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domingo, 23 de octubre de 2022

Joseph Schumpeter, el hombre que predijo el fin del capitalismo y que es clave para entender la economía de hoy Margarita Rodríguez

 

Joseph Schumpeter, el hombre que predijo el fin del capitalismo y que es clave para entender la economía de hoy Margarita Rodríguez

  • BBC News Mundo
Joseph Schumpeter

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Joseph Schumpeter nació en 1883 y murió en 1950.

"¿Puede el capitalismo sobrevivir?", se preguntó Joseph Schumpeter. "No, no creo que pueda", fue su respuesta.

Su reflexión la plasmó en una de sus principales obras: "Capitalismo, Socialismo y Democracia", de 1942.

Pero el gran economista austriaco no creía en la dictadura del proletariado ni en la revolución de Marx. De hecho, rechazaba lo que entendía como los elementos ideológicos del análisis marxista.

Para él, lo que llevaría al fin del capitalismo sería su propio éxito.

"Considero que Schumpeter es el analista del capitalismo más penetrante que jamás haya existido. Él vio cosas que otras personas no vieron", le dijo Thomas K. McCraw, quien fue profesor emérito de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, a Working Knowledge, publicación de ese centro de estudios.

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  • Schumpeter "fue para el capitalismo lo que Freud fue para la mente: alguien cuyas ideas se han vuelto tan ubicuas y arraigadas que no podemos separar sus pensamientos fundamentales de los nuestros", señaló el académico.

Para Steven Pearlstein, profesor de la Universidad George Mason en Estados Unidos, Schumpeter "fue para la economía lo que Charles Darwin fue para la biología".

Lo han llamado uno de los mejores economistas del siglo XX, un genio, un profeta reivindicado por los vaivenes de la economía de las últimas dos décadas.

De hecho, para varios economistas, el siglo XXI va a ser "el siglo de Schumpeter".

La tragedia

Schumpeter nació en 1883 en una localidad de la República Checa, que en esa época formaba parte del imperio austrohúngaro.

Joseph Schumpeter

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Schumpeter vivió y enseñó en varios países. Además hablaba diferentes idiomas

Fue hijo único y perdió a su padre cuando tenía 4 años. Su crianza quedó en manos de su madre y de su nueva pareja que tenía vínculos aristocráticos.

Aunque estudió Derecho, la Economía sería lo que lo atraería y se convertiría en uno de los pupilos más destacados de la Escuela Austriaca de Economía.

"Schumpeter era un estudiante sobresaliente, lector infatigable, mente vivaz y curiosa, dominador de varios idiomas", escribió Gabriel Tortella, catedrático emérito de Historia e Instituciones Económicas en la Universidad de Alcalá, en el artículo “Un profeta de la socialdemocracia”, publicado en Revista de Libros.

Tenía una personalidad carismática, era mujeriego y aficionado a los caballos.

Vivió un tiempo en Inglaterra, donde tuvo una relación con una mujer de clase alta 12 años mayor que él.

Sylvia Nasar, en su libro “Grand Pursuit. The Story of Economic Genius” ("La gran búsqueda. La historia del pensamiento económico"), cuenta que se casaron, pero que con el tiempo reconocieron que había sido un error. En 1913 se separaron y años después se divorciaron.

Schumpeter se volvió a casar en 1925, en esta oportunidad con una mujer varios años menor que él.

Pero un año después, la tragedia sacudiría su vida: su esposa murió cuando daba a luz y su hijo falleció poco tiempo después. Ese mismo año, su madre también moriría.

Entre el lujo y la academia

Schumpeter vivió en Viena durante los devastadores años posteriores a la Primera Guerra Mundial y a la caída del imperio austrohúngaro.

Schumpeter rodeado de personas

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Schumpeter vivió la Primera Guerra Mundial, la cual estuvo centrada en Europa.

Fue ministro de Economía en el gobierno socialista que gobernó a Austria en 1919.

Llegó a vivir en siete países, en algunos de los cuales fue profesor, y trabajó como banquero de inversiones, lo cual le permitió hacer una fortuna que después vería esfumarse.

Antes de su segundo matrimonio, hubo una época en la que Schumpeter llevó una vida de muchos lujos y parecía no importarle que lo vieran en público con prostitutas, cuenta Nasar.

"Schumpeter fue un académico brillante que fracasó rotundamente como ministro de finanzas de Austria", escribió Pearlstein, ganador del Premio Pulitzer, en una reseña sobre el libro de Nasar publicada en The Washington Post.

El economista se radicó en Estados Unidos en 1932, donde enseñó en la Universidad de Harvard por el resto de su vida.

En su nuevo hogar, cuenta Tortella, Schumpeter se enamoró y se casó con una historiadora de la economía llamada Elizabeth Boody, quien era 15 años menor que él.

"Ella fue quien compiló y preparó sus escritos sobre historia del pensamiento económico, que se publicaron póstumamente (los dos murieron antes de publicarse el libro en 1954: él en 1950 y ella en 1953) en la monumental ‘History of Economic Analysis’ (‘Historia del Análisis Económico’)", indica el autor.

Destrucción creativa

McCraw, ganador del Premio Pulitzer, fue el autor de "Prophet of Innovation: Joseph Schumpeter and Creative Destruction" (“Profeta de la innovación: Joseph Schumpeter y la Destrucción Creativa”).

Puerto en Nueva York

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Schumpeter analizó la Gran Depresión, que ocurrió después de que el 29 de octubre de 1929, se desplomara la bolsa de valores de Nueva York en el llamado martes negro.

En una entrevista que le concedió a Working Knowledge, de la Escuela de Negocios de Harvard, en 2007, McCraw contó que durante la Gran Depresión de los años 30, “mucha gente inteligente de la época creyó que la tecnología había llegado a su límite y que el capitalismo había alcanzado su punto máximo”.

“Schumpeter creyó exactamente lo opuesto y, por supuesto, tenía razón”.

Uno de los conceptos que el economista popularizó fue el de la destrucción creativa.

Y, de acuerdo con Fernando López, profesor del Pensamiento Económico de la Universidad de Granada, ese planteamiento es una especie de darwinismo social.

“El capitalismo destruye las empresas poco creativas y poco competitivas”, le dice el docente a BBC Mundo.

"El proceso de acumulación de capital las lleva continuamente a competir entre ellas y a innovar y sólo sobreviven las más potentes".

Un afán constante

Esa dinámica del capitalismo hace que los empresarios nunca pueden relajarse.

"Esta es una lección extremadamente dura de aceptar, particularmente para las personas exitosas. Pero los negocios son un proceso darwinista y Schumpeter con frecuencia lo vinculaba con la evolución", indicó McCraw.

