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sábado, 14 de septiembre de 2013

Nacionalismo y patriotismo frente al pesimismo y cinismo individualista.

Bolognesi en Arica

Por: Martín Tanaka (Politólogo)
Hoy 28 de julio resulta oportuno recordar la obra de teatro Bolognesi en Arica, de Alonso Alegría, que estuvo en escena en Lima hace unas semanas.
Es fácil caer en la actualidad en una actitud pesimista o cínica respecto al futuro del Perú, y optar por el puro individualismo y el desapego frente a cualquier apelación a la solidaridad o a la identidad colectiva. A vivir en el presente, desinteresados por una historia que no sentimos como nuestra, o que creemos conocer, y que pensamos como una simple suma de frustraciones, derrotas, traiciones.
En Bolognesi en Arica, una estudiante escéptica se enfrenta a una clase de historia sobre los acontecimientos de junio de 1880. La profesora evita caer en una inútil lección de patriotismo, y simplemente relata los hechos. Ellos nos hablan, como espera la estudiante, de una guerra en la caímos por la irresponsabilidad y el triunfalismo de nuestra elite política. Llegamos a junio de 1880 después de perder la campaña marítima, en la que nuestro barco más importante, el Independencia, encalló por la inexperiencia e indisciplina de su tripulación; de que el presidente Prado viajara irresponsablemente fuera del país para intentar comprar armamento, situación que produjo un golpe de Estado que llevó a Piérola al poder, cuyo liderazgo estuvo marcado por la ineficacia y las disputas internas; y después de perder el control y gran parte de nuestro ejército en Tarapacá y Tacna. Así, la resistencia de Arica se percibe como inútil, encabezada por un oficial viejo que sacrifica a sus tropas, compuestas además no tanto por soldados profesionales, sino por ciudadanos armados, reclutados improvisadamente.
En la obra la estudiante va descubriendo poco a poco lo que sabemos, pero que ya casi habíamos olvidado: que Bolognesi, siendo un oficial retirado, se enroló y peleó en San Francisco y Tarapacá; que sus hijos siguieron su ejemplo, y dos de ellos murieron en la defensa de Lima. Que no quiso tomar solo la decisión de defender Arica, que ella resultó de la decisión unánime de una junta de jefes, en donde estuvieron Juan Guillermo More, el comandante del Independencia, que intentaba resarcir el error cometido en Iquique; el comandante argentino Roque Sáenz Peña, motivado por la solidaridad latinoamericana, quien luego sería presidente de su país; Ramón Zavala y Alfonso Ugarte, ricos industriales salitreros, entre otros. Este último, al estallar la guerra, canceló un viaje a Europa, aplazó su matrimonio, hizo su testamento, se enlistó y formó un batallón con sus propios recursos, y luchó en San Francisco y Tarapacá, donde fue herido. Pudiendo viajar a Arequipa para atenderse, decidió quedarse en Arica.
Los defensores de Arica rechazaron una rendición honrosa ofrecida por el enemigo, y decidieron morir en combate para dejarnos a todos los peruanos una lección de dignidad, disciplina, sacrificio y amor a la patria, un referente moral para orientarnos cuando perdamos el camino. Haríamos bien hoy en recordarlos.
Fuente: Diario La República. 28 de julio del 2013.

Breve "biografía del agro” peruano, por el historiador Fernando Armas Asín.

Breve "biografía del agro” peruano, por el historiador Fernando Armas Asín.

