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lunes, 28 de septiembre de 2015

Vago, a letras; empollón, a ciencias

Vago, a letras; empollón, a ciencias

Los estereotipos condicionan la elección de estudios en el bachillerato - Tópicos de simpatía e indecisión frente a los de inteligencia y materialismo

El alumno de letras es sociable simpático y abierto, pero vago, incapaz, despreocupado e indeciso. El de ciencias es inteligente, serio y responsable, pero individualista, insociable, aburrido y materialista. Así opinan de sí mismos y de sus compañeros 36 alumnos madrileños de entre 14 y 18 años que fueron reunidos para hablar de la elección de estudios que han hecho o la que están a punto de hacer. Se trata de parte de una investigación cualitativa dirigida entre 2003 y 2007 por la profesora de Sociología de la UNED Mercedes López Sáez, en la que los chavales reproducen el estereotipo clásico: los vagos, a letras; los empollones, a ciencias.
Una imagen que afecta, por supuesto, al género: el chico que elija Humanidades perderá características masculinas a ojos de los demás y se le tachará de incompetente. Igualmente, la chica que elija la rama de tecnología perderá para sus compañeros características típicamente femeninas de sociabilidad, señala el estudio, titulado Diferencias en elecciones de modalidades de bachillerato entre chicas y chicos.
"Los jóvenes son producto de una sociedad, y eso es lo que reproducen"
Las materias abstractas requieren un mayor esfuerzo
Los estereotipos conllevan simplificación y generalización. Son injustos y muchas veces son feroces guardianes de lastres sociales, pero acaban impregnando la realidad de manera que resulta difícil diferenciar: ¿Es el estereotipo el que provoca una situación o se trata de una realidad, simplemente, generalizada? La profesora tutora de Antropología Social y Cultural de la UNED María Dolores Aguilar habla en este caso de "naturalización del estereotipo", es decir, "convertir en realidad algo que no lo es". Aguilar lo tiene claro: "A pesar de que la adolescencia es una etapa de rechazo al mundo adulto, los jóvenes son el producto de una educación y de una sociedad y eso es lo que reproducen".
La dicotomía letras-ciencias es un clásico. Los propios profesores, en otra parte del estudio en el que se entrevistó a 11 docentes madrileños, lo constatan: "Hay gente que no tiene capacidad y ha sacado un bachillerato con una media de 6 a base de horas y horas y horas..., Y no dan más de sí. Y, sin embargo, si esa gente se hubiera metido en un bachillerato de ciencias no hubieran podido sacarlo. Estoy convencida, no es que sea tópico", dijo una docente de ciencias. "Los inteligentes hacen Tecnología y los no inteligentes hacen Humanidades. Ésta es la batalla de los de letras, pero que está potenciada por los profesores... los de Química, Matemáticas y Biología por lo menos", dijo otra de letras.
¿Son intrínsecamente más difíciles las ciencias? Se habla de la dificultad de unas materias más abstractas, que requieren "un mayor esfuerzo por parte de los alumnos", decía el profesor de Química Ángel Zamoro hace unos meses a este periódico. Pero, aunque puede tratarse de la profecía autocumplida (por aquello de los vagos), la estadística dice que los alumnos de Ciencias de la Naturaleza y la Salud y Tecnología repiten menos en 2º de bachillerato (el 22,9% y 28,9%, respectivamente) que los de Sociales y Humanidades (29,6%), y mucho menos que los de Artes (45,5%).
La enseñanza de las materias de ciencias depende, como la cualquier otra, del profesor, aseguraba Esther Tobarra, premio extraordinario de bachillerato por sus notas en esta rama. De hecho, la didáctica de las ciencias, en general, y de las matemáticas, en particular, lleva años en el punto de mira. Expertos internacionales como el británico Jonathan Osborne no se cansan de reclamar el destierro de las pizarras llenas de fórmulas interminables y las verdades rígidas e incuestionables, para sustituirlas por el debate, la discusión y la práctica.
Pero dentro de ciencias y letras también hay subcategorías, que tienen mucho que ver con el sexo. La opción de Tecnología en bachillerato, identificada con la mayor dificultad, sólo la elige un 8,9% del alumnado, y, de ellos, el 80% son varones. Ciencias Naturales y de la Salud, también identificada con mayor dificultad que las letras, la estudian el 37% de los bachilleres. Sin embargo, se identifica mucho más con las mujeres, que representan el 50,7% de esta opción. La mitad los bachilleres están en Sociales y Humanidades, y aquí sí son mayoría (63%) las mujeres. El porcentaje más pequeño de bachilleres (engañoso, porque se ofrece en pocos institutos) está en la rama de Arte: un 3,9%. De ellos, el 64% son mujeres.
Las páginas de Educación dejan de publicarse durante las vacaciones escolares. Volverán en septiembre.

