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viernes, 5 de agosto de 2022

El papel del emprendedor es fundamental para comprender la competencia en los mercados…., pero no cuando se mezcla con la política

 

El papel del emprendedor es fundamental para comprender la competencia en los mercados…., pero no cuando se mezcla con la política

Con los alumnos de Historia del Pensamiento Económico II (Escuela Austriaca)  vemos una figura olvidada en los modelos de equilibrio general, el empresario, en un artículo de Israel Kirzner que lleva ese título. Así introduce el tema:

“La función empresarial en el mercado es difícil de comprender. Lo demuestra la eliminación virtual de dicho papel en las exposiciones más recientes de las teorías de los precios, así como en los múltiples y cuidadosos intentos de autores anteriores para definir al empresario y distinguir su papel del capitalista o el empleado dirigente. Estos intentos reflejan el deseo de identificar con precisión algo cuya presencia se siente indudablemente pero que, superficialmente, sólo se presta a una definición vaga. A mi modo de ver, es posible aferrar ese elemento esquivo de la empresarialidad de una manera satisfactoria.

Además, creo que es de la mayor importancia conseguirlo para comprender el proceso del mercado. Una de las distinciones entre la teoría del mercado aquí definida y la que predomina en los textos sobre teoría de los precios hoy en día es que esta última carece de una apreciación adecuada de la naturaleza y función de la empresarialidad en el sistema del mercado.

Un esquema preliminar de mi posición sobre la naturaleza de la empresarialidad puede resultar útil. Afirmo que en toda acción humana está presente un elemento que, aunque es crucial para la actividad economizante en general, no se puede analizar en términos de economía, maximización o con criterios de eficiencia. Voy a calificar este elemento, por razones de las que daré cuenta, como elemento empresarial. Afirmo además que el papel empresarial en el mercado se puede comprender de la mejor manera por analogía con lo que he denominado elemento empresarial en la acción individual humana.

La distribución de recursos a través de las fuerzas impersonales del mercado se compara frecuentemente con la toma de decisiones del individuo. Es esto lo que da una base a la analogía que he utilizado. De la misma forma que los criterios de eficiencia, por sí mismos, no bastan para comprender la acción individual humana, dado que un factor crucial para la emergencia de una actividad individual economizante es el elemento empresarial «extraeconómico», tampoco la función distribuidora del proceso mercadológico se puede comprender únicamente en términos de la interacción de actividades individuales maximizadoras. Un mercado que conste exclusivamente de individuos que actúan economizando y maximizando no da lugar al proceso mercadológico que queremos comprender. Para que surja el proceso de mercado se requiere, además, un elemento que, en sí mismo, no resulta comprensible dentro de los limites conceptuales estrechos de la conducta economizante. Entiendo que este elemento de mercado es la empresarialidad: ésta ocupa precisamente la misma relación lógica con los elementos «economizantes» del mercado que en la acción individual corresponde a los elementos empresariales en relación con los aspectos de eficiencia en la toma de decisiones.”

       

14 PENSAMIENTOS EN “EL PAPEL DEL EMPRENDEDOR ES FUNDAMENTAL PARA COMPRENDER LA COMPETENCIA EN LOS MERCADOS…., PERO NO CUANDO SE MEZCLA CON LA POLÍTICA”

  1. Kirzner, Israel, El Empresario

    Resumen

    Kirzner nos muestra su visión del empresario y de las características necesarias para considerar a alguien así. En principio separa claramente la visión de Robbins sobre el mercado, la competencia y el equilibrio. Mientras que la visión neoclásica asume un equilibrio, Kirzner señala que solo donde no hay equilibrio puede haber lugar para el empresario el cual tiene como característica principal la de descubrir oportunidades para utilizar los recursos de maneras innovadoras. No es entonces empresario aquel que presta el capital o que es propietario de las tierras o el que maneja las empresas, sino aquel que descubre y tiene la perspicacia necesaria para dar con situaciones en donde es posible sacar provecho del mercado. La visión de Kirzner también contrasta con la de Schumpeter, mientras que para Schumpeter el rol del empresario genera un desequilibrio, en Kirzner el rol del empresario justamente es el mecanismo por el cual se llega a un equilibrio (si es que este existiera).

    2 conceptos

    – Pensar al empresario como aquel que descubre más allá de si tiene o no los recursos para crear una empresa es el aspecto innovador de Kirzner (aunque sería más correcto hablar de Mises puesto a que Kirzner se inspira mayormente en él).
    – Imposibilidad de la acción empresarial en una situación de equilibrio, Kirzner nos muestra que en una situación de equilibrio donde todos tienen la información, no cabe lugar para el rol del empresario puesto a que este no tiene qué descubrir (ya se sabe todo), sino simplemente asignar los recursos entre ciertas opciones maximizando las ganancias (lo cual es el aspecto Robbinsoniano y no ‘Kirzneriano’).

    3 preguntas

    – Para resolver la disputa entre el concepto de empresario de Kirzner y de Schumpeter. ¿Se podría decir pensar que el empresario al mismo tiempo que genera un desequilibrio, acerca al mercado a otro equilibrio? De esta manera se están teniendo en cuenta los aspectos resaltados por los 2 autores.

    – Cerca del final del texto Kirzner señala que hay un componente de azar en la tarea del empresario, ¿Hasta qué punto el azar no domina todo y la recompensa de ganancias empresariales se deben simplemente a la suerte? Uno podría pensar que el empresario tiene cierta perspicacia por haber sido criado con ciertas necesidades satisfechas, que haya nacido en ese tipo de familias es una cuestión azarosa.

    – ¿Existen autores neoclásicos que hayan combinado el aspecto robbinsoniano de las empresas junto al análisis de Kirzner/Mises?

  2. Resumen de “El empresario” de Israel Kirzner.
    El texto de Kirzner comienza con una crítica a las teorías económicas tradicionales, particularmente plantea que es un error no considerar el accionar del empresario. Critica la visión neoclásica de la economía donde el agente económico es encargado de maximizar cierta utilidad sujeta a los bienes dados sin preocuparse por identificar los fines ni los medios, en cambio, el agente económico de Mises incluye esto último. El beneficio empresarial puro surge de la perspicacia, de tener información que otro no tenga y poder utilizarla e innovar, este hecho constituye una parte esencial de la función empresarial dentro del mercado, la escuela neoclásica suele denominar este concepto como una falla de mercado, asimetría en la información. En el final del texto pasa a nombrar ciertos casos de la empresarialidad dentro de la literatura donde principalmente, esta literatura, hace referencia al beneficio lo que innegablemente está ligado al empresario.
    Lo novedoso/interesante:
    Lo considero particularmente interesante del texto de Kirzner es el capítulo sobre “Empresarialidad y proceso equilibrador”. El concepto de aprendizaje dentro del mercado considero que es un factor importante dentro del mismo, como a través de los errores de planificación pasados (errores tanto en la oferta como en la demanda) de pude mejorar los planes futuros. El empresario por medio de sus acciones genera cambios y nuevas oportunidades, este es responsable de desequilibrios mediante los cuales se llegará al equilibrio corrigiendo los errores pasados. Estos conceptos suelen ser ignorados por gran parte de las escuelas tradicionales de economía, tomando muchos de estos factores como datos dados.
    Preguntas:
    1) ¿Considera que los últimos avances dentro de la economía relacionados con los procesos de aprendizaje puedan solucionar los problemas desarrollados a lo largo del texto?
    2) ¿Qué factores contribuyen al surgimiento de empresarios?
    3) ¿Qué puntos en común encuentra entre la visión austriaca del empresario y la visión neoclásica?

  3. RESUMEN:

    En este artículo, Kirzner explica la importancia del papel de los empresarios, y la dificultad que se presenta ya que la teoría de los precios, donde los participantes maximizan, economizan y son eficientes, pero se analiza el mercado de forma incompleta, no le otorga relevancia a este rol, a pesar de que el elemento de empresarialidad se encuentra presente en todas las actividades económicas.

    Es importante el elemento de la perspicacia, que es útil para ver los nuevos recursos disponibles; y lo diferencia del contexto de predicción perfecta, donde la toma de decisiones es mecánica. Así introduce el concepto de “empresario puro”, cuyo papel es tomar decisiones estando alerta a oportunidades ocultas hasta ese momento. Para que el productor sea un empresario puro, se debe eliminar la función de poner a disposición los recursos.

    Por otra parte, la empresarialidad consiste en ver qué está a nuestro alcance, y la empresa es una entidad compleja que surge luego de la venta de los propietarios de los servicios productivos al empresario.

    Finalmente, explica que en una empresa colectiva los gerentes pueden ser empresarios. Tiene coincidencias con Mises en relación al papel del “homo agens”, y se inspiró en su concepto de incertidumbre.

    NOVEDOSO O IMPORTANTE:
    Durante la lectura del texto, me resultó preponderante la frase sobre que en toda economía real y viva todo actor es siempre un empresario, y que hay posibilidad de que el consumidor se convierta en un empresario también.

    Es preponderante que diferencie la empresarialidad y la propiedad, y que presente las categorías económicas del capitalista, accionista y empresario. Luego el ejemplo sobre las empresas colectivas es interesante.

    El papel del conocimiento ocupa un lugar trascendente, ya que consiste en encontrar los datos, no en poseer la información. Además, se diferencia de Schumpeter, que considera la acción del empresario para perturbar el equilibrio. En cambio, para Kirzner, actúan para armonizar en un contexto de desequilibrio.

    Considero que es relevante por último que el autor explique profundamente el papel del empresario, y que se inspire en los pensamientos de Mises para llevar a cabo su teoría. Es importante además que considere imperante una reformulación de la teoría de los precios.

    PREGUNTAS:
    1) ¿Puede explicar por qué primero el autor opina que no se necesita inversión para descubrir una oportunidad de ganancia, pero luego considera que la ganancia implica inversión de capital? ¿Qué conexión existe entre ambas consideraciones?

    2) Conociendo que para Kirzner es preponderante el papel de la perspicacia, ¿para usted qué papel ocupa este elemento?

    3) Kirzner se relaciona en sus pensamientos a Mises, y se inspira de él según sus propias palabras. En un momento menciona el tema de la empresarialidad. ¿Por qué el autor llama “teoría del arbitraje del beneficio” a la relación entre Mises y él sobre las consideraciones acerca de la empresarialidad?

