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sábado, 10 de agosto de 2013

¿Por qué es exagerada la noticia de que al derretirse el Ártico subirá el calentamiento global?

¿Por qué es exagerada la noticia de que al derretirse el Ártico subirá el calentamiento global?

 La semana pasada, una extraordinaria y aterradora historia sobre el cambio climático apareció en los titulares de noticias en todo el mundo. El derretimiento del Ártico podría liberar una inmensa cantidad de metano que aumentaría drásticamente el calentamiento global y le costaría al mundo la exorbitante cantidad de 60 billones de dólares. Se nos insta a instalar paneles solares y turbinas de viento para evitar este Armagedón. Desafortunadamente, se trata de una historia alarmante, basada en escenarios desfavorables, un modelo atípico y políticas ineficaces.
Es comprensible que los activistas que luchan contra el cambio climático estén disgustados debido a que el mundo no ha adoptado su solución preferida de energía ecológica con la rapidez suficiente. La exageración puede ser un método rápido y atractivo para forzar una solución única en el primer plano del debate público. Pero, no obstante las buenas intenciones, asustar al público guiándolo hacia una solución predeterminada a menudo resulta contraproducente: el pánico da lugar a malas decisiones, y cuando las personas se dan cuenta de que han sido engañadas, pierden la confianza y el interés.

La historia de la “bomba de tiempo económica” del Ártico proviene de un artículo de opinión (no de un artículo científico) publicado en la revista Nature.

En él se asume, con una sola referencia a una revista rusa desconocida, que el total de los depósitos de metano en la plataforma ártica de Siberia Oriental se liberarán en los próximos 12 años. Este evento extremo es luego analizado en un modelo para evaluar el impacto económico del cambio climático en el escenario más pesimista. Sin embargo, la historia gira en torno a argumentos inverosímiles. La liberación de hidratos de metano, a pesar de ser una historia alarmante por sí misma, es exagerada.

Cómo nació la historia

El propio comentario de la revista Nature concluye que “la disociación generalizada y catastrófica de los hidratos de gas metano no será provocada por el progresivo calentamiento climático a las tasas actuales, en una escala de tiempo de unos pocos cientos de años”.

De hecho, durante el último periodo interglacial del planeta, cuando las temperaturas del Ártico fueron quizás 8 grados centígrados más altas –mayores que cualquier calentamiento global realista–, las concentraciones de metano fueron mucho más bajas que en la actualidad. El pretendido impacto económico global de 60 billones de dólares es igualmente insostenible. Se basa en el modelo económico que en una versión anterior sirvió de fundamento para el tristemente célebre Informe Stern.

En un metaestudio académico de todos los modelos económicos se determinó que su estimación de costos se hallaba en un valor atípico extremo, superior al percentil 95. Desde entonces, el modelo ha sido actualizado para ser 30 por ciento más pesimista. Por supuesto, si se toma un acontecimiento catastrófico inverosímil y se analiza con un modelo económico pesimista igualmente inverosímil, se pueden lograr titulares en todo el mundo. Pero no se obtiene una buena política.

Se estima que la política climática de la Unión Europea (UE) costará 250.000 millones de dólares al año, pero solo reducirá la temperatura en un ínfimo valor de 0,05 grados centígrados hacia finales del siglo.

Alemania ha subvencionado sus paneles solares por más de 130.000 millones de dólares, aunque las reducciones de CO2 solo postergarán el calentamiento global a finales de siglo en treinta y siete horas.

A pesar del grave estado de su economía, España está pagando aproximadamente el uno por ciento de su PIB en subsidios a energías renovables. Paneles solares y turbinas de viento ineficaces consumen actualmente más de 10.000 millones de dólares anuales (8.000 millones de euros), lo que genera una disminución en emisiones de dióxido de carbono por un valor de alrededor de 130 millones de dólares en el mercado europeo.

Las políticas climáticas fracasaron

En las últimas dos décadas se nos ha advertido sobre la necesidad de efectuar el cambio hacia la utilización de energías ecológicas.

Sin embargo, la realidad se ha interpuesto en el camino. Un nuevo estudio muestra que en los últimos veinte años, la proporción de la energía que el mundo obtiene a partir de combustibles fósiles no ha disminuido, sino más bien se ha mantenido estancada en un 83 por ciento.

La proporción de energía renovable libre de carbono sí aumentó entre 1973 y 1992, pero debido a la energía nuclear. Desde entonces, todas las energías renovables modernas han añadido alrededor del 1 por ciento, pero los temores acerca de la energía nuclear han reducido su proporción en aproximadamente 1 por ciento también.