La presión familiar y social

"Letras se asocia a los estudios fáciles, cómodos, llevaderos y prácticos. Ciencias se asocia a estudios difíciles, arduos, áridos, trabajosos pero con prestigio", dice el estudio sobre las opiniones de los jóvenes. "La tecnología les va a facilitar el trabajo futuro. Piensan muchísimo en su futuro", apunta un docente en otra parte de la investigación.No es extraño, entonces, que los muchachos admitan que en la elección de ciencias, aunque sea a veces sutilmente, pesa la influencia familiar: "Yo creo que tus familiares siempre te van a ver mucho mejor si coges un bachillerato de ciencias que un bachillerato de letras", dijo un alumno del bachillerato tecnológico. "Me di cuenta de que mis padres el periodismo lo veían como inferior a una ingeniería, que tenía como menos salidas. Entonces me metieron en la cabeza que no, que ingeniería", señalaba otra estudiante.Las ciencias suelen estar más vinculadas a la vocación y una cierta claridad sobre su futuro, mientras que las letras son una elección más abierta, más relacionada con la indecisión, según las perciben los jóvenes. Además, defienden que esta opción es totalmente independiente y poco condicionada por la familia, aunque sí por los amigos: "Te guías un poco por tus amigos. Las primeras opciones que te planteas son las que van a elegir", añade una alumna de Humanidades y Ciencias Sociales.

HUMANIDADES E INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA. UNA PROPUESTA NECESARIA.

A vueltas con las dos culturas

Las sinergias entre ciencias y humanidades.
HUMANIDADES E INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA. UNA PROPUESTA NECESARIA.
Coordinado por Norbert Bilbeny y Joan Guàrdia. Publicaciones y Ediciones de la Universidad de Barcelona, Barcelona, 2015.
El libro de C. P. Snow Las dos culturas denunciaba la excesiva separación entre ciencias y humanidades. Esta constatación implicaba que en algún momento la cultura fue una. Pero la necesaria especialización condujo a la escisión. La denuncia valía también como llamada a una tarea: la reintegración, o al menos la comunicación, entre las dos culturas. En esta labor se empeña el libro Humanidades e investigación científica, coordinado por Norbert Bilbeny y Joan Guàrdia, de la Universidad de Barcelona.
Este libro coral se originó en un curso de verano celebrado en 2011 bajo el rótulo de Presente y futuro de las humanidades. La mayoría de las aportaciones resultan de interés para un público amplio, están escritas con claridad y espíritu divulgativo, al tiempo que mantienen el tono de rigor académico. Por otro lado, el contenido es un tanto desigual.
Lo que conecta todos los capítulos es la convicción de que ciencias y humanidades están llamadas —¿condenadas?— a entenderse. Las palabras clave son sinergia y fecundación. Las ciencias y las humanidades han de fecundarse mutuamente, han de establecer sinergias. Los términos que deben evitarse son mezcolanza, pseudo-ciencias y pseudo-humanidades. No se trata de ignorar ahora precipitadamente las diferencias.
A veces el libro transmite la idea de que las ciencias básicas y las humanidades están siendo presupuestariamente maltratadas: «Es manifiesto que los fondos y los programas dedicados a las ciencias teóricas y a las humanidades decrecen en comparación con los destinados a la ciencia experimental y al saber, en todo caso, de inmediata utilidad y rentabilidad». Es perfectamente legítimo que científicos y humanistas formen un lobby ante tal situación. Pero, junto a estos motivos para la convergencia, están también las justas razones. La colaboración entre ciencias y humanidades favorecerá, según los autores, el bienestar de las personas y el respeto a la dignidad humana.
Recoge el texto dos tipos de capítulos. Unos ofrecen puentes entre ciencias y humanidades; otros se ocupan de alguna de las disciplinas que no encajan bien en esa dicotomía. En el primer grupo militan los capítulos más filosóficos. Así, el propio Bilbeny descubre que la curiosidad y la admiración han funcionado como motor tanto de las ciencias como de las humanidades. Apela a los textos de Aristóteles sobre la admiración y el asombro como emociones estéticas y epistémicas que nos impulsan en todos los terrenos del saber. De tenor filosófico es también el capítulo de Manuel Cruz. Nos habla del oficio de filósofo y de las aportaciones que puede hacer al bien común. Una de ellas consiste en ejercer como puente entre ciencias y letras o, más bien, entre realidad y lenguaje. Aún en el terreno de lo filosófico, encontramos el capítulo de Daniel Innerarity. Se inspira en la tradición hermenéutica, cuyas categorías nos ofrece como mediación. Es más, su posición se radicaliza cuando afirma que todo es hermenéutica, todo es interpretación. De ese modo, la distinción entre letras y ciencias quedaría superada. En mi opinión, la posición de Innerarity es excesivamente relativista, pues, junto al concepto de verdad como «experiencia interpretativa», se requiere, tanto en ciencias como en letras, un concepto de verdad como correspondencia.
Es, a su modo, también filosófico el capítulo de David Jou, uno de los más profundos y lúcidos del libro. Entiende que la sabiduría integra y supera la información que viene de las ciencias y las humanidades, la convierte en conocimiento, y, con este, orienta correctamente la acción humana. La sabiduría, fruto de la experiencia vivencial, extrae de los simples datos orientación, sensatez y sentido. Jou hace, además, una advertencia que tiene que ver con la llamada tercera cultura. Esta tercera vía fracasa si se entiende como una cultura en la que las preguntas son tomadas de las humanidades y las respuestas de las ciencias.
El capítulo de Ramón Alcoberro nos habla de tecnoética; en primer lugar de sus clásicos, como Ellul o Jonas, y después de la tecnoética contemporánea: «el futuro de la libertad humana depende de la capacidad de la tecnoética para [...] repensar la autonomía en las sociedades de la conectividad».
El segundo tipo de capítulos están centrados en disciplinas que no encajan en la dicotomía ciencias-humanidades. El caso más obvio es el de las ciencias humanas. La posición de las mismas es abordada por Genoveva Martí. En esta clave podemos citar también el capítulo de Nolasc Acarín, donde se describe la especial posición de la medicina. Por un lado es ciencia aplicada, por otro es oficio humanista. El autor pide que se entienda, pues, su texto como «un comentario ordenado sobre la vertiente humanística del ejercicio de la medicina».
La economía también nada entre ciencias y humanidades. Según Antonio Arrieta, el enfoque humanista tiene una función importante en la investigación económica. Aunque este papel haya sido olvidado en algún momento, bajo la influencia del marxismo —«Marx simplemente trata a las personas como miembros de una clase social [...] sin tener en cuenta a los individuos como tales»— o del neoliberalismo. Óscar Dejuán aboga por «humanizar la ciencia económica para que cumpla mejor la función social», en la senda abierta por Amartya Sen.
Tampoco las ciencias del diseño encuentran acomodo en la dicotomía humanidades-ciencias. Existe un «modo de investigación que es propio y característico de las Bellas Artes y del Diseño», nos dicen Anna Calvera y M. Dolors Tapias. Esta observación añade complejidad al planteamiento del libro, pues en el polo humanístico se van acumulando cuasi-sinónimos que aportan distintas connotaciones: humanidades, letras, artes.
La conexión entre lo artístico y lo humanístico da pie a José Esteve para reflexionar sobre la posición del derecho. Fue en sus inicios disciplina humanista. Después, en consonancia con la Ilustración y el positivismo, quiso acogerse a la certeza científica. Pero hoy sabemos que la ciencia convive con la incertidumbre. En estas condiciones, el derecho acude actualmente al principio de precaución, lo cual es interpretado por el autor como una nueva apelación a la ciencia, ahora como cálculo de riesgos. Creo que en este aspecto malinterpreta el principio, que tiene más que ver con la prudencia que con la ciencia. Pero, siguiendo su argumento, el autor aboga por una vuelta del derecho a sus raíces humanistas, esta vez de la mano de la literatura.
Históricamente muchos han sido los literatos que han recibido influencias de la ciencia y muchas las ciencias beneficiadas por la imaginación literaria. El capítulo de Marisa Siguan ofrece un buen elenco de ejemplos.
También la autoimagen de la psicología ha ido oscilando. Al principio se veía como una de las humanidades; después se identificó, al menos en los métodos de investigación, con las ciencias sociales; y más tarde con las ciencias de la salud, especialmente en cuanto al ejercicio de la profesión. En la actualidad, según Joan Guàrdia, todos estos aspectos tienden a coordinarse en una psicología poliparadigmática.
La cara histórica de la relación entre ciencias y humanidades es abordada por Carles Mancho. Se fija especialmente en la historia del arte. Extrae de las conexiones registradas algunas indicaciones de carácter pedagógico, que también se hallan presentes, por otra parte, en un buen número de capítulos. Coinciden en lo inapropiado de una especialización demasiado temprana.
Ya hacia el final del libro aparecen dos capítulos, uno dedicado a la conexión que la genética plantea entre sus bases biológicas y sus implicaciones para la vida de las personas, y otro centrado en la idea de tiempo, presente tanto en ciencias como en humanidades. El primero está escrito por Gemma Marfany y el segundo por Javier Tejada.
Por último, merece mención aparte el capítulo de David Bueno, pues ofrece un marco teórico global para el resto del libro. Aclara qué ha de entenderse por ciencias y por humanidades, detecta los riesgos de una mala conexión entre ambas y propone las ideas de fertilización y sinergia. Ofrece, además, un sentido para esta sinergia: «contribuir al bienestar y a la dignidad humanos».
El balance, en suma, resulta positivo. El lector puede asomarse a la procelosa panorámica de la interdisciplinariedad de la mano de una pléyade de capítulos en general muy claros y rigurosos.

