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jueves, 21 de noviembre de 2013

Se afianza entre los europeos el consumo alternativo y colaborativo frente a la crisis

Afectados duramente por la crisis económica global y las medidas de ajuste, en años anteriores los consumidores europeos han tratado de controlar sus gastos todo lo posible y no han dudado en recortar los más superfluos, pero ahora ya no basta y, ante el aumento de las dificultades, según detecta el último “Observatorio Cetelem 2013” sobre tendencias y hábitos del consumo europeo, los ciudadanos comunitarios están reaccionando vía consumo alternativo y colaborativo, que se afianza cada vez más en estos países. De esta manera, el trueque, los productos de segunda mano, las compras colectivas, el alquiler, la compra directa del productor, el intercambio de servicios, etc. son algunos de los numerosos fenómenos que ya se han convertido en una realidad para un gran número de ciudadanos europeos.

Carlos Gómez, de CetelemEl informe, llevado a cabo en esta última edición por Cetelem, banco experto en crédito al consumo, en colaboración con el gabinete de estudios y asesoría BIPE sobre la base de las respuestas de más de 6.500 consumidores de 12 países europeos (Alemania, Bélgica, Eslovaquia, España, Francia, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía y Reino Unido), considera, además, que se trata solo del principio de un fenómeno que perdurará algún tiempo más. Así, el consumo alternativo adquirirá cada vez una presencia mayor en nuestra vida durante los próximos años.
En concreto, el mercado de segunda mano, que desde hace décadas ha obtenido respuesta por parte de los consumidores a la caza de antigüedades y rastrillos, ha encontrado en Internet un medio de difusión sin precedentes (el 89% de los europeos consultados afirma utilizar la Red en sus procesos de compra). Comprar un producto de ocasión sigue siendo la mejor manera de conseguir “gangas”, sobre todo en época de crisis. Un acto de consumo que hoy en día abarca al 59% de los europeos, pero que se intensificará hasta el 68% en los próximos meses. En el caso de España, un 63% de ciudadanos afirma comprar actualmente productos de ocasión; cifra que se intensificará hasta el 76% en los próximos años.
Por otro lado, a medida que la oferta cobra fuerza y los fabricantes entran en el juego, los consumidores europeos se adscriben cada vez más al modelo de compra colectiva, nuevamente ayudados por Internet. Aunque, en conjunto, este modelo triunfa en las encuestas de intención de los europeos, las disparidades son importantes entre los países del norte (Alemania y Reino Unido), más reticentes a la idea, y los del sur (con Italia y Portugal a la cabeza), especialmente fanáticos de las agrupaciones de compradores. En el caso de España, un 40% declara realizar actualmente compras en este tipo de páginas; comportamiento que aumentará en los próximos meses hasta un 63%.
También el alquiler frente a la compra es una modalidad de consumo que aún no está demasiado extendida. No obstante, y aunque minoritaria, esta tendencia se expandirá fácilmente en lo que respecta a los equipos que se utilizan esporádicamente, tales como los deportivos, de bricolaje o jardinería: en el futuro, un tercio de los europeos preferirá alquilarlos a comprarlos… y más del 10% preferirá incluso alquilar este tipo de material de forma duradera. España destaca por encima de la media Europea en lo que al alquiler esporádico de material de bricolaje se refiere, con un 37% frente al 33% de media europea.
Sin embargo, es cierto que la alternativa más radical si cabe al sistema de ventas, el trueque de bienes, parece no ser tan popular entre los consumidores europeos hoy por hoy (casi un tercio de ellos lo ha practicado). Sin embargo, las ventajas económicas y ecológicas, así como el placer de intercambiar, lograrán persuadir a más de la mitad de los consumidores de practicarlo en el futuro (un porcentaje de interesados que llega incluso al 75% en el caso de los portugueses y al 55% de los españoles). Paralelamente, el 75% de los europeos (el 73% de los españoles) piensa revender objetos que ya no utilizan.
En cualquier caso, la incertidumbre económica y la falta de voluntad de los consumidores juegan a favor del ahorro europeo. De hecho, el estudio muestra que la intención de aumentar el ahorro está al alza entre la mayoría de consumidores que se lo pueden permitir, si bien dos países precisamente del sur de Europa, España y Portugal, marcan la excepción, pues en ellos la intención de aumentar el ahorro es menor que el año anterior. Esta bajada a contracorriente del resto de países se explica por la situación económica crítica de los hogares portugueses y españoles, que estuvieron a la cabeza de quienes declararon percibir unos ingresos insuficientes para hacer frente a sus gastos (65% y 50%, respectivamente), y también que tendrían que hacer uso de sus ahorros (6 y 11%, respectivamente) o que recurrirían a créditos al consumo para llegar a fin de mes (10 y 6%, respectivamente).
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