Hombre camina delante de unc artel

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Si nos detenemos a ver el mercado de los teléfonos celulares, no sólo veremos cómo su consumo se ha masificado sino cómo un nuevo dispositivo deja a otro obsoleto.

Constantemente aparecen nuevos productos que desplazan a los antiguos, que se vuelven obsoletos.

"Es un proceso continuo de mejora y esa es la característica número uno del capitalismo", le dice a BBC Mundo Pep Ignasi Aguiló, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de las Islas Baleares en España.

La dinámica empresarial lleva a que "la única forma de zafarse de la competencia, que es muy dura y que hace que siempre tengas los nervios y los músculos en tensión, es a través de intentos de reducción de costes, lo cual requiere procesos de innovación en la producción, o bien a través del diseño de productos nuevos que sean preferidos por los consumidores en comparación con los anteriores", indica el doctor en Economía.

El fin del capitalismo y las medias de mujer

Aguiló cuenta que uno de los ejemplos que Schumpeter usó para explicar sus teorías fue el de las medias de mujer.

medias veladas en exhibición

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Las medias de mujer fue uno de los productos que Schumpeter escogió para explicar sus teorías

A principios del siglo XX, solamente las mujeres de clase alta las podían comprar. Pero, después de la Segunda Guerra Mundial se volvieron más accesibles para consumidoras de diferentes grupos sociales.

"El hacer algo accesible para todo el mundo lleva a que la mentalidad socialista poco a poco vaya introduciéndose por los poros del sistema capitalista y frenando su característica esencial que es la competencia entre productores", señala el profesor.

Al apaciguar la competencia y al querer la igualdad en el acceso a productos, "porque el capitalismo ha llevado a esa igualdad, el capitalismo llegará a su fin", pensaba el austriaco.

"Incluso le pone fecha", indica Aguiló. Schumpeter apuntó hacia el final del siglo XX.

"En eso se equivocó. Creía que para entonces las condiciones de divulgación de la producción en masa y de productos entre toda la población haría que la población viviese mejor que el rey de Francia del siglo XVIII y, por lo tanto, el clamor por el socialismo fuese contundente".

Víctima de su propio éxito

“El capitalismo lleva a la producción en masa, la producción en masa lleva a una riqueza extraordinaria que se difunde entre una parte muy importante de la población y eso hace que el ansia por la igualdad sea mayor”, explica Aguiló.

Fils de automóviles

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El automóvil, como muchos productos, dejó de ser adquirido sólo por una élite y se masificó.

El automóvil, por ejemplo, pasó de ser un producto que sólo podía adquirir una élite a que estuviera al alcance de millones de personas.

“El precio se hunde, las cantidades se disparan y eso pasa una y otra vez con todos los productos”, dice el docente.

Esa circulación masiva de los productos hace que el nivel de vida de los consumidores suba, "que haya un reclamo de más igualdad por su propio éxito y que se acabe poniendo trabas a lo que es la esencia del sistema: la competencia", explica el doctor.

"Ese propio éxito de la abundancia compartida, porque está alcance de todos, es lo que llevaría al fin del capitalismo".

Virtud y peligro

Siguiendo esa lógica, la competencia se convierte al mismo tiempo tanto en una virtud como en un problema para las empresas.

Karl Marx

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Schumpeter estudió la obra de Marx a profundidad, pero no compartió sus ideas.

De acuerdo con López, Schumpeter creía que "el proceso de acumulación incesante de capital iba a llevar en algún momento a lo que Marx de alguna manera había anunciado como la tendencia decreciente de la tasa del beneficio".

"El capitalismo es un sistema que productivamente no tiene parangón, es un sistema que a nivel productivo -vuelvo a usar a Marx- es el más progresivo de la historia pero que tiene el problema de que la acumulación incesante de capital lo lleva a competir también de manera incesante".

"Esa competencia obliga a las empresas a tener una guerra constante por innovar, por obtener nuevos mercados, nuevos productos. Y ahí está el peligro".

Harry Landreth y David C. Colander en su libro "Historia del pensamiento económico" explican que "donde Marx había predicho que la decadencia del capitalismo procedería de sus contradicciones, Schumpeter especulaba que su fin sería producto de su propio éxito".

Su idea de sociedad socialista

En su obra "Capitalismo, Socialismo y Democracia", Schumpeter proyectó un tipo de sociedad socialista que emergería después de que el capitalismo pereciera.

Hombre con un letrero de la Tierra que dice "Sálvenme"

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Como le sucedió a Schumpeter con el capitalismo de su época, millones de personas en la actualidad cuestionan el sistema capitalista.

Guillermo Rocafort, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad Europea, ubica al pensador austriaco dentro de un grupo de economistas pesimistas o fatalistas que estaban desencantados con el capitalismo de su época.

Mientras Marx veía una lucha de clases entre la burguesía y la clase trabajadora, Schumpeter percibió una gran tensión entre un grupo de emprendedores, los que provocan "vendavales capitalistas que dan lugar a un gran crecimiento económico" y otro conformado por emprendedores "que implementan un capitalismo no tan pionero, sino más bien calculador, más conservador", le dice el doctor a BBC Mundo.

La sociedad que imaginaba Schumpeter era una en la que la distribución de la riqueza fuese más equitativa y en la que no se rechazaba al mercado.

Es una sociedad en la que el valor de la igualdad está por encima de todo -reflexiona Aguiló- "en la que se llegue a un estatus quo en el que la innovación se va deteniendo y, por lo tanto, el peso del mercado a la hora de distribuir los recursos es menor y el peso del Estado, del conjunto de lo común de la sociedad, cada vez es mayor".

Landreth y Colander citan a Schumpeter: "Los verdaderos promotores del socialismo no eran los intelectuales o agitadores que lo predicaban sino los Vanderbilts, Carnegies y Rockefellers".

Ciclos económicos

Rocafort explica que Schumpeter reforzó la teoría de los ciclos económicos como una forma en la que el capitalismo evoluciona.

Niña y una bandera de EE.UU.

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La obra de Schumpeter es muy amplia y desarrolla diferentes teorías como la de los ciclos económicos y el futuro del capitalismo.

"Como si se tratara de una montaña rusa, de subir y bajar, (…) Schumpeter se refiere a ciclos económicos que tienen su origen en innovaciones tanto tecnológicas como financieras que provocan momentos de gran auge, después de estabilización y luego puede producirse una depresión o recesión", señala el docente.

El experto pone como ejemplos el crack de 1929 y la crisis financiera de 2008.

