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sábado, 13 de agosto de 2022

La desigualdad es un lastre

 

La desigualdad es un lastre

Empieza a desmoronarse el consenso de que ser amable con los ricos y cruel con los pobres es la clave del crecimiento económico

Paul Krugman

En general, los progresistas lo han considerado un sacrificio que valía la pena y han sostenido que compensaba pagar cierto precio en forma de un PIB más bajo, a fin de ayudar a aquellos conciudadanos que lo necesitan. Los conservadores, por otra parte, han defendido la filtración de la riqueza desde las capas sociales más altas y han insistido en que la mejor política consiste en rebajarles los impuestos a los ricos, recortar las ayudas a los pobres y contar con que la subida de la marea mantenga a flote a todos.

Pero ahora hay cada vez más pruebas que respaldan un nuevo punto de vista; concretamente, que la premisa en que se basa este debate es errónea, que en realidad no hay ninguna compensación entre igualdad e ineficiencia. ¿Por qué? Es cierto que la economía de mercado necesita cierta cantidad de desigualdad para funcionar. Pero la desigualdad estadounidense se ha vuelto tan extrema que está causando un enorme daño económico. Y esto, a su vez, se traduce en que es muy probable que la redistribución — es decir, gravar a los ricos y ayudar a los pobres — aumente, en lugar de reducir, la tasa de crecimiento de la economía.

Uno podría verse tentado de rechazar esta idea por considerarla una ilusión, una especie de equivalente liberal de la fantasía de derechas según la cual rebajarles los impuestos a los ricos incrementa los ingresos. El hecho, sin embargo, es que hay pruebas sólidas, procedentes de fuentes como el Fondo Monetario Internacional, de que la gran desigualdad constituye un lastre para el crecimiento y de que la redistribución puede ser buena para la economía.

A principios de esta semana, la nueva visión de la desigualdad y el crecimiento recibió un espaldarazo por parte de Standard & Poor's, la agencia de calificación, que ha publicado un informe que respalda la opinión de que una desigualdad elevada es un lastre para el crecimiento. La agencia resumía el trabajo de otros, no ha llevado a cabo ninguna investigación propia, y tampoco hay que tomarse su valoración como una verdad absoluta (recuerden su ridícula rebaja de categoría de la deuda de Estados Unidos). Lo que el visto bueno de S&P muestra, sin embargo, es lo generalizada que se ha vuelto esta nueva opinión sobre la desigualdad. A estas alturas, no hay motivos para creer que confortar a los acomodados y afligir a los afligidos sea bueno para el crecimiento, pero sí hay buenas razones para pensar lo contrario.

No hay indicios de que enriquecer más a los ricos enriquezca al país, pero hay pruebas fehacientes de los beneficios que tiene mitigar la pobreza de los pobres

Concretamente, si analizamos de forma sistemática los datos internacionales sobre desigualdad, redistribución y crecimiento (que es lo que han hecho los investigadores del FMI), vemos que unos niveles más bajos de desigualdad se relacionan con un crecimiento más rápido, no más lento. Además, la redistribución de los ingresos a una escala propia de los países desarrollados (aspecto en el que Estados Unidos está muy por debajo de la media) se “relaciona significativamente con un crecimiento más elevado y duradero”. Es decir, no hay indicios de que enriquecer más a los ricos enriquezca al país en su conjunto, pero hay pruebas fehacientes de los beneficios que tiene mitigar la pobreza de los pobres.

¿Cómo es eso posible? ¿Es que gravar a los ricos y ayudar a los pobres no reduce los incentivos que nos empujan a ganar dinero? Pues sí, pero esos incentivos no son lo único que influye en el crecimiento económico. La oportunidad también es fundamental. Y la desigualdad extrema priva a muchas personas de la oportunidad de sacarles el máximo partido a sus posibilidades.

Piensen en ello. ¿Tienen los niños con talento de las familias estadounidenses con pocos ingresos las mismas oportunidades de aprovechar su talento — recibir la educación adecuada, seguir la trayectoria profesional acertada — que los que nacen en mejor posición? Por supuesto que no. Además, esto no solo es injusto, es caro. La desigualdad extrema se traduce en el desaprovechamiento de los recursos humanos.

Y los programas gubernamentales que reducen la desigualdad pueden enriquecer al país en general reduciendo ese desaprovechamiento.

Fíjense, por ejemplo, en lo que sabemos sobre los vales para alimentos, siempre en el punto de mira de los conservadores que afirman que reducen los incentivos para ponerse a trabajar. Las pruebas históricas indican de hecho que ofrecer vales para alimentos reduce un poco el esfuerzo laboral, especialmente el de las madres solteras. Pero también indican que los estadounidenses que tuvieron acceso a los vales para alimento cuando eran niños son adultos más sanos y productivos que los que no lo tuvieron, lo que significa que han hecho una mayor aportación a la economía. El objetivo del programa de vales para alimentos era reducir la miseria, pero es muy probable que el programa también haya sido positivo para el crecimiento económico de Estados Unidos.

Yo diría que, con el tiempo, podremos afirmar lo mismo de Obamacare. Los seguros subvencionados empujarán a algunos a reducir el número de horas que trabajan, pero también se traducirán en una mayor productividad de aquellos estadounidenses que por fin reciben la atención sanitaria que necesitan, por no mencionar el hecho de que emplearán mejor sus aptitudes, ya que podrán cambiar de trabajo sin miedo a perder la cobertura. Por encima de todo, la reforma sanitaria probablemente nos haga más ricos, además de más seguros.

¿Logrará esta nueva visión de la desigualdad cambiar nuestro debate político? Así debería ser. Resulta que ser amable con los ricos y cruel con los pobres no es la clave del crecimiento económico. Por el contrario, hacer que nuestra economía sea más justa también la hará más rica. Adiós, filtración de la riqueza de arriba abajo; hola, filtración de abajo arriba.

Traducción de News Clips.

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La política fiscal como herramienta de desarrollo en América Latina



La política fiscal como herramienta de desarrollo en América Latina 

Introducción 

¿Están aprovechando al máximo los gobiernos latinoamericanos la política fiscal para fomentar el crecimiento económico y combatir la pobreza y la desigualdad? ¿O podrían hacer un mejor uso de la gestión de la deuda, los sistemas impositivos y el gasto público para promover el desarrollo? 

La mayoría de países de América Latina ha mejorado sus resultados fiscales en los últimos años. El déficit, por ejemplo, ha descendido significativamente, pero los resultados fiscales están todavía muy lejos de equipararse a las cifras de referencia de la OCDE. Entre 1990 y 2006 el total de ingresos gubernamentales alcanzó en Latinoamérica una media de sólo un 23% del producto interior bruto (PIB), frente a un 42% en los países de la OCDE. El gasto público nos cuenta una historia similar: en el mismo periodo alcanzó una media del 44% del PIB en los países de la OCDE, pero de sólo un 25% en América Latina. También existen marcadas diferencias en el modo en que se estructuran los ingresos públicos, el grado de descentralización de los sistemas fiscales y la cantidad y calidad de los servicios públicos que reciben los ciudadanos a cambio de sus impuestos. 

Una política fiscal bien administrada puede constituir la base de un contrato social renovado entre los latinoamericanos y sus gobiernos. Para ello es fundamental proporcionar bienes y servicios públicos mejores y más justos, que pueden contribuir igualmente a la consolidación democrática en la región.

Este documento analiza la evolución reciente de las políticas fiscales en América Latina, los esfuerzos que se están llevando a cabo para mejorar los resultados y los principales desafíos futuros. Está basado en la edición 2009 de Perspectivas Económicas de América Latina (Latin American Economic Outlook), una publicación anual del Centro de Desarrollo de la OCDE. El Centro de Desarrollo lleva a cabo análisis comparativos y promueve un diálogo informal sobre cuestiones relacionadas con el desarrollo que son de interés mutuo tanto para los países Miembros de la OCDE como para los estados no miembros. Su objetivo es ayudar a los actores políticos a encontrar soluciones que promuevan el crecimiento económico y mejoren las condiciones de vida en las economías emergentes y en vías de desarrollo.

¿Cómo afecta la política fiscal al desarrollo?

El efecto que las políticas fiscales tienen en el desarrollo de los países es una cuestión no exenta de controversia. Algunos expertos señalan que los impuestos suponen un freno al crecimiento económico, y abogan por mantenerlos a un nivel mínimo; otros consideran que la política fiscal puede servir como mecanismo de estabilización de los ciclos económicos, evitando las escaladas bruscas en los precios y el desempleo. Va siendo hora de promover una tercera perspectiva: la política fiscal no sólo puede servir de motor del crecimiento, sino contribuir también a otros objetivos del desarrollo económico y social, como combatir la pobreza, evitar la exclusión social y generar una mayor igualdad de oportunidades. 

El gasto público, por ejemplo, debería proporcionar a toda la sociedad bienes y servicios de calidad; si se lograra este objetivo, el gasto fiscal tendría un impacto positivo en obstáculos para el desarrollo como son la reducción de la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Lo mismo ocurre con los ingresos públicos: si los sistemas de recaudación de impuestos fueran más justos, gozaran de una base más amplia y se adaptan a la naturaleza específica de la economía, podrían recaudar de manera eficiente y sostenible los fondos necesarios para proporcionar esos bienes y servicios básicos. 

Un vistazo a los resultados fiscales de América Latina – especialmente si los comparamos con la experiencia de los países de la OCDE – ilustra la magnitud de la tarea que queda por hacer. El gasto público en la región sigue siendo mucho menor que en los países de la OCDE y la calidad de bienes y servicios vitales como la educación es pobre. La generación de ingresos públicos es limitada y regresiva –la tasa impositiva se reduce a medida que aumenta la renta–, de modo que los contribuyentes más pobres son, proporcionalmente, los que más sufren su impacto. Al mismo tiempo, a pesar de que la gestión de la deuda pública ha mejorado, los déficits siguen siendo altos, los plazos de vencimiento de la deuda en los mercados de bonos domésticos son cortos y los mercados de bonos soberanos siguen mostrándose demasiado sensibles a los ciclos políticos. Los gobiernos latinoamericanos no están aprovechando al máximo el potencial de la política fiscal para fomentar el crecimiento, reducir la pobreza y la desigualdad y proporcionar bienes y servicios públicos de buena calidad.

¿Puede desvincularse la deuda pública?

La proporción de ingresos y gasto públicos como porcentaje del PIB es relativamente pequeña en los países latinoamericanos en comparación con los niveles de la OCDE, pero la diferencia entre gastos e ingresos ha generado a menudo déficits públicos de magnitudes similares a las observables en algunos países de la OCDE. Aunque los gobiernos de la región han progresado de forma importante en la gestión de la deuda – en parte por poder denominar en su moneda nacional las obligaciones de servicio de la deuda en el extranjero y, por consiguiente, reducir su exposición a los desajustes cambiarios – siguen existiendo desafíos importantes. 

Uno de los principales problemas radica en la sensibilidad de los mercados de bonos soberanos de América Latina a los ciclos políticos, mucho mayor a la existente en la mayoría de países de la OCDE. En términos generales, los bancos de inversión empiezan a revisar a la baja la calificación de los bonos emitidos por países latinoamericanos unos tres meses antes de la celebración de elecciones presidenciales. Al mismo tiempo, los mercados de capital en los que cotiza la deuda pública son especialmente sensibles al efecto de las elecciones en la propia gestión fiscal. Los inversores temen que los partidos políticos gobernantes opten por expandir el gasto para ampliar su respaldo político, mostrando igualmente recelo hacia aquellos candidatos que abrazan una retórica fiscal de corte populista, denominador común de no pocos procesos electorales en la región. 

La elevada volatilidad de los mercados de capital durante los ciclos electorales podría interpretarse como una falta de credibilidad en la toma de decisiones económicas por parte de los gobiernos y los partidos políticos alrededor de los procesos electorales. Una comunicación más medida y cuidada por parte de los gobiernos contribuiría a reforzar la credibilidad de bancos, inversores y otros actores económicos en las políticas fiscales, al tiempo que una gestión prudente de las políticas económicas respaldaría esas palabras con hechos. Para desligar la política fiscal de los ciclos políticos, también sería crucial que entre las agencias de calificación y los bancos de inversión fluyera una información de mayor calidad acerca de los bonos soberanos. Los gobiernos, además, pueden continuar aprovechando las oportunidades de reestructuración de la deuda fiscal, prorrogando, por ejemplo, los plazos de vencimiento de la misma o intercambiando deuda en moneda extranjera por deuda en moneda nacional. 

¿Cómo ampliar la base fiscal?

Dada la reducida magnitud de los ingresos públicos como porcentaje del PIB, uno de los retos más importantes que afrontan los sistemas fiscales latinoamericanos es la mejora de los mecanismos de recaudación. Evidentemente, los bajos niveles de ingresos fiscales en comparación con los países de la OCDE no significan necesariamente que en América Latina los ingresos sean “demasiado bajos” – ni, por supuesto, “demasiado altos”. Ambos grupos de países parten de una base histórica bien distinta y afrontan diferentes desafíos y oportunidades. En la propia América Latina, los ingresos fiscales del periodo 2000-2006 variaron desde cerca de un 32% del PIB en Brasil hasta poco más del 13% en El Salvador. Pero para cumplir los objetivos de desarrollo de la región, serán necesarios más y mejores recursos públicos. 

