Revista Facultad de Ingeniería Universidad de
Antioquia
ISSN: 0120-6230
revista.ingenieria@udea.edu.co
Universidad de Antioquia
Colombia
Valencia Giraldo, Asdrúbal
Resumen
Se hace una introducción a lo que es ciencia, se muestra cómo ésta es fundamento central de la ingeniería moderna, pero es apenas uno de sus componentes, pues antes de que aquélla se incorporara a la ingeniería, ésta ya existía
como quehacer del hombre. Se indica como la ingeniería no puede plegarse a
los dictados de la ciencia porque los problemas que enfrenta y su método para
resolverlos son de naturaleza muy diferente. Finalmente se aboga por que los
nuevos ingenieros no pierdan de vista la importancia del conocimiento técnico
y empírico en el ejercicio de su profesión.
Palabras clave: ciencia, ciencias naturales, ingeniería, conocimiento científico, conocimiento técnico, método ingenieril.
The relation between engineering and science
Abstract
Starting from the definition of science it is shown how it is a central fundament
of modern engineering. However, science is only one of its components,
because long before science was incorporated to engineering this profession
already existed as a human endeavour. It is indicated that engineering should
not bow to science because the problems it faces and its methods to solve
them are of a very different nature. Finally, it is stated that young engineers
should not forget the importance of technical and empirical knowledge in the
practice of their profession.
Key words: science, natural sciences, engineering, scientific
knowledge, technical knowledge, engineering method.
* Profesor. Departamento de Ingeniería de Materiales. Facultad de Ingeniería. Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia. avalen@udea.edu.co.
Introducción
Para el común de las gentes muchas veces no
hay una distinción clara entre los ingenieros y los
científicos, esto debido, tal vez, a la profunda ligazón que actualmente hay entre la ciencia y la
tecnología. Que los periodistas o el público general tengan esta confusión no es tan preocupante, pero sí lo es que los mismos ingenieros a
veces no tengan conciencia sobre la identidad
de su profesión y, sobre todo los jóvenes, piensen que realmente ella consiste en la aplicación
de la ciencia a la solución de las necesidades
humanas, cuando, según muchos otros, lo específico de la ingeniería es la concepción de ingenios artificiales de los que se pretende alguna
forma de utilidad. Tales artefactos pueden requerir o no el concurso de la ciencia y han evolucionado desde los antiguos ingenios de guerra
hasta las naves espaciales, el manejo de la información o la optimización de las organizaciones.
Por la razón anterior en este corto ensayo nos
proponemos establecer la relación que realmente hay entre la ciencia y la ingeniería, sus alcances y limitaciones. Para ello trataremos de definir
lo que es ciencia, tecnología, técnica e ingeniería
y mostrar la identidad de esta última como profesión, es decir, como una diferente puesta en
escena de las disciplinas científicas.
El poeta Carlos Castro Saavedra escribió lo siguiente:
Ninguna profesión tan terrestre y tan ligada al
adelanto de los pueblos como la ingeniería: es
como la mano con que los pueblos construyen su
propia existencia navegable y transitable, su destino fluyente, una unidad y sus posteriores desbordamientos universales... Mas los ingenieros
no son hombres extraños e inalcanzables. Son
hombres, simplemente, antes que ingenieros y en
ello radica su mayor riqueza. Son sus obras proyecciones de su condición humana y de sus sentimientos de solidaridad. En diversas formas se
acercan a sus semejantes y patentizan su presencia y su ánimo de servir a la comunidad [1].
Esta visión poética de lo que son —o deberían
ser— los ingenieros, reconoce que aquellos que
dedican su vida a la ingeniería es probable que
tengan contacto con casi todas las fases de la
actividad humana. No sólo necesitan tomar decisiones importantes sobre los lineamientos mecánicos de las estructuras y las máquinas, sino
que, además se ven confrontados con problemas
de reacciones humanas ante el universo, y constantemente involucrados en problemas legales,
económicos y sociológicos. El trabajo del ingeniero es sintético por naturaleza y consiste en
agrupar enfoques de las relaciones humanas,
de los oficios, de las artes y de las ciencias para
producir nuevos montajes. Es por ello que los
ingenieros pueden tener más problemas por carencias en los primeros tres enfoques, que por
violar las bien documentadas leyes de la ciencia [2].
Es decir, que en la actualidad la ingeniería no
sólo se basa en disciplinas sino que está asociada con otras profesiones, como afirma el ingeniero Hardy Cross en su libro Los ingenieros y
las torres de marfil.