La epistemologización del naturalismo

La epistemologización del naturalismo



Voy a argumentar que el Naturalismoepistemológico es una teoría insostenible, porque incurre en contradicción.

Para ello, tomaré la versión que en La búsqueda de la Verdad, ofrece el que es, a mi parecer, el más sagaz de los filósofos naturalistas, W. V. Quine.

¿Cómo somos capaces, empieza preguntándose Quine, de pronosticar el futuro a partir de estímulos acumulados? Este es, a su juicio, el tema de la epistemología. Aunque también nos informa de ello, en parte, la psicología.
Hay, sostiene Quine, ciertas oraciones, las Oraciones Observacionales, que están asociadas directamente a estímulos que suscitan la respuesta afirmativa intersubjetiva. (El requisito de la intersubjetividad, dice Quine, es el que hace de la ciencia algo objetivo). Vista holofrásticamente (esto es, como un todo ligado a condicionamiento) la oración observacional está libre de teoría, aunque, vista desde un punto de vista analítico (palabra por palabra), se cargan, retroproyectivamente, de teoría.
Las oraciones observacionales (“llueve”, “ladra (hay ladrido)”) están conectadas con las no observacionales mediante los términos, pero los términos sólo se aprenden en el contexto de la oración. En este momento primario, oracional, no hay lugar a la reificación, a la ontología.
Después surge la categoría de las oraciones “categóricas observacionales”, que tienen la forma “siempre que ocurre tal, ocurre cual”, unión de dos oraciones observacionales. Este es el puente que lleva de la observación a la ciencia. No se refuta una categórica observacional, sino toda la teoría. Seguimos, en esa labor, la máxima de la mutilación mínima: cambiar lo menos posible el conjunto.

