 

Entre la globalización y la desigualdad. Perspectivas teóricas sobre América Latina ....................................... 47 

1. El rearme discursivo.................................................................47 

2. Pobreza, desigualdad y globalización en América Latina..............................................................................................53 

3. Estado, sociedad civil y democracia .........................................58 

4. El sistema capitalista mundial ..................................................65 

5. La globalización imaginada ......................................................70

Capítulo 3 

El futuro de la crítica. Apuntes para una teoría de la sociedad latinoamericana .................................................................. 75 

1. Hoja de ruta ..............................................................................75 

2. América Latina: la nueva geografía de la crítica ......................79 

3. Primer apunte teórico: los sistemas sociales y el mundo de la vida ....................................................................87 

4. Segundo apunte teórico: tendencias de la evolución social...............................................................................................92 

5. Tercer apunte teórico: los caminos de la teoría crítica ............97 

Bibliografía ........................................................................... 105 

Sobre el autor........................................................................ 111

Prólogo 

La convocatoria a propuestas de textos para esta colección empieza diciendo: «El Espacio Interdisciplinario (ei) tiene entre sus objetivos estimular encuentros para el abordaje de temas complejos con el aporte de diferentes disciplinas». 

Los encuentros que se busca estimular son imprescindibles tanto para hacer avanzar el conocimiento y utilizarlo bien como para contribuir a su democratización; en los tres aspectos, tales encuentros entre disciplinas son cruciales para evitar que la expansión acelerada del conocimiento, rasgo mayor de nuestra época, tenga algunos efectos muy perjudiciales. 

La especialización creciente es una consecuencia inevitable de dicha expansión, que se traduce en la multiplicación de disciplinas, muy a menudo necesaria para estudiar en profundidad ciertos fenómenos distintos o ciertos aspectos diferentes de un mismo fenómeno. Sin esa especialización creciente, estructurada en torno a disciplinas sólidamente construidas, se correría el riesgo de enlentecer el avance del conocimiento, de no profundizar en toda la medida de lo posible el estudio y la comprensión de ciertos procesos. 

Pero la especialización conlleva el riesgo de la fragmentación del conocimiento, que tiene por lo menos tres consecuencias negativas. Una atañe al conocimiento mismo: parece difícil llegar a conocer realmente algo, por ejemplo, del cambio climático, si no conectamos lo que al respecto nos dicen diferentes disciplinas. Una segunda consecuencia potencialmente negativa se refiere al uso valioso del conocimiento: parece difícil afrontar, por ejemplo, la problemática nutricional e infecciosa de los niños que asisten a las escuelas en barrios carenciados de Montevideo sin conjugar los aportes de variadas especialidades. Una tercera consecuencia que puede tener la fragmentación del conocimiento se relaciona con su democratización; esta cuestión no siempre recibe atención comparable a las dos anteriores, por lo cual nos detendremos brevemente en ella. 

¿Cómo hace un ciudadano «de a pie» para hacerse una idea de lo que conviene a la comunidad en relación a un problema complejo? 

Los expertos pueden y deben asesorar pero, aunque lo hagan en términos comprensibles para no expertos, sus opiniones se basan en sus especializaciones respectivas, por lo que no necesariamente incluyen un enfoque de conjunto; además, ciertas opiniones de expertos suelen contraponerse a las de otros expertos. En ese contexto, la decisión democrática acerca de problemas complejos se hace muy difícil. La democratización del conocimiento incluye varias facetas; una imprescindible es la de colaborar con la ciudadanía para que pueda hacer un uso informado y autónomo del conocimiento avanzado a la hora de adoptar decisiones sobre asuntos que a todos atañen. Los encuentros y diálogos entre disciplinas pueden contribuir a ello. 

La democratización del conocimiento constituye un desafío mayor de nuestra época y una responsabilidad fundamental de una Universidad como la nuestra, que busca conjugar la excelencia académica con el compromiso social. Con la Colección Interdisciplinarias, el Espacio Interdisciplinario de la Universidad de la República procura realizar un nuevo aporte a la democratización del conocimiento. 

Bienvenido sea. 