Schumpeter nos hace ver el capitalismo como “un proceso histórico y económico que no tiene un crecimiento continuo, que sería lo deseable, sino un crecimiento bastante volátil y eso al final tiene consecuencias en la sociedad en términos, por ejemplo, de desempleo y pensiones".

En el siglo XXI

"Varios economistas, incluyendo Larry Summers y Brad DeLong, han dicho que el siglo XXI va a ser ‘el siglo de Schumpeter’ y estoy de acuerdo", indicó McCraw.

Foto del logo de Google

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La innovación es un elemento del capitalismo que Schumpeter estudió.

"La razón es que la innovación y el espíritu emprendedor están floreciendo en todo el mundo de una manera que no tiene precedentes, no sólo en los casos bien conocidos de China e India, sino en todas partes, excepto en áreas que tontamente siguen rechazando el capitalismo".

"La destrucción creativa puede ocurrir en una compañía innovadora grande (Toyota, GE, Microsoft), pero es mucho más probable que suceda en start-ups, especialmente ahora que tienen mucho acceso a capital de riesgo", señaló McCraw.

De hecho, de acuerdo con el autor, Schumpeter fue uno de los primeros economistas que usó ese término: lo hizo en un artículo que escribió en 1943, en el que habló de venture capital (capital de riesgo).

Los innovadores de Schumpeter

Schumpeter, sus ideas y sobre todo el concepto de la destrucción creativa ha cobrado especial importancia en las dos últimas décadas.

Steve Jobs

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En la interpretación del capitalismo de Schumpeter el rol del innovador y del emprendedor es fundamental. En esta foto se ve a Steve Jobs, cofundador de Apple.

"Es esencial para entender nuestra economía", indica Aguiló.

Esa competencia empresarial no siempre se trata de "dominar el mercado con un producto sino con una idea, con un tipo o modelo de negocio", reflexiona el doctor.

Rocafort destaca de la obra de Schumpeter cómo en esa destrucción creativa, los innovadores y los emprendedores son los grandes protagonistas.

Un ejemplo es cómo la industria tecnológica y sus gigantes como Google y Microsoft han desplazado un sector que en los años 20, 30, 40 y 50 era uno de los principales: el automotriz.

"Si uno ve la cotización bursátil, las empresas tecnológicas son las más importantes y todas son estadounidenses", acota.

Una advertencia

Expertos como López piden cautela a la hora de pretender explicar la economía actual con las ideas de Schumpeter.

John Maynard Keynes

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Para muchos expertos, Schumpeter y John Maynard Keynes (en la foto) son los principales economistas del siglo XX. De hecho se les suele comparar.

“No es conveniente trasladar categorías históricas porque se trata de sociedades diferentes. Las viejas teorías no nos servirían”, le dice a BBC Mundo.

Schumpeter es producto de una época y "su capitalismo no es el capitalismo actual", advierte.

La acumulación de capital era diferente y no tenía ni los alcances globales ni el impacto ecológico de hoy.

De acuerdo con el docente, el sistema está traspasando barreras que antes parecían impensables: si se industrializa un país aumenta el empleo, pero se deteriora el medio ambiente.

"Eso no lo tenía Schumpeter en la cabeza, ni John Maynard Keynes. (En su época) la industrialización era el elemento fundamental del desarrollo".

Pero López reconoce que "aspectos parciales de la obra de Schumpeter (como la destrucción creativa) nos pueden ayudar a entender el sistema".

¿En transición?

Rocafort se une a la cautela: la obra de Schumpeter es su visión personal de la realidad que le tocó vivir.

Cartel sobre el capitalismo.

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En la actualidad son muchos sectores de la sociedad que piden un cambio de paradigma económico.

"Ahora tenemos un contexto macroeconómico que no existía en esa época: paraísos fiscales, fondos de inversión especulativos, excesivo endeudamiento de las naciones", explica.

Sin embargo, aclara, ante la situación de incertidumbre que vivimos frente a la economía mundial, es lógico buscar explicaciones en los grandes clásicos de la economía.

"Hay que intentar ver lo positivo que tienen los teóricos porque no puede haber ortodoxia ni dogmatismo en la economía. Hemos idolatrado a Keynes y al final, como hemos estado viendo en los últimos 15 años, está siendo un fracaso".

El doctor cree que Schumpeter y "sus ciclos económicos y su destrucción creativa" pueden darnos luces.

"Quizás el modelo económico actual esté agotado y necesitamos nuevas innovaciones tanto tecnológicas como financieras".

"Él habla de destrucción creativa como ese nuevo ciclo que viene provocado por un gran desarrollo tecnológico".

"Quizás un ciclo está chocando con otro, como unas placas tectónicas", reflexiona.

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La relación entre la ingeniería y la ciencia

Revista Facultad de Ingeniería Universidad de Antioquia ISSN: 0120-6230 revista.ingenieria@udea.edu.co Universidad de Antioquia Colombia  

Valencia Giraldo, Asdrúbal 

Resumen 

Se hace una introducción a lo que es ciencia, se muestra cómo ésta es fundamento central de la ingeniería moderna, pero es apenas uno de sus componentes, pues antes de que aquélla se incorporara a la ingeniería, ésta ya existía como quehacer del hombre. Se indica como la ingeniería no puede plegarse a los dictados de la ciencia porque los problemas que enfrenta y su método para resolverlos son de naturaleza muy diferente. Finalmente se aboga por que los nuevos ingenieros no pierdan de vista la importancia del conocimiento técnico y empírico en el ejercicio de su profesión. 

Palabras clave: ciencia, ciencias naturales, ingeniería, conocimiento científico, conocimiento técnico, método ingenieril. 

The relation between engineering and science Abstract Starting from the definition of science it is shown how it is a central fundament of modern engineering. However, science is only one of its components, because long before science was incorporated to engineering this profession already existed as a human endeavour. It is indicated that engineering should not bow to science because the problems it faces and its methods to solve them are of a very different nature. Finally, it is stated that young engineers should not forget the importance of technical and empirical knowledge in the practice of their profession. 

 Key words: science, natural sciences, engineering, scientific knowledge, technical knowledge, engineering method.

* Profesor. Departamento de Ingeniería de Materiales. Facultad de Ingeniería. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. avalen@udea.edu.co.

Introducción 

Para el común de las gentes muchas veces no hay una distinción clara entre los ingenieros y los científicos, esto debido, tal vez, a la profunda ligazón que actualmente hay entre la ciencia y la tecnología. Que los periodistas o el público general tengan esta confusión no es tan preocupante, pero sí lo es que los mismos ingenieros a veces no tengan conciencia sobre la identidad de su profesión y, sobre todo los jóvenes, piensen que realmente ella consiste en la aplicación de la ciencia a la solución de las necesidades humanas, cuando, según muchos otros, lo específico de la ingeniería es la concepción de ingenios artificiales de los que se pretende alguna forma de utilidad. Tales artefactos pueden requerir o no el concurso de la ciencia y han evolucionado desde los antiguos ingenios de guerra hasta las naves espaciales, el manejo de la información o la optimización de las organizaciones. 