Hasta aquí, la respuesta epistemológica de Quine al problema de la ciencia. Ahora viene la parte meta-epistemológica, o sea, la que aborda la cuestión de qué lugar ocupa la propia epistemología, y su relación con (el resto de) la ciencia.
La ciencia, afirma Quine, no se fundamenta desde otro lugar. Esto es lo que significa lanaturalización de la epistemología. Sin embargo, cree Quine, con esto no se acaba con lo normativo, sino que solo se lo convierte en un capítulo del discurso tecnológico: la tecnología de la predicción de estímulos sensoriales. La norma es la misma que en el resto de la ciencia, nihil in mente quod non prius in sensu. Este mismo principio, recalca Quine, es un descubrimiento científico, pero tiene luego valor normativo al precavernos contra telépatas y cosas parecidas.
Ahora bien, dice Quine, no hemos de considerar normativa la afirmación de que las predicciones son las aduanas a la ciencia. Se trata, más bien, de la definición de un cierto “juego de lenguaje”, el de la ciencia. La predicción es a la ciencia lo que los goles son al futbol.
Por otra parte, dice Quine, el juego de la ciencia no está circunscrito al ámbito de lo “físico”. La telepatía es una opción, si cuenta con muchas evidencias favorables. En ese caso, hasta el empirismo podría ser arrojado por la borda: toda ciencia es falible.
La credencial seguiría siendo la eficacia en la predicción de estímulos sensoriales.
Puede haber otros “juegos de lenguaje”, diferentes a la ciencia, como la poesía, pero no aspiran a la verdad.

Voy a dejar a un lado asuntos, que me parecen más que discutibles, como, por ejemplo, que la “intersubjetividad” de soporte a la objetividad. Quiero argumentar que el naturalismo epistemológico (o teorético) es inadmisible.

En resumen, la posición naturalista profunda (como en la versión de Quine) se puede reducir a los siguientes puntos:



  • La ciencia es la técnica de predecir estímulos sensoriales. Las predicciones son “los goles de la ciencia”. Lllamemos a esto “Senso-predictivismo”.

  • El discurso normativo es parte del discurso científico, la parte “tecnológica”, concretamente la tecnología de predecir estímulos.

  • El Empirismo (o sea, la tesis de nihil in intelectu…) es una hipótesis científica más, falsable desde el criterio senso-predictivista.

  • La ciencia, por tanto, no está comprometida con el Empirismo: si la telepatía acumulase muchas predicciones, sería una hipótesis científica respetable.

  • La ciencia tampoco está comprometida con el fisicismo, es decir, con la tesis ontológica de que todo lo que “hay” es de naturaleza física. Si la ciencia se viese llevada a postular entidades mentales, o números, etc., habría que admitir esas entidades.

  • La ciencia es el único “juego de lenguaje” de tipo veritativo respetable. Llamemos a esta tesis “Naturalismo”.

Lo que define, verdaderamente, a la Ciencia no es, pues, ni el empirismo ni el fisicismo (ambas “hipótesis” podrían ser falsas, sin que dejara de haber ciencia), sino el senso-predictivismo, o sea, la capacidad de hacer predicciones de estímulos sensoriales intersubjetivos.
El Naturalismo (epistemológico) es la tesis de que todo discurso teórico, es decir, con pretensiones de verdad, es de naturaleza científica, es decir, sometido al criterio senso-predictivo. Las oraciones que no pueden hacer predicciones de estímulos sensoriales no son ciencia ni, por tanto, conocimiento legítimo alguno.
Ahora bien, es obvio, que el la(s) oracion(es) que expresan el criterio de lo que hay que considerar ciencia, o sea, el senso-predictivismo, no puede ser parte de la ciencia, porque no es falsable: no podría ser abandonado sin que, con ello, dejase sencillamente de haber “ciencia”. La capacidad de predecir estímulos sensibles intersubjetivos es lo que define a (la esencia de) la Ciencia, así que no puede ser una cuestión “interna” a ella.¿Qué pasaría si los científicos dejasen el día de mañana de atenerse al criterio senso-predictivo y decidiesen atenerse a otros criterios como su intuición intelectual o su fe? ¿Qué tendría que decir aquí el naturalista?
-Por una parte, la naturalización de la epistemología les exigiría atenerse a lo que estén haciendo los científicos, y no a pretender situarse en un lugar superior desde el que legislar qué es buena ciencia y qué es mala ciencia o no es ciencia en absoluto.
-Pero, por otra parte, es evidente que así no se podría trazar frontera alguna entre ciencia y cualquier otro tipo de discurso o “juego de lenguaje”, así que, no lo dudo, el naturalista cientificista diría que los que se atienen a criterios no senso-predictivos no son realmente científicos.

Entonces resulta evidente que el naturalismo es a priori y completamente normativo.Y no es una normatividad interna a la ciencia, sino previa, constitutiva, imposible de someter a los propios criterios de la ciencia. Luego es evidente que el naturalismo no explica toda proposición con pretensiones de validez teórica, porque, para empezar, no se salva a sí misma. Hay un elemento irreduciblemente normativo y a priori en cualquier discurso, que no se puede someter al criterio senso-predictivo sin contradicción.