Rodrigo Arocena

Nota 

A lo largo de los últimos cincuenta años, las ciencias sociales latinoamericanas han ofrecido una serie de «modelos de análisis» que han dibujado diversas imágenes sobre el continente. Como primer paso, este ensayo se propone aquilatar las fortalezas y debilidades de un conjunto de legados teóricos cuya influencia continúa siendo relevante. La delimitación de una teoría crítica de la sociedad impone el desarrollo de una voluntad hermenéutica que haga carne en aquellos modelos latinoamericanos que han sabido conjugar aliento teórico, propuesta metodológica y evidencia empírica. 

En un segundo momento, tenemos que reconocer que, en tiempos recientes, nuestras ciencias sociales no terminan de cuajar un modelo alternativo. Institucionalizadas las disciplinas, y especializados y fragmentados los saberes, el destino de la sociología parece marcado por una permanente transición. Las ciencias sociales latinoamericanas han sido desafiadas directamente por los profundos cambios socioeconómicos de los últimos lustros. Complementariamente, el rol de los intelectuales ha mutado en medio de la explosión de los «metarrelatos» y de la extensión omnímoda de las industrias culturales. En este contexto, se abordarán críticamente los aportes modélicos más actuales sobre las especificidades socioeconómicas y culturales de América Latina; un ejercicio que servirá para medir los esfuerzos de continuidad y ruptura en la elaboración de paradigmas que revitalicen a las ciencias sociales latinoamericanas. 

Por último, se esbozarán algunas líneas de trabajo conceptual desde donde fundamentar una teoría crítica de la sociedad latinoamericana. Será un avance preliminar y fragmentario, aunque en ningún caso se perderán de vista los aportes de los legados teóricos de nuestras ciencias sociales. Una apuesta inspirada en diversos núcleos de la teoría social, que recorrerá cuatro dimensiones relevantes: 

1) la enumeración de los principales cambios sociopolíticos registrados en la realidad latinoamericana en los últimos lustros, los cuales afectan las prácticas de los intelectuales y la agenda académica de las ciencias sociales; 

2) las relaciones entre el sistema social y el mundo de la vida, como ámbito teórico de encuadre para categorías tales como modernización, heterogeneidad cultural, dependencia y acción social; 

3)  la teoría de la evolución social y sus desafíos para las nociones clásicas del desarrollo; 4)  la reivindicación del paradigma de la crítica, en tanto reconsideración de los viejos motivos normativos de la sociología latinoamericana y ejercicio epistemológico de una crítica de la razón dualista. 

Este ensayo fue pensado y elaborado hace ocho años, como resultado de la tesis de Maestría en Estudios Latinoamericanos. Una buena parte de las reflexiones —no exentas de ingenuidades— están marcadas por el sello de aquellos años de profunda crisis socioeconómica. Desde ese entonces hasta ahora, muchas cosas han ocurrido en nuestro continente. 

También las ciencias sociales han experimentado cambios importantes. Asumiendo los riesgos de la desactualización, consideramos que este ensayo mantiene su vigencia interpretativa.

Introducción 

La historia del pensamiento social latinoamericano ofrece magníficos ejemplos teóricos. Entre la amnesia posmoderna y el pragmatismo neoliberal, muchas veces ignoramos la relevancia de las tradiciones teóricas de nuestras ciencias sociales. Obsesionados por las exigencias de las técnicas y las metodologías de investigación, no apreciamos la acumulación de principios de análisis para capturar las realidades del continente. Convencidos de la necesidad de producir un conocimiento adaptativo y estandarizado, las percepciones teóricas y las imágenes empíricas se van consumiendo como el incienso. Socializados en el realismo político y en la «neutralidad» del nuevo intelectual, desactivamos los contenidos críticos de un pensamiento latinoamericano que pide a gritos un trabajo sistemático de revisión. 

En este ensayo pretendemos aislar algunos momentos importantes de las peripecias de las ciencias sociales en América Latina. En el primer capítulo, titulado «Legados del medio siglo. Cuatro momentos en el pensamiento social latinoamericano», se dibujan cuatro modelos interpretativos que abarcan casi medio siglo de esfuerzo teórico-empírico. Se trata de una selección comentada de los aportes más sustantivos de la modernización en la versión de Gino Germani, de algunas vertientes de la teoría de la dependencia, del modelo latinoamericano de desarrollo elaborado por Alain Touraine y del enfoque de las culturas híbridas según la visión de Néstor García Canclini. Dicho capítulo combina reseña y crítica, comentario y evaluación, exposición sintética y advertencia polémica, con la convicción de que las sociedades latinoamericanas nunca son con independencia de cómo se las piensa. 