  4. El texto analiza el concepto de «elemento empresarial» necesario para entender el proceso de mercado, que surge de abandonar el concepto de conocimiento perfecto del mundo por parte de los individuos. Frente a esta nueva incertidumbre surge el empresario puro, quien está siempre atento a nuevas oportunidades, relegando a los demás individuos de la sociedad como sujetos económicos pasivos.
    Mediante el descubrimiento de oportunidades de ganancia (comprar algo barato para venderlo en un futuro a un mayor precio) surge el beneficio empresarial, que bajo ningún concepto debe ser confundido con la renta de los propietarios de recursos o el interés de los capitalistas. Este beneficio está íntimamente emparentado con la perspicacia ante la información, ya que estos empresarios no poseen mejores datos sino que saben dónde buscarlos.
    Un aspecto interesante en el que el autor se diferencia por ejemplo de Schumpeter es en que los cambios constantes propuestos por los empresarios conducen hacia estados de equilibrio de la economía, aunque coinciden en que el rol principal del empresario es el de tener la habilidad de ubicar los recursos en tal proceso productivo y no en otro
    Para resaltar:
    -Por un lado, como un individuo puede ser empresario y capitalista al mismo tiempo, pero siempre diferenciando de manera clara los beneficios e intereses. Es el mismo individuo actuando como empresario que se ofrece a él mismo una tasa alta de interés que terminará aceptando y prestando los fondos necesarios (actuando como capitalista en este caso) para llevar a cabo el proyecto de comprar un bien barato para luego venderlo caro (nuevamente en su rol de empresario, ejerciendo una «decisión empresarial»). Por otro lado, como un mismo ingreso puede ser considerado por ser propietario de recursos (si surge sólo como consecuencia de la venta del producto) o un beneficio empresarial (si surge como consecuencia de la idea en el primer momento de comprar un bien barato esperando poder venderlo a un mayor precio en el futuro)
    -Como la definición de empresario por parte de Kirzner (que llevan al equilibrio) dista del pensamiento actual de nuestro país, donde los empresarios son acusados a diario de buscar la constante inestabilidad del país en busca de su beneficio propio. Creo que esta crítica surge como consecuencia de una diferenciación que realiza el autor también en el texto, ya que la mayoría de la sociedad se encuentra enfrentada a aquellas que venden las mercaderías en un momento posterior a t (supongamos t+1), que son los propietarios de los recursos y no hacia aquellos que tiene la idea en el momento t de comprar un producto a un precio bajo; por lo que entiendo que la crítica está mal dirigida, no debería ser al «empresariado» sino a aquellos poseedores de los recursos.

    ¿Qué ocurriría frente a una conducta menos pasiva de los consumidores, no afectando de manera directa los precios pero sí de manera indirecta reduciendo o aumentando el consumo de dicho bien? ¿Cómo se modificarían las decisiones empresariales?
    ¿Existe el método que permite determinar el «primer empresario”? ¿O es una sucesión infinita de contrataciones realizadas por diferentes personas que a su vez tienen distintas y mayores habilidades para saber dónde encontrar el conocimiento?
    ¿Intuye Kirzner que los conflictos entre trabajadores y capitalistas influyen o modifican de algún modo la decisión empresarial? ¿Necesita indispensablemente de capital humano el empresario para poder llevar a cabo sus ideas? ¿O al tener que sólo identificarla oportunidad de ganancia no necesita de nada más que su propia astucia?

  5. El texto de Isreal Kirzner explica con fundamentos muy solidos la importancia del empresario en la economía. Como el mercado es un proceso que no esta en equilibrio y hay información incompleta, el rol del empresario es fundamental para explicar el crecimiento económico y es la figura encargada de llevar adelante la innovación. El mercado es un proceso en descubrimiento y es el accionar del empresario el que empuja y permite desarrollar este descubrimiento. Las teorías Neoclásicas, al suponer información perfecta, están eliminando automáticamente la función del empresario y esto resulta sumamente cuestionable. Como resalta Kirzner, la introducción del elemento empresarial permite generar un proceso mercadológico (implica una serie cambiante de medios disponibles por los participantes del mercado). Este elemento empresarial permite que la acción humana pase de ser algo pasivo, automático y mecánico a algo activo, creador y humano.
    Me pareció muy interesante la distinción que hace sobre empresario y productor. El productor es solamente el dueño de los recursos y aunque nos encontremos en equilibrio este seguiría estando presente. Por su parte, el empresario puede aparecer sin aportar ningún recurso. El empresario busca las oportunidades de beneficio que aparecen en las diferencias entre la suma de los precios en los mercados de recursos de una serie de factores capaces de producir un producto y el precio de dicho producto en el mercado de productos, tal como señala Kirzner. Esta actividad consiste únicamente en la compra de recursos y la venta de productos y, es aquí, donde suele aparecer la tentación de confundir al empresario con el productor. Al empresario puro hay que librarlo de la responsabilidad de proporcionar recursos en el proceso de producción, hay que tomarlo en cuesta como un “contratador” de todo el talento necesario para organizar los factores de producción en un equipo que trabaje con eficacia y como “comprador” de todos los recursos necesarios para llevar a término eficazmente las transacciones que su calidad de empresario le sugiere.
    Preguntas:
    1- ¿Alguna otra escuela analizó el papel de empresario en la económica aparte de la escuela Austriaca?
    2- ¿El empresario que describe Kirzner se puede asimilar al que plantea Schumepter? ¿En que difieren?
    3- ¿El desarrollo de los sistemas financieros esta permitiendo que el alcance y la importancia del rol empresarial sea cada vez mayor debido a que hay mayores oportunidades de financiamiento?

  6. El empresario, por Israel Kirzner.
    Alumno: Lucas Albano Masucci (881.953)

    Resumen:
    El texto se encarga de explicar el concepto del típico empresario austríaco en contraposición con la idea que propone la corriente neoclásica en donde hay información perfecta y la única función del empresario es la de asignar los recursos a lo largo del proceso de producción.
    Para comenzar, y como es de suponer, la información perfecta tal como lo dice la teoría neoclásica no existe. Esto va a hacer que los individuos actúen con ciertas imprecisiones generándose acciones no coordinadas que van a producir cambios en los precios relativos. Ante este evento, surgirá el empresario para aprovechar las oportunidades de ganancia que otros no pueden ver. Esto va a generar que aumente la competitividad haciendo más eficientes los procesos productivos. Es importante destacar la diferencia entre empresarios puros (los que ve oportunidades de ganancia mientras los demás no) y los empresarios administradores de recursos (cualquier persona que sepa administrar los recursos en mayor o menor medida sin necesidad de formación o capital).
    Finalmente, Kirzner describe que es este empresario puro el encargado de impulsar la economía ya que va a generar una constante deseo de aprendizaje entre la competencia llevando a la economía a un mejor estado. La oferta se orientará de mejor manera a las demandas de la sociedad lo que aumentará la producción. La información imperfecta es la clave de todo este proceso.

    Aspectos novedosos del texto:
    Lo que me pareció novedoso del texto es la distinción que se hace entre el empresario puro y el simple administrador de recursos. Uno va a generar el diferencial en la actividad económica mientras que el otro solo asignará recursos para mantener el proceso productivo. Me queda la duda de si igualmente el administrador de recursos no puede ser eficiente también en su proceso de producción y así impulsar la competencia. De la misma manera, muchos de los empresarios puros que no logran ser innovadores y generar nueva ganancia probablemente se transformen en simples administradores de recursos, o quedaran fuera del mercado.
    Lo que también es interesante es como es la diferencia en precios relativos genera estas oportunidades de ganancia. Estas situaciones son pequeñas ventanas de poco tiempo y requiere que el innovador realmente sea bueno para generar ganancia. Los que prosperan definitivamente impulsarán el mercado.

    Preguntas:
    1. ¿Puede un empresario austríaco convertirse en un administrador de recursos al generarse mucha competencia?
    2. ¿Considera Kirzner que el estado lleve a cabo políticas para generar nuevos mercados?
    3. ¿Debería el estado remover todas las regulaciones en un mercado para que se generen cambios en los precios relativos?

  7. Resumen

    En este texto, I. Kirzner critica la economía «robbinsiano», que ve al hombre como un agente maximizador que simplemente debe elegir la asignación más óptima de los recursos raros que tienen usos alternativos. Según Kirzner, esta visión de la acción humana omite un elemento central de la actividad económica: la empresarialidad. El problema con la definición robbinsiano de economía es que asume que toda la información es conocida y que la actividad económica consiste únicamente en la priorización de diferentes objetivos. El hombre económico entonces usa los medios dados para alcanzar los fines dados. Sin embargo, como explica Kirzner, el primer problema económico es precisamente la identificación de estos medios y fines, que no se dan al principio. La acción humana pasa del diseño estático al dinámico y creativo. Es en este contexto donde entra en juego la figura del emprendedor. Impulsado por la perspectiva del beneficio, su función económica es descubrir una combinación de recursos productivos de valor económico que antes no se conocía. La figura del emprendedor se hace posible cuando se considera el mundo como un entorno donde el conocimiento es imperfecto, ya que todo su papel es precisamente descubrir oportunidades de beneficio que antes eran desconocidas. Kirzner considera el conocimiento que los emprendedores desarrollan como el conocimiento último necesario para hacer uso de la información disponible en nuestro entorno. Para él, la función del empresario es equilibrar, es incluso la cifra que, al aprovechar nuevas oportunidades de intercambio, ayuda a equilibrar la economía, a diferencia de Schumpeter, que veía al empresario como un «disruptor». Por último, Kirzner sostiene que su opinión sobre el contratista es coherente con la de Mises, ya que consideraba que fue él quien ajustó sus cálculos basándose en múltiples cambios en la información de mercado.

    Sorprendente

    Esta teoría permite comprender el papel fundamental del empresario, que lleva sobre sus hombros el crecimiento económico y, por lo tanto, es esencial. El empresario es quizás la figura más importante de toda la economía. Sobre todo, la reflexión de Kirzner sobre el emprendedor nos lleva a creer que casi nunca hay suficientes emprendedores. De hecho, en ausencia del descubrimiento del empresario, la economía se priva de oportunidades de intercambio mutuamente beneficiosas. Sin embargo, las posibilidades de descubrimiento son casi infinitas, dejando espacio para un número casi infinito de proyectos empresariales. La ausencia de un empresario es una oportunidad perdida. Podemos ver lo importante que es la iniciativa para el desarrollo de una economía.

    Preguntas al autor

    ¿Por qué, según Schumpeter, está destinada a desaparecer la figura del empresario?

    El pensamiento de Schumpeter no difiere del de Kirzner en que para este último existe la idea de un cambio mucho mayor, más que la creación de una nueva empresa, la transformación de todo el sistema?

    ¿Es la iniciativa un factor cultural o universal?

  8. RESUMEN
    Kirzner analiza un tema no contemplado por muchas teorías económicas, el rol del empresario. Para dar paso a esto, define al “elemento empresarial” como un factor clave, descendente de la acción humana y rechaza la idea de que los individuos actúan como meros maximizadores.
    Se apoya en la acción humana de Mises, para mostrarnos un espectro mucho más amplio que el tradicional, limitado a fines y medios dados. A pesar de que comparte con la visión Robbinsiana la búsqueda del humano por encontrarse “siempre mejor”, le agrega este elemento empresarial que es el que provee una cuota clave de creatividad.
    Distingue productor de empresario, y especifica que una “empresa” se vuelve tal, recién cuando el empresario actúa por sobre ella, para la generación de determinada mercancía o servicio. Como también admite, el beneficio empresario se ve favorecido por la información imperfecta del mercado, pero por, sobre todo, por su “perspicacia” para la obtención de tal.