Por la razón anterior en este corto ensayo nos proponemos establecer la relación que realmente hay entre la ciencia y la ingeniería, sus alcances y limitaciones. Para ello trataremos de definir lo que es ciencia, tecnología, técnica e ingeniería y mostrar la identidad de esta última como profesión, es decir, como una diferente puesta en escena de las disciplinas científicas. 

El poeta Carlos Castro Saavedra escribió lo siguiente: Ninguna profesión tan terrestre y tan ligada al adelanto de los pueblos como la ingeniería: es como la mano con que los pueblos construyen su propia existencia navegable y transitable, su destino fluyente, una unidad y sus posteriores desbordamientos universales... Mas los ingenieros no son hombres extraños e inalcanzables. Son hombres, simplemente, antes que ingenieros y en ello radica su mayor riqueza. Son sus obras proyecciones de su condición humana y de sus sentimientos de solidaridad. En diversas formas se acercan a sus semejantes y patentizan su presencia y su ánimo de servir a la comunidad [1]. 

Esta visión poética de lo que son —o deberían ser— los ingenieros, reconoce que aquellos que dedican su vida a la ingeniería es probable que tengan contacto con casi todas las fases de la actividad humana. No sólo necesitan tomar decisiones importantes sobre los lineamientos mecánicos de las estructuras y las máquinas, sino que, además se ven confrontados con problemas de reacciones humanas ante el universo, y constantemente involucrados en problemas legales, económicos y sociológicos. El trabajo del ingeniero es sintético por naturaleza y consiste en agrupar enfoques de las relaciones humanas, de los oficios, de las artes y de las ciencias para producir nuevos montajes. Es por ello que los ingenieros pueden tener más problemas por carencias en los primeros tres enfoques, que por violar las bien documentadas leyes de la ciencia [2]. 

Es decir, que en la actualidad la ingeniería no sólo se basa en disciplinas sino que está asociada con otras profesiones, como afirma el ingeniero Hardy Cross en su libro Los ingenieros y las torres de marfil. 

Existe la costumbre de pensar que la ingeniería es parte de una trilogía: ciencia pura, ciencia aplicada e ingeniería. Se debe hacer énfasis en que esta trilogía es solamente una de la tríada de trilogías en cuales encaja la ingeniería. La primera es ciencia pura, ciencia técnica, ingeniería; la segunda es teoría económica, finanzas, ingeniería; y la tercera es relaciones sociales, relaciones industriales, ingeniería. Muchos problemas de ingeniería están tan cercanos a los problemas sociales como a los problemas de la ciencia pura [3]. 

Se visualiza así el amplio espectro de saberes que atraviesa la ingeniería y se va mostrando cómo ella trasciende al mero marco del conocimiento científico. 

La ciencia 

Ciencia es el intento sistemático de producir proposiciones verdaderas sobre el mundo. O sea que es ese creciente cuerpo de ideas, que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible. La ciencia puede ser considerada como la  suma actual de conocimientos científicos, como una actividad de investigación o hasta como un método de adquisición del saber. 

Es común dividir las ciencias en formales (o ideales) como la lógica y la matemática y fácticas (o materiales) de acuerdo con el objeto o tema de las respectivas disciplinas. Entre las ciencias fácticas, que a más de la lógica precisan de la observación o la experimentación, la distinción entre las ciencias naturales y las humanidades tiene una larga tradición. Dentro de las ciencias naturales se puede distinguir, además, entre el estudio de la naturaleza inorgánica (o física) y el estudio de la naturaleza orgánica (biología). En las humanidades, tal como se las ha definido tradicionalmente, se ha producido una escisión entre las ciencias sociales (que incluye ramas tan disímiles como la historia, la lingüística o la psicología) y las disciplinas estéticas o artes [4, 5]. 

En las ciencias naturales la actividad en general está dirigida a producir un conocimiento objetivo de las leyes que rigen el universo. Aquí se entiende por ciencia una forma de saber que proporciona explicaciones causales, dilucidaciones de por qué sucede algo y por qué lo hace de cierta manera. Por ello posee una unidad total que se hace específica de acuerdo con el objeto de cada ciencia particular. 

La idea de ciencia brota de las ciencias positivas en cuanto estas son instituciones históricas y culturales relativamente recientes. Desde este punto de vista es innegable que la idea de ciencia no es una idea eterna, que pueda considerarse como contenido permanente del mundo, sino que es ella misma una configuración histórica; tampoco es uniforme, porque hay muy diversos contenidos, normas, instituciones, etc. que tienen que ver con las ciencias positivas, y que pueden todos ellos llamarse científicos, pero con un alcance muy distinto. Hay, pues, muy diferentes acepciones o conceptos de ciencia. 

Llevando la simplificación al extremo, y de acuerdo con el filósofo español Gustavo Bueno, podemos distinguir cuatro acepciones diferentes de ciencia, a cada una de las cuales corresponde una denotación efectiva de contenidos dados en un mundo cultural determinado: acepciones de ciencia que no son, por lo demás, independientes entre sí [6]. 1. La ciencia en cuanto a saber hacer. Este concepto mantiene a la ciencia aún muy próxima al arte, en su sentido técnico. Así, hablamos de la ciencia del zapatero, de la ciencia del navegante; también de la ciencia política (en el sentido del saber político, pues incluye no sólo arte sino prudencia); e incluso, como dicen algunos de la ciencia de la ingeniería. 

2. La ciencia como sistema ordenado de proposiciones derivadas de principios. 

Esta acepción es aproximadamente es el concepto de ciencia de Aristóteles, que luego los escolásticos lo generalizaron a sistemas de proposiciones que se ordenan en torno a principios pero no ya sólo geométricos sino también teológicos o filosóficos. 

El ámbito de la primera acepción era preferentemente el taller, en tanto que el escenario de la segunda era la escuela (la Academia). Una escuela que tenderá luego a distanciarse del taller para mantenerse en el éter inmaculado de las ideas. Esta segunda acepción es la escolástica, asociada a los libros y a las lecciones, a las lecturas: el libro de la ciencia se llegará a concebir como una relectura del libro de la naturaleza; una acepción hegemónica, con el nombre de episteme o de scientia, durante casi veinte siglos (del siglo IV a. C. al siglo XVI d. C.); y aunque hoy día esta acepción ha perdido su hegemonía, sin embargo sigue plenamente vigente. 