Este recorrido por los legados admite una serie de puntualizaciones cuyo alcance tiene validez para todo el ensayo. En primer lugar, se habla con sus distintos registros de las ciencias sociales en América Latina, aunque el verdadero acento de la reflexión está puesto en la sociología. De alguna manera, esta disciplina se conecta con los problemas globales de la sociedad y se articula en torno a los ejes constitutivos de la teoría social. En segundo lugar, y complementariamente, se tematizan las relaciones de dependencia o de autonomía entre las distintas ciencias sociales, como forma de resistir cualquier tipo de imperialismo categorial y de apostar por una labor transdisciplinaria. 

El segundo capítulo, «Entre la globalización y la desigualdad. Perspectivas teóricas sobre América Latina», aparece como un espejo del primero, en el cual se observan los rasgos más destacables de las corrientes latinoamericanas contemporáneas. En medio de cambios socioeconómicos de insoslayable profundidad, se someten a juicio crítico aquellas propuestas teóricas con productividad metodológica y empírica, capaces además de configurar principios de análisis a partir de un patrón común de evolución social en América Latina. 

En este capítulo se ensaya también la posibilidad de medir los grados de continuidad y de ruptura de los legados interpretativos. La vigencia y la reactualización de estos se hacen evidentes tanto en la reproducción de perspectivas más tradicionales como en la ampliación y superación de los modelos más cercanos en el tiempo. Si bien el corto espacio de este ensayo conspira contra una adecuada reseña y una debida fundamentación crítica, no pueden negarse las dificultades para evaluar lo nuevo. Han cambiado los públicos lectores y, por lo tanto, las formas de producir ciencias sociales. Predominan los artículos y el pensamiento embrionario. Además, conforme las sociedades se complejizan, las pretensiones de modelos teóricos se tornan más improbables. La profesionalización y especialización de las ciencias sociales y su contracara, el escepticismo posmoderno, socavan la idea de modelo cercana a la noción de totalidad. 

Pero este ensayo no apela solamente a la reconstrucción de los legados teóricos y de los enfoques más actuales sobre América Latina. En el tercer capítulo, denominado «El futuro de la crítica. Apuntes para una teoría de la sociedad latinoamericana», se ofrecen criterios orientadores para una discusión sistemática acerca de una teoría de la sociedad latinoamericana. Entre el fragmento y la reflexión, la hoja de ruta plantea elementos sobre las mutaciones sociales y políticas en el continente, sobre los nuevos perfiles del intelectual y sobre las relaciones entre las ciencias sociales y las pretensiones crítico-normativas. 

La descripción, comprensión y explicación de las especificidades sociales en América Latina demandan un trabajo conceptual. Las singularidades de una sociedad nunca son evidentes por sí mismas, y requieren de un auténtico programa teórico de investigación. Las consideraciones epistemológicas y las aperturas hacia la filosofía (alentando contenidos hermenéuticos, fenomenológicos y críticos) aparecen como los caminos para transformar a la sociología en una disciplina focalizada hacia un análisis histórico y práctico de la sociedad contemporánea. 

Los apuntes teóricos esbozados en este capítulo abundan en interrogaciones que se reputan como esenciales, y proyectan la tarea a partir de la discusión de un nuevo concepto de sociedad y de la evaluación de las distintas dimensiones de la evolución social. Del mismo modo, reivindican el paradigma de la crítica en tanto ejercicio de recusación de los formatos dualistas de razonamiento, presentes también en los modelos latinoamericanos de interpretación. En este punto hay que reconocer que los intentos de renovación teórica no siempre alcanzan mediaciones conceptuales y metodológicas para producir conocimiento sobre las sociedades latinoamericanas. Los apuntes de este ensayo corren precisamente ese riesgo. 

Estamos convencidos de que la fragmentación disciplinaria y los procesos de especialización de las ciencias sociales pueden mitigarse en los planos compartidos de la teoría social. La sociología del continente debe estrechar vínculos de cooperación conceptual con las líneas más candentes del debate teórico-filosófico. A su vez, semejante empeño de nada servirá sin articulaciones metodológicas y empíricas que arrojen luz sobre el contorno y el núcleo de la realidad latinoamericana contemporánea. Pluralizar los principios de análisis, generar ciencias sociales autorreflexivas e interpelar al intelectual aséptico son algunos de los desafíos a los que nos someten nuestros propios legados.