Lo enigmático es que Quine considere no-normativo al criterio senso-predictivo. Es más bien, dice, una definición del juego de lenguaje que es la ciencia. Pero ¿qué quiere decir eso? Es obvio que es una definición completamente a priori, que discrimina normativamente qué hay que considerar ciencia y qué no.
Quizá uno se vea tentado a sostener que la definición de un juego de lenguaje no es una proposición que pueda ser verdadera o falsa. En ese caso, la proposición “Ciencia es lo que se produce senso-predicciones” no sería ni verdadera ni falsa. Creo que es difícil encontrar atractiva esta opción (aunque me imagino que para los wittgensteinianos será de lo más natural –no digamos para otros relativistas “peores”-).
Además de todo esto, hay que añadir que cuando Quine, por ejemplo, delimita el “juego de lenguaje” de la “ciencia”, no da un solo argumento (ni podría darlo) para demostrar que ese es el único juego veritativo. Tal como la Ciencia sería el juego de lenguaje veritativo senso-predictivo, la Metafísica podría ser, por ejemplo, el juego de lenguaje veritativo racio-completo, o la ciencia introspectiva podría ser el juego de lenguaje veritativo interno-predictivo (que predijese experiencias de fenomenología primo-personal), etc.

En conclusión, el naturalismo epistemológico, ni explica todo el conocimiento que la propia tesis naturalista implica, ni excluye que haya otros tipos de conocimiento respetable.

223 comentarios:

  1. Juan Antonio:
    te copio lo que te respondía ayer en mi blog:
    Preguntabas tú:
    ¿qué dirías si los científicos empezasen a usar otros criterios, y a no aportar predicciones? Creo que dirías (y harías bien) que eso no son científicos. Lo que prueba que tu posición es completamente apriorística
    Y yo respondía:
    No. Con lo que sería relevante plantear qué es lo que yo diría, es, o bien con una situación en la que los científicos encontraran otra forma de descubrir cómo son las cosas (una forma según la cual YA NO HICIERA FALTA hacer predicciones). A mí no se me ocurre esa forma, pero si a alguien se le ocurre y me convence de que eso es mejor que la ciencia para averiguar la estructura de la glucosa, pues ya veremos.
    Por otro lado, si el intento histórico de averiguar cómo es el mundo mediante la observación, la experimentación sistemática y el método hipotético-deductivo NO HUBIERA CONDUCIDO a resultados relevantes, pues en ese caso, doscientos años después de Newton lo habríamos abandonado, y habríamos jugado a otros juegos (el cartesiano, el tomista, el jomeiniano, etc., etc.). Luego NO ES UNA DECISIÓN COMPLETAMENTE A PRIORI: depende de los resultados.
    .
    En todo caso, para poder comparar, estaría bien que pusieras ejemplos claros de qué tipo de otros "tipos de conocimiento respetable" se te ocurren a ti... COMO JUEGOS PARA AVERIGUAR CÓMO ES EL MUNDO, en qué criterios te basas para pensar que esos juegos dan resultados "respetables", y por qué tendríamos que aceptar esos criterios en vez de encogernos de hombros.

sábado, 26 de septiembre de 2015

En conversación con Luke Willis Thompson

En conversación con Luke Willis Thompson

Por  en 03 de septiembre 2015 
La siguiente es una transcripción editada de una entrevista por correo electrónico entre el artista Lucas Willis Thompson y editor de Social Text Tavia Nyong'o que se llevó a cabo durante la primavera y el verano de 2015, durante y después de la trienal de Neues Museum, en el que la pieza de Thompson, finalmente me presentaron a la gente me reconoció de inmediato me llevaría a cabo de todos modos, se incluyó.

Hola Lucas,
Yo había estado pensando en la mejor manera de comenzar este diálogo sobre su trabajo actual, con el tiempo que me presentó a gente a la que inmediatamente reconocí me llevaría a cabo de todos modos.
Pero entonces sentí que tal inicio sería artificial, la medida en que nuestro diálogo ha sido ya en marcha, y lo que estamos haciendo ahora es más en la línea de apertura a cabo esta conversación más allá de los dos de nosotros.
Yo también había querido empezar por pedir que describa el trabajo ya que ahora lo ve, en relación con su otro trabajo hasta la fecha, y en relación con la política y la poética de la vida negro en Nueva York, la ciudad en que vivo, la ciudad que hemos hecho el trabajo, y la ciudad en la que ninguno de nosotros son en este momento.
Pero entonces me preocupaba que hacerle preguntas sobre el significado de la obra podría dar a entender que no está aún en curso. [Nota del editor:. El espectáculo Nuevo Museo tiene desde cerrado]
Así, a partir de "en medio de las cosas" (o desde el punto de vista Deleuze denomina "cualquier espacio que sea") Quiero vez hacerle esta pregunta posiblemente ingenuo:
¿Cuál es su relación, como el artista, al "yo" en el título de su trabajo? ¿De qué manera es que "yo" que usted? ¿De qué manera podrían ser de otra persona? ¿El título dice nada al participante sobre la génesis de la pieza?
Con gusto,
Tavia