El principal desafío que afrontan los gobiernos latinoamericanos es el de ampliar la base impositiva y diversificar las fuentes de ingresos para alejarse de su actual dependencia excesiva de ingresos no tributarios como las tarifas y los derechos por las exportaciones y la explotación de recursos naturales. Lo mismo cabe decir de la excesiva dependencia de los impuestos indirectos, que representan casi dos tercios de los ingresos fiscales en América Latina entre 1990 y 2006, frente a un tercio en los países de la OCDE. Por el contrario, los impuestos sobre la renta personal – que suelen ser más progresivos que otras fuentes de ingresos tributarios – aportan solamente un 4% del total de ingresos fiscales de Latinoamérica, lo que supone un marcado contraste con el 27% que representan en los países de la OCDE. 

Una forma de solucionar este problema consistiría en una mejor adaptación de los regímenes fiscales a la naturaleza específica de la economía y los mercados de trabajo. Debido a los bajos niveles de renta, sólo uno de cada tres latinoamericanos está sujeto al impuesto sobre la renta. La sesgada distribución de la renta en la región también constituye un factor importante. En economías con una distribución de la renta tan desigual como las de América Latina, hay menos trabajadores en los niveles de rentas sujetos al pago de impuestos que en economías caracterizadas por una distribución más igualitaria de la renta, aunque la renta media sea igual. 

Los responsables de formular las políticas fiscales en América Latina también deberían tener en cuenta la magnitud del sector informal o sumergido de la economía, que tiene consecuencias para los ingresos y los gastos del gobierno.

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Box 1. Brasil: cuánto cambian las cosas en cuatro años

Aunque sigue siendo problemático, el impacto de los ciclos políticos en los mercados de capital latinoamericanos se ha reducido en los últimos años. Las diferentes reacciones de los mercados de capital a las dos elecciones ganadas por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ofrecen un claro ejemplo de la importancia de los partidos políticos y los candidatos a este respecto. En 2002, la candidatura presidencial de Lula da Silva se consideraba una amenaza populista a la continuidad de unas políticas económicas creíbles, lo que generó recomendaciones negativas por parte de los bancos de inversión. El periodo de campaña vio los diferenciales brasileños dispararse de los 1100 puntos básicos 100 días antes de las elecciones a más de 2000 puntos básicos en las jornadas previas a la cita electoral. Durante todo un año, el gobierno brasileño se vio en la práctica incapacitado para emitir deuda pública en los mercados internacionales de capital. El contraste con las siguientes elecciones presidenciales de 2006 difícilmente podría haber sido mayor. Cuando Lula fue reelegido, contra un oponente que también propugnaba políticas económicas creíbles, las elecciones presidenciales apenas tuvieron efecto en los mercados: los bancos de inversión mantuvieron sus recomendaciones al alza sobre la deuda pública brasileña durante el periodo de campaña y los diferenciales se mantuvieron en niveles históricamente bajos. Incluso yendo más lejos, menos de un mes antes de la jornada electoral el gobierno brasileño emitió un bono global en reais con vencimiento a 2022 – algo totalmente inimaginable en el contexto del año 2002.

La correcta redistribución de la riqueza

La correcta redistribución de la riqueza

Las políticas de redistribución de renta son necesarias y justas No dotarlas de medios oportunos estimula el fraude

 MIGUEL FORCAT LUQUE

En su artículo La desigualdad es un lastre, el premio Nobel de Economía Paul Krugman ataca una idea según la cual ser amable con los ricos y cruel con los pobres es la clave del crecimiento económico.

Trabajo (por convicción) en ayuda al desarrollo desde hace más de 10 años, no le extrañará a nadie saber que estoy plenamente de acuerdo con la apología de la redistribución de riqueza que subyace del texto del economista americano.

Ayer comíamos varios colegas en un restaurante cercano a nuestra oficina. Conversábamos sobre la distribución de riqueza dentro de nuestros respectivos países. Una compañera mía de nacionalidad belga explicaba cómo en su país existen abusos al sistema de seguridad social que pueden desincentivar, por ejemplo, la búsqueda de empleo.

En Bélgica conocí a Bertrand (nombre ficticio), un músico cuyas confesiones refuerzan la teoría de mi colega: "En Bruselas, muchos músicos figuran oficialmente como desempleados mientras que llevan a cabo su actividad profesional artística en negro. Eso les permite cobrar el paro y, a la vez, cobrar por el trabajo que efectúan. Además, en Bélgica se cobra paro indefinidamente".

"En Francia está sucediendo algo parecido" comenta otro colega de nacionalidad francesa mientras finalizamos el almuerzo. "Entre otras cosas, eso es lo que explica el repunte de la extrema derecha en mi país".

En el entorno de la cooperación muchos han sentido como una contradicción el auge de la derecha radical en el país de la igualdad y de la fraternidad. Por eso, escuchando los comentarios de mis colegas, no puedo más que preguntarme con inquietud: "¿Está el mundo de la ayuda al desarrollo en contra de la redistribución de riqueza?" (La pregunta es pertinente porque: ¿qué es la ayuda al desarrollo sino una redistribución de riqueza a gran escala?). La respuesta en un claro y contundente NO.

La OCDE (Organización para la cooperación y el Desarrollo económicos), ha redactado un informe titulado La política fiscal como herramienta de desarrollo en América Latina. En él, y en lo que a la correcta redistribución de riqueza se refiere, la OCDE indica que la política fiscal puede servir de motor del crecimiento y de elemento de consolidación democrática. Además combate la pobreza, evita la exclusión social y genera una mayor igualdad de oportunidades.

Para una correcta redistribución, el gasto público debe proporcionar a toda la sociedad bienes y servicios de calidad

Para una correcta redistribución de riqueza, el gasto público debe proporcionar a toda la sociedad bienes y servicios de calidad. Si los sistemas de recaudación de impuestos son justos, podrán recaudar de manera eficiente y sostenible los fondos necesarios para proporcionar esos bienes y servicios. Para ello (en el caso de la región latinoamericana y siempre de acuerdo a la OCDE), habría que ampliar la base impositiva y diversificar las fuentes de ingresos. También se deberá tener en cuenta la magnitud del sector informal (o sumergido) de la economía.

Pero el objetivo que ha de buscarse es una redistribución de riqueza de calidad, eficaz y eficiente, que llegue allí donde se previó que llegara (y no a otro lugar) y que, en definitiva, no sea víctima de abusos ni de fraudes de ningún tipo.

Y puesto que de fraude hablamos, la abrumadora cantidad de casos descubiertos en los últimos años en el territorio español incita a analizar la situación en detalle.

Comparemos España con nuestros vecinos del norte y comprobaremos que en los países europeos con las economías más competitivas, como Dinamarca, Suecia o Finlandia, el porcentaje de funcionarios sobre la población activa es del 26% en el primer caso, de 22% en el segundo y de 19% en el tercero. En España, el número de empleados públicos es apenas del 13%: En nuestro país hay 6,5 funcionarios por cada cien habitantes, en Francia, 10,6.

La Agencia Tributaria Española tiene encomendada la aplicación efectiva del sistema tributario estatal y aduanero. Para el cumplimiento de sus objetivos lucha contra incumplimientos tributarios mediante actuaciones de control. Su labor se materializa en un amplio conjunto de actividades entre las que destacan, por un lado, la gestión, inspección y recaudación de tributos y, por otro, la colaboración en la persecución de determinados delitos contra la Hacienda Pública.

El número de trabajadores empleados por la Agencia Tributaria española es muy inferior al que emplean los organismos análogos en nuestros vecinos europeos. Esto se traduce, primero, en mayores posibilidades de defraudar y, segundo, en una peor calidad de la redistribución de nuestra riqueza.

El descontento de mis colegas belgas y franceses no puede constituir un espejismo: La realidad es que el fraude en la política de redistribución en Europa se constata mientras que en España puede pasar desapercibido más fácilmente.

Las políticas de redistribución de renta son necesarias y justas. Para obtener una redistribución ideal es necesario dotarla de los medios oportunos. No hacerlo estimula el fraude y termina por desincentivar la propia redistribución de riqueza.

Miguel Forcat Luque es economista y trabaja para la Comisión de la Unión Europea. El propósito de este artículo fue escrito por el autor por su propio nombre y no refleja necesariamente el punto de vista de la institución para la que trabaja. El propósito de este artículo no compromete la responsabilidad de esta institución.

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Thomas Piketty: El crecimiento económico por sí solo no mejora la distribución del ingreso. Incluso, puede profundizar las desigualdades

 

Thomas Piketty: El crecimiento económico por sí solo no mejora la distribución del ingreso. Incluso, puede profundizar las desigualdades

El autor de “El Capital del Siglo XXI” explicó las razones de su planteamiento, que desvirtúa tesis como la del norteamericano Simon Kuznets, según el cual el desarrollo económico implica una reducción automática de la brecha entre ricos y pobres, durante la conferencia magistral pronunciada en el auditorio de la Universidad Externado de Colombia, para iniciar las celebraciones de sus 130 años.

La intervención del Estado y la aplicación de políticas inequívocas y transparentes, especialmente en el campo fiscal, que debe fortalecerse día a día, son indispensables para reducir la desigualdad en los ingresos. El crecimiento económico por sí solo puede, incluso, generar situaciones de gran inequidad en la distribución de la riqueza, señaló el economista francés Thomas Piketty -uno de los académicos más renombrados del momento- en el inicio de la celebración de los 130 años del Externado.

El autor de “El Capital del Siglo XXI” explicó las razones de su planteamiento, que desvirtúa tesis como la del norteamericano Simon Kuznets, según el cual el desarrollo económico implica una reducción automática de la brecha entre ricos y pobres, durante la conferencia magistral pronunciada en el auditorio de la Universidad Externado de Colombia, para iniciar las celebraciones de sus 130 años.

Profesor de la École des Hautes Études en Sciences Sociales y de la Escuela de Economía de París, Thomas Piketty es considerado el economista más sobresaliente del mundo en el momento. Su obra, “El Capital en el Siglo XXI”, ofrece visiones novedosas y frescas sobre problemas relacionados con la riqueza, sus formas de acumulación en esta etapa del capitalismo y los desafíos de su distribución. El destacado académico fue invitado a Colombia por el Hay Festival y las universidades de los Andes y Externado de Colombia.

Piketty invitó a países como el nuestro, que presenta uno de los más altos índices de desigualdad, pues el 10% de la población posee el 50% de la riqueza, a establecer, para comenzar, un sistema tributario con el más alto nivel de transparencia, que favorece un flujo de información necesario para su análisis y fiscalización y, luego, algo que parece obvio, pero que no lo es tanto: hacer que los más ricos paguen más impuestos.

El profesor invitado lamentó la ausencia de información sobre la tributación en Colombia lo que le impide un análisis más profundo y específico sobre el país pero, aun así, declaró que no nos podemos escapar de adelantar una política consistente en eliminación de las exenciones al impuesto a la riqueza, una mayor transparencia en el sistema, que se conozcan las cifras de tributación, y políticas dirigidas a contrarrestar la corrupción y la concentración de la propiedad.

Gravar con altos impuestos a las capas más ricas de la población no implica herir de muerte al capitalismo, como muchos lo sostienen, aclaró Piketty, y puso como ejemplo a los Estados Unidos, donde entre 1930 y 1980 se impusieron altas tazas de tributación a la riqueza, que según su opinión, antes que trabar el crecimiento, lo impulsaron.

Explicó el conferencista que en ciertos momentos de la historia las élites en Estados Unidos y Europa aceptaron esa realidad, presionadas por hechos políticos como la revolución bolchevique en Rusia. De esa manera, después de la depresión del año 29, se registraron simultáneamente políticas de altos impuestos a la renta y reducciones notables en las desigualdades.

Así que, agregó, no se trata, como algunos piden, de “tener paciencia” y esperar a que el crecimiento económico genere la igualdad; eso no va a pasar por arte de magia.

Concentración actual de la riqueza
Piketty describió la realidad actual como una época de aumento progresivo de la concentración de la riqueza, especialmente en Estados Unidos a partir de 1980, acompañado de un estancamiento de la clase media, un crecimiento sostenido de la deuda de hogares y una supremacía del sistema financiero, carente de reglas suficientes, con consecuencias como las crisis que se han sucedido.

La explicación de ese fenómeno es compleja y debe incluir hechos como el crecimiento exagerado de los salarios en los niveles altos, que no se compagina con la productividad de las empresas, el aumento, también desmedido, de los costos educativos, que cada vez hace más difícil para las capas medias y bajas ingresar a la educación de primera calidad, la baja en el salario mínimo en términos absolutos y de su capacidad de compra, y la declinación de los sindicatos, que hacían presión sobre las condiciones laborales.