Existe la costumbre de pensar que la ingeniería es
parte de una trilogía: ciencia pura, ciencia aplicada e ingeniería. Se debe hacer énfasis en que esta
trilogía es solamente una de la tríada de trilogías
en cuales encaja la ingeniería. La primera es ciencia pura, ciencia técnica, ingeniería; la segunda es
teoría económica, finanzas, ingeniería; y la tercera
es relaciones sociales, relaciones industriales, ingeniería. Muchos problemas de ingeniería están
tan cercanos a los problemas sociales como a los
problemas de la ciencia pura [3].
Se visualiza así el amplio espectro de saberes
que atraviesa la ingeniería y se va mostrando
cómo ella trasciende al mero marco del conocimiento científico.
La ciencia
Ciencia es el intento sistemático de producir proposiciones verdaderas sobre el mundo. O sea que
es ese creciente cuerpo de ideas, que puede caracterizarse como conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente
falible. La ciencia puede ser considerada como la suma actual de conocimientos científicos,
como una actividad de investigación o hasta como
un método de adquisición del saber.
Es común dividir las ciencias en formales (o ideales) como la lógica y la matemática y fácticas (o
materiales) de acuerdo con el objeto o tema de
las respectivas disciplinas. Entre las ciencias
fácticas, que a más de la lógica precisan de la
observación o la experimentación, la distinción
entre las ciencias naturales y las humanidades
tiene una larga tradición. Dentro de las ciencias
naturales se puede distinguir, además, entre el estudio de la naturaleza inorgánica (o física) y el
estudio de la naturaleza orgánica (biología). En
las humanidades, tal como se las ha definido tradicionalmente, se ha producido una escisión entre las ciencias sociales (que incluye ramas tan
disímiles como la historia, la lingüística o la psicología) y las disciplinas estéticas o artes [4, 5].
En las ciencias naturales la actividad en general
está dirigida a producir un conocimiento objetivo
de las leyes que rigen el universo. Aquí se entiende por ciencia una forma de saber que proporciona explicaciones causales, dilucidaciones
de por qué sucede algo y por qué lo hace de
cierta manera. Por ello posee una unidad total
que se hace específica de acuerdo con el objeto
de cada ciencia particular.
La idea de ciencia brota de las ciencias positivas
en cuanto estas son instituciones históricas y
culturales relativamente recientes. Desde este
punto de vista es innegable que la idea de ciencia no es una idea eterna, que pueda considerarse como contenido permanente del mundo, sino
que es ella misma una configuración histórica;
tampoco es uniforme, porque hay muy diversos
contenidos, normas, instituciones, etc. que tienen
que ver con las ciencias positivas, y que pueden
todos ellos llamarse científicos, pero con un alcance muy distinto. Hay, pues, muy diferentes
acepciones o conceptos de ciencia.
Llevando la simplificación al extremo, y de acuerdo con el filósofo español Gustavo Bueno, podemos distinguir cuatro acepciones diferentes de
ciencia, a cada una de las cuales corresponde
una denotación efectiva de contenidos dados en
un mundo cultural determinado: acepciones de
ciencia que no son, por lo demás, independientes
entre sí [6].
1. La ciencia en cuanto a saber hacer. Este
concepto mantiene a la ciencia aún muy
próxima al arte, en su sentido técnico. Así,
hablamos de la ciencia del zapatero, de la
ciencia del navegante; también de la ciencia política (en el sentido del saber político, pues incluye no sólo arte sino
prudencia); e incluso, como dicen algunos
de la ciencia de la ingeniería.
2. La ciencia como sistema ordenado de proposiciones derivadas de principios.
Esta
acepción es aproximadamente es el concepto de ciencia de Aristóteles, que luego
los escolásticos lo generalizaron a sistemas
de proposiciones que se ordenan en torno a
principios pero no ya sólo geométricos sino
también teológicos o filosóficos.
El ámbito de la primera acepción era preferentemente el taller, en tanto que el escenario de la segunda era la escuela (la
Academia). Una escuela que tenderá luego a distanciarse del taller para mantenerse en el éter inmaculado de las ideas. Esta
segunda acepción es la escolástica, asociada a los libros y a las lecciones, a las
lecturas: el libro de la ciencia se llegará a
concebir como una relectura del libro de
la naturaleza; una acepción hegemónica,
con el nombre de episteme o de scientia,
durante casi veinte siglos (del siglo IV a. C.
al siglo XVI d. C.); y aunque hoy día esta
acepción ha perdido su hegemonía, sin embargo sigue plenamente vigente.