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QUÉ ES EL DESIGN THINKING

 QUÉ ES EL DESIGN THINKING 

Es una dinámica-técnica para generar ideas innovadoras que centra su eficacia en entender y dar solución a las necesidades reales de los usuarios. Proviene de la forma en la que trabajan los diseñadores de producto. De ahí su nombre, que en español se traduce de forma literal como "pensamiento de diseño", aunque es preferible hacerlo como "la forma en la que piensan l@s diseñador@s". Se empezó a desarrollar de forma teórica en la Universidad de Stanford en California (EEUU) a partir de los años 70, y su primera aplicabilidad con fines lucrativos como "Design Thinking" la llevó a cabo la consultoría de diseño IDEO, siendo hoy en día su principal precursora. 

¿CÓMO FUNCIONA? 

El Design Thinking se desarrolla siguiendo un proceso en el que se ponen en valor los que nosotros consideramos sus 5 características diferenciales: 

• La generación de empatía. Hay que entender los problemas, necesidades y deseos de los usuarios implicados en la solución que estamos buscando. Independientemente de lo que estemos desarrollando, siempre conllevará la interacción con personas. Satisfacerlas es la clave de un resultado exitoso. 

• El trabajo en equipo. Ya que pone en valor la capacidad de los individuos de aportar singularidad. 

• La generación de prototipos. El Design Thinking defiende que toda idea debe ser validada antes de asumirse como correcta. El Design Thinking propicia la identificación de fallos, para que cuando demos con la solución deseada, éstos ya se hayan solventado. 

• Todo ello bajo una atmósfera en la que se promueve lo lúdico. Se trata de disfrutar durante el proceso, y gracias a ello, llegar a un estado mental en el que demos rienda suelta a nuestro potencial. 

• Durante el proceso se desarrollan técnicas con un gran contenido visual y plástico. Esto hace que pongamos a trabajar tanto nuestra mente creativa como la analítica, dando como resultado soluciones innovadores y a la vez factibles. http://www.designthinking.es/inicio/index.php 

ANTES DE EMPEZAR 

Para comenzar a utilizar la metodología es muy importante preparar estos cuatro puntos: 

• Los materiales. 

Los usados en las técnicas de Design Thinking están al alcance de cualquiera. Se necesitan rotuladores, hojas de papel, notas adhesivas, lápices de colores, pegamento y una cámara de fotos. Serán nuestras herramientas para promover la comunicación visual, que es fundamental en la metodología. Una imagen vale más que mil palabras. Y lo que es más importante: una imagen puede evocar un sinfín de ideas, ya que da pie a la interpretación. 

• El equipo. 

En el Design Thinking es imprescindible trabajar en equipo. Cuanto más diverso sea, mejor. Así se podrán sumar puntos de vista, conocimientos y experiencia. Es imprescindible que haya al menos una persona con conocimientos sobre la metodología que sepa guiar el proceso. Y aunque debe tener un núcleo estable de personas que participen hasta el final, se podrán sumar otras dependiendo de la fase en la que nos encontremos. Por ejemplo, en la generación de ideas o en la prueba de prototipos. 

• El espacio. Durante el proceso se necesitará un espacio de trabajo, aunque también se desarrollarán técnicas fuera de él. Debe ser un sitio lo suficientemente amplio como para trabajar en torno a una mesa, con paredes libres donde pegar la información que se vaya generando. Un lugar luminoso e inspirador, que propicie el trabajo distendido y nos haga sentir cómodos y con un buen estado anímico. Como las famosas oficinas de Google, un espacio inspirador motiva la innovación. 

• La actitud. En el Design Thinking es imprescindible la actitud. Debe adoptarse la denominada "actitud del diseñador". Ser curiosos, y observadores. En cualquier detalle podemos encontrar información trascendente. Debemos ser empáticos, tanto con las personas como con sus circunstancias. Ser capaces de ponernos en la piel del otro. Cuestionarnos el statu quo, y no cargar con prejuicios o asumpciones. Ser optimistas y positivos. Perder el miedo a equivocarnos, y ver los errores como oportunidades. 

¿EN QUÉ CONSISTE EL PROCESO? 