EL DESTINO DE LA TIERRA

fiesta en la hacienda la Angostura 1929
“Fiesta en la hacienda la Angostura”, 1929 – Nótese la distribución de los trabajadores, abajo, en contraste con el gamonal, su familia y amigos en los balcones.
A la luz de los sucesos del siglo XX, uno podría pensar que la cuestión de la propiedad agraria, con todas sus trancas y barrancas, es cosa de nuestra historia reciente. Pero el cuento, en realidad, es viejo como el andar a pie, y tiene todos los elementos de suspenso (y toda la burocracia) que caracteriza a nuestra historia. Que es lo que muestra, precisamente, esta suerte de “breve biografía del agro”, a cargo del historiador Fernando Armas Asín.
ESCRIBE: FERNANDO ARMAS ASÍN
FOTO: MARTÍN CHAMBI / LUNWERG EDITORES
Es tal el caos narrativo en el que uno termina al contar la historia de la propiedad agraria en el Perú, que el solo referirse al tema ya resulta difícil. Para empezar, nadie sabe con certeza en qué época situar el primer momento, ya que sigue habiendo mucha polémica acerca de si lo que hoy entendemos por propiedad –”bien sobre el cual se ejerce disposición, uso y usufructo”– vale también para los tiempos prehispánicos. Es una verdad a ciegas que los indígenas cultivaban los suelos y se beneficiaban de sus frutos, pero lo que no resulta claro es a quién pertenecían: si a los señores, a las etnias, a los seres sagrados o a todos ellos combinados. Más bien habría que remontarse a la llegada de los españoles, en el siglo XVI, para empezar a hablar de la propiedad en el sentido al que estamos acostumbrados.
La caída de la población indígena de un lado, y el permanente asentamiento de la hispana del otro, permitieron una recomposición en el acceso a las tierras, ya fuera que se les repartiera entre los vecinos a través de la fundación de ciudades, o que fueran entregadas a algunos a manera de premios o “mercedes” por sus méritos. También a los indígenas asentados en comunidades se les repartía tierras (es el caso de las famosas reducciones que el virrey Toledo aplicó hacia la década de 1570). En cualquier caso, quien se encargaba de esto era el Rey, a quien pertenecían (teóricamente, al menos) todas las tierras y también las aguas. Pero él estaba lejos, y como sobraba más de lo que se repartía, no pasó mucho antes de que las tierras disponibles fueran invadidas por españoles, criollos, mestizos e indígenas que querían sacarles provecho. ¿Y qué se hizo? Pues el Estado, que tarda pero concede (igual que ahora), creó las composiciones de tierras: campañas periódicas que permitían a los agricultores -grandes y pequeños- obtener el título de propiedad a cambio de un pago a la Corona. Claro que no todos pasaron por este proceso para obtener dicho título (otro aspecto en el que las cosas no han cambiado mucho), y las composiciones existieron por tres largos siglos.
Esquematizando un poco el panorama, diríamos que a fines de la época colonial había tierras bajo control de las corporaciones llamadas de “manos muertas” –la Iglesia, comunidades de indios, municipios, gremios, etc.- y tierras individuales. No nos olvidemos que estamos en una época de Antiguo Régimen y el concepto de propiedad, tampoco es que se parezca tanto al que hoy conocemos. La tierra permanecía vinculada por generaciones a estas corporaciones o a las familias nobles existentes, y no se podían vender -por eso se decía que eran de manos muertas-. El mercado de compra y venta de tierras era muy reducido.
Qorilasos de chumbivilcas 1944
“Q’Orilasos de Chumbivilcas”, 1944 – El hacendado, luciendo su mejor traje, de pie entre los trabajadores en el transcurso de una festividad
Algo hizo la corona para aliviarlo –y aliviarse- con la confiscación y venta de los bienes de los jesuitas, que tenían varias haciendas en la costa. Y, tras la independencia (1821), nuestro Estado hizo lo mismo con muchas haciendas de españoles. A los primeros no se les dio nada, salvo su manutención, y a los segundos se les expropió pagándoles de diversas formas, aunque algunas deudas no pasaron del limbo legal. Por esos años, políticos -ilustrados primero y liberales después- alzaron la bandera para liberalizar el campo del dominio de las manos muertas. Así empezó una política que llegaría hasta inicios del siglo XX: se permitió la compra-venta de tierras sin trabas, y la tierra –así como el agua- se convirtió en enajenable, en simple mercancía transable. Se eliminaron las vinculaciones y nació la noción moderna de propiedad que hoy conocemos. En el camino, la Iglesia, municipios, beneficencias y por cierto, muchas comunidades indígenas, tuvieron que ir cediendo poco a poco sus tierras a modernos empresarios que se hicieron cargo de estas. Algunos obtuvieron las tierras de forma legal y otros apelaron a la tradición de los hechos consumados. En algunos casos se pagaba al Estado por hacerse con el bien y este daba bonos a los anteriores titulares. Se generó una deuda –proceso conocido como desamortización- que los gobiernos tardaron años en pagar (¿les suena a algo?).
 novia en la mansion de los montes 1930
“Novia en la mansión de los Montes”, 1930 –La presencia casi imperceptible del sirviente en las sombras, frente a la luminosidad que rodea a la novia, ha hecho que se escriban numerosos enstudios en torno a esta fotografía.
Aparece pues, desde la época del guano hasta inicios del siglo XX, una nueva generación de propietarios enriquecidos, algunos de ellos extranjeros y otros criollos, junto a muchos mestizos en diversas regiones del país. Surgen la oligarquía y los gamonales serranos.
Pero una nueva transformación en la propiedad agraria empezó a mediados del siglo XX con la ampliación de la frontera agrícola –en la costa y en los valles de la selva alta- mientras que la formación de un mercado interno nacional transformó varias regiones serranas –J.M. Caballero lo estudió muy bien para la década de 1960-. Las reformas agrarias –que fueron tres, por si acaso- aceleraron el final del proceso. Y pasada la última reforma agraria (1969), surgiría lentamente un nuevo sector de propietarios y propiedades. La gran mayoría de cooperativas pronto parcelaron sus tierras entre sus propios socios, primero de forma ilegal –para variar- y sólo desde 1980 (decreto legislativo 02) de forma legal. Las nuevas tierras de la selva alta, la parcelación y el proceso de reingreso de empresas medianas y grandes al agro desde la década de 1990, marcan el nuevo tiempo. Aunque por más que haya reconcentración de tierras en ciertos valles, la tenencia agraria nacional está conformada sobre todo de minifundios, como lo indica el último censo agropecuario.
Cosecha de te en la hacienda Amaibamba 1944
“Cosecha de té en la hacienda Amaibamba”, 1944 – Como resultado de los complejos procesos históricos que atravesó la propiedad agraria, la distribución del trabajo podía variar enormemente de una hacienda a otra.
Ya se sabe qué le sucedió a la deuda contraída por el Estado tras la reforma agraria del gobierno de Velasco: la misma suerte que a las deudas del siglo XIX. El gobierno militar cumplió con entregar bonos –consumando la expropiación- y los papeles se pagaron puntualmente, pero en la década de 1980 se dejó de hacer. Los bonos son de libre titularidad y muchos de ellos pasaron de mano en mano. En el 2001, el Tribunal Constitucional, reconoció la deuda pendiente y ahora se ha mandado atenderla. ¿Realmente se cerrará otra etapa de esta azarosa vida de nuestro agro?
Fuente: Revista Velaverde. 13 de septiembre del 2013.