3. La ciencia positiva.
Corresponde al estado del Mundo característico de la época
moderna europea, la época de los principios de la revolución industrial. Nuevos contenidos e instituciones comenzaron a conformarse en esta época y en escenarios que, de algún modo, recuerdan mucho
los talleres primitivos y aun a las escuelas
posteriores: podría decirse que son talleres
convertidos en escuelas, es decir, laboratorios. Es la época de Galileo o de Newton.
Ahora aparece la ciencia en su sentido
moderno, el que consideraremos sentido
fuerte o estricto. En todo caso, la ciencia,
en esta nueva acepción fuerte, pasará a
primer plano durante los siglos XVII a XIX,
y en el siglo XX, será reconocida como un
contenido fundamental de nuestro mundo,
en su forma de la gran ciencia. Y mientras que la ciencia, en su sentido escolástico, pese a sus pretensiones, era una parte
del mundo cristiano o musulmán de la Edad
Media (del mundo mediterráneo), la ciencia actual es universal y es la columna del
mundo que corresponde a nuestra civilización industrial.
4. La cuarta acepción de ciencia, siempre en
palabras de Bueno, es una extensión de la
anterior a otros campos tradicionalmente reservados a los informes de los anticuarios,
de los cronistas, a los relatos de viajes, a las
descripciones geográficas o históricas, a la
novela psicológica o a las experiencias místicas. Esta extensión requerirá una enérgica reformulación de los materiales tratados
por aquellas disciplinas, a fin de transformarlas en campos de lo que llamamos hoy
ciencias humanas. Hoy hablamos de facultades de ciencias históricas, de ciencias
de la información, de ciencias políticas, de
ciencias de la educación, de ciencias empresariales, separándolas escrupulosamente de la filosofía. Cualquiera que sea la
opinión que esta extensión del concepto de
ciencia nos merezca, lo cierto es que se trata
de un hecho, ideológico o efectivo, que debe
ser analizado y enjuiciado por una teoría de
la ciencia.
Se comprende, pues, que en la actualidad hay
que recurrir a la expresión ciencia o científico
de acuerdo con lo que muchos pensadores han
entendido al respecto en los últimos cuatro siglos. A partir de Descartes se introdujo en el
mundo occidental un notable retroceso en la comprensión de lo que es ciencia o conocimiento científico, pues para él ya no existen diversas clases
de ciencias según diversos grados de evidencia
o de verdad. A partir de entonces el único grado
de evidencia y por tanto, de conocimiento y ciencia sería el propio de la matemática. Durante un
siglo, Occidente pensó mayoritariamente de esta
manera, todo lo que no fuera abstracto (matemática, lógica, metafísica) y no fuera puramente
deductivo no gozaba del honor de ser considerado ciencia. Luego, durante los siguientes tres siglos, deslumbrados por los experimentos de
Galileo, se impuso la idea de afirmar que solamente las ciencias experimentales merecían ese
título. Por ello los creadores de ingenios artificiales, los ingenieros, están colonizados culturalmente por los reduccionismos del racionalismo
positivista que estuvo antecedido por el racionalismo cartesiano [7].
Sin embargo, en el siglo XX se redescubrió que
el conocimiento científico puede ser tal, aunque
los grados de evidencia de cada ciencia sean muy
diversos. Hoy se va comprendiendo cada vez
mejor que la ciencia no se define solamente por
el método matemático (abstracto formal y deductivo), ni solo por el método experimental, sino
por el grado de verdad que posee. Todo conocimiento verdadero es y debe considerarse científico, según el método propio de cada disciplina.
Esto permite a la ingeniería revisar su concepción de la ciencia y los lazos que la unen a ella.
Luego de esta digresión sobre la ciencia y su
significado es pertinente precisar un poco lo que
es el positivismo, porque se ha indicado que la
mayoría de los ingenieros son positivistas, sin que
sepan en qué consiste esta postura filosófica. El
positivismo es un conjunto de doctrinas filosóficas y religiosas elaborado por Augusto Comte
(1798-1857) como un método o sistema filosófico. El positivismo niega la validez de las especulaciones metafísicas, y sostiene que los datos de
la experiencia de los sentidos son el único objeto y el criterio supremo del conocimiento humano.
En el sentido religioso niega la existencia de un
dios personal y toma a la humanidad, el gran ser,
como objeto de veneración y culto [8].