    NOVEDOSO
    Lo que llama mi atención es que Kirzner considera a todos los agentes de la económica poseedores de cierto grado del elemento empresario. Este elemento activo, humano, no matemáticamente predecible, se encuentra entonces no solo en el personaje del “empresario” como podemos imaginar rápidamente, sino también en agentes como los consumidores. Esto vuelve sin duda a la economía en general en un circuito mucho más volátil e innovador, que considero, es más próximo a la realidad. Creo que los pensamientos robbinsianos son correctos en términos de que todos buscamos estar mejor continuamente, pero es clave agregar este factor empresario para contemplar otras variables indudablemente existentes.
    PREGUNTAS
    1. Las conductas maximizadoras de los agentes pueden modelizarse y predecirse, ¿Qué pasa si queremos predecir el elemento empresarial ante un shock?
    2. ¿El elemento empresario es mucho más propenso a contener errores de decisiones para los agentes, dadas sus características?
    3. ¿Cómo explica que algunos integrantes de este sector “empresario puro” no presentan las típicas características de perspicacia y creatividad? ¿Qué implica tal situación? ¿Cómo se mantienen allí sin tales cualidades?

  9. Alumno: Juan Ignacio Berlingeri Paolicchi / Registro: 883.600

    Sinopsis de “El Empresario” de Israel M. Kirzner

    En este paper, Kirzner analiza el rol empresarial dentro del proceso de mercado y esboza una crítica contra la teoría mainstream de la formación de precios, destacando que generalmente, en los modelos que se enseñan habitualmente en las distintas facultades, el rol del empresario se encuentra ausente. Un mercado no puede ser analizado solamente suponiendo que los individuos maximizan, economizan e intentan ser eficientes en un contexto de medios y fines dados, dado que esto resultaría en un análisis bastante incompleto. Kirzner va a criticar el concepto de equilibrio adoptado por la teoría clásica de la formación de precios, ya que no incorporan el hecho de que un individuo que participa en el mercado se enfrenta a una serie cambiante de medios y fines. El autor va a retomar los conceptos que Mises desarrolla en la acción humana acerca de que el proceso de mercado debe ser analizado como un desequilibrio: el homo agens de Mises se ocupa de identificar la estructura pertinente de fines y medios y de perseguir la mayor eficacia posible como una actividad humana e integrada, en constante iteración con el mercado y un contexto que se va modificando y sobre el cual debe adaptarse en función de shocks exógenos que van modificando la manera en la que el individuo en cuestión puede alcanzar sus fines. A diferencia de la teoría clásica, el rol empresarial dentro de la teoría de precios haría desaparecer el equilibrio estático, ya que el empresario va a buscar constantemente satisfacer sus fines de la manera más eficiente posible, pero en un contexto sumamente volátil, constituyendo la principal crítica de Kirzner hacia los modelos clásicos de formación de precios. A diferencia del agente homo economicus propuesto por la teoría microeconómica clásica, donde se considera al individuo como un autómata que lo único que hace es maximizar beneficios en función de medios y fines dados, Kirzner destaca que el empresario se mueve en un contexto dinámico en busca de oportunidades, y ahí surge el rol empresarial que la teoría deja de lado. Por lo tanto, el rol del empresario surge como consecuencia de un contexto incierto y de información imperfecta, contrariamente a los supuestos de información perfecta.

    Dos aspectos novedosos de la lectura

    En primer lugar, me pareció muy interesante la afirmación de Kirzner de que los consumidores nos comportamos como empresarios, particularmente en un contexto como el de Argentina donde estamos acostumbrados a convivir con una elevada inflación. Los consumidores tienen un medio dado (ingresos en dinero) que buscan explotar de la mejor manera para alcanzar los fines de la forma más eficiente y, en nuestro caso, también de la forma más barata posible. En un contexto de elevada inflación, el consumidor se comporta aún más como un empresario que busca realizar sus transacciones de la manera más eficiente posible, dado que busca oportunidades de mejores precios una y otra vez, en un contexto donde la información (en este caso los precios) cambia constantemente. También me parece muy precisa y novedosa la definición de empresario puro y propietario de capital: mientras que el primero se encarga de transformar su capital de la mejor manera posible, el empresario puro se encarga de buscar oportunidades donde puede vender a precios altos lo que puede comprar a precios bajos, es decir, buscando oportunidades nuevas que puedan ser explotadas. La diferencia entre estos dos últimos precios es lo que se conoce como beneficio empresarial puro.

    Tres preguntas

    1) ¿Por qué cree Kirzner que no se ha modelado el rol del empresario en la teoría microeconómica? ¿La ignorancia y la dificultad de modelar su comportamiento es lo que termina incentivando a los teóricos clásicos a dejarlo de lado?
    2) ¿Qué opina Kirzner de los programas de gobierno que buscan estimular a los emprendedores? ¿Está a favor de la intervención por parte del Estado en este tipo de situaciones?
    3) ¿Se ha incorporado el rol del empresario en la teoría microeconómica a partir del aporte de Kirzner?

  10. En el artículo denominado “El Empresario”, el autor Israel Kirzner habla sobre la relación entre el mundo empresarial y la economía como tal. Afirma que en toda acción humana está presente el elemento empresarial, crucial para la actividad económica. Comenta, a su vez, lo que para él significa la naturaleza de la empresarialidad: la acción individual de los hombres en la búsqueda de la eficiencia en la producción de un bien sea de producción o de consumo.
    También habla sobre el papel del empresario: un autor de decisiones cuyo papel completo surge de su estar alerta a las oportunidades hasta entonces ocultas. El empresario puro, procede a descubrir y explotar situaciones en las que puede vender a precios altos lo que puede comprar a precios bajos.
    Encuentro novedoso el punto de vista el autor sobre el papel del empresario, y la personificación del mismo, el hecho de que todos implícitamente, en la búsqueda egoísta de la felicidad y de satisfacer nuestras necesidades, somos empresarios. Como afirma el autor, en el desarrollo económico hay que considerar que el empresario responde a las oportunidades y las aprovecha, en vez de crearlas. Cuando la tecnología ofrece métodos de producción provechosos que requieren capital, en los que el flujo de ahorro basta para proporcionar el capital necesario, se necesita el empresario para garantizar que esta innovación se introducirá de verdad.
    Preguntas:
    1)Un empresario que no pone en riesgo inversiones o no toma decisiones riesgosas, merece ser llamado así?
    2)Se puede ser empresario sin dedicarse a los negocios? Es decir, tener mente de empresario para otras profesiones?
    3)Cuales son las características de un buen empresario?

  11. Kirzner propone una concepción diferente para el empresario. El elemento empresarial no es aquel que consiste realizar un cálculo de optimización con medios y fines dados, sino que es aquel elemento de perspicacia hacia posibles fines nuevos y provechosos y hacia posibles nuevos recursos. El elemento empresarial está presente en la acción humana, de modo que todos actuamos como empresarios en cierto modo. Es este elemento empresarial el que hace que la acción humana sea algo activo, creador y humano, en vez de algo pasivo, automático y mecánico. Para este desarrollo Kirzner rechaza el supuesto de información perfecta ya que bajo este contexto, no hay lugar para el empresario. Esta visión da lugar a la idea de que la economía se encuentra en permanente desequilibrio, y es el rol empresarial la fuerza equilibradora. Esta actividad es la responsable de la formación de los precios y sus fluctuaciones. La ganancia empresarial es aquella que surge de la innovación, el descubrimiento de oportunidades que habían sido desaprovechadas. Para ello, el empresario hace uso del conocimiento, entendido como la perspicacia, la capacidad de saber dónde buscar la información, dónde encontrar las oportunidades y cómo aprovecharlas.

    Novedoso

    Es interesante la sección donde Kirzner distingue entre empresario y propietario. Propietario es aquel que es dueño de los factores de producción, o del capital. Empresario, en cambio, es aquel que toma las decisiones para el empleo de los recursos. No sólo decide cómo emplearlos, sino que busca las oportunidades más provechosas para hacerlo, intentando ganarle de mano al mercado. Bajo esta concepción puede surgir un empresario puro, aquel que no necesita poseer capital ni medios de producción. El valor del empresario está en sus ideas y su conocimiento, todo aquel con esas cualidades puede hacerse del capital necesario para implementar sus ideas y obtener beneficios. Otro concepto novedoso es la crítica que hace Kirzner a la definición común del beneficio empresario como aquel resultante de hacerse cargo de los riesgos, como comúnmente lo define Marx. Para Kirzner, lo que se considera ganancia empresarial nunca se puede relacionar con el ejercicio de la función de propiedad.

    Preguntas

    ¿Cuáles son las condiciones bajo las cuales los empresarios pueden desarrollar su función de la mejor manera posible?
    ¿Qué acciones pueden llevarse a cabo desde la política económica para facilitar la tarea de los empresarios?
    Su descripción del empresario difiere fuertemente de la aportada por la economía neoclásica, ¿qué implicancias tienen estas diferencias en el ámbito de la predicción?

  12. Alumno: Hernán López Herrero // Registro: 884613
    Sinopsis de “El Empresario” de Israel Kirzner:
    En este ensayo, el autor busca explicar el rol del emprendedor en el proceso del mercado, una figura que encuentra olvidada en el desarrollo de los modelos de equilibrio general utilizados para explicar el funcionamiento de los mercados.
    En toda acción humana está presente un elemento que no puede analizarse en términos de maximización o recurriendo a criterios de eficiencia: El elemento empresarial. Es por esto que un “mercado” que conste exclusivamente de individuos que solo maximizan y economizan, no nos permite analizar el proceso mercadológico que queremos comprender. Más aun, dentro de esta interpretación “mecánica” de la toma de decisiones, la cual implica conocimientos y predicción perfectos, no sería posible introducir La empresarialidad. El elemento empresarial en la decisión individual solo puede aparecer cuando se abandona este supuesto. Es decir, cuando nos trasladamos hacia un mundo en desequilibrio y se nos plantea como los autores de decisiones revisan sus puntos de vista sobre la pauta de fines y medios en cada situación.
    Cuando ampliamos el análisis a un mundo de conocimiento imperfecto se hace posible encontrar lugar para la importante función del empresario puro: Un autor de decisiones que surge de estar alerta a las oportunidades hasta entonces ocultas. Es decir, introducimos al análisis un autor de decisiones que comienza sin medios. En un mundo de conocimiento perfecto, donde se han excluido las oportunidades de ganancia no explotadas, este autor de decisiones no tiene nada que hacer, ya que sin medios no hay vías de acción abiertas.

    Aspectos novedosos de la lectura:
    Me pareció interesante para remarcar la distinción que hace en el apartado 5 entre la propiedad y la empresarialidad. Un propietario de capital transforma dicho capital de la mejor manera posible, luego de observar, como un sujeto económico robbinsiano, los términos de intercambio disponibles en el mercado. El beneficio empresario puro, en cambio, no procede del intercambio de algo que el empresario valora menos por algo que valora más, sino del descubrimiento de situaciones en las que puede vender a precios altos lo que compró a precios bajos. Esto es básicamente, descubrir ciertos compradores dispuestos a pagar más que lo actualmente requerido por ciertos vendedores. En consecuencia, podemos excluir al propietario de capital de toda función empresarial, la cual está reservada por definición a los autores de las decisiones, aunque estos no posean nada.