3. La ciencia positiva. 

Corresponde al estado del Mundo característico de la época moderna europea, la época de los principios de la revolución industrial. Nuevos contenidos e instituciones comenzaron a conformarse en esta época y en escenarios que, de algún modo, recuerdan mucho los talleres primitivos y aun a las escuelas posteriores: podría decirse que son talleres convertidos en escuelas, es decir, laboratorios. Es la época de Galileo o de Newton. Ahora aparece la ciencia en su sentido moderno, el que consideraremos sentido fuerte o estricto. En todo caso, la ciencia, en esta nueva acepción fuerte, pasará a primer plano durante los siglos XVII a XIX, y en el siglo XX, será reconocida como un contenido fundamental de nuestro mundo, en su forma de la gran ciencia. Y mientras que la ciencia, en su sentido escolástico, pese a sus pretensiones, era una parte del mundo cristiano o musulmán de la Edad Media (del mundo mediterráneo), la ciencia actual es universal y es la columna del mundo que corresponde a nuestra civilización industrial. 

4. La cuarta acepción de ciencia, siempre en palabras de Bueno, es una extensión de la anterior a otros campos tradicionalmente reservados a los informes de los anticuarios, de los cronistas, a los relatos de viajes, a las descripciones geográficas o históricas, a la novela psicológica o a las experiencias místicas. Esta extensión requerirá una enérgica reformulación de los materiales tratados por aquellas disciplinas, a fin de transformarlas en campos de lo que llamamos hoy ciencias humanas. Hoy hablamos de facultades de ciencias históricas, de ciencias de la información, de ciencias políticas, de ciencias de la educación, de ciencias empresariales, separándolas escrupulosamente de la filosofía. Cualquiera que sea la opinión que esta extensión del concepto de ciencia nos merezca, lo cierto es que se trata de un hecho, ideológico o efectivo, que debe ser analizado y enjuiciado por una teoría de la ciencia. 

Se comprende, pues, que en la actualidad hay que recurrir a la expresión ciencia o científico de acuerdo con lo que muchos pensadores han entendido al respecto en los últimos cuatro siglos. A partir de Descartes se introdujo en el mundo occidental un notable retroceso en la comprensión de lo que es ciencia o conocimiento científico, pues para él ya no existen diversas clases de ciencias según diversos grados de evidencia o de verdad. A partir de entonces el único grado de evidencia y por tanto, de conocimiento y ciencia sería el propio de la matemática. Durante un siglo, Occidente pensó mayoritariamente de esta manera, todo lo que no fuera abstracto (matemática, lógica, metafísica) y no fuera puramente deductivo no gozaba del honor de ser considerado ciencia. Luego, durante los siguientes tres siglos, deslumbrados por los experimentos de Galileo, se impuso la idea de afirmar que solamente las ciencias experimentales merecían ese título. Por ello los creadores de ingenios artificiales, los ingenieros, están colonizados culturalmente por los reduccionismos del racionalismo positivista que estuvo antecedido por el racionalismo cartesiano [7]. 

Sin embargo, en el siglo XX se redescubrió que el conocimiento científico puede ser tal, aunque los grados de evidencia de cada ciencia sean muy diversos. Hoy se va comprendiendo cada vez mejor que la ciencia no se define solamente por el método matemático (abstracto formal y deductivo), ni solo por el método experimental, sino por el grado de verdad que posee. Todo conocimiento verdadero es y debe considerarse científico, según el método propio de cada disciplina. Esto permite a la ingeniería revisar su concepción de la ciencia y los lazos que la unen a ella. 

Luego de esta digresión sobre la ciencia y su significado es pertinente precisar un poco lo que es el positivismo, porque se ha indicado que la mayoría de los ingenieros son positivistas, sin que sepan en qué consiste esta postura filosófica. El positivismo es un conjunto de doctrinas filosóficas y religiosas elaborado por Augusto Comte (1798-1857) como un método o sistema filosófico. El positivismo niega la validez de las especulaciones metafísicas, y sostiene que los datos de la experiencia de los sentidos son el único objeto y el criterio supremo del conocimiento humano. En el sentido religioso niega la existencia de un dios personal y toma a la humanidad, el gran ser, como objeto de veneración y culto [8]. 

El positivismo en la actualidad tiene muchas variantes, entre ellas el positivismo lógico, pero en esencia lo afirmado por Comte es que el mundo social es similar al mundo natural en el sentido de que ambos están gobernados por leyes particulares. Un ejemplo obvio es la ley de causa y efecto. Como en el mundo natural, las leyes que gobiernan el comportamiento humano existen independientemente de las esperanzas, miedos, aspiraciones, etc. de los seres humanos. Así pues, nos guste o no, nuestro comportamiento está gobernado por la acción de las leyes naturales. Por tanto la ciencia positivista toma su inspiración de las ciencias naturales como la física y la química. 

La tecnología 

La caracterización del ingeniero tiene sus fuentes en el papel que desempeña en la sociedad moderna. Se trata de una sociedad impregnada de tecnología, en la cual esta última se ha convertido en el instrumento de todas las actividades sociales. 

La palabra tecnología es una de las más utilizadas en la sociedad contemporánea, pero esto no significa que se haga de manera correcta, con exactitud y sin dualismo. ¿Qué es realmente la tecnología? ¿La habilidad para resolver cualquier problema? ¿La fuente de todos los males? ¿La manifestación física del genio inventivo de la humanidad? ¿El incremento que se puede obtener de una hora de trabajo o una unidad de capital? ¿El control de la naturaleza por la humanidad? ¿El control de cierta gente sobre otra gente sirviéndose de la naturaleza como instrumento? Todo esto, y mucho más, puede ser la tecnología según el punto de vista que se adopte al definirla. De acuerdo con su etimología es el estudio de los conocimientos incorporados en los objetos, procesos y, por supuesto, en las personas [9, 10]. 

Usualmente la palabra tecnología designa el conjunto de conocimientos, informaciones ordenadas, recursos y medios utilizados en la producción de los bienes y servicios requeridos por la sociedad. O sea que la tecnología puede definirse como la aplicación sistemática del conocimiento científico a las actividades productivas. En otras palabras es el conjunto de conocimientos utilizados en la producción y comercialización de bienes y servicios, que se materializa en máquinas y equipos, información sobre ellos, sobre los procesos, procedimientos y productos o puede ser poseída por los especialistas. Esta es, por supuesto, una definición limitada, pues en su sentido más general la tecnología incluye aspectos técnicos, organizativos y culturales. Entre los técnicos puede incluirse el conocimiento, la destreza técnica, las herramientas, las máquinas y las sustancias químicas, el personal, los recursos y los desechos. En el aspecto organizacional deben mencionarse las actividades económica e industrial, la actividad profesional, los usuarios y consumidores así como los sindicatos. En cuanto a lo cultural deben considerarse los objetivos, valores y códigos éticos, la creencia en el progreso, la conciencia y la creatividad [11, 12]. 