El positivismo en la actualidad tiene muchas variantes, entre ellas el positivismo lógico, pero en
esencia lo afirmado por Comte es que el mundo
social es similar al mundo natural en el sentido
de que ambos están gobernados por leyes particulares. Un ejemplo obvio es la ley de causa y
efecto. Como en el mundo natural, las leyes que
gobiernan el comportamiento humano existen
independientemente de las esperanzas, miedos,
aspiraciones, etc. de los seres humanos. Así pues,
nos guste o no, nuestro comportamiento está
gobernado por la acción de las leyes naturales.
Por tanto la ciencia positivista toma su inspiración de las ciencias naturales como la física y la
química.
La tecnología
La caracterización del ingeniero tiene sus fuentes en el papel que desempeña en la sociedad
moderna. Se trata de una sociedad impregnada
de tecnología, en la cual esta última se ha convertido en el instrumento de todas las actividades sociales.
La palabra tecnología es una de las más utilizadas en la sociedad contemporánea, pero esto no
significa que se haga de manera correcta, con
exactitud y sin dualismo. ¿Qué es realmente la
tecnología? ¿La habilidad para resolver cualquier
problema? ¿La fuente de todos los males? ¿La
manifestación física del genio inventivo de la
humanidad? ¿El incremento que se puede obtener de una hora de trabajo o una unidad de capital? ¿El control de la naturaleza por la humanidad?
¿El control de cierta gente sobre otra gente sirviéndose de la naturaleza como instrumento? Todo
esto, y mucho más, puede ser la tecnología según el punto de vista que se adopte al definirla.
De acuerdo con su etimología es el estudio de
los conocimientos incorporados en los objetos,
procesos y, por supuesto, en las personas [9, 10].
Usualmente la palabra tecnología designa el conjunto de conocimientos, informaciones ordenadas, recursos y medios utilizados en la producción
de los bienes y servicios requeridos por la sociedad. O sea que la tecnología puede definirse como
la aplicación sistemática del conocimiento científico a las actividades productivas. En otras palabras es el conjunto de conocimientos utilizados
en la producción y comercialización de bienes y
servicios, que se materializa en máquinas y equipos, información sobre ellos, sobre los procesos,
procedimientos y productos o puede ser poseída
por los especialistas. Esta es, por supuesto, una
definición limitada, pues en su sentido más general la tecnología incluye aspectos técnicos,
organizativos y culturales. Entre los técnicos puede incluirse el conocimiento, la destreza técnica,
las herramientas, las máquinas y las sustancias
químicas, el personal, los recursos y los desechos. En el aspecto organizacional deben mencionarse las actividades económica e industrial,
la actividad profesional, los usuarios y consumidores así como los sindicatos. En cuanto a lo
cultural deben considerarse los objetivos, valores y códigos éticos, la creencia en el progreso,
la conciencia y la creatividad [11, 12].
Cuando la ciencia explica las causas sobre las
que opera técnicamente, se tiene una técnica
racional, es decir una tecnología. En este sentido
la tecnología es un producto de la modernidad,
es el resultado de teorizar científicamente sobre
la técnica. La tecnología es entendida hoy como
la “ciencia de las artes industriales”. Industria, a
su vez, denota inteligencia, creatividad, destreza
en el trabajo de producción o útil. Por lo tanto, es
común decir y entender, ahora reiterado, que la
tecnología es la ciencia de cómo hacer las cosas; la ciencia hecha acción y la acción convertida en ciencia, por eso en ciertos contextos se le
denomina tecnociencia. En la actualidad es algo
tan complejo que algunos la denominan la máquina tecno-económica [13].
Como lo expresa elegantemente Borrero:
La tecnología es un punto de convergencia entre
el conocimiento científico que puede implicar algún tipo de práctica (pero no utilitaria) y la práctica utilitaria de la técnica que conlleva algún tipo
de conocimiento racional (pero no científico). En
la tecnología se entrecruzan los antiguos propósitos de la técnica con las modernas posibilidades de la ciencia. La vieja actitud del homo faber
y algunos logros de la intención del homo
cogitans confluyen en el tecnólogo contemporáneo. Deudora por distinta vertiente tanto de la
ciencia moderna como de la técnica tradicional, la
tecnología contemporánea se distingue, al propio
tiempo de ambas [14].
Durante siglos, la ciencia y la técnica evolucionaron en forma independiente: la ciencia, concentrada en el saber especulativo, que buscaba
penetrar la realidad hasta sus principios mismos,
pero ajena a las consecuencias prácticas del conocimiento; la técnica, basada en un saber enteramente práctico, que no carecía de racionalidad,
sin verdadera justificación teórica, como se ha
insistido. La idea de ciencia moderna, que surge
con la revolución del conocimiento en los siglos XVI
y XVII, cuestiona por completo la concepción
de ciencia que separa la teoría y la práctica.