Basado en datos de la revista Forbes, el conferencista mostró cómo en los últimos años ha aumentado la riqueza de los millonarios en unas proporciones excesivamente altas, lo que genera incertidumbre para la mayoría de la población que debería aumentar sus ingresos al mismo ritmo, por lo menos. Por otra parte, estas fortunas no son producto de la innovación -Carlos Slim no se inventó el teléfono- sino de situaciones como la privatización de empresas con gangas para los nuevos dueños, fenómeno que ha ido en aumento. “La buena noticia es que se están acabando las empresas para privatizar”, señaló.

Este regreso a una sociedad basada en el patrimonio, implica necesariamente un aumento de las desigualdades, sostuvo Piketty, al poner de presente realidades como la concentración en finca raíz y activos financieros y la importancia creciente de los capitales heredados, como consecuencia del decrecimiento demográfico. Así, quienes no poseen riqueza familiar ven muy difícil un mejoramiento de sus condiciones económicas. Entonces, uno de los retos es que el sistema tributario grave con mayor intensidad el capital que los salarios.

El papel de lo jurídico

Por su parte, Juan Carlos Henao rector del Externado planteó una reflexión sobre el papel de lo jurídico en la disminución de la desigualdad, y cuestionó como jurista si pueden las decisiones judiciales incidir de manera significativa en la reversión de las grandes tasas de desigualdad descritas, y hasta dónde las decisiones judiciales están llamadas a jugar un papel importante en este asunto de la distribución equitativa del ingreso.

De otro lado, Henao, en coincidencia con la conferencia de Piketty, hizo un llamado al sistema tributario nacional para que solucione el tema de la ausencia de información transparente, pues “un sistema democrático que no da información de los tributos de manera transparente no es un sistema democrático, y en eso nosotros somos absolutamente quedados en este país”.

Finalmente, el Rector preguntó a Piketty sobre su visión del impacto económico para Colombia la firma de un tratado de paz, a lo que el economista respondió que, sin poder dar cifras, no tiene dudas que el impacto sería mucho mayor de lo que se piensa.

Entretanto el exministro Guillermo Perry Rubio, docente de economía de la Universidad de los Andes tras declarar que el de Piketty es el libro de economía más importante en el mundo en el momento actual, desarrolló algunos puntos de la conferencia del académico francés y se refirió al trabajo y las discusiones en el seno de la Comisión de Expertos para la Competitividad Tributaria, de la cual hace parte.

Perry reiteró que lo más grave de la concentración de la riqueza está en la parte más rica, y que urge la implantación de un impuesto global al capital progresivo, trabajo que debe realizar Colombia con otros países, para intervenir, por ejemplo, en el fenómeno de los paraísos fiscales.

Puso de presente también realidades como la falta de leyes de competencia en sectores como las telecomunicaciones, que ha permitido la concentración del negocio en unas pocas manos.

En su análisis dijo que en la actualidad estamos como antes de 1910, pues el capital heredado ha adquirido una importancia desmedida, lo que puede tener consecuencias devastadoras en Colombia. Por ello, agregó, es preciso trabajar más en el control de los capitales a nivel global, establecer gravamen a los dividendos y eliminar los beneficios tributarios.

Finalmente señaló que es poco lo que estamos haciendo en educación de calidad para todos, lo que necesariamente tiene impacto en una adecuada distribución de la riqueza en el país.

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viernes, 12 de agosto de 2022

CAPITAL EN EL VIGÉSIMA PRIMERA SIGLO Thomas Piketty

 


Este libro se basa en quince años de investigación (1998-2013) dedicadas esencialmente a la comprensión de la dinámica histórica de la riqueza y los ingresos. Gran parte de esta investigación se realizó en colaboración con otros investigadores. 

Mi anterior trabajo sobre las personas de altos ingresos en Francia, Les Hauts revenus en France au 20e siècle (2001), tuvo la gran suerte de ganar el apoyo entusiasta de Anthony Atkinson y Emmanuel Saez. Sin ellos, mi proyecto Francocentric modesta seguramente nunca ha alcanzado el alcance internacional que tiene hoy. Tony, que fue un modelo para mí durante mis días de escuela de posgrado, fue el primer lector de mi trabajo histórico sobre la desigualdad en Francia e inmediatamente se hizo cargo del caso británico, así como un número de otros países. Juntos, hemos editado dos gruesos volúmenes que salieron en 2007 y 2010, que abarca veinte países en todo y que constituye la más extensa base de datos disponible en lo que respecta a la evolución histórica de la desigualdad de ingresos. Emmanuel y yo conocieron la causa EE.UU. Descubrimos el vertiginoso crecimiento de los ingresos del 1 por ciento desde los años 1970 y 1980, y disfrutamos de nuestro trabajo una cierta influencia en el debate político de los EE.UU. También hemos trabajado juntos en una serie de trabajos teóricos que tratan de la imposición óptima de capital y los ingresos. Este libro debe mucho a estos esfuerzos de colaboración. 

El libro también fue profundamente influenciado por mi trabajo histórico con Gilles Postel-Vinay y Jean-Laurent Rosenthal en los registros inmobiliarios de París desde la Revolución Francesa hasta la actualidad. Este trabajo me ayudó a comprender de una manera más íntima y viva la importancia de la riqueza y el capital y los problemas asociados a la medición. Por encima de todo, Gilles y JeanLaurent me enseñaron a apreciar las muchas similitudes, así como las diferencias entre la estructura de la propiedad alrededor de 1900-1910 y la estructura de la propiedad ahora. 

Todo este trabajo está profundamente en deuda con los estudiantes de doctorado y jóvenes investigadores con los que he tenido el privilegio de trabajar en los últimos quince años. Más allá de su contribución directa a la investigación en la que se basa este libro, su entusiasmo y energía alimentaron el clima de excitación intelectual en el que la obra maduró. Pienso, en particular de Facundo Alvaredo, Laurent Bach, Antoine Bozio, Clément Carbonnier, Fabien Dell, Gabrielle Fack, Nicolas Frémeaux, Lucie Gadenne, Julien Grenet, Elise Huilery, Camille Landais, Ioana Marinescu, Elodie Morival, Nancy Qian, Dorothée Rouzet, Stefanie Stantcheva, Juliana Londoño Vélez, Guillaume de Saint-Jacques, Christoph Schinke, Aurélie Sotura, Mathieu Valdenaire, y Gabriel Zucman. En concreto, y sin la eficiencia, el rigor y el talento de Facundo Alvaredo, el World Top ingresos base de datos, a la que me refiero con frecuencia en estas páginas, no existiría. Sin el entusiasmo y la insistencia de Camille Landais, nuestro proyecto de colaboración sobre "la revolución fiscal" nunca habría sido escrito. Sin la atención cuidadosa a los detalles y capacidad impresionante para el trabajo de Gabriel Zucman, yo nunca habría completado el trabajo sobre la evolución histórica de la relación capital / ingresos en los países ricos, que desempeña un papel clave en este libro. 

También quiero dar las gracias a las instituciones que hicieron posible este proyecto, empezando por la École des Hautes Études en Sciences Sociales, donde he sido miembro de la facultad desde 2000, así como la École Normale Supérieure y todas las demás instituciones que contribuyeron a la creación de la Escuela de Economía de París, donde he sido profesor desde su fundación, y de la que me sirvió como director fundador 2005-2007. Al estar de acuerdo para unir fuerzas y convertirse en socios minoritarios en un proyecto que trasciende la suma de sus intereses privados, estas instituciones han ayudado a crear un bien público modesto, que espero que sigan contribuyendo al desarrollo de una economía política multipolar en el siglo XXI. 

Finalmente, gracias a Juliette, Déborah y Hélène, mis tres preciosas hijas, por todo el amor y la fuerza que me dan. Y gracias a Julia, que comparte mi vida y es también mi mejor lector. Su influencia y apoyo en cada etapa de la redacción de este libro han sido esenciales. Sin ellos, yo no habría tenido la energía para ver este proyecto hasta su finalización. 

Introducción 

"Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común." 

-Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, en el artículo 1, 1789 

La distribución de la riqueza es uno de los temas más discutidos y controversiales de la actualidad. Pero, ¿qué es lo que realmente sabemos acerca de su evolución en el largo plazo? ¿Es la dinámica de la acumulación de capital privado conducen inevitablemente a la concentración de la riqueza en cada vez menos manos, como Karl Marx creía en el siglo XIX? ¿O es que las fuerzas de equilibrio de crecimiento, la competencia y el plomo el progreso tecnológico en las etapas posteriores del desarrollo a la reducción de la desigualdad y una mayor armonía entre las clases, como Simon Kuznets pensaban en el siglo XX? ¿Qué sabemos realmente acerca de cómo la riqueza y los ingresos han evolucionado desde el siglo XVIII, y qué lecciones podemos obtener de ese conocimiento para el siglo en curso? 

Estas son las preguntas que intentará responder en este libro. Permítanme decir a la vez que las respuestas contenidas en el presente documento son imperfectos e incompletos. Pero ellos se basan en la gran cantidad de datos mucho más históricos y comparativos que estaban disponibles para los investigadores anteriores, los datos abarcan tres siglos y más de una veintena de países, así como en un nuevo marco teórico que permite una mejor comprensión de los mecanismos subyacentes. El crecimiento económico moderno y la difusión del conocimiento han permitido evitar el apocalipsis marxista, pero no han modificado las estructuras profundas de la capital y la desigualdad-o en todo caso no tanto como uno podría haber imaginado en las décadas siguientes optimistas Segunda Guerra Mundial. Cuando la tasa de rendimiento del capital supera la tasa de crecimiento de la producción y los ingresos, como lo hizo en el siglo XIX y parece muy probable que lo haga de nuevo en el siglo XXI, el capitalismo genera automáticamente las desigualdades arbitrarias e insostenibles que socavan radicalmente los valores meritocráticos en que se basan las sociedades democráticas. No obstante, hay maneras democracia puede recuperar el control sobre el capitalismo y garantizar que el interés general prevalece sobre el interés privado, preservando al mismo tiempo la apertura económica y evitar reacciones proteccionistas y nacionalistas. Las recomendaciones de política que propongo más adelante en el libro tienden en esta dirección. Se basan en las lecciones derivadas de la experiencia histórica, de la que lo que sigue es esencialmente una narrativa. 

¿Un debate sin datos? 

Debate intelectual y político sobre la distribución de la riqueza siempre ha sido sobre la base de una gran cantidad de prejuicios y una escasez de hecho. 

Sin duda, sería un error subestimar la importancia del conocimiento intuitivo que todo el mundo adquiere acerca de la riqueza actual y los niveles de ingresos, incluso en ausencia de un marco teórico o el análisis estadístico. Cine y literatura, las novelas del siglo XIX, especialmente, están llenos de información detallada sobre los estándares relativos de riqueza y de vida de los diferentes grupos sociales, y en especial sobre la estructura profunda de la desigualdad, de la manera que se justifica, y su impacto en las vidas individuales. 

De hecho, las novelas de Jane Austen y Honoré de Balzac retratos sorprendentes de pintura de la distribución de la riqueza en Gran Bretaña y Francia entre 1790 y 1830. Ambos novelistas estaban íntimamente familiarizados con la jerarquía de la riqueza en sus respectivas sociedades. Comprendieron los contornos ocultos de la riqueza y sus consecuencias inevitables para la vida de hombres y mujeres, incluyendo sus estrategias matrimoniales y esperanzas y decepciones. Estos y otros novelistas representan los efectos de la desigualdad con la verosimilitud y el poder evocador que ningún análisis estadístico o teórico puede igualar. De hecho, la distribución de la riqueza es una cuestión demasiado importante para dejarla en manos de los economistas, sociólogos, historiadores y filósofos. Es de interés para todos, y eso es una buena cosa. La realidad concreta, física de la desigualdad es visible a simple vista y naturalmente inspira juicios políticos fuertes y contradictorios. Campesino y noble, trabajador y de la fábrica dueño, camarero y el banquero: cada uno tiene su propio punto de vista único y considera aspectos importantes de cómo otras personas viven y qué relaciones de poder y dominación existen entre los grupos sociales, y estas observaciones dan forma a juicio de cada persona de lo que es y no es justo. Por lo tanto, siempre habrá una dimensión fundamentalmente subjetiva y psicológica a la desigualdad, que inevitablemente da lugar a un conflicto político que ningún análisis científico supuestamente puede aliviar. La democracia nunca será suplantado por una república de los expertos-y eso es una cosa muy buena. 