Cuando la ciencia explica las causas sobre las que opera técnicamente, se tiene una técnica racional, es decir una tecnología. En este sentido la tecnología es un producto de la modernidad, es el resultado de teorizar científicamente sobre la técnica. La tecnología es entendida hoy como la “ciencia de las artes industriales”. Industria, a su vez, denota inteligencia, creatividad, destreza en el trabajo de producción o útil. Por lo tanto, es común decir y entender, ahora reiterado, que la tecnología es la ciencia de cómo hacer las cosas; la ciencia hecha acción y la acción convertida en ciencia, por eso en ciertos contextos se le denomina tecnociencia. En la actualidad es algo tan complejo que algunos la denominan la máquina tecno-económica [13]. 

Como lo expresa elegantemente Borrero: 

La tecnología es un punto de convergencia entre el conocimiento científico que puede implicar algún tipo de práctica (pero no utilitaria) y la práctica utilitaria de la técnica que conlleva algún tipo de conocimiento racional (pero no científico). En la tecnología se entrecruzan los antiguos propósitos de la técnica con las modernas posibilidades de la ciencia. La vieja actitud del homo faber y algunos logros de la intención del homo cogitans confluyen en el tecnólogo contemporáneo. Deudora por distinta vertiente tanto de la ciencia moderna como de la técnica tradicional, la tecnología contemporánea se distingue, al propio tiempo de ambas [14]. 

Durante siglos, la ciencia y la técnica evolucionaron en forma independiente: la ciencia, concentrada en el saber especulativo, que buscaba penetrar la realidad hasta sus principios mismos, pero ajena a las consecuencias prácticas del conocimiento; la técnica, basada en un saber enteramente práctico, que no carecía de racionalidad, sin verdadera justificación teórica, como se ha insistido. La idea de ciencia moderna, que surge con la revolución del conocimiento en los siglos XVI y XVII, cuestiona por completo la concepción de ciencia que separa la teoría y la práctica. Mientras que la ciencia antigua es ante todo contemplación, o sea visión puramente intelectual de las realidades que están más allá del mundo sensible, la ciencia, que se impone a partir de Galileo, Decartes y Newton, se fundamenta en el intercambio entre la experiencia y la razón y no en el descubrimiento que hace la razón de los principios y verdades que no pueden alcanzarse por la experiencia. Precisamente, lo que distingue a la ciencia moderna de la ciencia antigua es, la pretensión de conectar la teoría y la práctica mediante la acción del conocimiento. 

Ciencia no es lo mismo que tecnología, pero cuán poco puede lograr la ciencia natural moderna, incluso la más poderosa, cuando es insuficiente el instrumental que le proporciona la tecnología. Pero no hay tecnología, entendida en sentido estricto, sin ciencia. Entre la ciencia y la tecnología no hay una relación de identidad, sino una relación de condicionamiento. La ciencia es, para emplear una expresión de raigambre kantiana, la condición de la posibilidad tecnológica. Muchísimas son las personas que cumplen funciones especializadas en las distintas áreas de la tecnología, correspondiendo el papel protagónico al ingeniero. Puede afirmarse que el ingeniero es el artífice de la tecnología. Como veremos más adelante es esto lo que da identidad a la profesión ingenieril. 

La técnica 

Es conveniente establecer la diferencia entre técnica y tecnología, aunque muchas veces los dos términos se usen indistintamente y haya quienes sostengan que es lo mismo. En cualquier caso el deslinde entre ellas lo establece la ciencia. 

La técnica se refiere a las habilidades que producen resultados y más concretamente al arte de producción y mantenimiento de instrumentos. Ejemplos de la primera acepción son todos los desarrollos de la prehistoria, porque el hombre prehistórico sabía, por ejemplo, producir fuego mediante la técnica de frotar palos, pero no sabía por qué surgía la llama. No tenía idea de los motivos de ese resultado, es decir obtenía un éxito ciego. Eso mismo sucede hoy, por ejemplo, con muchas técnicas médicas. Sin embargo en ciertos contextos, sobre todo en la filosofía alemana, no se hace real distinción entre técnica y tecnología [15]. 

La ingeniería 

La ley sobre educación, Ley 30 de 1992, Artículo 36, dice que la 

Ingeniería es la profesión que se fundamenta en los conocimientos de las ciencias naturales y matemáticas, en la conceptualización, diseño, experimentación y práctica de las ciencias propias de cada especialidad, buscando la optimización de los materiales y recursos, para el crecimiento, desarrollo sostenible y bienestar de la humanidad. 

De acuerdo con un ingeniero colombiano, Ingeniería es el conjunto de conocimientos teóricos, de conocimientos empíricos y de prácticas, que se aplican profesionalmente para disponer de las fuerzas y los recursos naturales, y de los objetos, los materiales y los sistemas hechos por el hombre para diseñar, construir, operar equipos, instalaciones, bienes y servicios con fines económicos, dentro de un contexto social dado, y exigiendo un nivel de capacitación científica y técnica ad hoc —particularmente en física, ciencias naturales y economía—, especial y notoriamente superior al del común de los ciudadanos [16]. 

En resumen, y de acuerdo con un grupo de ingenieros de la Universidad Nacional, 

[…] el ingeniero fundamenta su campo ocupacional en la aplicación del conocimiento de las ciencias naturales mediada por la utilización de las herramientas matemáticas; para aprovechar adecuadamente los recursos energéticos; transformar la materia y los materiales; proteger y preservar el ambiente; producir, reproducir y manejar información; gestionar, planear y organizar los talentos humanos y los recursos financieros para el beneficio de la humanidad mediante el diseño de soluciones creativas y la utilización de las herramientas disponibles. Para desarrollar esta labor el ingeniero se acompaña de científicos, tecnólogos, técnicos y artesanos, con el fin de materializar estas realizaciones o concretar soluciones [17]. 