La deprimente realidad nos señala que las políticas climáticas actuales han fracasado. Sí, efectivamente existe un problema climático, pero solo estamos gastando enormes cantidades de dinero para lograr casi nada. Una nueva historia aterradora, con una recomendación de política ineficaz, es simplemente una forma más de desperdiciar el dinero.

La razón es que la energía ecológica simplemente no está lista aún para asumir la posta, ni económica, ni tecnológicamente. En lugar de gastar dinero en actuales tecnologías ineficaces, tenemos que centrarnos en la innovación de nuevas tecnologías, más baratas, con miras al futuro. Si pudiéramos hacer la energía ecológica más barata que los combustibles fósiles, todo el mundo optaría por ella, incluidos los chinos.

En el Consenso de Copenhague sobre el Cambio Climático, un grupo de economistas –entre ellos tres premios Nobel– determinó que la mejor estrategia a largo plazo es aumentar drásticamente la inversión en I+D (investigación y desarrollo) en energía ecológica. Sugirieron hacerlo incrementado 10 veces la inversión actual, para llegar a un total de 100.000 millones de dólares al año a nivel mundial. Esta cifra sigue siendo mucho menor comparada con el costo de la política climática únicamente de la UE.

Por supuesto, la I+D no ofrece ninguna garantía. Pero tiene muchas más posibilidades de éxito que continuar con los inútiles esfuerzos de los últimos 20 años.

En este caso, una buena analogía sería la computadora en la década de 1950. No se lograron mejores computadoras fabricando en forma masiva tubos de vacío subvencionados. No se otorgaron subvenciones para que todas las personas en el mundo occidental pudieran tener una computadora en sus hogares en 1960.

Tampoco se gravaron con impuestos las opciones alternativas, como las máquinas de escribir. Los avances se lograron por medio de un aumento significativo en I+D, que dio lugar a innovaciones como el transistor y el circuito integrado, lo que permitió a compañías como IBM y Apple producir computadoras que los consumidores finalmente desearon adquirir.

Esto es lo que Estados Unidos ha hecho con la fracturación hidráulica (fracking). Ha gastado cerca de 10.000 millones de dólares en subsidios para innovación durante las últimas tres décadas, abriendo las puertas a nuevos y enormes recursos de gas de esquisto, que antes eran inaccesibles.

A pesar de algunas preocupaciones legítimas sobre la seguridad, es difícil exagerar los beneficios abrumadores: los consumidores estadounidenses están ahorrando 125.000 millones de dólares al año con un gas más barato, y la sustitución del carbón por el gas ha reducido las emisiones en los Estados Unidos el doble de la cifra lograda por la UE y el resto del mundo.

Durante veinte años se han entretejido historias alarmantes en relación con el calentamiento global, pero poco o nada han hecho las políticas por demostrarlas. La solución no es hacer los combustibles fósiles tan caros que nadie los quiera, porque eso nunca funcionará, sino hacer la energía ecológica tan barata que, con el tiempo, todo el mundo la escoja.

Bjørn Lomborg

Especial para
EL TIEMPO

La historia se repite: 2013 será un gran año para comprar piso y muy malo para vender


Es la pregunta que desde que estalló la burbuja inmobiliaria se hacen cientos de compradores. ¿Compro ahora o espero a que sigan bajando los precios? De la misma manera, cientos de vendedores, se preguntan qué pasará con quienes, empujados por la necesidad, no tiene otro remedio que vender su vivienda.