Ingeniería Económica U N I - Lima - Perú: La Economía de isótopos

Ingeniería Económica U N I - Lima - Perú: La Economía de isótopos

viernes, 13 de septiembre de 2013

LA GERENCIA EN LOS 95 AÑOS DE PETER DRUCKER

La gestión es una ciencia empírica antigua. Siempre tuvo prácticos eximios y numerosos profetas. Algunos son nombres fundadores de los cuales las generaciones más recientes apenas oyeron hablar, como el francés Henry Fayol, el alemán Walther Rathenau, el japonés Shibusawa, o los americanos Mary Parker Follet y H.L.Gantt. D. y otros, probablemente, oirían hablar mal- como Frederic Winslow Taylor (transformado en "demonio" con el epíteto de "taylorismo") o Alfred Sloan, la fuerza de la naturaleza que moldeó el grupo empresarial capitalista moderno. Pero, sólo en la segunda mitad del siglo XX, el management se convirtió en una doctrina asimilable para el común de los mortales, algo que podía aprender y enseñar. Son muchos los académicos y consultores que asocian su nombre a esta "masificación". Pero el hombre que inició esta revolución tiene hoy 95 años.
El noventa por ciento de lo que llamamos gestión consiste en hacer que sea difícil para la gente al hacer las cosas
Fue bautizado como "Dr. Management", término que se reusaba a reconocer Además, siempre advertía que No debemos encarar esas ideas como "recetas" – sino como herramientas a adecuar según el contexto. Incolda y el Cesa quieren rendir homenaje al padre de la Gerencia, recordando su obra en esta síntesis. 