Sin embargo, la cuestión de distribución también merece ser estudiado de manera sistemática y metódica. Sin fuentes definidas con precisión, métodos y conceptos, es posible ver todo y su contrario. Algunas personas creen que la desigualdad es siempre creciente y que el mundo es, por definición, siempre cada vez más injusto. Otros creen que la desigualdad está disminuyendo de forma natural, o que la armonía viene acerca de forma automática, y que en cualquier caso no debe hacerse nada que pudiera correr el riesgo de molestar a este feliz equilibrio. Ante este diálogo de sordos, en el que cada campo justifica su propia pereza intelectual señalando la pereza de la otra, hay un papel para la investigación que es al menos sistemático y metódico, si no totalmente científico. Análisis de expertos nunca pondrá fin al conflicto político violento que la desigualdad instiga inevitablemente. La investigación científica social es y será siempre provisional e imperfecto. No pretende transformar la economía, la sociología y la historia en las ciencias exactas. Pero con paciencia en busca de hechos y patrones y analizar con calma los mecanismos económicos, sociales y políticos que podrían explicar ellos, puede contribuir al debate democrático y centrar la atención en las preguntas correctas. Puede ayudar a redefinir los términos del debate, desenmascarar ciertas nociones preconcebidas o fraudulentas, y someter a todas las posiciones de un constante escrutinio crítico. En mi opinión, este es el papel que los intelectuales, incluidos los científicos sociales, deben desempeñar, como ciudadanos, como cualquier otra, pero con la suerte de tener más tiempo que otros para dedicarse a estudiar (e incluso a pagar por ello-una señal privilegio). 

No hay escape de la realidad, sin embargo, que la investigación en ciencias sociales sobre la distribución de la riqueza era durante mucho tiempo sobre la base de un conjunto relativamente limitado de hechos firmemente establecidos, junto con una amplia variedad de especulaciones puramente teóricas. Antes de abordar con mayor detalle a las fuentes que traté de reunir en preparación para escribir este libro, quiero dar una visión histórica rápido de pensamiento anterior sobre estos temas. 

Malthus, Young, y la Revolución Francesa 

Cuando la economía política clásica, nació en Inglaterra y Francia a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la cuestión de la distribución ya era una de las preguntas clave. Todo el mundo se dio cuenta de que las transformaciones radicales estaban en marcha, precipitada por sostenido crecimiento demográfico-un fenómeno hasta ahora desconocido-, junto con el éxodo rural y el advenimiento de la Revolución Industrial. ¿Cómo podrían estos trastornos afectan a la distribución de la riqueza, la estructura social, y el equilibrio político de la sociedad europea? 

Para Thomas Malthus, quien en 1798 publicó su Ensayo sobre el principio de la población, no puede haber duda alguna: la principal amenaza era la superpoblación.  

 1 El economista Inglés Thomas Malthus (1766-1834) es considerado como uno de los miembros más

Aunque sus fuentes eran delgadas, hizo lo mejor que pudo de ellos. Una influencia particularmente importante fue el diario de viaje publicado por Arthur Young, un agrónomo Inglés que viajó extensamente en Francia, de Calais a los Pirineos y desde Bretaña hasta Franche-Comté, en 1787-1788, en vísperas de la Revolución. Young escribió a la pobreza de la campiña francesa. Su ensayo vívido era de ninguna manera totalmente inexactos. Francia en aquel momento era, con mucho, el país más poblado de Europa y, por tanto, un lugar ideal para observar. El reino ya podía presumir de una población de 20 millones en 1700, frente a sólo 8 millones para Gran Bretaña (y 5 millones para Inglaterra solamente). La población francesa aumentó de forma constante a lo largo del siglo XVIII, a partir del final del reinado de Luis XIV a la desaparición de Luis XVI, y para 1780 estaba cerca de 30 millones. Hay muchas razones para creer que este sin precedentes de crecimiento rápido de la población contribuyó a un estancamiento de los salarios agrícolas y un aumento de la renta de la tierra en las décadas anteriores a la explosión de 1789. Aunque este cambio demográfico no fue la única causa de la Revolución Francesa, se claramente contribuido a la creciente impopularidad de la aristocracia y el régimen político existente. Sin embargo, la cuenta del joven, publicado en 1792, también lleva las huellas de los prejuicios nacionalistas y comparación engañosa. La gran agrónomo encontrado las posadas en las que permaneció completamente desagradable y gustaban los modales de las mujeres que le servían. Aunque muchas de sus observaciones eran banales y anecdótico, creía que podía derivar consecuencias universales de ellos. Fue principalmente preocupados de que la pobreza de las masas fue testigo daría lugar a la agitación política. En particular, se mostró convencido de que sólo el sistema político Inglés, con casas separadas del Parlamento para los aristócratas y los plebeyos y poder de veto para la nobleza, podría permitir el desarrollo armonioso y pacífico dirigido por gente responsable. Estaba convencido de que Francia se dirigía a la ruina cuando decidió en 1789-1790 para permitir que ambos aristócratas y plebeyos que se sientan en un solo cuerpo legislativo. No es ninguna exageración decir que toda su cuenta fue sobre determinado por su miedo a la revolución en Francia. Siempre que se habla de la distribución de la riqueza, la política nunca está muy lejos detrás, y es difícil para cualquier persona para escapar de los prejuicios de clase contemporáneas e intereses. Cuando el reverendo Malthus publicó su famoso Ensayo en 1798, llegó a conclusiones aún más radical que Young. Al igual que su compatriota, él tenía mucho miedo de las nuevas ideas políticas que emanan de Francia, y para tranquilizar a sí mismo de que no habría ninguna conmoción comparable en Gran Bretaña sostuvo que toda la asistencia social a los pobres debe ser detenido de inmediato y que la reproducción de la pobres deben ser escudriñados severamente para que el mundo sucumbe a la sobrepoblación que conduce al caos y la miseria.  

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miércoles, 10 de agosto de 2022

¿Thomas Piketty, un economista mainstream?


 ¿Thomas Piketty, un economista mainstream? 

José Luis Cortés Gómez1 

Es común que en los pasillos de las facultades de economía se cuente el siguiente chiste: la vida académica de un economista está dividida en dos partes, la primera parte trata de explicar cómo su teoría podría solucionar los problemas actuales; la segunda parte explicará el por qué no funcionó su teoría. Tal vez se considere un mal chiste, sin embargo, releja perfectamente la vida de la mayoría de los economistas. ¿Pero qué tipo de economistas entran en esta relexión? J. M. Keynes los llamaba economistas mainstream (término para la ortodoxia económica), pero Lord Keynes también condujo su vida académica de este modo. A pesar de que revolucionó la ciencia económica, es considerado el doctor del capitalismo, después de la crisis de 1929. Uno de los puntos importantes para entender este tipo de economistas, es que en su mayoría su enseñanza ya no es considerada en el área de las ciencias sociales. El avance del capitalismo ha permitido que las ciencias vayan perdiendo la relexión con sentido crítico, dando como resultado que se inclinen más por los modelos matemáticos y pierdan su relación con la realidad concreta. 

¿Thomas Piketty rompe con ésta tradición? Sin duda es una pregunta complicada en el sentido de ser un economista de reciente aparición, empero, mostraré algunos aspectos sobre el intento de su método y cómo estos aspectos permiten ver el camino académico que trazara dicho autor. 

1 Estudiante de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BuaP). Bajo el Volcán 202 

En la introducción del libro que lo llevo a la fama, El capital en el siglo xxi, explica cómo fue su aprendizaje de la ciencia económica, dando mayor relevancia su paso por la Universidad de Harvard. Las consecuencias de este aprendizaje lo llevan a relexionar sobre la pérdida social que ha tenido la ciencia económica; considera que a su obra no se le puede llamar un debate económico sino un debate en las ciencias sociales. El economista francés, al decir que se considera un investigador de las ciencias sociales, no demuestra cómo el sistema global de los conocimientos humanos sobre la realidad, es decir, episteme2 dominante, llegó a las sociedades. Simplemente considera que en Francia hay un gran legado de los métodos históricos y que comparte ideas con estas corrientes que surgieron en su país. 

A lo largo del libro tratará de dar ciertas perspectivas epistemológicas para el estudio de la historia y la economía, la mayoría siguen siendo ideas; si no no se concretizan en un pensamiento, las ideas simplemente relejan la realidad y esto simplemente provoca impulsos de relexión que no tienen crítica inmediata y adecuada a la realidad concreta. El tema central de la obra es la desigualdad de la riqueza, un tema totalmente concreto, una investigación que no es nueva; la característica de este tema es el intento de hacer una historia de la desigualdad de la riqueza, considerando que vivimos en una época en que tenemos una mayor información sobre los hechos históricos (Piketty considera ciertas variables que buscará a lo largo de la historia y acepta que sólo las encuentra en parte de Europa y Estados Unidos). 

2 Es necesario considerar la disciplina de la Historia Económica dentro del sistema de saberes: Sotomayor, 2008. 

3 Es sumamente importante construir categorías que puedan analizar la diferentes relaciones sociales que se han dado en la historia, es tanta la importancia que nuevas categorías pueden dar una nueva interpretación de la historia humana: Dussel, 2014.

El trabajo es muy complicado, pero no imposible; dado que Piketty no construye categorías económicas que puedan aplicarse en los diferentes procesos históricos; construye conceptos que sólo se aplican a un tiempo y espacio, provocando que estos conceptos sólo se estiren en las diferentes líneas de la historia, causando graves interpretaciones sobre las relaciones sociales de cada época, donde sólo hace una contemplación de los hechos y no ve la praxis4 de las relaciones sociales que lleva a la transformación de la realidad concreta. Al ir construyendo Piketty su interpretación historia, va cayendo en el empirismo. Considera que cualquier dato estadístico es un hecho importante; así, va acumulando hechos que trata de hilar con su “método” e ir fabricando un comentario que pudiera confundir a varios lectores. A pesar del largo procesos histórico que analiza, no puede ver que en el desarrollo del capitalismo se van construyendo estructuras sociales afines a los métodos que se aplican para mantener la desigualdad de la riqueza; incluso su propio método está a consideración de estos knes de desigualdad. Esto lleva a una de las conclusiones principales, Thomas Pikkety es un defensor del Capitalismo, cae en un oportunismo de análisis, dado que la esencia del Capitalismo es producir sus propios fenómenos; el comportamiento de nuestro economista francés es una peculiaridad de la sociedad capitalista y esto da como resultado el descuido del carácter histórico de los hechos que le subyacen. En ocasiones al leer a Thomas Piketty podríamos considerar que es pesimista en su discurso; en cierto momento hasta podríamos llegar a la idea de que nos da un mensaje de “Revolución”, son bastantes las tentaciones que han denominado su obra, si lo consideramos como un neo-marxista, neo-keynesiano, dirigente político, predicador, etc.

4 Thomas Piketty piensa que la teoría es complementación de la práctica social o viceversa; no comprende que la praxis es el fundamento del hombre, donde la teoría y la práctica son uno solo que ayuda a transformar al mundo: Sánchez, 1980.

Estas tentaciones de ponerle una etiqueta a Thomas Piketty, sólo llevan a una deviación de su lectura y el no hacer un análisis crítico ¿Es acaso que se lee mal al autor de la obra El Capital en el siglo xxi? Esto es causa de no poder construir la vida social en una totalidad,5 que nos ayuda a articular el conocimiento de los hechos, hechos que puden ser individuales pero que están ante el conocimiento de la sociedad como una totalidad concreta. Así que, al no considerar Piketty y los lectores, la categoría de totalidad concreta, caerán en muchas confusiones que sólo llevaran a resultados de la ciencia burguesa, siempre desde el punto de vista del individuo, y el punto de vista del individuo son elementos fragmentarios de la realidad concreta. Sin duda el método histórico que aplica nuestro autor supera en mayoría los manuales de economía que se leen en las universidades, pero no tiene una importancia trascendental para la realidad material de la sociedad. 

Dentro de la obra podemos vislumbrar ciertas ventanas con luz, es decir, algunos fenómenos que son interesantes (sólo mencionaré algunos). Al analizar la distribución de la riqueza se va observando la participación de las distintas clases sociales y cómo ciertas clases acumulan la riqueza. La mayoría de este estudio está inclinado a la clase media, la más afectada por esta mala distribución, según Thomas Piketty, olvidándose por completo de las clases más pobres (las conclusiones de la obra sólo tratarán de impulsar a las clases más pobres mediante Políticas Publicas, “qué novedad”).  

A partir de los datos que nos proporciona (una base de datos impresionante, lástima la poca interpretación) se podrían hacer muchos análisis respecto de las cualidades y antagonismo de las clases; esto permite no quedarse con el discurso ortodoxo del proletariado y burguesía, lo cual no quiere decir que estos conceptos han sido superados, pero son conceptos que siguen siendo abstractos y que se concretizan en un obrero, comerciante, estudiante, empresario, banquero, etc.

5 Una de las categorías fundamentales para cualquier postulado de análisis crítico es la Totalidad. Véase Kosik, 1967.

 Con esta base de datos podemos observar las distintas dinámicas de las clases y ayudar a la manera en que se puede acercar a ellas para impulsar una transformación social. Un tema interesante que trata de desarrollar Thomas Piketty, es la Meritocracia.6 En la investigación se critica mucho la Meritocracia excesiva, que es parte importante en el análisis de desigualdad de la riqueza, ya que los estratos más altos prácticamente ya no trabajan, al igual que su familia y sus futuras generaciones. Pero el autor no trata de eliminar la meritocracia, sólo trata de considerar y valorar la meritocracia de cada individuo, es decir, que cada logro que exista en el mundo sea del fruto del trabajo de cada hombre. Por supuesto que sigue partiendo de la individualidad del sujeto, pensando que cada uno crea su propia riqueza (es increíble que alguien que analiza procesos históricos llegue a este tipo de fundamentos sin considerar que la riqueza de una sociedad es determinada por las relaciones sociales de producción, donde nunca ha existido el sujeto individual, dado que siempre ha estado en sociedad). Este tema podría ser una gran aportación a la investigación del comportamiento enajenado de las diferentes clases, partiendo de una moralidad que es instituida en una Ética7 social y el cómo afecta en la vida cotidiana de los seres humanos.  