Mientras que la ciencia antigua es ante todo contemplación, o sea visión puramente intelectual de
las realidades que están más allá del mundo sensible, la ciencia, que se impone a partir de Galileo,
Decartes y Newton, se fundamenta en el intercambio entre la experiencia y la razón y no en el
descubrimiento que hace la razón de los principios y verdades que no pueden alcanzarse por la
experiencia. Precisamente, lo que distingue a la
ciencia moderna de la ciencia antigua es, la pretensión de conectar la teoría y la práctica mediante la acción del conocimiento.
Ciencia no es lo mismo que tecnología, pero cuán
poco puede lograr la ciencia natural moderna,
incluso la más poderosa, cuando es insuficiente
el instrumental que le proporciona la tecnología.
Pero no hay tecnología, entendida en sentido estricto, sin ciencia. Entre la ciencia y la tecnología
no hay una relación de identidad, sino una relación de condicionamiento. La ciencia es, para
emplear una expresión de raigambre kantiana, la
condición de la posibilidad tecnológica.
Muchísimas son las personas que cumplen funciones especializadas en las distintas áreas de la
tecnología, correspondiendo el papel protagónico
al ingeniero. Puede afirmarse que el ingeniero
es el artífice de la tecnología. Como veremos
más adelante es esto lo que da identidad a la
profesión ingenieril.
La técnica
Es conveniente establecer la diferencia entre
técnica y tecnología, aunque muchas veces los
dos términos se usen indistintamente y haya quienes sostengan que es lo mismo. En cualquier caso
el deslinde entre ellas lo establece la ciencia.
La técnica se refiere a las habilidades que producen resultados y más concretamente al arte
de producción y mantenimiento de instrumentos.
Ejemplos de la primera acepción son todos los
desarrollos de la prehistoria, porque el hombre
prehistórico sabía, por ejemplo, producir fuego
mediante la técnica de frotar palos, pero no sabía por qué surgía la llama. No tenía idea de los
motivos de ese resultado, es decir obtenía un éxito
ciego. Eso mismo sucede hoy, por ejemplo, con
muchas técnicas médicas. Sin embargo en ciertos contextos, sobre todo en la filosofía alemana,
no se hace real distinción entre técnica y tecnología [15].
La ingeniería
La ley sobre educación, Ley 30 de 1992, Artículo 36, dice que la
Ingeniería es la profesión que se fundamenta en
los conocimientos de las ciencias naturales y matemáticas, en la conceptualización, diseño, experimentación y práctica de las ciencias propias
de cada especialidad, buscando la optimización de
los materiales y recursos, para el crecimiento, desarrollo sostenible y bienestar de la humanidad.
De acuerdo con un ingeniero colombiano,
Ingeniería es el conjunto de conocimientos teóricos, de conocimientos empíricos y de prácticas,
que se aplican profesionalmente para disponer de las fuerzas y los recursos naturales, y de los objetos, los materiales y los sistemas hechos por el
hombre para diseñar, construir, operar equipos,
instalaciones, bienes y servicios con fines económicos, dentro de un contexto social dado, y
exigiendo un nivel de capacitación científica y técnica ad hoc —particularmente en física, ciencias
naturales y economía—, especial y notoriamente
superior al del común de los ciudadanos [16].
En resumen, y de acuerdo con un grupo de ingenieros de la Universidad Nacional,
[…] el ingeniero fundamenta su campo ocupacional en la aplicación del conocimiento de las ciencias naturales mediada por la utilización de las
herramientas matemáticas; para aprovechar adecuadamente los recursos energéticos; transformar la materia y los materiales; proteger y
preservar el ambiente; producir, reproducir y manejar información; gestionar, planear y organizar
los talentos humanos y los recursos financieros
para el beneficio de la humanidad mediante el diseño de soluciones creativas y la utilización de
las herramientas disponibles. Para desarrollar
esta labor el ingeniero se acompaña de científicos, tecnólogos, técnicos y artesanos, con el fin
de materializar estas realizaciones o concretar
soluciones [17].