    3 Preguntas para el autor:
    1) ¿Cómo sería posible la inclusión del elemento empresarial en un modelo micro-económico?
    2) ¿Quién ocupa el rol de “empresario puro” una vez que la empresa ya fue constituida?
    3) ¿Cree que las conexiones con la política pueden deteriorar esta función empresarial?

  13. El texto de Kirzner intenta mostrar otra visión respecto a la teoría del mercado predominante, que generalmente realiza maximizaciones de utilidad y establece criterios de eficiencia, pero no tiene en cuenta el rol del empresario, por el hecho de que, al tratarse de una acción humana, no se puede predecir por medio de la modelización matemática ni se puede leer a través de los datos. Siguiendo ese hilo, critica la teoría considerándola incompleta ya que toma como dados a los medios y fines, y además se basa en el supuesto de “conocimiento perfecto”. A partir de allí, el autor incorpora al análisis el elemento empresarial, abandonando el supuesto anterior y afirma que los cambios en los precios y cantidades van a depender de la actividad de los empresarios, que detectan oportunidades de explotación debido a que la información está dispersa y hay ausencia de coordinación. A lo largo del texto habla acerca de los beneficios, la empresarialidad, el propietario de los recursos y la empresa, pero siempre gira alrededor del tema central mencionado anteriormente: el elemento empresario.

    Novedoso:
    – La crítica a la teoría micro tradicional de equilibrio general y la incorporación del elemento empresarial para complementarla. El autor recalca que el rol del empresario es clave a la hora de analizar las interacciones económicas, y sin este elemento el análisis “Robbinsiano”, que supone información perfecta y por ende “no necesita” dicho elemento, no puede brindarnos conclusiones válidas.

    – Me pareció importante la distinción entre el empresario puro y el propietario de los recursos. Para el autor el primero es el que concentra todos los elementos de la empresarialidad y obtiene beneficios empresariales, mientras que el segundo simplemente es un “maximizador” de ingresos cuyas decisiones pueden analizarse desde una óptica Robbinsiana al estilo de la teoría clásica. Este no tiene ningún elemento empresarial.

    Preguntas:
    – ¿El empresario “puro” actúa bajo expectativas adaptativas o racionales?

    – ¿En la actualidad hay alguna teoría moderna que incorpore el elemento empresarial?

    – ¿Puede el Estado ayudar a fomentar un ámbito en la cual los individuos desarrollen la empresarialidad?

  14. Resumen
    El artículo hace un análisis exhaustivo del rol del empresario en la economía, y qué tratamiento le dan las distintas corrientes de pensamiento al mismo.
    Según la teoría de Kirzner, el empresario cumple un papel fundamental en su búsqueda de oportunidades, siendo estas las únicas conductoras del crecimiento económico: de esta forma se desarrolla la competitividad dando lugar a las innovaciones tecnológicas y al aumento de la productividad. Para que las oportunidades puedan aprovecharse, el autor sostiene que es imprescindible que exista una libertad de acción que permita que se lleven a cabo los arbitrajes de mercado.
    ¿Qué te pareció novedoso del artículo?
    Resalta del resto del texto la idea de la creación de una demanda en lugar de la captación de una ya existente. Me parece interesante la visión al indicar que es imposible entender el proceso o mecanismo que llamamos mercado a través de decisiones económicas racionales de maximización o minimización, sino que el mismo se construye a partir de constantes rupturas que se producen por parte de los empresarios al entender una necesidad de los consumidores.
    3 Preguntas para el autor:
    1. ¿Es posible incorporar el rol del empresario a los modelos económicos de las corrientes mainstream de la actualidad (keynesianismo, neoclásicos)?
    2. ¿Existe o existió algún intento por llevar a cabo lo planteado en el punto anterior?
    3. En un mercado dinámico donde las condiciones cambian frecuentemente como el argentino, ¿Cómo se pueden generar incentivos para que las oportunidades más rentables sean proyectos de largo plazo que fomenten el desarrollo del país?

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El papel del empresario, según Israel M. Kirzner

El papel del empresario, según Israel M. Kirzner

 

 Israel Meir Kirzner es considerado como uno de los economistas más reconocidos de la escuela austriaca. En 2006 recibió el Premio Mundial de Investigación en Emprendimiento, al desarrollo de la teoría económica, donde destaca la función del empresario en el crecimiento económico.

Para Kirzner, la función primordial de todo empresario debe ser la innovación, tratando de descubrir con sus habilidades todas las oportunidades que reporten beneficios que no se encuentren a la vista en el mercado.

El verdadero papel de un empresario puro, como lo cita Kirzner, es observar la existencia de oportunidades para poder vender productos a un precio mayor de que se puede adquirir. Este empresario tiende a mantener el equilibrio entre comprar a un precio atractivo a los vendedores y poder mantener el atractivo para los compradores, de este modo se puede observar a un empresario cuyo papel en el mercado es el de mantener la competitividad.

Por otra parte, le asigna un papel al empresario de “salvador de mercados”, ya que tiene la capacidad de mejorar procesos e implementar recursos tecnológicos, además de hacer los procesos más eficientes.

Independientemente de que el empresario o emprendedor esté a la búsqueda de oportunidades e innovación, la esencia de sus actividades es la de mantenerse alerta, con la finalidad de observar oportunidades que nadie más ha detectado, de la misma forma todo esto se basa en generar mercados abiertos y competitivos en conjunto con nuevos conocimientos y posibilidades que nadie haya imaginado.

¿Identificas a un gran empresario en la actualidad que tenga estas características?

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jueves, 4 de agosto de 2022

LA DESTRUCCIÓN CREADORA DE SCHUMPETER



LA DESTRUCCIÓN CREADORA DE SCHUMPETER 

Su significado histórico y su proyección actual 

Joan Morro 


Introducción 

La presente tesis doctoral es el resultado de una investigación que intenta aclarar un concepto cuyo principal autor, Joseph A. Schumpeter, es generalmente ignorado por filósofos y simplificado por economistas: el de la Destrucción Creadora. En base a esto, mi objetivo de partida fue responder a las siguientes preguntas de una manera articulada: ¿Qué es la Destrucción Creadora de la que habla Schumpeter? ¿En qué contexto y cómo se origina? ¿Dónde se reconoce en la actualidad? Las tres son igualmente constitutivas de este trabajo doctoral. Es preciso añadir que, a lo largo de la investigación realizada para responderlas, fue surgiendo un objetivo ulterior, a saber: establecer unas bases sólidas para una teoría crítica de los procesos de modernización y, por tanto, una filosofía política para nuestro tiempo, sin identificarlo ingenuamente con el presente inmediato. De aquellas cuestiones a estas metas: tal es lo que se ha afrontado con este trabajo. 

Schumpeter acuña la expresión “Creative Destruction” en Estados Unidos poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Por entonces daba clases de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad de Harvard, una institución donde fue profesor y supervisor de algunos de los principales economistas académicos del siglo XX (Paul A. Samuelson, Paul Sweezy, John K. Galbraith, Alvin Hansen, James Tobin, Nicholas Georgescu-Roegen, etc.). Durante esas fechas, mientras dicha institución se convertía en una cantera mundial de pensamiento económico keynesiano, Schumpeter era el único profesor que enseñaba a Marx en una facultad estadounidense de Economía. Este dato es clave para entender la Destrucción Creadora. 

Es en Capitalism, Socialism, and Democracy, de 1942, donde la expresión “Creative Destruction” aparece publicada por primera vez. Ésta ha sido traducida al castellano como “Destrucción Creativa” y “Destrucción Creadora”. En este estudio, opto por la segunda acepción porque se adecua mejor a la concepción de Schumpeter sobre el capitalismo. Con ésta se intenta dar cuenta de una situación general en la que la introducción exitosa de innovaciones en la economía comporta crisis no ya coyunturales, sino constitutivas para todas las relaciones implicadas, cargando un par ‘destruir/crear’ prácticamente fáctico y, por tanto, una tendencia al cambio radical en todas las dimensiones socioeconómicas. Se destruye lo precedente creándose lo nuevo. Es sobre todo por este carácter distintivo que traducir “Creative Destruction” por “Destrucción Creativa”, como se ha hecho a menudo, aun en ediciones recientes en lengua castellana (Schumpeter 2015a, 2015b), puede generar confusión. Schumpeter no habla de 14 destrucciones que puedan crear, sino que crean a la par. “Creativo”, a diferencia de “Creador”, carece de connotaciones fácticas como las señaladas. El creativo puede crear, mientras que el creador crea o, al menos, ha creado. 

Al hacer referencia a la Destrucción Creadora no se está apelando a algo o alguien que se limite a poder crear, ni a prometer creaciones, sino que crea, y no sólo de una forma aislada ni uniformemente. De hecho, desde el siglo XVIII hasta la actualidad, ha venido generando una sucesión de lo que a finales del siglo XX economistas inspirados en Schumpeter como Christopher Freeman y Carlota Pérez han llamado paradigmas tecnoeconómicos. Con estos, la Destrucción Creadora deviene una realidad descaradamente visible. El par ‘destruir/crear’ que implica esta realidad propia del capitalismo triunfante supone una experiencia sustantiva, no meramente modal, que es correlativa a los procesos de modernización y a sociedades y subjetividades consiguientes. Hay que señalar que, frente a creaciones pretéritas como el trueque y el dinero, tales procesos comportan el crédito moderno, al que Schumpeter considera el complemento monetario de la innovación [the monetary complement of innovation]. Desde luego, el crédito no supone el fin del dinero, del mismo modo que el dinero no supuso el fin del trueque. 

El crédito no se limita a sustituir nada. Se trata de algo radicalmente moderno, pese a sus posibles antecedentes en la historia económica. El crédito es una novedad radical que condicionará incluso una civilización radicalmente nueva: lo que Schumpeter llama una civilización subjetiva. Ahora bien, aunque confuso, no es erróneo entender el crédito como una forma moderna de trueque o de dinero, al menos desde una perspectiva schumpeteriana. El caso es que supone una nueva forma de moneda, cuya esencia moderna radica en la unidad contable. Ya no implica tanto un equivalente físico, del tipo que tal número de animales equivale a tal número de productos textiles (como ocurre con el trueque tradicional) o que tal moneda acuñada equivale a tantas monedas de acuñación diferente (como ocurre con la forma tradicional de dinero), sino a una moneda descorporeizada. Esto supone una contabilidad. Por su parte, la innovación está imbricada en relaciones tales que sólo pueden concebirse como neutras o armonizadoras en el caso de que se confundan las innovaciones y los inventos. Ahora bien, innovar en economía, es decir, emprender con éxito, no es lo mismo que inventar en ningún caso. Pueden darse casi a la vez, como ocurre con un invento que revoluciona las relaciones socioeconómicas, pero es un error identificar innovación e invención. En cualquier caso, obsérvese que las precisiones conceptuales y las repercusiones históricas que Schumpeter le supone al crédito y la innovación cuanto menos convocan a una consideración filosófica, 15 irreductible al tratamiento característico del economista. Él fue totalmente consciente de esto y así lo reivindicó en sus últimos diez años de vida. 