6 La meritocracia es una forma de gobierno basada en el mérito. Las posiciones jerárquicas son conquistadas con base al mérito, y hay una predominancia de valores asociados a la capacidad individual o al espíritu competitivo. 

7 “Ética de la Liberación” comprende dos obras filosóficas de Enrique Dussel, expuestas en un lenguaje lógico con códigos metalingüísticos en un discurso estructurado. La primera obra fue publicada en 1973 y la segunda en el 1988, siendo esta última una revisión del autor a partir de debates y ponencias entabladas con Karl Otto Apel y Jürgen Habermas. Dussel hace una revisión y reformulación de la ética a partir de los postulados de la Filosofía de la Liberación, de forma que da operatividad histórica y práctica a dicha filosofía.

La meritocracia que es una ideología enajenada es impulsada por el mundo de la pseudoconcreción, que se desarrolla en nuestra vida cotidiana, sin que nosotros en ocasiones nos demos cuenta de ello. Esta cotidianidad es emergida en la conciencia de los individuos, asumiendo una verdad oscura. 

La moda que tiene la obra El Capital en el siglo xxi, se puede considerar de dos modos. Uno es que es una obra que se basa en la observación de hechos sistemáticos de una aspiración de “mejorar” la situación de la distribución de la riqueza, aspirando a una pequeña revuelta en la vida diaria. El otro modo es el hecho que el nivel de conciencia que demuestra el autor, se queda en puertas de una relexión crítica, dado que no toca las esencias de los problemas encontrados por el mismo autor. El futuro académico de este autor pinta de la misma forma que los demás economistas mainstreams (un economista de moda), la publicación de esta obra deja muchos puntos a reforzar, claro, bajo el discurso de Thomas Piketty. Lo más probable es que sus futuros libros sean extensiones y recomendaciones de los temas que ha tocado en El Capital en el siglo xxi, dando una que otra idea original bajo la genialidad del pensamiento capitalista. 

¿Tenemos que seguir leyendo a Thomas Piketty? Claro que sí. El pensamiento crítico no se puede quedar con los brazos cruzados y sin darle importancia a este tipo de autores; las condiciones sociales que viven nuestras sociedades permiten que estos autores sigan apareciendo, dando una falsa ilusión de que existe un debate “crítico”; posiblemente este tipo de autores serán los próximos enfermeros del Capitalismo. Así que el pensamiento crítico debe debatir contra esta epidemia de pensadores burgueses; y por supuesto que las investigaciones que realizan este tipo intelectuales pueden contener datos y categorías, que pueden ser pulidos por el pensamiento crítico, o simplemente mencionar que son debates que tienen mucho tiempo en discusión y que no es una novedad. Es necesario no perder el contacto con la sociedad (esto pasa cuando se encapsula el pensamiento crítico en las aulas o los cubículos). Si el pensamiento crítico pierde contacto con la sociedad, se le da entrada a intelectuales como Thomas Piketty. Es necesario también recordar que no son autores ermitaños, sino autores que están en una academia, apoyados por organizaciones, partidos políticos, grupos étnicos, etc. Serán autores a los que se les pedirá su opinión sobre cualquier hecho en el mundo; y el pensamiento crítico no puede quedar relegado del debate público, a pesar de que los debates públicos son fenómenos mediados por la misma sociedad capitalista. Thomas Piketty puede ser considerado como un parteaguas en las ciencias económicas o sociales, pero será un parteaguas cuando se deje de generar pensamiento crítico en el mundo.

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¿cuales son los rasgos característicos que marcan la diferencia entre ingenieros economistas y los economistas mainstreams?

¿cuales son los rasgos característicos que marcan la diferencia entre ingenieros economistas y los economistas mainstreams?

La diferencia es muy notoria: —a pesar de que ambos se preocupan por  generar más riqueza y bienestar para todos, operan diametralmente opuestos; no existe un marco común; más bien, la ingeniería económica constituye un interfaz entre la economía convencional y la ingeniería tradicional, por lo que no son temáticamente antagónicos— La ingeniería económica se entiende mejor al interpretarla como la habilidad para visionar, comprender y procesar (a través de la innovación) las demandas sociales de estos tiempos.

Este diferencia se debe a su perfil profesional y radica en la «actitud»,   «aptitud» y «visión económica», de estos dos profesionales, sembrada en sus mentes cuando estudiantes:  —en sus  respectivas "Escuelas académicas profesionales",  como base y fundamento económico de sus profesiones, para ser asumidas (y subsumidas) como estrategia operativas (profesionales), al actuar profesinalmente. Por ejemplo, el ingeniero no se preocupa de discutir con los demas sobre si la ingenieria es o no ciencia, como si lo hacen los economistas (ver aquí)

La actitud, en términos generales es lo que define la relación entre un sujeto y un objeto físico o social y que se infiere de la conducta y las acciones del sujeto.
En la adquisición de una especialidad profesional, las actitudes se desarrollan frente a los asuntos de esa profesión, frente a la comunidad de ciudadanos, los problemas en general, la experiencia de aprendizaje y los profesores implicados en la misma (Gadner RC. Sosial Psicology and Second Language Learn. The Role of Atitues and Motivations. London (UK): Edward Arnold; 1985).
Las actitudes están compuestas por tres componentes:
Cognitivos: incluye las percepciones y creencias hacia un objeto, sujeto; situación económica y sus posibilidades de cambio y transformación...
Afectivo: recoge el sentimiento a favor o en contra de un sujeto, objeto o situación... 
Conductual: tendencia a reaccionar frente a un objeto, recurso económico, situación...
La actitudes son importantes porque influyen en el logro, porque configuran un soporte motivacional.
Una actitud positiva, pues, favorece el desarrollo de las actividades comunicativas y profesionales (Gardner RC, Lambert W. E. Acttitudes and motivation..., 1972).
Heider, predecesor de la Teoría de la atribución, afirma que los individuos muy motivados son aquellos que atribuyen los logros a su elevada capacidad intelectual y a su esfuerzo. Además estos no se rinden cuando experimentan un fracaso y lo atribuyen a la falta de esfuerzo, algo que pueden modificar. Los aprendices motivados, por lo general, realizan esfuerzos relativamente grandes, pues consideran que es un factor determinante para el éxito de su aprendizaje y  profesional. Por otro lado, los individuos poco motivados consideran que sus logros se deben a factores externos más que factores internos. No consideran, tampoco, el esfuerzo como un elemento causal. Además los aprendices de una profesión suelen abandonar el estudio ante un fracaso, porque lo consideran debido a una falta de capacidad y no de esfuerzo, por lo que tienden a realizar menos sacrificios en el estudio que los aprendices motivados.  (Heider F. The psicology of interpersonal relations. New York (USA): Psicology Press;1958).

Ejemplo: «No hay problema que no pueda resolver la Ingeniería», es un reto que todo ingeniero lo asume como suyo, que los profesores posicionaron en su cerebro cuando estudiante (al ser formados académicamente), en todas las facultades de ingeniería.

Así,  al estudiante de ingeniería (económica) se lo forma para aplicar primeramente su «ingenio» como principio (al igual que a cualquier estudiante de ingeniería); se lo entrena para intervenir en la economía (para cambiar el statu quo económico y social, desde la ingeniería); es decir, participando como operador  «de acción directa»: —capaz de resolver todo problema económico (sin atenerse a las políticas económicas implementadas por sus Gobiernos); buscando siempre la «eficacia» más que la «eficiencia económica» y, contribuyendo proactivamente con sus pares (los demás ingenieros y empresarios) en  la transformación a través del «cambio» y la «innovación»; es decir, para «el logro del beneficio económico»


El "innovador" de Schumpeter con su "destrucción creativa" es la única teoría hasta ahora que explica por qué hay algo que llamamos "beneficio". 


—La innovación (tanto como la tecnología), para los estudiantes de economía esta fuera del sistema económico, como lo consideraba Keynes.  La innovación (en la llamada Ciencia Económica) pertenecen a la categoría de "catástrofes externas" como terremotos, clima, o la guerra, que, como todos sabemos, tiene una profunda influencia en la economía, pero no forma parte de ella. Sin embargo,  Joseph Alois Schumpeter, otro economista, profesor de Harvard y  coetáneo de Keynes, insistió en que, por el contrario, la innovación —es decir, la actividad que hace pasar los recursos de lo viejo y obsoleto a empleos más nuevos y productivos—  es la esencia misma de la economía y sin duda una economía moderna.


Hay una encuesta hecha en las 500 compañías más grandes del mundo
, en la cual el 86 por ciento de los presidentes dice que los cambios tecnológicos hoy son más importantes para el futuro de su compañía que los cambios demográficos como el éxodo del campo o que el mercado sea más de jóvenes. Estamos en lo que se denomina la cuarta revolución industrial y eso va a cambiar la economía. Estamos en un momento en el que no hay diferencia entre el mundo físico y el mundo digital. Esas fronteras se borraron. Pero la tecnología no es cuestión de artefactos. La tecnología es la nueva forma como hacemos las cosas: como trabajamos, como investigamos, como estudiamos, etc.

Veamos la «actitud»,  «aptitud» y  visión de los economistas:
Recordamos una frase de Keynes: 
"Los economistas deberían considerarse a sí mismos como gente humilde y competente, al nivel de los dentistas". Una comparación que Hartford cree que se debería llevar más allá. "No esperamos que un dentista nos diga cuándo se nos va a caer un diente. Esperamos que ofrezca consejos adecuados e intervenga para arreglar los problemas cuando ocurran". Por eso recomienda que los economistas se limiten a aconsejar sobre cómo mejorar la economía y que tengan en mente que ningún dentista se atrevería a predecir cuándo va a caerse un diente.
De lo que podemos deducir que el aporte del economista es para "aliviar el dolor de las crisis" y no de largo plazo; así, Keynes decía (a propósito de plazo) que a largo plazo todos ya estamos muertos.

La creciente complejidad de los fenómenos económicos y de la ciencia económica convierten el ejemplares cada vez más raros esos mirlos blancos capaces de fecundar el análisis económico con los métodos y precauciones de las matemáticas…
Pero también decía:  
El estudio de la Economía parece no requerir ninguna dote especializada de un orden desacostumbradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil comparada con las ramas superiores de la filosofía y la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¡Una materia fácil, en la que pocos destacan! Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo.
Lo que demuestra que practicaba un lenguaje "performativo".

Por otro lado decía que los economistas deben ser
 verdaderos «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización» También decía que los economistas deben ser como los "mirlos blancos". (El mirlo es un ave en el que destaca su plumaje totalmente negro y su pico amarillo anaranjado. La hembra posee las plumas de color pardo y algo rojizo por el pecho. De ahí que se utilice la frase ‘ser un mirlo blanco’ para señalar que algo o alguien es raro, dándole un valor extraordinario en caso de encontrarse alguno. Una variante de la expresión es ‘creerse un mirlo blanco’ y se aplica a aquel individuo que se cree superior a los demás, sin llegar a serlo.)
Keynea decía:
—“ Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre y de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político” (Keynes, 1933). Las cualidades que Keynes predicaba de su maestro Alfred Marshall podrían aplicarse también a un puñado de economistas que han marcado los derroteros de las ciencias económicas, no siempre en la misma dirección.

Ahora vemos cómo son formados los economistas:

Ellos son formados para operar dentro del sistema económico, analizando la situación del por qué los mercados no funcionan y como deberían corregirse para mejorar, para luego formular y recomendar  los "paquetes de medidas correctivas del sistema" (cono verdaderos «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización») .

Dicho en otros términos: —mantener una actitud
1 (analítica contemplativa) pasiva frente a los problemas, dejando la responsabilidad a los gobiernos  (asimilada de Keynes). Así,  esperan que el sistema económico funcione a través de la acción pública, de la acción gubernamental 2/3, siguiendo y obedeciendo a la convicción moral de Keynes, de que el mundo puede ser mejorado a través de la acción pública, de la acción gubernamental: «La certeza de los principios generales y la gran flexibilidad y astucia en aplicarlos era la receta de Keynes para el éxito político» Según esto, él afirmaba que: —Es responsabilidad de los gobiernos «ejercer una influencia orientadora»  en las decisiones de gasto privado para garantizar que nunca haya una falta persistente de demanda real de productos industrializados.