Tal y como ha sucedido durante 2012, los expertos coinciden en que el próximo año será un “buenísimo para comprar pero malísimo para vender”.
“Si las expectativas de quien compra son a medio o largo plazo y lo hace porque realmente necesita la vivienda y no para especular, estamos ante un buen momento para dar el paso. Si la decisión se basa solamente en criteriosespeculativos, entonces no ya que no se prevé una recuperación de precios sino una estabilización”, apunta Luis Corral, consejero delegado de Foro Consultores. “Los ejercicios para comprar son el que viene y el que estamos a punto de despedir”.
Incluso desde la Asociación Hipotecaria Española (AHE) consideran que, “a la espera de que 2013 sea el año de la recuperación económica, considera que existiránoportunidades en precio y oferta inmobiliaria que supondrán unas condiciones favorables de acceso a la vivienda para los hogares, más aún con un propicio escenario de tipos de interés”.
No obstante, entre quienes se plantean comprar una vivienda, el pesimismo es palpable. “Las personas que entran en nuestras oficinas buscando una vivienda están  muy preocupadas. Tienen muy poca confianza en el futuro", comenta Jesús Duque, vicepresidente de Alfa Inmobiliaria. “No hay seguridad en nada y tampoco hay ánimo para comprar”, añade José Luis Ruiz Bartolomé, consultor inmobiliario y autor de 'Adiós, ladrillo, adiós'.
A pesar de este pesimismo, hay gente que compra y que tiene intención de hacerlo en el futuro. En este caso, deberá tener en cuenta varios aspectos. En el último año y medio, la caída de precios ha venido acompañada por una subida paralela de losdiferenciales que aplican los bancos a sus hipotecas. Tal ha sido así que, por ejemplo, quien compró una vivienda en 2011 le costó lo mismo que si lo hubiera hecho en 2010, a pesar de que los precios cerraron 2011 con caídas -del 7% según Fomento o del 4% según Sociedad de Tasación para viviendas nuevas-.
Los descensos se vieron neutralizados por el incremento del coste de financiación de entorno a un punto porcentual, arrastrado por el repunte del Euríbor y la subida de los diferenciales que aplican los bancos. En apenas dos años, hemos pasado de hipotecas Euribor +0,5% a Euribor +3%.
Un aspecto que conviene tener en cuenta a la hora de hacer números ya que como advierten los expertos, los elevados diferenciales pueden duplicar los intereses de las hipotecas en dos años hasta el 6%.
Otro aspecto a tener en cuenta. La banca sigue y seguirá controlando la financiación por lo que seguirá dando prioridad a los inmuebles en sus balances. Hipotecas al 100% -en algunos casos más gastos-, mientras que para inmuebles de particulares el porcentaje se reduce, al menos, hasta el 80%. Según advierten algunos expertos y desde algunas organizaciones de consumidores y usuarios, "los bancos dan mejores hipotecas para vender pisos más caros"
El potencial comprador también debe recordad que el IVA para las primeras transmisiones sube desde el 1 de enero del 4% al 10% y desaparece la desgravación por compra de vivienda.
El peor momento para vender
¿Vendo ahora o espero? Llevan meses preguntándose cientos de vendedores.“Esperar a qué”, les contestaba hace más de un año en un post Eduard Andreu, socio y director comercial de idealista.com.
Y ponía un ejemplo muy revelador. “Un alto directivo de banca llevaba desde 2008 intentando vender su casa por 280.000 euros. La compró hace 25 años. En noviembre de 2009 le aconsejé que la bajara un 17%, hasta 232.000 euros pero prefirió esperar. Acaba de venderla ahora, en agosto 2011. Ha tenido que dejarla en 135.000 euros. Un 52% de descuento. ¿Por cuánto hubiera podido venderla en 2008, en 2009 o en 2010? Mejor no pensarlo".
Tal y como sucedía hace un año, quien vende ahora lo hace por necesidad. Porque no tiene más remedio. “Hay producto en el mercado. Hay gente que necesita tapar agujeros, vende por pura necesidad”, apunta Luis Corral. "Es desolador. A nosotros acuden personas en paro, inmersos en procesos de ejecución hipotecaria, hipotecados cuya deuda es muy superior al valor de mercado del inmueble. Hay de todo", añade Jesús Duque. "Vemos verdaderos dramas".
“Al igual que este año, en 2013 los particulares deberán rebajar aún más no solo los precios de sus casas, sino también sus expectativas. Unas expectativas marcadas no solo por un entorno económico de incertidumbre y nada favorable sino por la evolución a la baja de los precios de los pisos de bancos".
“Si quieres vender tu piso, olvídate de lo que pagaste por él o de lo que sacó tu vecino hace un par de años”, recomendaba recientemente Fernando Encinar, jefe de estudios y socio fundador de idealista.com a los lectores de El Confidencial.
“Ahora nose venden pisos, se malvenden. Si necesitas hacerlo no vas a tener más remedio que ajustar el precio hasta que encuentres un comprador. Y quizá tengas que bajarlo más de lo que llegaste a pensar. Olvídate de lo que pagaste por él o de lo que sacó tu vecino hace años cuando lo vendió. El mundo ha cambiado completamente”.
Si necesitas vender debes tener en cuenta que los bancos seguirán controlando el mercado. En cuanto a precios y en cuanto a financiación. Son ellos quienes deciden qué pisos se venden, a qué precios y a quién dan financiación.
El banco es, de nuevo, el enemigo a batir por particulares y promotores. No sólo se verán obligados a ajustar fuertemente el precio a la baja para poder competir con ellos. Sino que tendrán que conseguir que la banca financie la venta de sus pisos. Sin olvidar, como se viene denunciando desde hace meses que la banca está dando carpetazo a hipotecas viables para colocar sus propios pisos.

LOS BANCOS Y EL SISTEMA FINANCIERO EN DETALLE (4/07/2012)

La Burbuja Inmobiliaria Internacional