Para nuestro autor, la Destrucción Creadora es el hecho esencial del capitalismo [the essential fact about capitalism], al que considera una civilización [civilization] marcada por el emprendimiento creador [creative entrepreneurs]. Esto, a su juicio, es lo que ha generado la mayor parte de innovaciones tecnoeconómicas en su sentido moderno y ha sido condicionado y potenciado por acreedores, a los que identifica con los capitalistas. Donde no hay innovación de este tipo, entendida como creación que destruye relaciones socioeconómicas existentes, tampoco hay capitalismo. Schumpeter llega a estas conclusiones tras comentar y discutir durante décadas, como estudiante y profesor, en Europa y en Estados Unidos, tres tradiciones: el marginalismo, el historicismo y el marxismo. Con todo, esta tercera tradición, y sobre todo la obra de Marx, es lo que más le acabará influyendo en su concepción de la modernidad. 

Schumpeter no se compromete con la expresión “Destrucción Creadora”. No acude literalmente a ella cuando la tiene en mente. En la Trilogía de Harvard, que es como llamo al conjunto de sus libros redactados y publicados en Estados Unidos, apela a ella de diferentes maneras. Pero, sin duda, la expresión mencionada es la que más ha arraigado en la literatura sobre la obra schumpeteriana. Con todo, es oportuno remarcar dos aspectos sobre la historia de esta expresión tan tergiversada y que mueve nuestra investigación. Por un lado, ha sido tradicionalmente reprobada por los economistas. Según Samuelson, acaso el principal autor de la Economía como disciplina académica contemporánea, la Destrucción Creadora es básicamente una proyección romántica derivada del carácter artístico y atormentado de Schumpeter (Samuelson 1965, 1981). En este sentido, hay una considerable literatura formada por textos de historiadores de la economía y filósofos que han presentado a nuestro autor como a un nietzscheano, tanto para bien como para mal. Por otro lado, según he podido recoger a lo largo de la investigación, hay al menos dos lecturas diferenciadas sobre la obra schumpeteriana en general y sobre la Destrucción Creadora en particular, a saber: la documental y la revisionista o neoschumpeteriana. Mientras que para la lectura documental la Destrucción Creadora es una visión, lo que permite ver el capitalismo, para la revisionista se trata de algo que corroborar o incluso de una evidencia que, en un caso y en el otro, se puede codificar en pos de la optimización de la economía y la sociedad. Esta segunda lectura ha sido significativamente promocionada por la OCDE. 

Este trabajo supone una defensa y una radicalización de la lectura documental de Schumpeter, la cual nos conduce a mantener la siguiente hipótesis general: la Destrucción Creadora es el hecho esencial del capitalismo, como ya dijera nuestro autor reconstruyendo los textos de Marx sobre la modernidad, y en la actualidad comporta al menos uno de dos grandes compromisos, esto es, asumirla como deseo o como principio crítico. En términos prácticos, esto puede sintetizarse en que la experiencia moderna o capitalista implica en nuestros días al menos una de las siguientes asunciones, a saber: o el mito del emprendedor o las políticas fáusticas. Mientras que la primera asunción se manifiesta en unas relaciones generadas por el imperativo “emprende”, según el cual se concibe la realidad bajo la óptica de la empresarialidad hasta el punto de normalizarse la conciencia de ser un “empresario de sí”, de acuerdo a la expresión asociada a Michel Foucault (Foucault 2007), la segunda comporta un compromiso “trágico”, por el que se advierte la imposibilidad histórica de una realidad regida por una razón sustantiva, un tiempo cíclico, un bien común o un utilitarismo eficiente. Como diría Marshall Berman, la política fáustica comporta una conciencia radical del fin del “pequeño mundo”, arrasado de forma irreversible por el capitalismo, y cualquier alternativa que lo ignore no conlleva sino a una política pseudofáustica, tal vez autocomplaciente pero anacrónica (Berman 1988). O, como diría Schumpeter, carente de experiencia histórica [historical experience]. Todo esto supone una serie de cuestiones que han ido delimitando la presente investigación, generando y confirmando su encuadre o marco teórico. Lo expongo a continuación en una serie de puntos. 

El primer punto es una crítica a la lectura revisionista de Schumpeter. Según esta lectura, nuestro autor fue un economista pesimista que, pese a sus brillantes intuiciones, no pudo completar sus investigaciones de una forma satisfactoria debido a sus limitaciones para la formalización matemática, la cual rehusó en su obra madura. Los revisionistas consideran que Schumpeter destacó especialmente por sus “opiniones” generales en torno a la innovación, las cuales, no obstante, desarrolló de una manera incompleta y al margen del tecnicismo propio de los economistas profesionales. Es por esto que tratan de actualizarlo con datos y recursos disponibles en la actualidad, desde fórmulas a estadísticas, a fin de poder homologar lo que dijo en su momento dentro de los estándares de la ciencia económica contemporánea y poder citarlo como a un clásico para el estudio de los sistemas de innovación, en el sentido promocionado en el siglo XXI por la OCDE y economistas e ideólogos afines, como Alan Greenspan (Greenspan 2007, OECD-EUROSTAT 2006). Relacionado con esto, un aspecto implícito en el neoschumpeterismo es lo que llamo la asunción del mito del emprendedor. Mediante este mito se postula que el imperativo “¡emprende!” es un criterio para explicar y potenciar la optimización de la economía en cualquier sociedad humana. Dicho imperativo está presente dentro y fuera de la academia y tiene repercusiones diversas y muy notables1 . Y es así como muchos lo defienden y prescriben. En este sentido, la Destrucción Creadora ya no es tanto lo que distingue trágicamente al capitalismo: para los revisionistas, a diferencia de lo sostenido por nuestro autor, es lo que hay que confirmar en la teoría y generar en la práctica. 

La lectura revisionista parte de cuatro grandes afirmaciones sobre Schumpeter: que fue un genio que no acabó de desarrollar su obra; que se equivocó al rehusar el formalismo económico en sus análisis; que, por lo precedente, su tesis sobre la obsolescencia de la función emprendedora es errónea, ya que está supuestamente desacreditada por la historia; y que, pese a todo, es un autor que debe ser actualizado incluso frente a lo que él mismo sostuvo en pos de la explicación y la potenciación del crecimiento y el desarrollo económico. Mi defensa y radicalización de la lectura documental implica un rechazo inequívoco de estas afirmaciones. 

El segundo punto de mi marco teórico es la defensa de la lectura documental de Schumpeter. Mientras que el criterio principal del neoschumpeterismo es que la Destrucción Creadora es algo que corroborar o incluso una evidencia, el criterio principal de esta segunda lectura es que la Destrucción Creadora es una visión [vision], según las palabras textuales de nuestro autor. Este criterio tiene un triple sentido determinante en mi investigación. Por un lado, implica que la Destrucción Creadora es irreductible a codificación. No hay ni formalismo alguno que pueda agotarla ni programa (político, económico o ético) que pueda garantizar su feliz realización. La Destrucción Creadora es algo que o se ve o no se ve: formalizarla para justificar inferencias de lo que habrá o de lo que ha de haber es un contrasentido. O, por lo menos, implica trastornar el sentido de la obra madura de Schumpeter. En tanto visión, por otro lado, la Destrucción Creadora constituye la experiencia genuina de la modernidad. Experimentarla implica ver el capitalismo, al menos lo que éste tiene de civilización diferenciada. Ni puede verse el capitalismo antes de que éste alcance cierto grado de realización y desarrollo –lo que Schumpeter identifica a “civilización”– ni cabe la posibilidad de dicho grado al margen de lo que contienen los procesos de modernización, esto es, desde la estatalidad moderna a las formas modernas de conocer, pasando por las creaciones artísticas modernas y los ideales éticos modernos. Por lo demás, dado que dicha visión es resultante de la proliferación torrencial de innovaciones tecnoeconómicas, la cual es debida al emprendimiento creador, la Destrucción Creadora es inmanente al capitalismo. Donde éste se da, hay Destrucción Creadora, y a la inversa, sea triunfante (como a partir de la Revolución Industrial y con los sucesivos paradigmas tecnoeconómicos) o no. En la lectura documental, Schumpeter no es sólo un economista: es un historiador y un filósofo que estudia el capitalismo y cuya obra madura todavía está por explorar. Partiendo de todo esto, intento radicalizar esta lectura con las siguientes consideraciones. 

En efecto, ya como consideración, el tercer punto de mi marco teórico apunta a sostener que la Destrucción Creadora está presente en la obra de Marx. Esto es algo que no sólo se desprende de los estudios y comentarios de Schumpeter, que es en lo que debe centrarse una lectura documental como la señalada: nuestro autor insiste expresamente en ello en su obra madura. Asimismo, es algo que puede confirmarse comparando las obras de ambos autores y a lo que han aludido algunos estudiosos, especialmente académicos marxistas anglosajones, desde Paul Sweezy a Tom Bottomore. Pienso que este punto es insoslayable para cualesquiera investigaciones futuras que quieran profundizar, defender o criticar la Destrucción Creadora. Igualmente insoslayable, especialmente para contraponerlos, es que Schumpeter remarca que Marx no supo explicar dicha visión. Según nuestro autor, la razón principal de esto es haber carecido de una teoría del emprendimiento, en buena parte debido al hecho de que Marx heredó acríticamente la distinción entre propietario (capitalista) y productor (trabajador) de la Economía Política británica. Este dualismo socioeconómico le impidió entender la función emprendedora. 

Cuarto, la idea de visión que se ha señalado le adviene a Schumpeter al intentar encajar a Marx en la historia del análisis económico. Nuestro autor entiende que toda visión es heredada, que está presente al investigar cualquier asunto y que sólo somos propiamente conscientes de ella al encontrarle un antecedente, es decir, al advertirla en la exposición articulada de algún investigador cuyo trabajo sea anterior a nuestra propia investigación. Es como si sólo rastreando en el pasado pudiéramos reconocer por qué vemos como vemos. Pues bien, además de reconocer que Marx es su antecedente en cuanto a la visión que él mismo reconoce en sus investigaciones, Schumpeter defiende que hay un antes y un después de Marx en la historia del análisis económico. Los autores precedentes partían de una visión diferente, una visión del equilibrio, por la que la economía se considera cuanto menos potencialmente equilibrada. Se trata de una visión presente desde que hay registros sobre asuntos económicos y que, en cierto modo, es secularizada por Adam Smith a partir de su recepción de la escolástica cristiana. El resultado de esta secularización puede considerarse un postulado de la economía convencional, que arranca con el mencionado autor escocés. Quizás por esto Marx no fue consciente de su propia visión, al ser el primer analista de la economía que vio la Destrucción Creadora, si bien él también la heredó. En cualquier caso, la ciencia económica contemporánea no sólo se constituye en buena parte frente a Marx y desarrollando a Adam Smith: también postulando la visión del equilibrio. Y como ocurrirá con Friedrich A. von Hayek –cuyo maestro, Ludwig von Mises, estudió con Schumpeter en Viena– incluso se llega a reivindicar el pensamiento escolástico nada menos que recogiendo el Nobel de Economía (Hayek 1989). Es por todo esto que Schumpeter llega prácticamente a concluir que hay dos grandes visiones en la historia del análisis económico: la presentada por Marx y la tradicional. 