Estas son definiciones de la ingeniería como profesión, sin embargo el vocablo ingeniería comprende más que eso, no hay que olvidar que la ingeniería era ya milenaria cuando se intentó definirla, nació antes que la ciencia y la tecnología y puede decirse que es casi tan antigua como el hombre mismo. Obviamente esta concepción de lo que es un ingeniero se sale de los estrechos marcos de las conceptualizaciones actuales. No se pretenderá que los ingenieros primigenios fueran científicos y mucho menos que conocieran la tecnología, eran simplemente ingenieros. Por ello ingeniero no es quien tiene título, es quien ejerce la ingeniería, la profesión que concreta los sueños y construye los ingenios de todo tipo, desde la rueda hasta los cyborgs, entendiendo como ingenio ya sea una máquina o artificio de guerra o bien una cosa que se fabrica con entendimiento y facilita la labor humana, que de otra manera demandaría grandes esfuerzos y que puede incluso trascender a lo simbólico y lo organizativo. 

Esta caracterización del ingeniero permite definir la ingeniería como la ciencia y el arte de crear, proyectar, desarrollar y construir sistemas físicos y lógicos con las tecnologías disponibles. 

Las varias definiciones ya suponen diferencias sensibles entre ingeniero y científico. En palabras del matemático Teodoro von Karman, “el científico explora lo ya existente y el ingeniero crea lo que nunca ha existido” [18]. No dejemos de resaltar que el nombre de nuestra profesión está asociado con una facultad del espíritu: el ingenio, una potencia natural que expresa la capacidad del espíritu de generar, de inventar. 

La evolución de la ingeniería 

Los comienzos de la ingeniería se considera que ocurrieron en Asia Menor o África hace unos 8.000 años, cuando el hombre empezó a cultivar plantas, domesticar animales y construir casas en grupos comunitarios. 

Tras el afianzamiento de la revolución agrícola, se acumularon innovaciones técnicas que ampliaron progresivamente la eficacia productiva del trabajo humano, se inició así el influjo inicial de la ingeniería, que provocó alteraciones institucionales en los modos de relación entre los hombres para la producción y en las formas de distribución de los productos del trabajo. El cambio más significativo fue el surgimiento de las ciudades que ocurrió hacia el año 3000 a. C. [19]. 

En las ciudades hubo administración central y comercio y muchos habitantes adoptaron profesiones diferentes a las de agricultor, pastor o pescador; se hicieron gobernantes, administradores, soldados, sacerdotes, escribas o artesanos, a quienes se puede llamar los primeros ingenieros. Es decir se afianzó la técnica. La interacción entre esta nueva sociedad urbana y la ingeniería fue muy fértil, pero de igual importancia fue el desarrollo del conocimiento y las herramientas del conocimiento fundamental para los ingenieros.

Los desarrollos de esta época incluyen los métodos de producir fuego a voluntad, la fusión de ciertos minerales para producir herramientas de cobre y bronce, la invención del eje y la rueda, el desarrollo del sistema de símbolos para la comunicación escrita, las técnicas de cálculo y la aritmética y la normalización de pesas y medidas [20]. 

Luego, pasando por la ingeniería egipcia, mesopotámica, griega, romana y de la Edad Media, se llega a la Revolución científica del siglo XVII y después a la época de la Revolución industrial con todas las consecuencias que ello tuvo para esta profesión. De modo pues que el perfil del ingeniero ha variado desde el Neolítico hasta el siglo XXI [21]. La consecuencia de todo este proceso es la existencia actual de una ingeniería compleja y diversificada cuyas características, de acuerdo con Rapp, empezaron a perfilarse por tres razones: 

1. La aparición de la tecnología, porque al unirse la ciencia moderna y la técnica se aumentó considerablemente la eficiencia. Esto porque a diferencia del saber y la capacidad artesanales -la técnica empírica- que se basan esencialmente en la transmisión oral y en el aprendizaje manual, están unidos a la persona como portadora y transmisora, se vuelven accesibles e independientes de las personas, gracias a la formulación escrita de los conocimientos técnicos, que es una característica del método sistemático de la tecnología. 

2. El manejo independiente de las cuestiones tecnológicas, separadas de los demás objetos de la investigación, lo que constituye un presupuesto esencial para el desarrollo de la ingeniería. De esta manera, toda la atención se concentra exclusivamente en la estructura de los procedimientos aplicados, que es lo que constituye el único objeto de la investigación. Con ello, es posible considerar los problemas técnicos específicos y encontrar la solución más conveniente en cada caso. Esto significó la consolidación del método ingenieril, que se analizará más en este contexto. 

3. A la consolidación del método ingenieril, es decir, a la aplicación del método de la ciencia positiva que se basa, en primer lugar, en experimentos, es decir, en la intervención, previamente planeada, en el acontecer natural. 

Para crear las necesarias (y constantes) condiciones de experimentación y poder constatar de la manera más precisa posible los acontecimientos que se producen, se requieren siempre determinados aparatos e instrumentos [22]. Así las investigaciones científicas actuales dependen de los correspondientes soportes técnicos. Como en nuestra época se han vuelto objeto de investigación dimensiones cósmicas y microscópicas, que sólo pueden aprehenderse mediante costosos aparatos, es cada vez más patente la en sí siempre existente tecnificación de las ciencias naturales [23]. 

De otro lado, y es una insistencia, la tarea del ingeniero consiste precisamente en hacer realidad los principios descubiertos por la ciencia, que inicialmente sólo se conocen en su estructura general, y debe hacerlo de una forma prácticamente evaluable en las herramientas, artefactos u operadores tecnológicos; que deben ajustarse a condiciones bien determinadas, como seguridad en el funcionamiento, facilidad de mantenimiento o rendimiento constante, con el costo más reducido posible. Además, por razones económicas, no todos los resultados de la investigación científica interesan para las aplicaciones técnicas porque o bien no existe la correspondiente necesidad o el procedimiento en cuestión es antieconómico. Sin embargo, en la actualidad la tendencia es a utilizar técnicamente, en el lapso más reducido posible, todos los resultados importantes de la investigación científica. Tal hallazgo es llevado a la madurez de aplicación económicamente utilizable, es decir a la innovación tecnológica, mediante el trabajo sistemático de desarrollo del método ingenieril.

En este contexto podemos comprender mejor la diferencia entre ingeniería y tecnología. La tarea de ésta sería explicar teóricamente un determinado estado de cosas y codificar los procedimientos de su aplicación, en tanto que la ingeniería debe fabricar una estructura técnica concreta capaz de funcionar. Etimológicamente, la tecnología se puede definir como la reflexión sobre las técnicas; ella comprende la descripción, la historia, la filosofía de las técnicas, la conceptualización y la formalización, la transmisión y el perfeccionamiento de las actividades técnicas. Como ya hemos señalado, la tecnología se opone a la técnica, que se puede definir como una práctica que se apoya en reglas no sistemáticas, procedente más de los tanteos y el contacto inmediato con la realidad que de una experiencia reflexiva. La tecnología es, entonces, el conocimiento organizado, formalizado, de las técnicas: inquirir, describir, codificar, aplicar, combinar, inventar, tales son, diversamente mezclados, los elementos constitutivos de una tecnología. 