El proceso de Design Thinking se compone de cinco etapas. No es lineal. En cualquier momento podrás ir hacia atrás o hacia delante si lo ves oportuno, saltando incluso a etapas no consecutivas. Comenzarás recolectando mucha información, generando una gran cantidad de contenido, que crecerá o disminuirá dependiendo de la fase en la que te encuentres. A lo largo del proceso irás afinando ese contenido hasta desembocar en una solución que cumpla con los objetivos del equipo. Y seguramente, incluso los supere. 

• EMPATIZA. 

El proceso de Design Thinking comienza con una profunda comprensión de las necesidades de los usuarios implicados en la solución que estemos desarrollando, y también de su entorno. Debemos ser capaces de ponernos en la piel de dichas personas para ser capaces de generar soluciones consecuentes con sus realidades. 

• DEFINE. 

Durante la etapa de Definición, debemos cribar la información recopilada durante la fase de Empatía y quedarnos con lo que realmente aporta valor y nos lleva al alcance de nuevas perspectivas interesantes. Identificaremos problemas cuyas soluciones serán clave para la obtención de un resultado innovador. 

• IDEA. 

La etapa de Ideación tiene como objetivo la generación de un sinfín de opciones. No debemos quedarnos con la primera idea que se nos ocurra. En esta fase, las actividades favorecen el pensamiento expansivo y debemos eliminar los juicios de valor. A veces, las ideas más estrambóticas son las que generan soluciones visionarias. 

• PROTOTIPA. 

En la etapa de prototipado volvemos las ideas realidad. Construir prototipos hace las ideas palpables y nos ayuda a visualizar las posibles soluciones, poniendo de manifiesto elementos que debemos mejorar o refinar antes de llegar al resultado final.

 • TESTEA. 

Durante la fase de Testeo, probaremos nuestros prototipos con los usuarios implicados en la solución que estemos desarrollando. Esta fase es crucial, y nos ayudará a identificar mejoras significativas, fallos a resolver, posibles carencias. Durante esta fase evolucionaremos nuestra idea hasta convertirla en la solución que estábamos buscando. 

¿CUÁLES SON LAS TÉCNICAS? 

EMPATIZA DEFINE IDEA PROTOTIPA TESTEA Mapa de actores Inmersión cognitiva Interacción constructiva Mapa Mental Moodboard Observación encubierta ¿Qué, cómo, por qué? Preparación de la entrevista Entrevistas Usuarios Extremos Mapa de empatía SCAMPER Visualización empática Mundo café 

EMPATIZA DEFINE IDEA PROTOTIPA TESTEA 

Perfil de usuario Mapa de interacción de usuarios Mapa Mental Moodboard Personas Mapa de empatía Actividades de reactivación ¿Cómo podríamos...? Historias compartidas Satura y agrupa 

EMPATIZA DEFINE IDEA PROTOTIPA TESTEA 

Perfil de usuario Dibujo en grupo Tarjetas Mapa Mental Maquetas Moodboard Mapa de ofertas Personas Prototipado en bruto Cuenta Cuentos Actividades de reactivación Lluvia de ideas ¿Cómo podríamos...? Satura y Agrupa SCAMPER Selección Seis sombreros para pensar Brainwriting Consejo de Sabios Lego® Serious Play® Storytelling Impact Mapping Customer Journey Flor de Loto Mundo Café 

EMPATIZA DEFINE IDEA PROTOTIPA TESTEA 

Perfil de usuario Inmersión cognitiva Interacción Constructiva Mapa de interacción de usuarios Dibujo en grupo Evaluación controlada Mapa Mental Maquetas Matriz de motivaciones Mapa de ofertas Personas Juego de roles Prototipado en bruto Prototipo en imagen Cuenta Cuentos Storyboard o guión gráfico Mapa del sistema Casos de Uso Actividades de reactivación Lego® Serious Play® Storytelling Impact Mapping 

EMPATIZA DEFINE IDEA PROTOTIPA TESTEA 

Interacción Constructiva Prototipado de la experiencia Maquetas Matriz de motivaciones Mapa de ofertas Póster Juego de roles Prototipado en bruto Prototipo en imagen Prototipado de un Servicio Storyboard o guión gráfico Mapa del sistema Prueba de usabilidad Casos de Uso Observación encubierta

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