Estas son definiciones de la ingeniería como profesión, sin embargo el vocablo ingeniería comprende más que eso, no hay que olvidar que la
ingeniería era ya milenaria cuando se intentó
definirla, nació antes que la ciencia y la tecnología y puede decirse que es casi tan antigua como
el hombre mismo. Obviamente esta concepción
de lo que es un ingeniero se sale de los estrechos
marcos de las conceptualizaciones actuales. No
se pretenderá que los ingenieros primigenios fueran científicos y mucho menos que conocieran
la tecnología, eran simplemente ingenieros. Por
ello ingeniero no es quien tiene título, es quien
ejerce la ingeniería, la profesión que concreta los
sueños y construye los ingenios de todo tipo, desde
la rueda hasta los cyborgs, entendiendo como
ingenio ya sea una máquina o artificio de guerra
o bien una cosa que se fabrica con entendimiento y facilita la labor humana, que de otra manera
demandaría grandes esfuerzos y que puede incluso trascender a lo simbólico y lo organizativo.
Esta caracterización del ingeniero permite definir la ingeniería como la ciencia y el arte de crear,
proyectar, desarrollar y construir sistemas físicos y lógicos con las tecnologías disponibles.
Las varias definiciones ya suponen diferencias
sensibles entre ingeniero y científico. En palabras del matemático Teodoro von Karman, “el
científico explora lo ya existente y el ingeniero
crea lo que nunca ha existido” [18]. No dejemos
de resaltar que el nombre de nuestra profesión
está asociado con una facultad del espíritu: el
ingenio, una potencia natural que expresa la capacidad del espíritu de generar, de inventar.
La evolución de la ingeniería
Los comienzos de la ingeniería se considera que
ocurrieron en Asia Menor o África hace unos
8.000 años, cuando el hombre empezó a cultivar
plantas, domesticar animales y construir casas
en grupos comunitarios.
Tras el afianzamiento de la revolución agrícola,
se acumularon innovaciones técnicas que ampliaron progresivamente la eficacia productiva del
trabajo humano, se inició así el influjo inicial de la
ingeniería, que provocó alteraciones institucionales en los modos de relación entre los hombres
para la producción y en las formas de distribución de los productos del trabajo. El cambio más
significativo fue el surgimiento de las ciudades
que ocurrió hacia el año 3000 a. C. [19].
En las ciudades hubo administración central y comercio y muchos habitantes adoptaron profesiones diferentes a las de agricultor, pastor o pescador;
se hicieron gobernantes, administradores, soldados, sacerdotes, escribas o artesanos, a quienes
se puede llamar los primeros ingenieros. Es decir
se afianzó la técnica. La interacción entre esta
nueva sociedad urbana y la ingeniería fue muy
fértil, pero de igual importancia fue el desarrollo
del conocimiento y las herramientas del conocimiento fundamental para los ingenieros.
Los desarrollos de esta época incluyen los métodos de producir fuego a voluntad, la fusión de
ciertos minerales para producir herramientas
de cobre y bronce, la invención del eje y la rueda, el desarrollo del sistema de símbolos para la
comunicación escrita, las técnicas de cálculo y
la aritmética y la normalización de pesas y medidas [20].
Luego, pasando por la ingeniería egipcia,
mesopotámica, griega, romana y de la Edad
Media, se llega a la Revolución científica del siglo XVII y después a la época de la Revolución
industrial con todas las consecuencias que ello
tuvo para esta profesión. De modo pues que el
perfil del ingeniero ha variado desde el Neolítico
hasta el siglo XXI [21]. La consecuencia de todo
este proceso es la existencia actual de una ingeniería compleja y diversificada cuyas características, de acuerdo con Rapp, empezaron a
perfilarse por tres razones:
1. La aparición de la tecnología, porque al unirse la ciencia moderna y la técnica se aumentó considerablemente la eficiencia. Esto
porque a diferencia del saber y la capacidad artesanales -la técnica empírica- que
se basan esencialmente en la transmisión
oral y en el aprendizaje manual, están unidos a la persona como portadora y transmisora, se vuelven accesibles e independientes
de las personas, gracias a la formulación
escrita de los conocimientos técnicos, que
es una característica del método sistemático de la tecnología.
2. El manejo independiente de las cuestiones
tecnológicas, separadas de los demás objetos de la investigación, lo que constituye un
presupuesto esencial para el desarrollo de
la ingeniería. De esta manera, toda la atención se concentra exclusivamente en la estructura de los procedimientos aplicados, que
es lo que constituye el único objeto de la
investigación. Con ello, es posible considerar los problemas técnicos específicos y encontrar la solución más conveniente en cada
caso. Esto significó la consolidación del
método ingenieril, que se analizará más en
este contexto.
3. A la consolidación del método ingenieril, es
decir, a la aplicación del método de la ciencia positiva que se basa, en primer lugar, en
experimentos, es decir, en la intervención,
previamente planeada, en el acontecer natural.