Quinto, en línea directa con el precedente, aunque su autor fuera políticamente conservador y un admirador del capitalismo decimonónico, la obra schumpeteriana no sólo choca con la síntesis neoclásica que encarna significativamente el trabajo académico de Samuelson, sino también con la Escuela Austríaca y con la economía convencional que arranca con Adam Smith y David Ricardo. De hecho, estos autores supuestamente novedosos interpretan en términos seculares la idea de equilibrio, cultivada tradicionalmente por la escolástica, es decir, por un pensamiento desarrollado con anterioridad –y posteriormente de espaldas– a la historia y los conflictos derivados de la Revolución Industrial. No ven el capitalismo, y mucho menos los resultados de su triunfo, aunque vivan en presencia de éste. Todo esto ha llevado a que economistas contemporáneos de primera línea como Joseph E. Stiglitz presenten a Schumpeter como un outsider de la Economía (Stiglitz 2015). Pero consideraciones como ésta no pueden disimular que nuestro autor comparte la misma visión que Marx sobre el capitalismo, a pesar de que ambos no compartieran ideología. 

Sexto, la experiencia genuina de la modernidad, que Schumpeter sugiere como la visión de la Destrucción Creadora, antes que en Max, ya está presente en la obra de Johann Wolfgang von Goethe. Concretamente, en su Fausto. Esta tragedia moderna es proyectada, redactada y publicada en un periodo en el que coinciden producciones como el arraigamiento del primer paradigma tecnoeconómico con la expansión de la Revolución Industrial, los textos fundacionales de la Economía Política, especialmente de Adam Smith y Ricardo pero también de fisiócratas como François Quesnay y Jean-Baptiste Say, y de las ideas liberales y del capitalismo en territorio germánico. Asimismo, hay en dicha obra la representación de una transición que no puede ser obviada, a saber: Fausto tiene una visión del equilibrio hasta que se compromete con Mefistófeles, cuyo pacto por escrito no es una mera licencia del poeta. A partir de dicho pacto, Fausto deviene un arquetipo literario de la Destrucción Creadora. 

Esta lectura que relaciona el Fausto de Goethe con la Destrucción Creadora de Schumpeter ha sido explícitamente remarcada por David Harvey, quien, siguiendo a otros autores marxistas como György Lukács y Marshall Berman, entiende que la versión que el poeta alemán presenta de Fausto representa la Destrucción Creadora en tanto que personificación de los procesos de modernización (Harvey 1990). No es casual que sean los seguidores de Marx quienes más hayan insistido en las condiciones históricas y trágicas de la Destrucción Creadora hasta el punto de presentarla como algo independiente de la teoría, así como reconocible en expresiones artísticas, e irreductible al trabajo de los economistas convencionales, quienes normalmente desconsideran aspectos fundamentales de las relaciones socioeconómicas modernas en pos de formalismos. De hecho, sin haber hecho referencias explícitas a Goethe, Schumpeter ya presentó la Destrucción Creadora en estos términos en Capitalism, Socialism and Democracy, donde, además de dedicar casi tres cuartas partes del texto a la obra de Marx, la posibilidad del socialismo y la historia política del marxismo, acusa a los economistas profesionales de no atender pormenorizadamente a los problemas históricos y a los efectos transformadores del capitalismo. Tal como lo plantea nuestro autor, están cegados por postular el equilibrio en las relaciones socioeconómicas. 

Séptimo, la experiencia genuina de la modernidad, representada por el personaje goetheano de Fausto, implica lo que llamo el sustrato, que siempre es “sustrato de conocimiento”. Por éste entiendo algo similar a lo que Lukács llama “ser social”, el cual se contrapone a la “conciencia social” apelada por autores como Max Weber, por un lado, y, por otro, implica unas condiciones comunes para la sociedad y la subjetividad, siendo así irreductible a cualquier suerte de “voluntad” (individual, histórica, cósmica, etc.), y cuyo estudio depende de un método que Schumpeter, siguiendo muy probablemente al mencionado filósofo húngaro, llama la “quintaesencia del marxismo”; un método cuya exposición más clara se encuentra, como recordara Lukács, en el prefacio que Marx escribe en 1859 para su Contribución a la Crítica de la Economía Política. 

Schumpeter sugiere que el sustrato de la Destrucción Creadora, de la experiencia genuina de la modernidad, de lo que permite ver la civilización capitalista, puede retrotraerse a la época en la que surge una simbiosis radical entre el crédito y el emprendimiento creador, esto es, entre finales de la Edad Media y principios del Renacimiento. No es nada casual que esta simbiosis sea la que representa magistralmente Goethe con su versión del Fausto: mientras Mefistófeles representa al acreedor moderno, al capitalista, Fausto representa la condición humana afectada por el emprendimiento creador. Se trata de dos personajes representativos de los procesos de modernización que subyacen a las teorizaciones y reflexiones de Schumpeter y por los que pueden rastrearse ciertas continuidades históricas relativas a la sociedad y la subjetividad a fin de justificar la idea de capitalismo como civilización. 

Octavo, lo que tiene de novedoso la época de Goethe para la filosofía política contemporánea no es ya que las innovaciones tecnoeconómicas comiencen a generar paradigmas, que la Economía Política devenga una disciplina académica y que el capitalismo comience a revolucionar lo que después será el II Reich, sino la crisis irreversible del utilitarismo. Si bien éste empieza a presentarse entonces como una opción política y ética, sobre todo a partir de la difusión de la obra de Jeremy Bentham, Schumpeter lo remonta a Tomás de Aquino y a cómo éste y los escolásticos fundamentan un presunto “Bien Común” promocionado desde el Renacimiento a la actualidad. Se trata, no obstante, de un vestigio de la sociedad precapitalista que supone la visión del equilibrio, la cual deviene simplemente incompatible con una lectura crítica de la sociedad y la subjetividad a partir de los tiempos de Goethe. Entonces la Destrucción Creadora pasa a ser la única visión adecuada para entender las relaciones socioeconómicas en expansión. 

Noveno, la Destrucción Creadora no fue propiamente pensable antes de la expansión de la Revolución Industrial, si bien es anterior a ésta. Aunque su sustrato se remonte a antes del Renacimiento y la subjetividad y la sociedad capitalistas puedan advertirse ya en obras como Robinson Crusoe de Daniel Defoe y La fábula de las abejas de Bernard de Mandeville, la experiencia genuina de la modernidad supone el pensamiento evolucionista para poder ser representada, sea mediante personajes o conceptos, sea desde relatos o teorías. En efecto, no puede haber capitalismo sin evolución ni proyectarse un todo-en-evolución sujeto al par ‘destruir/crear’, que es como se proyecta el capitalismo cuando se reconoce que su hecho esencial es la Destrucción Creadora, sin un pensamiento evolucionista. Y dicho pensamiento, que dista tanto de cualquier presunto “eterno retorno” como de posibilitar concepciones homogéneas (ahí están, por ejemplo, los evolucionismos de Condorcet, de Comte, de Hegel, de Darwin, de Schmoller, etc.), no arraiga antes de finales del siglo XVIII. Es por entonces, en la época en que Goethe elabora su Fausto, cuando el tiempo cíclico es destruido y comienza a arraigar una concepción evolutiva del tiempo. Es ésta la que hará posible una idea clave para entender el capitalismo al margen de cualquier equilibrio general, sea de partida 22 (macroeconomía, keynesianismo) o de llegada (microeconomía, marginalismo), y de la que Marx será el primero en tomarse radicalmente en serio, a saber: la del ciclo económico. 

El último de los puntos que considero más importante remarcar para el encuadre de mi investigación es negar algunas de las valoraciones, más o menos originales, que se han hecho en los últimos años sobre la Destrucción Creadora. Schumpeter verbaliza la experiencia genuinamente moderna y de su obra madura cabe inferir lo siguiente: los procesos de modernización, que pueden identificarse con la civilización capitalista, implican una tragedia generalizada y carente de cualquier tipo de teleología o deontología efectiva. La visión de la Destrucción Creadora depende radicalmente de relaciones históricas concretas y conflictivas que se generalizan y que podrían extinguirse; así como el “Bien Común” y el “eterno retorno” devinieron vestigios de ciertas civilizaciones pretéritas, la experiencia genuina de la modernidad es una experiencia estrictamente moderna, capitalista. Es por esto que no tiene sentido suponer la Destrucción Creadora ni como una suerte de percepción arquetípica más o menos innata en nuestra especie, ni como la secularización de ciertas nociones teológicas, ni como la base para una ontología general, tal como han sostenido algunos autores que se discuten en este trabajo. 

Indicados los principales puntos para encuadrar la presente investigación doctoral, procurando con ello defender y radicalizar la lectura documental de Schumpeter en contraposición a las lecturas revisionistas o neoschumpeterianas dominantes, paso a justificar el subtítulo de la presente tesis en relación con una serie de cuestiones que, además de conformar la estructura de mi investigación, resultan pertinentes para las investigaciones y los debates abiertos en el marco académico en el que he realizado esta tesis doctoral. En primer lugar, el significado histórico de la Destrucción Creadora y, por tanto, la pregunta por cómo se origina la experiencia genuina de la modernidad y llega hasta nuestros días, siguiendo a Schumpeter, nos lleva al intento de articular cuatro fenómenos capitalistas todavía desconsiderados por la conceptualización filosófica: el emprendimiento creador, el crédito moderno, la sincronización de la producción y los paradigmas tecnoeconómicos. En segundo lugar, el estado actual de tales fenómenos capitalistas –ya que no responden a formas absolutas o inamovibles, puesto que son radicalmente históricas– es constitutivo no sólo de lo que llamo la fase infoindustrial del capitalismo, sino de, como ya he avanzado, un compromiso más o menos tácito o enfático bien con el mito del emprendedor, bien con las políticas fáusticas. Valgan las siguientes aclaraciones. 

Primero, pese a su abusiva presencia en el capitalismo contemporáneo, el emprendimiento no comporta un concepto unívoco; obviar esto no es sino uno de los efectos del mito del  [.....] 


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SCHUMPETER, INNOVACIÓN Y DETERMINISMO TECNOLÓGICO

 SCHUMPETER, INNOVACIÓN Y DETERMINISMO TECNOLÓGICO

RESUMEN 

En el siguiente artículo se muestran, de una parte, los aportes de Schumpeter en la construcción de una teoría del Desarrollo económico fundamentada en los procesos de innovación y desarrollos Tecnológicos y en el cambio socio-cultural. En segunda lugar, se plantea cómo los posteriores desarrollos (específicamente de corte Neoclásico) cayeron en un determinismo tecnológico al aislar del Desarrollo económico el elemento socio-cultural. 

PALABRAS CLAVES: Desarrollo económico, Innovación, Desarrollo Tecnológico. 