 

La convicción moral (de Keynes), de que el mundo puede ser mejorado a través de la acción pública, de la acción gubernamental. Keynes, había bebido de la corriente ética de su amigo G. E. More, que pensaba que "cuanto más rápido se pudiera obtener que el sistema cumpliese su promesa de generar riqueza para todos, más pronto estaría la humanidad en disposición de disfrutar de la buena vida", que consistía en valorar el presente sobre el futuro, los fines sobre los medios, lo bueno sobre lo malo. Resolver el problema económico era una condición necesaria, aunque no suficiente, de la civilización.   John Maynard Keynes alguna vez llamó a los economistas «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización». Desde entonces a los economistas se los prepara para fomentar la posibilidad de civilización en la economía global, debe entender que:...4

Skidelsky escribió una especie de segunda parte, titulada El regreso de Keynes (2009), que argumentó así:
—El economista John Maynard Keynes vuelve a estar de moda. El guardián de la ortodoxia del libre mercado, el Wall Street Journal, le dedicó un reportaje a toda página el 8 de enero de 2009. La razón es evidente. La economía global está en recesión: los "paquetes de medidas de estímulo" constituyen el último grito. Pero la importancia de Keynes no estriba en su condición de progenitor de políticas de «estímulo». Los gobiernos han sabido cómo «estimular» economías enfermizas —por lo común mediante la guerra-—, suponiendo que hayan sabido algo. La importancia de Keynes radica en el hecho de que tenía que proporcionar una «teoría general» que explicase cómo caen las economías en esos agujeros e indicara las políticas  e instituciones necesarias para mantenernos fuera de ellos. En la actual situación es mejor no tener ninguna teoría que tener una mala teoría, pero es mejor tener una buena teoría que no tener ninguna. Una buena teoría pude ayudarnos a evitar respuestas impulsadas por el pánico y darnos una percepción de las limitaciones de los mercados y de los gobiernos.

 

Alfred Marshall calificó la economía moderna de «organon», palabra griega que significa herramienta, para indicar que más que un conjunto de verdades era un «motor de análisis» diseñado para alcanzar la verdad y, como la propia palabra indica, un instrumento que nunca sería absolutamente perfecto sino que requeriría continuas mejoras, adaptaciones e innovaciones. Uno de sus discípulos, John Maynard Keynes, consideraba la economía un «aparato de la mente» cuyo cometido, como cualquier otra ciencia, era analizar el mundo moderno y aprovechar al máximo sus posibilidades.  Se trata de hombres y mujeres con «la cabeza fría pero con calidez de corazón», que contribuyeron a dar forma al «motor» de Marshall e introdujeron innovaciones en el «aparato de la mente» keynesiano. Personajes que, apoyándose en su experiencia, su personalidad y su talento, se enfrentaron a las circunstancias de su lugar y de su época planteando nuevas preguntas y proponiendo nuevas respuestas.
Todos, desde entonces, buscaron un instrumento intelectual que permitiera resolver lo que Keynes denominó «el problema político de la humanidad: cómo combinar tres principios: la eficiencia económica, la justicia social y la libertad individual».
Roy Harrod, el primer biógrafo de Keynes, cuenta que esta figura proteica veía a los artistas, los escritores, los coreógrafos y los compositores como «los custodios de la civilización», mientras que a los teóricos de la economía, como él mismo, les atribuía un papel más humilde pero no menos necesario: ser «los custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización». Gracias en buena parte a estos custodios, la idea de que las nueve décimas partes de la humanidad podían salvarse del destino ancestral que les estaba reservado se asentó en el Londres victoriano; y desde allí, esta idea se extendió como las ondas en la superficie de un estanque hasta transformar las sociedades de todo el mundo.

Mientras que, un estudiante de ingeniería económicaes formado (en las Facultades Académicas del mismo nombre), con ciertas cualidades que deben emplearse en la resolución de problemas (que no son ni conocimientos de hechos reales, ni habilidades. En conjunto constituyen lo que se describe mejor como una actitud o punto de vista del ingeniero6, como es el caso de los ingenieros economistas de la UNI, para actuar proactivamente7, para el cambio estructural8, para alterar el statu económico9/10; interactuando con sus pares (los demás ingenieros) con los que ha compartido asignaturas, aulas, profesores, laboratorios, prácticas profesionales...  Es por eso que la actitud del ingeniero economista, al igual que todo ingeniero, ha sido preparado para asumir el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. Como todos sabemos: la proactividad no significa únicamente tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer 11.

Por otro lado, podemos entender que ciertos economistas observan una actitud negativa frente a la ingeniería económica.
Así, si leemos detenidamente (el aparente  dilema, mostrado a continuación), nos resultará fácil comprender la diferencia de las actitudes y aptitudes de ambas profesiones, como lo indicamos:
 Ciertos economistas creen que la ciencia económica (por ser una ciencia) apoya a la ingeniería para que ésta contribuya al desarollo económico; los ingenieros (sin ser antagónicos), considera que para que la economía logre el desarrollo, mejor dicho obtenga logros, es necesario del apoyo de la ingeniería.
Esto no constituye un dilema para los ingenieros, dado que ellos entienden claramente que el desarrollo (en general) es ontológicamente sistémico 
12: No se trata de que una profesión es superior a la otra, como creen ciertos economistas (no todos, por su puesto) como  el economista Ph. D Adolfo Figueroa. Bastaría con hacer una analogía respecto al avance de la medicina que, gracias a los laboratorios (instrumentos, herramientas..,) generados (como logro de la ingeniería, no de la medicina misma), se  dan grandes saltos en las ciencias médicas. A propósito, cabe recalcar que ni los médicos ni los ingenieros, sostienen que existe una ciencia propia y absoluta de su profesión, como sí creen los economistas.
Todo esto muestra la diferencia de actitud y aptitud de cada una de las profesiones.
Veamos el caso de Adolfo Figueroa  -considerado por sus colegas y alumnos como el único economista que hace teoría económica (en el Perú)
13-, en su artículo “Ciencia y desarrollo: el papel de la ciencia económica”14
Parte de la siguiente premisa:
En general, las ciencias afectan el desarrollo a través de la ingeniería.


Pero comete el error al concluir que:


“La economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica.”

 

Éste economista (prestigiado gracias al efecto mateo15, sostiene que un economista que se ocupa del tercer mundo es usualmente considerado un economista de segundo nivel; es un economista que aplica las teorías de la economía estándar a los problemas del tercer mundo; por lo tanto, cree que la economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica. Su artículo empieza afirmando que:  El primer mundo se dedica a desarrollar las ciencias y el tercero a aplicarlas a sus problemas de desarrollo, es decir, a la ingeniería. Esta división del trabajo les parece a todos muy natural y eficiente. Sin embargo, este regla puede funcionar bien para las ciencias que, como la física y la química, son a históricas. El trabajo argumenta que la ciencia económica ha contribuido poco al desarrollo debido precisamente a esta regla. La historia de las políticas económicas en el tercer mundo es la historia de los fracasos de los gobiernos para generar desarrollo. Este fracaso se refleja en la falta de convergencia entre el primer mundo y el tercer mundo. ¿Complejo de inferioridad?
En cuanto a las aptitudes 
16: Los ingenieros economistas se encuentra aptos para lograr la "eficacia"; los economistas, para la "eficiencia". Dicho en otros términos: La innovación constituye el principio básico de la "Ingeniería Económica", mientras que para los economistas, la innovación está fuera del sistema: es considerado.