Es decir que, como señala Mumford, la técnica en sus formas tradicionales no proporcionaba medios de continuar su propio crecimiento. La ciencia, al unirse a la técnica, elevó por así decirlo el techo de la realización técnica y amplió su alcance. Apareció la tecnología y en la interpretación y la aplicación de la ciencia apareció un nuevo grupo de hombres, o, más bien, una antigua profesión cobró nueva importancia. Entre el industrial, el simple obrero y el investigador científico, apareció el ingeniero moderno [24]. Ocurrió la cientificación de la técnica. Desde el punto de vista de su contenido, consistió en la utilización técnica de los resultados concretos de la investigación científica. Desde el punto de vista formal, se trató de la aplicación de métodos matemáticos cuantitativos y de la formulación de teorías amplias a partir de las cuales, mediante la correspondiente especificación, pueden derivarse las características especiales del respectivo caso particular. 

El quehacer de la ingeniería 

La ingeniería cubre un amplio campo de estudio y actividades, desde la agricultura hasta la construcción de barcos, de la microelectrónica al transporte, de la civil a la bioingeniería, muchas aplicaciones de la vida diaria están relacionadas con la ingeniería o dentro de su alcance. Cada entidad física y artificial usada por los humanos es producto de alguna de las ramas de la ingeniería. La ingeniería está tan entrelazada en el tejido de la sociedad moderna, que encontramos a los ingenieros empeñados en un amplio espectro de ocupaciones, sin embargo ellas tiene un núcleo que es el diseño. 

Recalquemos que, a pesar de su cercanía, la ingeniería, como profesión, no puede confundirse con la tecnología y todo lo que ella implica. La ingeniería se basa en principios científicos pero aplica la tecnología e incluso la técnica empírica. Se dice que la ingeniería es arte y ciencia. La ingeniería tampoco es ciencia. 

Ya se anotó que precisamente, lo que distingue a la ciencia moderna de la ciencia antigua es la pretensión de conectar la teoría y la práctica mediante la acción del conocimiento y, como señalamos atrás, esta convergencia es el origen de la tecnología y de la ingeniería moderna. 

Los cuatro grandes campos básicos de la ingeniería son la civil, la mecánica, la eléctrica y la química. A partir de estas, se han desarrollado tantas ramas, que ante la proliferación de denominaciones para la ingeniería en nuestro país y por el trabajo de la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería, ACOFI, el presidente de la república dictó el decreto 0792 del 8 de mayo de 2001 “por el cual se establecen estándares de calidad en programas académicos de pregrado en Ingeniería” [25]. Dicho decreto reglamenta que las denominaciones básicas para la ingeniería en Colombia son las siguientes: 

1. Ingeniería Agrícola 

2. Ingeniería Civil

3. Ingeniería Eléctrica 

4. Ingeniería Electrónica 

5. Ingeniería Química 

6. Ingeniería Industrial 

7. Ingeniería de Sistemas o Informática 

8. Ingeniería Mecánica 

9. Ingeniería de Materiales (incluye Metalurgia) 

10. Ingeniería de Telecomunicaciones 

11. Ingeniería Ambiental (incluye Sanitaria) 

12. Ingeniería Geológica 

13. Ingeniería de Minas 

14. Ingeniería de Alimentos 

Como se ve, a más de las cuatro ramas básicas, hay otras diez reconocidas por el gobierno, sin embargo, también se ha anotado que la ingeniería es una profesión antes que todo y que tiene su método de trabajo como se verá más adelante. Para un mejor entendimiento general del quehacer de la ingeniería se puede hablar de lo que hacen los ingenieros en la actualidad, es decir trabajar en sistemas cuyas soluciones son de interés para la sociedad. Tales sistemas se pueden agrupar convenientemente en: 

a. Sistemas para el manejo de los materiales, incluyendo la transformación y conservación de materias primas y materiales procesados. 

b. Sistemas para el manejo de la energía, incluyendo su transformación, transmisión y control. 

c. Sistemas para el manejo de la información, incluyendo su adquisición, transmisión y procesamiento. 

d. Sistemas para el manejo de las organizaciones, incluyendo su administración, gestión y mejoramiento. 

En la realización de este trabajo los ingenieros se ven envueltos en variadas actividades que van desde la investigación en ingeniería, diseño y desarrollo, construcción, operación y administración de todo tipo de sistemas, ventas, administración, hasta la docencia y la reflexión sobre su actividad [26]. 

En la figura 1 vemos cómo se aplican los principios científicos y las cuestiones técnicas y financieras en las distintas actividades del ingeniero. 

Figura 1 Espectro de las funciones ingenieriles [27]

El espectro empieza con la investigación, que está tan próxima a la vida académica y continúa hasta la gerencia, tan lejana ya de los temas científicos y tan cercana a otras disciplinas y profesiones. Por esta razón los ingenieros en una corporación industrial normalmente se agrupan así: 

1. Organización funcional 

2. Organización por proyectos 

3. Organización por funciones y proyectos 

Las funciones de los ingenieros son similares para cualquier rama de la ingeniería y es posible agruparlas en nueve principales como se ve en la tabla 1. 

Como se anotó arriba, la investigación y la administración son los dos extremos en las funciones de los ingenieros. Las actividades de investigación requieren conocimiento detallado en un campo muy estrecho mientras que un administrador conoce un poco de todos los campos. En los extremos un investigador lo sabe todo acerca de nada y un administrador sabe nada sobre todo. Primero, la investigación y el desarrollo, y segundo el diseño y la producción requieren la actualización continua del conocimiento ingenieril. De otra manera las primeras funciones sería imposible realizarlas y las segundas no podrían llevarse a cabo como se requiere. A medida que los ingenieros no actualicen su conocimiento ingenieril, se mueven a las funciones de las filas inferiores de la tabla 1 (exceptuando la educación). 

El ingeniero independiente tiene su propia empresa, sea productiva o de servicios y en este último caso es común que actúe como consultor, asesor, dando asistencia técnica o como interventor. 

Así pues, a partir de la definición general de lo que es la ingeniería, se comprende que la misión de un ingeniero es entender, aprovechar y transformar la información, las fuerzas y los recursos naturales para producir bienes y servicios. Enfrentado a recursos escasos y a una demanda [...]

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https://www.redalyc.org/pdf/430/43003113.pdf