Para crear las necesarias (y constantes) condiciones de experimentación y poder constatar de
la manera más precisa posible los acontecimientos que se producen, se requieren siempre determinados aparatos e instrumentos [22]. Así las
investigaciones científicas actuales dependen de
los correspondientes soportes técnicos. Como en
nuestra época se han vuelto objeto de investigación dimensiones cósmicas y microscópicas, que
sólo pueden aprehenderse mediante costosos aparatos, es cada vez más patente la en sí siempre
existente tecnificación de las ciencias naturales [23].
De otro lado, y es una insistencia, la tarea del
ingeniero consiste precisamente en hacer realidad los principios descubiertos por la ciencia, que
inicialmente sólo se conocen en su estructura
general, y debe hacerlo de una forma prácticamente evaluable en las herramientas, artefactos
u operadores tecnológicos; que deben ajustarse
a condiciones bien determinadas, como seguridad en el funcionamiento, facilidad de mantenimiento o rendimiento constante, con el costo
más reducido posible. Además, por razones económicas, no todos los resultados de la investigación científica interesan para las aplicaciones
técnicas porque o bien no existe la correspondiente necesidad o el procedimiento en cuestión
es antieconómico. Sin embargo, en la actualidad
la tendencia es a utilizar técnicamente, en el lapso más reducido posible, todos los resultados importantes de la investigación científica. Tal
hallazgo es llevado a la madurez de aplicación
económicamente utilizable, es decir a la innovación tecnológica, mediante el trabajo sistemático
de desarrollo del método ingenieril.
En este contexto podemos comprender mejor la
diferencia entre ingeniería y tecnología. La tarea de ésta sería explicar teóricamente un determinado estado de cosas y codificar los
procedimientos de su aplicación, en tanto que la
ingeniería debe fabricar una estructura técnica
concreta capaz de funcionar. Etimológicamente,
la tecnología se puede definir como la reflexión
sobre las técnicas; ella comprende la descripción, la historia, la filosofía de las técnicas, la
conceptualización y la formalización, la transmisión y el perfeccionamiento de las actividades
técnicas. Como ya hemos señalado, la tecnología se opone a la técnica, que se puede definir
como una práctica que se apoya en reglas no
sistemáticas, procedente más de los tanteos y el
contacto inmediato con la realidad que de una
experiencia reflexiva. La tecnología es, entonces, el conocimiento organizado, formalizado, de
las técnicas: inquirir, describir, codificar, aplicar,
combinar, inventar, tales son, diversamente mezclados, los elementos constitutivos de una tecnología.
Es decir que, como señala Mumford, la técnica
en sus formas tradicionales no proporcionaba
medios de continuar su propio crecimiento. La
ciencia, al unirse a la técnica, elevó por así decirlo el techo de la realización técnica y amplió
su alcance. Apareció la tecnología y en la interpretación y la aplicación de la ciencia apareció
un nuevo grupo de hombres, o, más bien, una
antigua profesión cobró nueva importancia. Entre el industrial, el simple obrero y el investigador
científico, apareció el ingeniero moderno [24].
Ocurrió la cientificación de la técnica. Desde
el punto de vista de su contenido, consistió en la
utilización técnica de los resultados concretos de
la investigación científica. Desde el punto de vista
formal, se trató de la aplicación de métodos matemáticos cuantitativos y de la formulación de
teorías amplias a partir de las cuales, mediante
la correspondiente especificación, pueden derivarse las características especiales del respectivo caso particular.
El quehacer de la ingeniería
La ingeniería cubre un amplio campo de estudio
y actividades, desde la agricultura hasta la construcción de barcos, de la microelectrónica al
transporte, de la civil a la bioingeniería, muchas
aplicaciones de la vida diaria están relacionadas
con la ingeniería o dentro de su alcance. Cada
entidad física y artificial usada por los humanos
es producto de alguna de las ramas de la ingeniería. La ingeniería está tan entrelazada en el
tejido de la sociedad moderna, que encontramos
a los ingenieros empeñados en un amplio espectro de ocupaciones, sin embargo ellas tiene un
núcleo que es el diseño.
Recalquemos que, a pesar de su cercanía, la ingeniería, como profesión, no puede confundirse
con la tecnología y todo lo que ella implica. La
ingeniería se basa en principios científicos pero
aplica la tecnología e incluso la técnica empírica.
Se dice que la ingeniería es arte y ciencia. La
ingeniería tampoco es ciencia.