NOTAS
(1) Podemos pensar que lo más importante que tenemos son nuestras aptitudes es decir, nuestras capacidades, experiencia y conocimientos. Es importantísimo, claro está, pero también hay una cosa que lo es tanto (o más) y que a veces pasamos por alto: nuestra actitud. La actitud es normalmente lo que determina que te elijan en un puesto de trabajo o no lo hagan. En muchísimas ocasiones, gran parte de los candidatos que se postulen al mismo puesto que tú tendrán una formación similar a la tuya e incluso una experiencia parecida. Y ahí está la clave: la actitud de cada candidato es lo que marca la diferencia. Las aptitudes son necesarias, pero una actitud positiva, proactiva y entusiasta es vital para conseguir el trabajo de nuestros sueños. Durante la entrevista de trabajo, e incluso antes cuando les hagas llegar tu CV, tienes que demostrar esa buena actitud y predisposición. Dile a la empresa qué puedes ofrecerle tú que el resto de candidatos no pueden. Qué mejorarías en su empresa. Qué tienes para darles. Puedes incluso dar ideas que podrías aplicar si te contratasen. A las empresas llegan decenas de currículums diarios, así que plantéate qué actitud quieres tomar de cara a las empresas. Puede que tu CV sea impecable pero… ¿y si no te llaman? Puede que tú mismo tengas la solución entre las manos.
(2) El concepto de la economía de mercado reconoce que ciertas necesidades no son satisfechas por el mercado. Esto, en parte, se debe a la imposibilidad de establecer una competencia del lado de la oferta (en el caso de los así llamados monopolios "naturales"). Otra causa es que no se da una demanda individual, porque el beneficio no se puede limitar al adquiriente de la prestación respectiva (ejemplos: investigación básica, infraestructura pública, formación de recursos humanos, seguridad pública). Una tercera causa, que es de suma importancia en países menos desarrollados y a la cual los teóricos de la economía social del mercado han dado más bien poca atención, puede consistir en la falta de capacidad empresarial para responder a los deseos de los consumidores o a las oportunidades del mercado externo. En todos estos casos es el Estado quien deberá hacerse cargo de las actividades económicas correspondientes, ya sea actuando como empresario sustitutivo o subsidiando o regulando a oferentes privados. También para esta función estatal se constata que la dificultad fundamental radica en la concretización : ¿Dónde estamos - objetivamente hablando - ante una falla del mercado? ¿En que casos, en cambio, una falla es simplemente presumida, por ejemplo porque ciertos servicios han sido tradicionalmente estatales? Por consiguiente, el concepto de la economía social de mercado no puede evitar que en este punto se abra otra puerta a intervenciones estatales indebidas en la economía. http://library.fes.de/fulltext/stabsabteilung/00074.htm
(3) El Estado y el manejo de la macroeconomía: Tal como ya lo criticara hace mucho Friedrich Hayek, considerado hoy en día como ideólogo líder del neoliberalismo, el paradigma de la economía social de mercado tiene un carácter curiosamente estático. Los procesos macroeconómicos no juegan en ella un papel de mayor importancia. Los autores del modelo solo le han dedicado alguna consideración a la conducción de estos procesos en cuanto a que las orientaciones básicas debían ser las correctas: libre formación de precios, para que se despejen los mercados; aseguramiento de la estabilidad de precios, para evitar distorsiones inflacionarias en el proceso de asignación de recursos; incentivos para el ahorro, para facilitar la formación de capital y con ello el crecimiento económico. En ese modelo estático o, mejor dicho, constante, no le correspondía ninguna función de dirección macroeconómica a la política financiera del Estado. Las finanzas del Estado debían ser sólidas y la contratación de créditos por parte del Estado debía mantenerse dentro de los limites de un prefinanciamiento de inversiones que más tarde arrojarían un rendimiento tributario. Apenas en la década de los sesenta, la política económica alemana se dio por enterada de la tesis keynesiana, ya ampliamente aceptada en aquel entonces, de que la política financiera estatal podía influir de manera definida en el nivel general de la demanda en una economía. A partir de ese momento, la estabilización de la coyuntura económica por medio de una política financiera anti cíclica se convirtió en una tarea explícita del Estado, lo cual no implicaba romper con la idea de orden propia de la economía social de mercado, pero si la complementaba de manera significativa. Pero la noción de la política anticíclica debe ser ampliada si se quiere comprender adecuadamente el papel que le correspondía al Estado en las democracias occidentales de bienestar en las décadas de la posguerra. Los estados bienestar de aquellos anos que más tarde se llamaron los "dorados" funcionaban a base de un síndrome de elementos funcionalmente vinculados entre si. Y se esperaba del Estado que velara por el buen funcionamiento de este síndrome que consistía en la conjunción de una producción relativamente estandarizada, una demanda creciente de masas, una tasa alta y estable de inversiones, y un creciente nivel salarial, hecho posible a su vez por una productividad creciente. El síndrome rendía un rápido crecimiento económico que facilitaba el (casi) pleno empleo a pesar del crecimiento rápido de la productividad. En el pleno empleo se basaba a su vez la efectividad del estado bienestar. Las condiciones políticas del funcionamiento del síndrome eran: fuerza laboral con alto poder de negociación, política económica enfocada a la estabilidad del ciclo económico, seguridad social efectiva para minimizar conflictos y para estabilizar adicionalmente la demanda. Estas condiciones se establecieron entre otras razones, gracias a que los empresarios y dueños del capital las aprobaron por su propio interés. En este contexto a veces se suele hablar o de un consenso o de un compromiso de clases. Posiblemente debe mencionarse como otra condición funcional de tipo político la liberalización del comercio exterior con la finalidad de crear un sistema de intercambio económico amplio y viable. Porque este síndrome políticamente estabilizado de reforzamiento mutuo de producción, ingreso, demanda e inversión caracterizo todo el mundo de la OCDE en su conjunto, pero no necesariamente a cada uno de los países. La economía gérmano-occidental, en particular, se integro a este gran circuito de la OCDE con una marcada orientación hacia la demanda externa. Para el funcionamiento del síndrome no tenía importancia decisiva la maximización de la eficiencia alocativa (es decir de la asignación de recursos), tal como esta en primer plano en el proyecto de ordenamiento de la economía social de mercado. El bienestar de masas que genero se basaba, por un lado, en su dinámica acumulativa y productiva y por el otro, en su elevada resistencia a las crisis. Así pudo afrontar sin mayores problemas una cierta ineficiencia estática a causa de una asignación subóptima de recursos. Según este enfoque, el aseguramiento de la competencia en todos los mercados era más bien una función secundaria del Estado. Y más aun, el aseguramiento de la estabilidad del ciclo económico y del consenso social en que se basaba todo el sistema, bien podían justificar alguna que otra contravención al ordenamiento de la economía de mercado.  http://library.fes.de/fulltext/stabsabteilung/00074.htm
(4)  John Maynard Keynes alguna vez llamó a los economistas "custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización". Desde entonces a los economistas se los prepara para fomentar la posibilidad de civilización en la economía global, debe entender que: 1) Las fallas más sobresalientes de una sociedad empresarial son su incapacidad para proporcionar empleo pleno y sostenido y su arbitraria y desigual distribución del ingreso y la riqueza. 2) La incapacidad de ofrecer pleno empleo no se debe a las imperfecciones del mercado por el lado de la oferta, como pueden ser los monopolios o salarios nominales rígidos. De ahí que las políticas formuladas para: a] aumentar los salarios y la flexibilidad en el tipo de cambio, y b] liberar los mercados financieros no resuelvan per se el problema del desempleo, e incluso lo pueden agravar. 3) Es responsabilidad de los gobiernos "ejercer una influencia orientadora" en las decisiones de gasto privado para garantizar que nunca haya una falta persistente de demanda real de productos industrializados. Los presupuestos operativos de los gobiernos deben estar equilibrados. Si el gasto privado no es capaz de ofrecer pleno empleo, el gobierno debe incurrir en déficit en su cuenta de capital con el fin de emplear recursos para aportar, con ayuda de la iniciativa privada, medios productivos adicionales. 4) La existencia de trabajadores desempleados y una excesiva capacidad ociosa son un intolerable "escándalo público por los recursos desperdiciados". La causa última de tal escándalo se anida en la debilidad humana de la especulación y una obsesión por la liquidez. En consecuencia, una condición necesaria para resolver el problema del desempleo implica: a] mitigar la especulación financiera desestabilizadora, garantizando mercados financieros ordenados, y b] proporcionar de manera barata toda la liquidez que los empresarios requieran porque, como dijo Keynes, "el crédito bancario es el camino por el que viaja la producción; si los banqueros conocieran sus obligaciones, proporcionarían facilidades de transporte en !ajusta proporción en que se requieren para que el poder productivo de la comunidad se pueda emplear a toda su capacidad". 5) La liquidez es un arma de dos filos. El lado filoso positivo consiste en que, en la medida en que exista un mercado ordenado y bien organizado en que los activos financieros se puedan realizar con agilidad, el mercado financiero líquido alienta a los ahorradores a proporcionar financiamiento a los empresarios mediante inversiones duraderas que los ahorradores no respaldarían si su inversión no fuera líquida. Los mercados líquidos llevan a los inversionistas a pensar que pueden tener una estrategia de salida rápida para realizar su inversión en el momento en que no estén satisfechos con la forma en que se desarrollan las cosas. Sin liquidez el riesgo de financiar inversiones sería intolerable para el accionista minoritario. El lado negativo del arma es que si se desarrolla una opinión bajista, la consecuente demanda de liquidez obstaculiza la producción de nuevas inversiones, aun cuando los recursos reales estén ociosos y listos para ser empleados. El mensaje básico de la Teoría general es que demasiada demanda de liquidez puede impedir que recursos reales ahorrados (esto es, inutilizados o involuntariamente ociosos) puedan ser empleados para expandir los activos productivos de la economía. Keynes utilizaría estos cinco principios para formular políticas que promovieran la posibilidad de civilización en el Reino U nido y en la comunidad global de la posguerra.
(5) El estudiante de ingeniería es entrenado para lograr por la acción de su formación académica y la progresiva adquisición de experiencia, que el ejercicio de la profesión le permite adquirir, el siguiente perfil profesional: 1. Tendrá conocimientos sólidos de las ciencias básicas constituidas por la matemática, la física y la química, ello le dará rigor lógico a sus juicios y capacidad para abordar las ciencias de la ingeniería, eslabón necesario entre las ciencias básicas y las tecnologías. 2. Analizará los fenómenos naturales comprendidos en su especialidad, como así también los aspectos económicos, jurídicos y sociales inherentes a su profesión, de forma de proponer, desarrollar y dirigir las transformaciones tecnológicas correspondientes a sus proyectos. 3. Será capaz de concebir proyectos, aplicando criterios de diseño, cálculo, medición, construcción, operación y mantenimiento de sistemas propios de su especialidad. . Desarrollará el enfoque sistémico en el tratamiento de un problema, para comprender plenamente la interacción de todos los elementos involucrados en él, aplicando un enfoque integral, ético, social, técnico, económico y ecológico 5. Será capaz de participar o dirigir investigaciones en los campos de la ciencia aplicada y de las ciencias puras, sea para lograr desarrollos originales como para mejorar los existentes. Tendrá asimismo, los atributos para cumplir una carrera en la docencia. 6. Poseerá sólidos conocimientos sobre Administración de la Gestión Empresaria, lo que involucra poder dominar la previsión, el planeamiento, la organización, la conducción y el control de las organizaciones puestas bajo su dirección. 7. Logrará un nivel de conocimientos y habilidad suficientes para utilizar a la informática en los procesos de toma de decisiones y en el diseño y administración de sus proyectos. 8. Poseerá conocimientos adecuados sobre la administración de recursos escasos. Ellos le ayudarán a evaluar económicamente las soluciones técnicas propuestas. 9. Desarrollará un elevado nivel de creatividad, racionalidad e iniciativa en la aplicación de los recursos humanos, naturales, físicos, técnicos, financieros y de información puestos bajo su responsabilidad, de forma de lograr los mejores resultados esperados de los mismos. 10. Poseerá conocimientos adecuados sobre la naturaleza del hombre como persona, para poder comunicarse en ambientes culturales variados y encontrar la forma de ejercer un natural liderazgo de los grupos que deba conducir. 11. Será sensible a los cambios del contexto, capaz de pensar por si mismo y aplicar su pericia, independientemente del área donde se desempeñe. Sabrá utilizar sus conocimientos para desarrollar enfoques creativos frente a los problemas, que le permitan lograr soluciones específicas adaptadas a cada circunstancia. 12. Sabrá integrarse a grupos interdisciplinarios de trabajo, teniendo en claro el rol que como ingeniero le competerá en los mismos. 13. Deberá expresarse en forma oral y escrita correctamente tanto en español como en inglés. 14. Tendrá una buena capacidad de análisis y síntesis y una actitud de comprobación sistemática de la validez de los supuestos sobre los cuales se basen sus afirmaciones.
(6)  Actitud del Ingeniero: servir a la sociedad como un experto en relación con un cierto tipo de problema relativamente complicado. Ciertas cualidades que deben emplearse en la resolución de problemas no son ni conocimientos de hechos reales, ni habilidades. En conjunto constituyen lo que se describe mejor como una actitud o punto de vista del ingeniero. Cultivar una actitud interrogante y una curiosidad del cómo y el por qué de las cosas permitirá a los ingenieros obtener mucha información útil y numerosas ideas aprovechables. El dudar de diversos hechos, requisitos, características etc. para hacer que se prueben por sí mismos, especialmente cuando son asuntos o conceptos muy arraigados, realmente puede resultar muy provechoso. Además habrá que afrontar muchas situaciones que deben su existencia a la costumbre más que a la razón. Al hacer frente a prejuicios, presiones y tradiciones, hay que esforzarse en tener objetividad al realizar evaluaciones y tomar decisiones.
Se espera que un ingeniero asuma una verdadera actitud profesional hacia su trabajo, hacia la gente a la que sirve, hacia sus colegas etc, en la manera tradicional de las profesiones.
La obligación profesional comprende algo más que limitarse a vivir de acuerdo con la confianza depositada por aquellos a quienes sirve y que resultan afectados por las obras realizadas. Incluye también:
• Insistencia en considerar a fondo un proyecto hasta tener una solución bien fundamentada.
• El deseo de sostenerse en esa solución, con el objeto de aprovechar la experiencia que tuvo con ella.
• La firme voluntad de mantenerse informado de las mejores prácticas o procedimientos y de los últimos adelantos, y utilizarlos.
• Un sentido de responsabilidad hacia los colegas que se manifiesta en las acciones.
• Mantener en estricta reserva las ¡deas no patentadas, los procesos secretos, los métodos de características únicas o especiales etc.
• Un anhelo de contribuir al mejoramiento de la humanidad mediante obras y consejos.
Para determinar el valor que se pueda tener como ingeniero, será de mucha importancia poseer una mente abierta hacia lo nuevo y diferente. Una mente flexible es una gran ventaja. Hay que ser receptivo a las nuevas teorías, a las nuevas ideas y a las innovaciones en la técnica. (http://www.ingenieria.unam.mx/~guiaindustrial/entorno/info/4/4.htm)
(7) La proactividad es un concepto de trabajo y organizaciones, acuñado por el neurólogo y psiquiatra austriaco Victor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro El hombre en busca de sentido (1946). Años después el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best-seller Los siete hábitos de las personas altamente efectivas del autor Stephen R. Covey.
(8) El cambio estructural de una economía se refiere a un cambio en la estructura fundamental notable que afecta a largo plazo, a diferencia de cambios a microescala o cambios en el corto plazo de la producción y del empleo. Por ejemplo, una economía de subsistencia es transformado en una economía de manufactura, o una economía regulada mixta es liberalizada. Un cambio estructural en la economía mundial es la globalización. Fisher (1939)1​ y Clark (1940)2​ observan los patrones en cambios en el empleo sectorial. La lógica de sus argumentos dicen que los patrones de producción son funciones del nivel de ingreso y que los cambios en los recursos y la producción son una parte integral del desarrollo. El mayor determinante de estos cambios es la elasticidad ingreso de la demanda. Bienes o sectores en los que hay una alta elasticidad ingreso de la demanda crecerá en importancia a medida que el ingreso crece. Los países comienzan con una producción dominada por la producción primaria, luego las actividades secundarias comienzan a dominar y luego el sector terciario dominará la economía. Se refiere al proceso estratégico cuyo fin es propiciar un conjunto de transformaciones de la estructura económica y en la participación social, a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del apartado productivo y distributivo. "Marx parte de la consideración de que la totalidad existente está en permanente cambio. El universo, la naturaleza, la sociedad, el hombre, etcétera, están cambiando; sufren cambios en muchas ocasiones imperceptibles, pero en otras bastante claros y evidentes. También considera que los cambios se deben a fuerzas endógenas. Por tanto, la explicación de los cambios sociales deben buscarse en el interior de esas mismas sociedades, especialmente los cambios que se producen en su estructura económica. Para el marxismo, en uno de los elementos que conforman la base económica, se producen de manera permanente cambios. Este elemento dinámico lo denomina fuerzas productivas, y están formadas por los hombres y los instrumentos de trabajo, la maquinaria, la tecnología y todos los elementos materiales e intelectuales que intervienen en la producción."3​ El cambio estructural puede ser iniciado por políticas o por cambios permanentes en los recursos, población o la sociedad. La caída del comunismo, por ejemplo, es un cambio político que ha tenido implicaciones que han alcanzado a las economías dependientes de la economía manejada por el estado de la Unión Soviética. El cambio estructural involucra obsolescencia de habilidades, vocaciones y cambios permanentes en el gasto y producción resultando en desempleo estructural. Los cambios económicos en el corto plazo pueden ser manejados en el corto plazo con políticas fiscales o monetarias, y se espera que las fluctuaciones se estabilicen en unos pocos años. Manejar cambios estructurales requiere de inversiones a largo plazo como la educación, reformas que incrementen la movilidad labor Cambio estructural se refiere al proceso estratégico cuyo fin es propiciar un conjunto de transformaciones en la estructura económica y en la participación social a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del aparato productivo y distributivo . Cambio coyuntural: ocurre cuando por condiciones externas o internas se promueve una modificación en la estructura productiva que no a podido Obtener resultados favorables para el desarrollo económico, se caracteriza por tipo de circunstancias, que generen mejoras sociales por períodos relativamente cortos. Referencias: (1) Fisher, A (1939) Production: Primary, Secondary and Tertiary, Economic Record, June (2) Clark, C (1940) The Conditions of Economic Progress. (3) Benítez Castanedo, Francisco (2007). Estructura socioeconómica de México. p. 17. (https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_estructural_(Econom%C3%ADa)) En este respecto, Schumpeter, comienza con la afirmación de que el problema central de la economía no es el equilibrio sino el cambio estructural. Esto llevó luego al famoso teorema de Schumpeter sobre el innovador como el verdadero sujeto de la economía. Proceso estratégico que persigue propiciar un conjunto de transformaciones en la estructura económica y en la participación social, a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del aparato productivo y distributivo tales como: la falta de ahorro interno y los desequilibrios de la balanza de pagos, modernización del aparato productivo y distributivo; descentralización de actividades productivas y de bienestar social; orientar el financiamiento a las prioridades del desarrollo; fortalecer al Estado impulsando al sector privado y social; saneamiento de las finanzas públicas, y preservar, movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional, entre otros. Se trata de un proceso de mutación que revoluciona la estructura desde adentro: Schumpeter desarrolla de diferente forma su idea clave de “destrucción creativa” sosteniendo que la creación de nuevas combinaciones da lugar a un aumento de la variedad en la población de firmas que compiten en términos de productos ofertados, métodos de producción y formas organizacionales. Esta dinámica genera una elevada heterogeneidad tanto de las tasas de beneficio como de las productividades de las firmas. A partir de que emergen estas nuevas combinaciones tiene lugar un proceso de selección que termina desplazando del mercado a los agentes –responsables o no– que no pueden imitar las nuevas combinaciones. La creación de éstas antecede a la destrucción que se deriva del proceso de selección del mercado: se trata “de un proceso de mutación que revoluciona la estructura desde adentro” (Schumpeter, 1942:121)
(9) El statu quo es el estado o la situación de algo en un cierto momento. Por lo general se considera el statu quo como un equilibrio o una armonía: por eso, cuando se altera el statu quo, existe un estado de agitación o conmoción. Es muy importante cuidar la ortografía al escribir palabras o expresiones extranjeras, tanto como para las de nuestro propio idioma, ya que una pequeña variación puede alterar completamente el significado o bien dar como resultado un término inexistente. El caso de “status quo” en lugar de statu quo es uno de los muchos ejemplos de errores al usar expresiones latinas, como decir “por motus propio” en lugar de motu propio, o “a grosso modo” en vez de grosso modo. La expresión suele emplearse en el ámbito de la política, en especial de la política internacional. Un analista puede afirmar que el régimen comunista de Cuba, que se encuentra en el poder desde hace más de medio siglo, se esfuerza por mantener el statu quo. La intención de las autoridades, en este sentido, es que no se modifique la distribución del poder. Los opositores al gobierno, en cambio, desean cambiar el statu quo para que en Cuba haya otro “orden” o “equilibrio”. La nueva comisión directiva de un club, por su parte, puede tratar de modificar el statu quo de la institución. Durante años, en la entidad no se invirtió dinero en obras ni se trató de sumar nuevos socios. Los flamantes directivos, ante esta realidad, deciden solicitar un crédito para construir un nuevo gimnasio y comienzan a desarrollar una campaña para captar socios, alterando el statu quo del club. Esta expresión también podemos apreciarla en otra muy conocida por los estudiosos de la lengua latina: statu quo ante bellum. Su traducción más aceptada es “el estado en el que se encontraba todo antes de la guerra” y se trata de un principio que se usa en tratados internacionales para hacer alusión a la retirada de tropas del campo de batalla para retomar la situación que tenía lugar antes de un enfrentamiento determinado. https://definicion.de/status-quo/ Como tendencia general, los defensores del statu quo son quienes tienen el poder y consideran que la situación no debe modificarse y cualquier propuesta contraria es considerada como una amenaza o un peligro que puede romper la armonía. En cambio, los grupos de la oposición normalmente cuestionan el statu quo. En este sentido, hay un mensaje implícito entre los partidarios de preservar el statu quo, que vienen a decir que es mejor no tocar las cosas, que todo continúe igual y que los cambios son peligrosos. Este mensaje oculto pero evidente tiene su lógica, ya que es en la diplomacia internacional donde se emplea comúnmente esta locución y, como es sabido, la diplomacia tiene intereses reales y otros ocultos.
(10) El cambio social incluye aspectos como el éxito o fracaso de diversos sistemas políticos y fenómenos como la globalización, la democratización, el desarrollo y el crecimiento económico. Es decir: el cambio social consiste en la evolución de las sociedades, desde cambios a gran escala hasta pequeñas alteraciones. El cambio social es una alteración apreciable de las [estructura social|estructuras sociales], las consecuencias y manifestaciones de esas estructuras ligadas a las normas, los valores y a los productos de las mismas. El estudio del cambio social comprende la determinación de las causas o factores que producen el cambio social. El término es relevante en estudios dedicados a historia, economía y política, y puede abarcar desde conceptos como revolución y cambio de paradigmas hasta cambios superficiales en una pequeña comunidad. La idea de progreso y la idea de innovación son conceptos que deben incluirse en el análisis. El cambio social incluye aspectos como el éxito o fracaso de diversos sistemas políticos y fenómenos como la globalización, la democratización, el desarrollo y el crecimiento económico. Es decir: el cambio social consiste en la evolución de las sociedades, desde cambios a gran escala hasta pequeñas alteraciones. El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología y la asistencia social, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, a la antropología y a muchas otras ciencias sociales. En la mayoría de los adolescentes, los conflictos con los padres suelen estar relacionados con temas de la vida cotidiana, como las tareas domésticas, los estudios, los horarios, las amistades, etc. Al final de la adolescencia, el conflicto es más probable cuando se trata de temas relacionados con el consumo de alcohol o la sexualidad. Por lo general, la discordia aumenta a comienzos de la adolescencia, se estabiliza hacia la mitad de esta etapa y disminuye después de que el adolescente ha alcanzado los 18 años. Las personas pueden adherirse conscientemente a las tesis del cambio social. En este contexto, la expresión "cambio social" adquiere otro significado. Se refiere a las acciones en defensa de una causa que pretende cambiar alguna regla o convención de la sociedad, ya sea para satisfacer los intereses de un determinado grupo social, ya sea con la intencionalidad de "mejorar" la sociedad en su conjunto. Los cambios sociales han sido influidos de forma latente, ya no solo a través de los medios masivos de comunicación conocidos anteriormente o de eventos sociales relevantes que infundían a cambios de ideologías, sino a través de redes sociales y demás herramientas que la web proporciona, de tal forma que los cambios que anteriormente llevaban años para realizarse, ahora evolucionan y se desarrollan a velocidades pensadas como imposibles en otros tiempos. https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_social Un ejemplo, para nuestro caso: Para que se convierta una invención en una innovación, debe implicar un cambio en la sociedad. La versión inglesa de la definición de innovación, hacen más hincapié en la aplicación exitosa, es decir en que la invención sea utilizada por la sociedad, que suponga un cambio en la misma y no tanto en el éxito comercial (hay innovaciones que no han tenido éxito comercial porque no son productos comercializables). La definición de innovación según la wikipedia es: Innovación es la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad.
(11)  Ejemplo, frente a la escasez el ingeniero. cambia ese estado "A" inicial a otro estado "B" donde desaparece (la escases) y si continua llegará a la abundancia; nuevos estados que según los economistas tienen mayor valor ¿Verdad? Si con estos cambios se han logrado aumentar (el valor anterior), entonces, con esto estaríamos demostrando que la ingeniería es la que hace crecer el valor, y por lo tanto, la que genera la riqueza. Pero si el cambio no genera más valor no es Ingeniería Económica, pero no por ello deja de ser ingeniería (tradicional). Ejemplo: Al construir Centrales hidroelectricas1 para la generación de energía eléctrica, estaríamos desapareciendo la escasez de energía electrica. Ahora bien, si al llevar esta energía a un lugar lejano donde existen recursos para construir un Centrales hidroelectrica de costos menores no sería económico, pero no dejaria de ser ingeniería (tradicional). Como se puede ver: por más que se hubiere utilizado los principios de la "Ingeniería económica tradicional", no es rentable económicamente. Sin embargo un estudio de factibilidad talvez lo habría detectado antes, ¿verdad?