Estimado Tavia,
Tallado en la acera, el título es una especie de alusión cruel con la redacción de la ley y los precedentes legales. Es deliberadamente fúnebre y como ustedes saben corre a lo largo del exterior del New Museum. El texto es a la vez una invitación a participar en la obra, y las instrucciones para hacerlo. Está escrito desde un pastiche de referencias, de conocer sus manuales de derechos ("se sintió libre de salir?") A las notas de rendimiento de Vito Acconci ("en la fase de agotamiento, que e intérprete son potencialmente vulnerables.") Fue diseñado para no se refieren sólo para esta pieza sino que se extienden en el museo en su conjunto.
Creo abordando el "yo" es realmente muy crítico con lo que está en juego para el proyecto. Para mí hay muchos niveles de subjetividades, empatías y spectatorships. Suzanne Lacy utiliza un diagrama de círculos concéntricos que dictaban las diferentes etapas de la vida de una obra en público; el primer círculo tenido el origen de la obra misma en él y el último tuvo su mito perdurable. Me adapté el método con el tiempo [. . .], Utilizando el diagrama para representar a la audiencia sin un solo flujo de espectador. El centro es el intérprete, envuelto en los perseguidores, y rodeado por último por el público en general, los transeúntes que son cómplices con el trabajo sin saber hacerlo.
Habiendo dicho esto no quiero esquivar una asociación personal con el "yo" en el texto - para mí la línea, que es originalmente una línea de Helene Cixous y Susan Sellers Tres pasos en la escalera de la escritura, habla a la proceso de enamorarse de algo que sabes que podría destruirte. Es una línea que yo asociaba con una especie de tripulación o escena de amor, un proceso en unirse a una comunidad es el primer paso para caer en un agujero de conejo que también podrían formar usted, así como engendra su propio mundo de la vida. La palabra "destruir" en la oración por Cixous, que modifica con la línea muy citado por Lesley McSpadden donde se registra como pidiendo lo difícil que es tener a alguien terminar la secundaria alrededor de su barrio cuando "van a simplemente llevarme de todos modos "- y el eufemismo para ser simplemente sacados, no muertos o asesinados, pero disolvió, convertido en una ausencia me sentí necesitaba que se traduce en un espacio de actuación; un excitante literal del campo.
Cuando empecé a hacer esta pieza, que desesperadamente no quiero tener que ser uno para escribir las instrucciones. Parcialmente esto era porque no quería cohesionar mi propia voz con las instituciones, sino también porque mientras yo sabía que el trabajo podría suceder, temí pidiendo a alguien para ser una parte de ella. Discutimos 'seamos bebé negro' y otras formas en que una audiencia se le recuerda a reconocer la visibilidad racial o diferencia y permitir que rondan el trabajo. Secretamente yo hubiera querido que me deja fuera del gancho y ofrecer a escribirlo para mí - me pregunto ahora cómo se escribe de manera diferente?
Screen Shot 03/09/2015 a 9.38.13 AM
Estimado Lucas,
La condensación de significados literales y metafóricas de "Take Me Out" que convergieron en mi experiencia de su pieza ahora se han amplificado por las asociaciones que ha facilitado. Gracias por eso. Ahora entiendo un poco diferente de su resistencia a querer escribir sus propias instrucciones (que en un principio me confieso haber encontrado un poco inexplicable: qué es exactamente lo ibas a hacer, si no escribir sus propias instrucciones de un cierto romanticismo heredado del artista conceptual? como autor, creo que, guiado mi expectativa aquí).
Hay una línea en El Feel Trío donde Fred Moten invita al lector a que escucho un eco en su respuesta de esa imagen acústica "conseguir saltado.": Conseguir un salto en el, con su doble, tal vez el triple connotación de iniciación de pandillas y los juegos juegan las niñas negras. "¿Puedo conseguir un salto?"
Entonces, ¿cómo iba yo a escribir de manera diferente? Esa es una pregunta ansiogénico para un artista que pedir un crítico, ya que expone mi vulnerabilidad en el punto preciso Yo normalmente sentirme al mando más segura: la palabra escrita. Honestamente, lo que yo habría escrito (y no saben realmente) habría sido en un mayor remove del temor anticipatorio de resumen muerte negro que evoca a través de Lesley McSpadden, y que ha sido convocado con regularidad insoportable durante estas últimas semanas y meses. Pero eso es tanto más gratitud por encontrar una forma de lenguaje para acercarse a ese temor, y que lo ha hecho en una escultura social (y de la escena, ya que también es una escena que ha dejado huellas efímeras en) que adopta una postura de "emoción desempeño inferior", como Lauren Berlant podría decir. A veces, tenemos que tomar la instrucción.
¿Es esta conversación evolucionando en la dirección que estaban planeando para? Me doy cuenta de que no hemos descrito la pieza de ninguna manera, y tal vez no he estado comunicando mi experiencia de ella en el camino Quiero: que es animar a la gente para reorganizar su ajetreo con el fin de acogerse a ser sacada por uno de los miembros de su elenco. De no ser así, ¿qué tipo de obligación que tenemos aquí a ese círculo exterior de Suzanne Lacy, el círculo de "perdurable mito"? ¿Te imaginas puesta en escena la obra de nuevo? ¿O era necesariamente sitio específico de la institución cuya puerta principal paso que se salieron temporalmente?
Además, cuando usted dice que usted se preocupe por la alineación de su voz con la institución, lo que oigo una pregunta también sobre cómo hacer un desvío de la temporalidad (en concreto la puntualidad del calendario) de la institución? Para saltar dentro o fuera de sintonía con una temporalidad, o el tempo, con el que la pieza (que comienza en unos tiempos señalados regularmente en un espacio designado regularmente, incluso si termina en elsewheres aleatorios y elsewhens) debe de algún modo cumplir?
Con gusto,
Tav