ABSTRACT 

In the following article they are shown, of a part, the contributions of Schumpeter in the construction of a theory of the economic Development based in the innovation processes and Technological developments and in the socio-cultural change. In second place, he/she thinks about how the later developments (specifically of court Neoclassicist) they fell in a technological determinismo when isolating of the economic Development the socio-cultural element. 

OMAR MONTOYA SUÁREZ Economista Industrial Especialista en Gerencia de Tecnología Profesor Asistente Universidad Tecnológica de Pereira omarm@utp.edu.co 

1. INTRODUCCIÓN 

Joseph Schumpeter (1883-1950) fue un economista que, aunque formado en la tradición austriaca1 , reabrió una línea clásica de investigación económica trabajada ya, principalmente, por Adams Smith, David Ricardo y Marx: el tema del desarrollo económico. 

Para desarrollar su propuesta sobre este tema, combinó ideas de Marx, Walras y el historiador y sociólogo alemán Max Weber, así como de sus predecesores austríacos, Karl Menger, Wieser y su maestro BöhmBawerk. 

Compartía la opinión de Marx de que los procesos económicos son orgánicos y que el cambio surge desde dentro del sistema (proceso endógeno) y no desde fuera. De Warlas tomó la noción de empresario, pero en lugar de su figura pasiva del sistema de equilibrio general, Schumpeter la sustituyó por un agente activo del progreso económico. 

Introdujo, en su propuesta de Desarrollo económico, dos conceptos que han tenido un enorme impacto en los desarrollos posteriores de este tema: la innovación como causa del Desarrollo y el empresario innovador como propiciador de los procesos de innovación. En este trabajo se expone, en primer lugar, el modelo de desarrollo económico propuesto por Schumpeter mostrando la importancia que éste le atribuye a la innovación y, en segundo lugar, se discute la tendencia existente en la actualidad, tanto en los círculos académicos como en los encargados de la ejecución de la política tecnológica, de establecer un determinismo tecnológico al considerar que la innovación y los desarrollos tecnológicos son el motor fundamental del desarrollo económico y del bienestar social. 

2. LA CONCEPCIÓN DEL DESARROLLO ECONÓMICO DE SCHUMPETER 

En primer lugar, Schumpeter considera el proceso de producción como una combinación de fuerzas productivas, las que, a su vez, están compuestas por fuerzas materiales y fuerzas inmateriales. Las fuerzas materiales las componen los llamados factores originales de la producción (Factor trabajo, Factor tierra y Factor capital –“ medios de producción producidos”). Las fuerzas inmateriales las componen los “hechos técnicos” y los “hechos de organización social”2 , que, al igual que los factores materiales, también condicionan la naturaleza y el nivel del desarrollo económico. 

En este sentido, la función de producción de Schumpeter es la siguiente: 

PIB = F ( K, RN, W, T, ASC) 

Donde: PIB: Producto Interno Bruto (Volumen de producción de un país determinado). 

K : Factor denominado por Schumpeter “medios de producción producidos” (Maquinaria, equipo, materias primas e insumos, infraestructura física, infraestructura de transporte y comunicaciones), que es distinto al concepto de capital que éste tenía. RN: Recursos naturales (la tierra y su fertilidad, los recursos naturales vírgenes). W: Trabajo (fuerza física y conocimientos rutinarios). T: Tecnología e innovación. ASC: Aspectos Socio- culturales. 

A K, RN y W se les suele denominar Factores productivos y entre estos, RN es considerado por Schumpeter un factor constante (poco variable en el tiempo). De aquí que la ecuación de producción de Schumpeter se puede escribir de la siguiente manera: 

PIB = F ( FP, T, ASC) 

Donde FP son los Factores productivos antes señalados, denominados por Schumpeter Factores materiales del proceso de producción, mientrs que los dos restantes, T y ASC, son denominados por el mismo autor Fuerzas inmateriales del proceso de producción. De esta manera, para Schumpeter, “el aumento de la producción depende de la tasa de cambio de los factores productivos, la tasa de cambio de la tecnología y la tasa de cambio del ambiente socio-cultural”3 . 

1 Para los teóricos austríacos la Ciencia Económica se concibe como una teoría de la acción más que de la decisión, y ésta es una de las características que más les diferencian de sus colegas neoclásicos. En efecto, el concepto de acción humana engloba y supera con mucho al concepto de decisión individual. En primer lugar, para los austríacos el concepto relevante de acción incluye, no sólo el hipotético proceso de decisión en un entorno de conocimiento “dado” sobre los fines y los medios, sino, sobre todo y esto es lo más importante, “la percepción misma del sistema de fines y medios” en el seno del cual tiene lugar la asignación económica que con carácter excluyente estudian los neoclásicos. Además, lo importante para los austríacos no es que se tome una decisión, sino que la misma se lleve a cabo en forma de una acción humana a lo largo de cuyo proceso (que eventualmente puede llegar o no a culminarse) se producen una serie de interacciones y procesos de coordinación cuyo estudio precisamente constituye para los austríacos el objeto de investigación de la Economía. Ésta, lejos de ser una teoría sobre la elección o decisión, es una teoría sobre los procesos de interacción social, que podrán ser más o menos coordinados según cuál sea la perspicacia mostrada en el ejercicio de la acción empresarial por parte de los diversos actores implicados. (HUERTA DE  SOTO, Jesús. La Escuela Austríaca moderna frente a la neoclásica”. Documento electrónico). 2003. 

 2 SCHUMPETER, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1978, p.25. 

3 ADELMAN, Irma. Teorías del desarrollo económico. Tercera reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1978, p.113.

Sin embargo, no todos estos elementos tienen la misma importancia en cuanto contribuyen a la tasa de crecimiento de la producción. Para Schumpeter, estos elementos se pueden agrupar de acuerdo al impacto que ejercen sobre la evolución de la dinámica de una economía, así: 

a. Los efectos en los cambios en la disponibilidad de los factores productivos (fuerzas materiales), provocan un cambio gradual, lento, en el sistema económico; por tal razón, estos factores fueron denominados por este autor los “componentes del crecimiento económico”. 

b. Los efectos de los cambios tecnológicos y sociales (tecnología, innovación y ambiente socio-cultural), ejercen un impacto más decisivo y más dinámico; por esta razón, estos factores inmateriales fueron denominados por Schumpeter “fuerzas o factores del desenvolvimiento económico o evolución económica4 . 

Existe, pues, en Schumpeter, una diferenciación clara entre los conceptos “crecimiento económico” y “Desenvolvimiento o desarrollo económico”. El primero se refiere a un aumento de los “medios de producción producidos” y al incremento de la población que es la abastecedora de la fuerza de trabajo necesaria para el proceso de producción. Pero este proceso, por sí mismo, es lento y no genera transformaciones socio-culturales importantes. Su única manifestación es el crecimiento de la producción. Su impacto en la sociedad es, pues cuantitativo y no cualitativo. 

Se trata de un proceso que tiene como medio de operación la rutina, la fuerza física y los volúmenes (no las nuevas calidades) de los factores de producción. 

En este espacio de actuación, “la vida económica alcanzaría un equilibrio estático y su flujo circular seguiría en lo esencial los mismos canales año tras año. Desaparecería el beneficio y el interés y se interrumpiría la acumulación de riqueza”5 . Es decir, sin innovación la economía no sería posible. 

 4 Aquí se presenta una ruptura importante entre el pensamiento de Schumpeter y la Escuela Neoclásica la cual consideraba que los únicos factores causantes de la actividad económica eran los factores materiales, desechando los factores inmateriales por considerarlos no impactantes o de poco impacto. Para Schumpeter sucede todo lo contrario: los factores inmateriales son los decisivos en el desarrollo económico, mientras que los factores materiales asumen una función pasiva, no decisiva en éste proceso. 

5 OSER, Jacob y BLANCHFIELD, William C. Historia del pensamiento económico. Primera edición, Editorial Aguilar S.A. de ediciones, Madrid, 1980, p.491.

El segundo concepto es el de desarrollo económico. “El desenvolvimiento en nuestro sentido, es un fenómeno característico, totalmente extraño a lo que puede ser observado en la corriente circular, o en la tendencia al equilibrio [crecimiento económico]. Es un cambio espontáneo y discontinuo en los cauces de la corriente, alteraciones del equilibrio, que desplazan siempre el estado de equilibrio existente con anterioridad”6 . El Desarrollo económico es, pues, un fenómeno dinámico y no estático, implica, contrario al crecimiento económico que es únicamente “alteración de datos”, un procesos de transformación cualitativa de la sociedad y de la economía. 

A pesar de que el desarrollo económico está determinado por la Tecnología y las fuerzas socio-culturales, las dos no lo determinan con la misma intensidad. En efecto, “este carácter evolutivo del proceso capitalista no se debe simplemente al hecho de que la vida económica transcurra en un medio social y natural que se transforma incesantemente y que, a causa de su transformación, altera los datos de la acción económica; este hecho es importante y estas transformaciones (guerras, revoluciones, etc) condicionan a menudo el cambio industrial, pero no constituyen su móvil primordial. Tampoco se debe este carácter evolutivo al crecimiento casi automático de la población y el capital ni a las veleidades del sistema monetario, de todo lo cual puede decirse exactamente lo mismo que de las transformaciones del proceso capitalista. El impulso fundamental que pone y mantiene en movimiento a la máquina capitalista procede de los nuevos bienes de consumo, de los nuevos métodos de producción y transporte, de los nuevos mercados, de las nuevas formas de organización industrial que crea la empresa capitalista”7 . 

Para Schumpeter, la fuerza fundamental, que mueve la producción capitalista, y al sistema como un todo, la causante de sus procesos de transformación constante, en una palabra, de su desarrollo económico, es el fenómeno tecnológico y con él, el proceso de innovación tecnológica8 . Pero no las innovaciones incrementales de las cuales, asegura, “caen bajo el análisis estático”9 , y no explican las transformaciones sociales. Para Schumpeter, lo importante son las innovaciones radicales, aquellas capaces de provocar cambios “revolucionarios”10 , transformaciones decisivas en la sociedad y en la economía. Por innovaciones radicales entiende: 

a. La introducción de una nuevos bienes de consumo en el mercado. 

b. El surgimiento de un nuevo método de producción y transporte. 

c. Consecución de la apertura de un nuevo mercado. 

d. La generación de una nueva fuente de oferta de materias primas. e. Cambio en la organización de cualquier organización o en su proceso de gestión. 

Todas estas fuerzas, en conjunto, son la causa primogénita del “proceso de mutación industrial... que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo interrumpidamente lo antiguo y creando continuamente elementos nuevos. Este proceso de destrucción creadora constituye el dato de hecho esencial del capitalismo. En ella consiste en definitiva el capitalismo y toda empresa capitalista tiene que amoldarse a ella para vivir”11 . 

3. EL CONCEPTO DE EMPRESA Y DE EMPRESARIO INNOVADOR 

A pesar de que la innovación radical es el elemento fundamental que explica el desarrollo económico, éste no se da espontáneamente sino que es promovido activamente, dentro del sistema capitalista, por el llamado empresario innovador. Este empresario, para Schumpeter, no es cualquier empresario que monta una empresa, ni es el capitalista dueño del dinero, ni un técnico, etc. El empresario es aquella persona que tiene capacidad e iniciativa para proponer y realizar nuevas combinaciones de medios de producción12; es decir, la persona (cualquiera, con negocio o sin negocio) que sea capaz de generar y gestionar innovaciones radicales dentro de las organizaciones o fuera de ellas.