(12) El sistemismo es la corriente filosófica desarrollada por el epistemólogo argentino Mario Bunge que establece que todo es un sistema o un componente de un sistema. Para Bunge todas las ciencias, salvo la física, estudian sistemas de alguna clase, la biología estudia biosistemas, la sociología sociosistemas y la tecnología tecnosistemas. Bunge, M. (2012) Tratado de filosofía. Vol. IV, Ontología 2: Un Mundo de Sistemas. Barcelona: Editorial Gedisa.   El enfoque científico tradicional consideraba que el carácter o la naturaleza de una entidad particular, determinaba la forma como ésta actuaba y se relacionaba con otras. Ello resultaba, por lo demás, consistente con el presupuesto metafísico que postulaba que el ser de una entidad, define la acción y el tipo de relaciones que ella despliega. Desde el enfoque sistémico este supuesto es cuestionado. Sin desconocer que el carácter de una entidad incida inicialmente en sus relaciones, no es menos cierto que las propias relaciones que ella establece puede modificar muy profundamente el carácter inicial de la entidad. Para quienes provenían de la lingüística, la hermenéutica y la filosofía del lenguaje, esta premisa resultaba muy fácil de aceptar. Se reconocía sin dificultad el poder transformador que podían ejercer una conversación, la lectura de un determinado texto, una interacción pedagógica en una sala de clases, etc. Sostener, como lo hacemos, que somos seres conversacionales, seres que operamos en el lenguaje, implica reconocer precisamente eso. La capacidad de lenguaje no es un atributo de los individuos, como lo es el respirar. El lenguaje es relacional. Emerge y se desarrolla en las interacciones que los individuos mantienen entre sí. En el dominio de las ciencias, las distorsiones se expresaron como dificultades para explicar adecuadamente determinados fenómenos. Entre tales dificultades, cabe mencionar, por ejemplo, el comportamiento que muchos de ellos registraban en el transcurso del tiempo. También, la capacidad de entender situaciones altamente complejas, debido a la multiplicidad de factores que en ellas intervenían, como sucedía, por ejemplo, con las condiciones meteorológicas, No se entendía por qué, a partir de una cierta velocidad, los fluidos alteraban su comportamiento uniforme anterior y desarrollaban turbulencia. Había, asimismo, un conjunto de condiciones biológicas que no lograban ser adecuadamente explicadas. En fin, las dificultades se multiplicaban. Fue en el dominio del desarrollo científico donde se encontró un camino para hacerse cargo de estos problemas, dando lugar al nacimiento de lo que hoy conocemos como el enfoque sistémico. Una vez que ello se produce, éste se extenderá no sólo al conjunto de las disciplinas científicas, sino también a otras modalidades de conocimiento. Hay quienes sostienen que el enfoque sistémico ha perdido la relevancia que tuvo en un determinado momento, dado que ya no se habla de él como se hacía antes. Pero esto último es sólo la expresión de su éxito. En la actualidad, el enfoque sistémico se ha impuesto en todas las disciplinas científicas y, si bien es posible que se hable menos de él, ello es por cuanto está plenamente asumido y ha devenido práctica común tanto en la enseñanza, como en el propio quehacer científico. No así, sin embargo, fuera de dicho quehacer. Nuestro sentido común dista todavía de asumir plenamente una mirada sistémica. De allí la importancia de abordar este tema de manera específica y de comprender lo que caracteriza a esta mirada. Para entender el enfoque sistémico es conveniente situarse en el curso del desarrollo de las ciencias. Para hacer es primero importante reconocer el impacto histórico que tuvo el nacimiento de las explicaciones científicas. A diferencia de todas las demás explicaciones que los seres humanos ofrecían para dar cuenta de lo que sucedía a su alrededor, el quehacer científico alcanzaba lo que ningún otro tipo de explicación lograba producir. Para hacerlo, establecía algunos criterios.
(13) Vver video "Nuevas Tendencias de la Investigación en Economía": 01 Dr Adolfo Figueroa: https://www.youtube.com/watch?v=MudcSgaD2n4
(14)  Documento de trabajo 202 http://www.pucp.edu.pe/economia/pdf/DDD202.pdf; http://departamento.pucp.edu.pe/economia/documento/ciencia-y-desarrollo-el-papel-de-la-ciencia-economica/
(15)  El efecto Mateo ―así denominado por una cita en el evangelio de Mateo que refleja la esencia de la teoría― refiere a un proceso de ventaja acumulativa, que hace al rico más rico y al pobre más pobre. Al amplificar los procesos de acumulación de ventajas y desventajas, el efecto Mateo magnifica inequidades, por ejemplo en el marco de la reputación de los científicos y de la influencia de su trabajo. La del efecto Mateo es otra teoría formalmente postulada por Merton que se inscribe dentro de la categoría de teorías de alcance intermedio.
(16) Es decir, nuestras capacidades, experiencia y conocimientos. La aptitud o "facultad" (del latín aptus = capaz para), en psicología, es cualquier característica psicológica que permite pronosticar diferencias inter-individuales en situaciones futuras de aprendizaje. Carácter o conjunto de condiciones que hacen a una persona especialmente idónea para una función determinada.