T,
Al principio, yo quería para fracturar la voz a través de la cual el trabajo podría hablar. Esto se hizo sobre un proceso de adición; de añadir mi propia subjetividad a las de los demás lo que permitió el trabajo de incorporar diferentes mundos. Por suturar juntos mis propias ideas y las de sus colaboradores - los coautores de la pieza - el trabajo comenzó a extenderse a través de muchos cuerpos. Vi este coautoría como tener la posibilidad de fragmentar el trabajo en algo imposible de ver totalmente o experimentar los límites de, distorsionando así su escala.
La colocación de la obra en las manos de otros tuvo un efecto perverso. En lugar de conmigo o nos obliga a consultar a nuestros propios derechos a invocar alguna de las narrativas del trabajo podría convocar, era como si los derechos a sí mismos comenzaron a caer. Una inspiración temprana para mí era el v. Ciudad de Floyd de Nueva York demanda colectiva en la que los individuos utilizan testimonios personales para describir los abusos policiales que han experimentado en los momentos que se hicieron blancos de codificación racial genérico. El esfuerzo colectivo de estas cuentas realizados de forma individual de la experiencia de ser reducido a una sinécdoque; para sustituir a un grupo, al final tuvo el impacto de exponer el carácter inconstitucional del régimen policial de Giuliani y de Bratton. Al demostrar al juez que su pérdida de la individualidad a través de mala actuación policial fue en sí mismo genérico y por lo tanto se podría aplicar de manera más general a otras personas de color en la ciudad de Nueva York, los demandantes dirigieron su codificación racializada negativo en una herramienta de igualdad.
Recordando este caso, los intérpretes de la larga [. . .] Permitido una jugada similar, invitando a sus imágenes para ser indexados, a presentarse a las representaciones de los demás. Yo no necesariamente tiene los derechos de este proyecto, ni tampoco mis colaboradores tienen plenos derechos a esas narraciones nos recrea, pero el rendimiento como género nos permitió permisos de derivación y ocupar temporalmente otros momentos del tiempo y otros momentos de la vida que no eran ' t la nuestra.
He estado interesado en una calidad que se ejecuta con frecuencia en la tradición del arte negro, donde la colectividad puede existir incluso con un solo miembro, (o miembros muertos, o los miembros que no necesariamente están de acuerdo con su afiliación). Con esto en mente, con el tiempo [. . .] Se convirtió en un proyecto de movimiento y transmisión.
Esta es una manera muy indirecta de responder a sus preguntas con respecto a la temporalidad de la pieza, pero necesario antes de hacer la siguiente pregunta: ¿tiene una calidad de indigenismo temporal infectado el museo? Sigo regresando a una broma racista de mi fondo de operar en "isla", una derivación Estoy seguro de "tiempo de los pueblos de color", "y la colocación a una idea empleado en el desempeño que mantiene el tiempo como una ficción; una sola duración perpetua sin medida. Los coautores y yo solíamos historias pasadas de la gente que camina en la ciudad como modelos para los mapas, por ejemplo, hemos incorporado caminos registrados liderados por James Baldwin, Gladys Bently, David Floyd, Trisha Meili, Adrian Piper y otros. Lo que pasa con una violencia que está en curso es que incluso la actividad muy fundamental, o actividad intemporal, como caminar, parece convertirse sincopado con la tragedia y cada pieza exitosa de este proyecto es contemporánea con la memoria de aquellos. De esta manera, hay una relación del proyecto con un memorial a través Walkabout.
Best,
L
Screen Shot 08/27/2015 al 02/12/31 PM
En el interregno entre el momento en que comenzamos esta conversación y ahora, cuando nos estamos moviendo hacia completarlo, cualquier número de eventos, grandes y pequeños, que se haya producido. No menos importante de las cuales, por supuesto, es la realización de al menos eso iteración de la larga [. . Que se incluyó en la trienal de Nuevo Museo esta primavera pasada.]. Mientras que el largo descanso en nuestra correspondencia me da la oportunidad de hacerle una pregunta acerca de cómo la pieza parece que en retrospectiva, yo también quiero referirme a la pregunta que me preguntó acerca de "indigenismo temporal" en el museo.
Confieso que no sabía exactamente cómo tomar esa pregunta en un primer momento, a pesar de sus referencias posteriores a la "isla" y "tiempo de la gente de color" debería haber aclarado inmediatamente. (Por cierto, me encuentro a mí mismo, en relación al correo electrónico y otras obligaciones modernas, dolorosamente vulnerable a la acusación de ser el CPT mí mismo!)
Quiero, en la faz de la broma racista de que, no obstante, que se aferran a el valor de algo así como un negro, o una isla, o un tiempo postcolonial; un tiempo de polytemporal. ¿Tiene eso sentido? Parte de lo que es tan inquietante y significativa en lo que dijiste sobre Floyd v. Ciudad de Nueva York es el poderoso sentimiento de indignación y el daño de los que testificó de su experiencia de ser detenido, de haber su tiempo impuso por una acción policial que ellos interpelado en el tiempo vacío y homogéneo del estado (a menudo literalmente prestados genéricos como una estadística para cumplir determinados contingentes). El tope fuerzas policiales a través de un conjunto de medidas teóricamente legales pero de hecho calibrados, como Sandra Sosa fue sólo el último de descubrir trágicamente, deshumanizar y privarlo de incluso su derecho a ralentí de su tiempo con un cigarrillo.
De hecho, para que suene en un poco por la tangente, la circulación de los cigarrillos y cigarritos - vendidos, robados, o ahumados - en varios de los relatos de abusos policiales que han circulado recientemente parece un pequeño testimonio de la poderosa perturbación introducida en la red de la visibilidad de la supremacía blanca y el control con sólo el gesto más pequeño de distraído auto-despojo negro.
Si puedo segue de nuevo a una última pregunta, me gustaría pedir que no acerca de la retrospección, entonces, sino de la recursividad. Recogiendo en su observación sobre tiempo ordinario siendo "sincopados con la tragedia" - una experiencia que el poeta Claudia Rankine ha testificado recientemente con gran elocuencia - cómo piensa usted acerca de la repetición de este o actuaciones relacionadas en un contexto histórico en el que, en cualquier momento, y con certeza implacable, otro atentado contra la humanidad negro o indígena es probable que se gestando? Lo que recuerdo de la larga [. . .] Como participante fue el hermoso silencio de ella: un dúo-baile como entre yo y Chris azul ,, y era tan de ensueño que tuve que esforzarme para recordar la naturaleza de la ocasión, la dirección de nuestras andanzas. Lo que más me sacudió cuando entramos por algún tipo de incidente la policía - o tal vez esos policías eran simplemente estacionados habitualmente en esa esquina - y empecé corriendo por mi mente la explicación más plausible que podría dar involuntariamente - que podía soportar la idea de dar - debe lo que estábamos haciendo (su caminar, me visiblemente siguiente en una docena discretos yardas de manera) ser vistos perentoriamente como sospechoso. Sólo la comedia oscura que las perspectivas de tener que explicar a un oficial que estábamos simplemente participando en una obra de arte sobre la discriminación racial y parar y registrar me salvaron.
Por lo tanto, dado que la tragedia, trágicamente, se repite, ¿cuál es la relación entre el arte y la política como lo ves? Al ofrecer a los participantes una oportunidad constante y prolongado para reflejar en movimiento sobre la ansiogénico y la ira que inducen espectro de la vigilancia policial y la violencia, su trabajo me ha parecido una verdadera reflexión estética sobre, e incluso una contribución a, el momento de silencio #BlackLivesMatter, tanto en, y tal vez, más allá de la política. Me hace preguntarme si descolonizar el tempo del museo podría tener por lo menos algo que ver con hacer espacio para el florecimiento de los tiempos y la temporalidad alternativas. Que el arte podría ser una manera de darnos tiempo.
¿Estoy exagerando? ¿Usted ve las cosas de otra manera? ¿Qué hace el más allá de la pieza que da?
Con gusto,
Tav