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6 SCHUMPETER, Joseph. Op. Cit., P.75. 

7 SCHUMPETER, Joseph. Capitalismo, socialismo y democracia. T.I, Ediciones Folio, Barcelona, 1996, p. 120. 

8 Por innovación, Schumpeter entiende una invención que se introduce en el mercado, es decir, con potencial de industrialización, con potencial de mercado. 

9 SCHUMPETER, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. Op. cit., p.72. 

10 Ibid., p.74.

11SCHUMPETER, Joseph. Capitalismo, socialismo y democracia. Ob. Cit., p.120. 12 SCHUMPETER, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. Op. cit., p.84.

En este sentido, “no todos los hombres de empresa, directores o industriales son empresarios, porque pueden desempeñar una actividad económica sin intentar nuevas ideas o nuevos modos de hacer las cosas. Los empresarios tampoco asumen los riesgos; esa función queda para los accionistas, que son típicamente capitalistas, pero no empresarios. Los empresarios pueden tener solo una temporal relación con determinadas empresas como financieros o promotores. Pero son siempre pioneros en la introducción de nuevos productos, nuevos procesos y nuevas formas de organización o en introducirse en nuevos mercados. Son hombres con facultades excepcionales que aprovechan oportunidades que otros no perciben o que crean oportunidades gracias a su propio arrojo e imaginación13 . 

La función básica del empresario casi siempre se encuentra mezclada con otras funciones. La condición de empresario “puro” es difícil de aislar de las demás actividades económica. Pero solamente se le puede llamar empresario a la persona que realiza o introduce innovaciones. Por supuesto, con el transcurso del tiempo, la fuerza de estas innovaciones se desvanece a medida que adquieren popularidad y pasan a formar parte de la rutina de la economía. Según Schumpeter, la gente solo adquiere el carácter de empresario cuando genera o introduce innovaciones radicales y pierde tal carácter tan pronto como su innovación se masifica, se vuelve rutinaria, es decir, tan pronto como “pasa de moda”. Se deduce, entonces, que para poseer el carácter permanente de empresario, debe ser un innovador constante, permanente. De igual manera, “empresa” no se le puede llamar a cualquier negocio, por el hecho de estar funcionando. Empresa es “la realización de nuevas combinaciones”14; es decir, empresa es el proceso de innovación radical en sí mismo. 

Por tanto, un negocio que funcione a través de la rutina, es decir, en donde no exista proceso de innovación (empresas de base abierta) no se les puede dar el calificativo de empresas. De igual manera, la persona o personas que las administre o las maneje, no se les podrá llamar nunca empresarios. 

Siguiendo este razonamiento, para Schumpeter los únicos negocios a los que se les podría llamar empresas, son a las llamadas empresas de Base Tecnológica y la persona que las gestione, recibirían el carácter de empresario. 

3. EL PAPEL DE LA INNOVACIÓN EN EL DESARROLLO ECONÓMICO Y EL DETERMINISMO TECNOLÓGICO. 

Como ha quedado establecido a lo largo de este trabajo, para Schumpeter las causas del Desarrollo económico, el cual entiende como un proceso de transformación económica, social y cultural, son la innovación y las fuerzas socio-culturales. Sin embargo, este autor hace mayor énfasis en la innovación asegurando que los factores socio-culturas, aunque importantes, no determinan decisivamente este Desarrollo. Por tal motivo todo su análisis se centra fundamentalmente en el fenómeno de la innovación relegando a un segundo plano dichos factores socio-culturales. 

 13 OSER, Jacob y BLANCHFIELD, William C. Historia del pensamiento económico. Op. Cit., p.491. 14 SCHUMPETER, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. Op. cit., p.84.

En la actualidad, sus predecesores llevaron este planteamiento hasta el extremo interpretándolo como si los factores socio-culturales no ejercieran influencia alguna en el proceso de Desarrollo económico y que, por lo tanto, el único factor determinante sería la innovación. 

Se abre, pues, todo un período de determinismo tecnológico en donde se piensa que ésta es la causante de todo lo malo y lo bueno que existe en nuestra sociedad en los momentos actuales. 

En efecto, muchos piensan, los más optimistas, que la ciencia y la tecnología son el instrumento que puede hacer que el crecimiento y el desarrollo económico de los países subdesarrollados pueda acelerarse; es más, estos mismos autores llegan a afirmar que esta ciencia y tecnología serían los elementos capaces de sacar del subdesarrollo a estos países. 

Otros, los más pesimistas, han pensado que, por el contrario, la ciencia y la tecnología se han constituido en la causa más importante de las enormes desigualdades sociales y económicas que existen actualmente en el mundo. 

Veamos, al respecto, el siguiente planteamiento de Sagasti: “Se ha encontrado que la ciencia y la tecnología modernas están estrechamente vinculadas al surgimiento de una injusta distribución internacional del trabajo entre los países altamente industrializados y los países subdesarrollados, y que en vez de proporcionar atajos hacia las metas de desarrollo han contribuido a acentuar las diferencias entre ellos. La aceleración del ritmo de cambio técnico después de la segunda Guerra Mundial ha proporcionado a las naciones industrializadas nuevos medios para mantener su dominación sobre el Tercer Mundo, y se hace difícil para los países subdesarrollados aprovechar los nuevos avances tecnológicos, particularmente si la autonomía y la autodeterminación se postulan como características deseadas del proceso de desarrollo”15 . 

Lo cierto es que ni los optimistas ni los pesimistas tienen razón, pues ambos profesan, desde esquinas diferentes, el mismo problema del determinismo tecnológico. 

Es indudable que la ciencia y la tecnología juegan un papel importante en el desarrollo de las fuerzas productivas, pero no podemos perder de vista que éstas no son autónomas, que, por el contrario, su papel en el desarrollo lo ejerce en y desde determinadas condiciones socio-económicas que determinan su carácter, funcionamiento e impactos. 

 15 SAGASTI, Francisco R. Ciencia, Tecnología y desarrollo latinoamericano. Primera edición, Editorial fondo de Cultura Económica, México, 1981, p.7.

En efecto, “es evidente que el progreso de la ciencia, especialmente de la ciencia de la naturaleza, ha ejercido una influencia importante sobre el desarrollo de las fuerzas productivas y en particular sobre el desarrollo de la técnica. La gran industria contemporánea sería imposible sin la aplicación de los descubrimientos científicos modernos en el campo de la mecánica, de la física, de la química. La gran agricultura de nuestro tiempo está basada en la aplicación de la química, de la agrobiología, etc. Pero, aunque los conocimientos científicos desempeñan un papel muy importante en el desarrollo de las fuerzas productivas, es erróneo buscar en ellas la causa fundamental y determinante de su desarrollo. El desarrollo de la ciencia depende de la forma en que una determinada sociedad produce sus bienes materiales (subrayado mío)”16. Y esta forma está determinada por el carácter que asumen las relaciones sociales de producción en un momento histórico determinado. En últimas, el que la tecnología sirva para hundir en la miseria a muchos países del mundo o para sacar de la pobreza a otros tantos, no depende de la tecnología misma, sino del conjunto de relaciones sociales existentes; es decir, de la estructura de intereses económica y de poder prevalecientes en la sociedad en un momento histórico determinado y que da forma a esta sociedad e imprime su lógica de funcionamiento. Es en este marco histórico-social concreto, y no fuera de él, en el cual la tecnología se genera, se transforma y se utiliza. Por lo tanto, es este marco el que condiciona los impactos económicos, sociales, culturales y políticos que pueda tener el fenómeno tecnológico. Por tal motivo, el estudio del proceso de desarrollo de la tecnología y sus impactos socio-culturales, no puede estudiarse al margen del estudio del carácter de las relaciones sociales en el cual dicho proceso se genera. 

En este sentido, no es raro encontrar que dentro de la actual fase de desarrollo capitalista, en que los monopolios transnacionales dominan el mundo en lo económico, cultural, político y social; es decir, en que los intereses económicos, políticos, culturales, y sociales de estas empresas son los dominantes a escala mundial, la tecnología cumpla “el papel de acelerar el proceso de acumulación de capital en los países desarrollados del planeta en detrimento de los países subdesarrollados que ven, por las mismas razones, incrementar su pobreza, su miseria y sus problemas sociales”17 .

 16 HARNECKER, Marta. Los conceptos elementales del materialismo histórico. 48ª edición, Editorial siglo XXI editores, Bogotá, 1982, p. 69. 17 MONTOYA S. Omar. Tecnología y desarrollo humano en el contexto neoliberal. En: Revista SCIENTIA ET TECHNICA, Año VIII, No. 20; Octubre 2002, p. 212. 

4. CONCLUSIONES 

La importancia histórica de Schumpeter es su gran aporte a la teoría del Desarrollo económico consistente en la introducción a la discusión teórica prevaleciente en esos momentos, del fenómeno de la innovación y del empresario innovador. Hasta ese momento, la escuela Neoclásica, que era la prevaleciente tanto en la academia como en la investigación (y aún hoy lo sigue siendo), maneja la teoría de que los factores tradicionales de producción, capital tierra y trabajo, son los causantes del Desarrollo económico y, por lo tanto, de la dinámica del sistema capitalista en su conjunto; esta teoría es refutada por Schumpeter, tal y como quedó demostrado en este documento. 

Sin embargo, es necesario resaltar que el fenómeno de la innovación no puede estudiarse al margen de la estructura de intereses económicos y de poder en el cual se genera, se desarrolla y se utiliza. Un análisis de la innovación debe partir, primero que todo, del dilucidamiento de las relaciones existentes entre este marco socio-cultural y el proceso innovador. 

5. BIBLIOGRAFÍA 

[1] ADELMAN, Irma. Teorías del desarrollo económico. Tercera reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1978. 

[2] HARNECKER, Marta. Los conceptos elementales del materialismo histórico. 48ª edición, Editorial siglo XXI editores, Bogotá, 1982. 

[3] HUERTA DE SOTO, Jesús. La Escuela Austríaca moderna frente a la neoclásica”. Documento electrónico). 

[4] MONTOYA S. Omar. Tecnología y desarrollo humano en el contexto neoliberal. En: Revista SCIENTIA ET TECHNICA, Año VIII, No. 20; Octubre 2002. 

[5] OSER, Jacob y BLANCHFIELD, William C. Historia del pensamiento económico. Primera edición, Editorial Aguilar S.A. de ediciones, Madrid, 1980. 

[6] SAGASTI, Francisco R. Ciencia, Tecnología y desarrollo latinoamericano. Primera edición, Editorial fondo de Cultura Económica, México, 1981, p.7. 

[7] SCHUMPETER, Joseph. Teoría del desenvolvimiento económico. Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, México, 1978. 

[8] SCHUMPETER, Joseph. Capitalismo, socialismo y democracia. T.I, Ediciones Folio, Barcelona, 1996.