PDF 

Matemáticas aplicadas

(Redirigido desde «Matemática aplicada»)
El término matemáticas aplicadas se refiere a aquellos métodos y herramientas matemáticas que pueden ser utilizados en el análisis o resolución de problemas pertenecientes al área de lasciencias básicas o aplicadas.
Muchos métodos matemáticos han resultado efectivos en el estudio de problemas en físicaquímicabiologíamedicinaciencias socialesadministracióningenieríaeconomíafinanzas,ecología entre otras.
Sin embargo una posible diferencia es que en matemáticas aplicadas se procura el desarrollo de las matemáticas "hacia afuera", es decir su aplicación o transferencia hacia el resto de las áreas. Y en menor grado "hacia dentro" o sea, hacia el desarrollo de las matemáticas mismas. Este último sería el caso de las matemáticas puras o matemáticas elementales.
Las matemáticas aplicadas son usadas frecuentemente en distintas áreas tecnológicas para modeladosimulación y optimización de procesos o fenómenos, como el túnel de viento o el diseño de experimentos.
Áreas de las matemáticas con frecuentes aplicaciones:
Se incluyen como parte central las matemáticas aplicadas el análisis numérico y la computación científica.

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jueves, 12 de septiembre de 2013

La Economía de isótopos


La Economía de isótopos

Por Jonathan Tennenbaum

El tema de este ensayo es un componente crucial de movilización económica que debe emprenderse en el futuro inmediato, si es que ha de salvarse al mundo de un derrumbe físico y sociopolítico de una gravedad sólo comparable, a escala planetaria, a lo que ocurrió´ en Europa en el periodo que llevo´ el estallido de la “peste negra” en el siglo 14.

El problema esencial que aquí se aborda, es cómo superar las consecuencias de la salvaje destrucción a fondo de capacidades industriales y científico – tecnológicas, y del nivel educativo, aptitudes y facultades cognoscitivas de la fuerza laboral, que ha ocurrido en las principales naciones industrializadas tanto de Oriente como de Occidente con las políticas de globalización, desregulación, privatización, “terapia de choque” y de la “sociedad posindustrial” de las últimas décadas.

Cualquier programa serio de movilización y reconstrucción económica debe tomar en cuenta el hecho de que el más grande repositorio orgánicamente interconectado de investigación científica del más alto nivel, de mano de obra de técnicos y de tecnología avanzada, y de capacidad industrial en este planeta, se localiza en y alrededor de los sectores nucleares de Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Japón, Alemania, Francia, India, China, Sudáfrica, Argentina, Brasil y algunos otros; y en las ramas de la astrofísica, la tecnología espacial, la geología y la biomedicina que están vinculadas de manera más estrecha a la investigación y las aplicaciones de la física nuclear. Por la propia naturaleza de la ciencia nuclear, sus raíces e historia, y las necesidades del mundo en los próximos 50 años, debe cobrar forma específica una movilización del sector nuclear del mundo, como la van......

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La Economía de isótopos

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La Economía de isótopos

Por Jonathan Tennenbaum

El tema de este ensayo es un componente crucial de movilización económica que debe emprenderse en el futuro inmediato, si es que ha de salvarse al mundo de un derrumbe físico y sociopolítico de una gravedad sólo comparable, a escala planetaria, a lo que ocurrió´ en Europa en el periodo que llevo´ el estallido de la “peste negra” en el siglo 14.

El problema esencial que aquí se aborda, es cómo superar las consecuencias de la salvaje destrucción a fondo de capacidades industriales y científico – tecnológicas, y del nivel educativo, aptitudes y facultades cognoscitivas de la fuerza laboral, que ha ocurrido en las principales naciones industrializadas tanto de Oriente como de Occidente con las políticas de globalización, desregulación, privatización, “terapia de choque” y de la “sociedad posindustrial” de las últimas décadas.

Cualquier programa serio de movilización y reconstrucción económica debe tomar en cuenta el hecho de que el más grande repositorio orgánicamente interconectado de investigación científica del más alto nivel, de mano de obra de técnicos y de tecnología avanzada, y de capacidad industrial en este planeta, se localiza en y alrededor de los sectores nucleares de Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Japón, Alemania, Francia, India, China, Sudáfrica, Argentina, Brasil y algunos otros; y en las ramas de la astrofísica, la tecnología espacial, la geología y la biomedicina que están vinculadas de manera más estrecha a la investigación y las aplicaciones de la física nuclear. Por la propia naturaleza de la ciencia nuclear, sus raíces e historia, y las necesidades del mundo en los próximos 50 años, debe cobrar forma específica una movilización del sector nuclear del mundo, como la van......

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