Ya se anotó que precisamente, lo que distingue a
la ciencia moderna de la ciencia antigua es la
pretensión de conectar la teoría y la práctica
mediante la acción del conocimiento y, como señalamos atrás, esta convergencia es el origen de
la tecnología y de la ingeniería moderna.
Los cuatro grandes campos básicos de la ingeniería son la civil, la mecánica, la eléctrica y la
química. A partir de estas, se han desarrollado
tantas ramas, que ante la proliferación de denominaciones para la ingeniería en nuestro país y
por el trabajo de la Asociación Colombiana de
Facultades de Ingeniería, ACOFI, el presidente
de la república dictó el decreto 0792 del 8 de
mayo de 2001 “por el cual se establecen estándares de calidad en programas académicos de
pregrado en Ingeniería” [25]. Dicho decreto reglamenta que las denominaciones básicas para
la ingeniería en Colombia son las siguientes:
1. Ingeniería Agrícola
2. Ingeniería Civil
3. Ingeniería Eléctrica
4. Ingeniería Electrónica
5. Ingeniería Química
6. Ingeniería Industrial
7. Ingeniería de Sistemas o Informática
8. Ingeniería Mecánica
9. Ingeniería de Materiales (incluye Metalurgia)
10. Ingeniería de Telecomunicaciones
11. Ingeniería Ambiental (incluye Sanitaria)
12. Ingeniería Geológica
13. Ingeniería de Minas
14. Ingeniería de Alimentos
Como se ve, a más de las cuatro ramas básicas,
hay otras diez reconocidas por el gobierno, sin
embargo, también se ha anotado que la ingeniería es una profesión antes que todo y que tiene
su método de trabajo como se verá más adelante. Para un mejor entendimiento general del quehacer de la ingeniería se puede hablar de lo que
hacen los ingenieros en la actualidad, es decir
trabajar en sistemas cuyas soluciones son de interés para la sociedad. Tales sistemas se pueden
agrupar convenientemente en:
a. Sistemas para el manejo de los materiales,
incluyendo la transformación y conservación
de materias primas y materiales procesados.
b. Sistemas para el manejo de la energía, incluyendo su transformación, transmisión y control.
c. Sistemas para el manejo de la información,
incluyendo su adquisición, transmisión y procesamiento.
d. Sistemas para el manejo de las organizaciones, incluyendo su administración, gestión y
mejoramiento.
En la realización de este trabajo los ingenieros
se ven envueltos en variadas actividades que van
desde la investigación en ingeniería, diseño y
desarrollo, construcción, operación y administración de todo tipo de sistemas, ventas, administración, hasta la docencia y la reflexión sobre su
actividad [26].
En la figura 1 vemos cómo se aplican los principios científicos y las cuestiones técnicas y financieras en las distintas actividades del ingeniero.
Figura 1 Espectro de las funciones ingenieriles [27]
El espectro empieza con la investigación, que está
tan próxima a la vida académica y continúa hasta la gerencia, tan lejana ya de los temas científicos
y tan cercana a otras disciplinas y profesiones.
Por esta razón los ingenieros en una corporación
industrial normalmente se agrupan así:
1. Organización funcional
2. Organización por proyectos
3. Organización por funciones y proyectos
Las funciones de los ingenieros son similares
para cualquier rama de la ingeniería y es posible agruparlas en nueve principales como se ve
en la tabla 1.
Como se anotó arriba, la investigación y la administración son los dos extremos en las funciones de los ingenieros. Las actividades de
investigación requieren conocimiento detallado
en un campo muy estrecho mientras que un administrador conoce un poco de todos los campos. En los extremos un investigador lo sabe
todo acerca de nada y un administrador sabe
nada sobre todo. Primero, la investigación y el
desarrollo, y segundo el diseño y la producción
requieren la actualización continua del conocimiento ingenieril. De otra manera las primeras
funciones sería imposible realizarlas y las segundas no podrían llevarse a cabo como se requiere. A medida que los ingenieros no
actualicen su conocimiento ingenieril, se mueven a las funciones de las filas inferiores de la
tabla 1 (exceptuando la educación).
El ingeniero independiente tiene su propia empresa, sea productiva o de servicios y en este
último caso es común que actúe como consultor,
asesor, dando asistencia técnica o como interventor.
Así pues, a partir de la definición general de lo
que es la ingeniería, se comprende que la misión
de un ingeniero es entender, aprovechar y transformar la información, las fuerzas y los recursos
naturales para producir bienes y servicios. Enfrentado a recursos escasos y a una demanda [...]
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https://www.redalyc.org/pdf/430/43003113.pdf