Estimado Tav,
En los primeros días de la actuación, Tobi Haslet, uno de los miembros del reparto, describe el efecto de la realización de la obra como la experiencia de ser, por otro, una cámara y un carro. Esta idea me persigue, porque creo que contiene en su interior una crítica muy cuidadoso de la misma (o al menos insinúa la gravedad de la decisión del elenco para realizar la pieza) trabajo. Para realizar la figura de negro, es saber que misma imagen tendrá una capa extra de la visualidad que se le aplica, y que la visión puede involucrar a mirar a través de más que a ti. Fred Moten observó en las primeras actuaciones de Adrian Piper que, en lugar de evitar una mirada racista como otros artistas buscaban, ella extorsionar a esta mirada. Ahora, en el momento contemporáneo, la visión racializada desea utilizar ambos; para llevar a cabo la mirada someter, la visión policial y al mismo tiempo para normalizarlo, para evitarlo. Tobi encontró una manera de hacer que "la patología visual", como Piper lo llamó, se ajusta a una estructura de todo el mundo ya se encuentran familiarizados: se habla de la obra como un sueño, pero otra manera de describir podría ser fílmica. Para decidir convertirse en una imagen es, en cierto sentido, para encontrar la paridad con el trágico.
La segunda vida de este trabajo se constituye para mí entonces, no sólo por el tipo de interrupciones a lo que la policía o de la ciudad siempre, ni por las crisis en curso a que se refiere, pero por el hecho de que la experiencia no pudo ser corroborada o confirmado con los demás. Estoy seguro de que casi nadie veía el mismo trabajo, en el mismo tiempo, como cualquier otra persona. Fue esta decisión de hacer una obra que se mantiene en la oscuridad, en el tipo de espacio oculto de la vida en la calle, e íntimamente, entre un solo actor y un público aventado, que esperaba traería el rendimiento en un estado único en el que las preguntas de su condición de obra de arte o no, y las variables en términos de su nivel de visibilidad, no tendría que ver con su potencial de poder. Este intento de re-orientación política fue motivado en parte por una voluntad de encontrar una aplicación para su propio concepto de la "oscura uchromatic". En el régimen estético este concepto propone, que espero que está más cerca de la vida ordinaria y por tanto también de la violencia recurrente de ello que el estado mediada y la hora actuales del museo de arte, obras de arte, como el tiempo [. . .] Puede llegar de nuevo al museo, pero sólo en los comunicados y testimonios.
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