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viernes, 22 de julio de 2022

El Crack del 29: cómo ocurrió la peor crisis en la historia de Wall Street

 

El Crack del 29: cómo ocurrió la peor crisis en la historia de Wall Street

  • Nige Tassell
  • BBC History Revealed
La muchedumbre en la calle enfrente a la Bolsa de Valores de Nueva York, en octubre de 1929.

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La muchedumbre en la calle se concentró frente a la Bolsa de Valores de Nueva York, en octubre de 1929.

El jueves 24 de octubre de 1929, Wall Street, una calle estrecha en el extremo sur de la isla de Manhattan, en Nueva York, estaba inusualmente copada de gente.

El edificio más importante de la calle, la Bolsa de Valores de Nueva York, no abría sus puertas hasta las 10 de la mañana, pero ya se habían congregado allí grandes multitudes.

Esto no era una buena noticia. No se trataba de una fiesta o un desfile. Por el contrario, la atmósfera estaba llena de preocupación, miedo y pánico.

En la última hora de negociación de la tarde anterior, el mercado financiero se había desplomado, con 2,6 millones de acciones vendidas en una caótica oleada de negocios.

Más que una oleada, fue un huracán.

La visible preocupación en las calles del bajo Manhattan, la mañana siguiente, era comprensible.

El mercado mantuvo su espiral descendente durante el resto de esa semana y la siguiente.

El lunes, la bolsa cayó un 12.8%. El martes -un día que pasaría a conocerse como el Black Tuesday (Martes Negro)-, se registró una caída adicional del 12%.

Los que se habían reunido el jueves anterior para mostrar preocupación ahora estaban abatidos y destrozados.

Así operaba la Bolsa de Valores de Nueva York el viernes 25 de octubre de 1929.

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Así operaba la Bolsa de Valores de Nueva York el viernes 25 de octubre de 1929.

Como informó el diario The New York Times, la sensación de resignación en Wall Street, con la realidad de la ruina financiera personal, era omnipresente.

"No había sonrisas. Tampoco había lágrimas. Solo la camaradería de los compañeros que sufren. Todos querían decirle a su vecino cuánto habían perdido. Nadie quería escuchar. Era una historia demasiado repetitiva", se leía en el periódico.

¿Por qué ocurrió el Crack de Wall Street?

Nadie podría afirmar haber previsto lo que ocurrió durante esos seis días, en octubre de 1929.

Durante varios años, EE.UU. había tenido una buena racha.

A diferencia de las otras naciones industriales, que después de la Primera Guerra Mundial sufrieron daños graves o estuvieron a punto de estallar económicamente, EE.UU. emergió relativamente indemne, financieramente hablando, gracias a su entrada tardía en la guerra.

La siguiente década vio una tremenda transformación, tanto industrial como cultural, de costa a costa.

El precio del algodón estaba alto. "Los empleos eran abundantes y los sueldos crecieron constantemente", recordó la periodista financiera de Wall Street Karen Blumenthal.

"La década de 1920 no solo cantó al ritmo del jazz y bailó al compás del Charleston. Rugió con la confianza y el optimismo de una era próspera".

Un grupo de personas bailando Charleston, en Estados Unidos

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La alegría y el optimismo de los años 20 se esfumaron tras el Crack de Wall Street.

Durante "los locos años veinte", industriales y banqueros se convirtieron en héroes de la nación, además de ser admirados por las riquezas que habían creado.

Y el estadounidense promedio tenía una pequeña fortuna propia. Fue Charles Mitchell, el presidente del National City Bank -y, por ende, una de estas figuras admiradas-, quien permitió el acceso a tal prosperidad.

Mitchell se inspiró en el éxito de los "bonos de libertad", que se habían emitido al público durante los últimos dos años de la Primera Guerra Mundial como una forma de financiar el esfuerzo de guerra aliado.

Promovido por íconos culturales como Charlie Chaplin y Al Jolson, el público, al ver ese desembolso como un deber patriótico -especialmente cuando obtenían hasta un 4,25% de interés-, se introdujo así en la noción de la inversión.

Aunque eran suscritos por el gobierno, el éxito de los bonos de libertad significaba que, al menos para la opinión pública, poner los ahorros en acciones y participaciones en el mercado financiero se consideraba respetable, cuando hasta entonces se había considerado un riesgo.

Mitchell abrió oficinas de corredores en todo el país para satisfacer y alentar aún más esta incursión en el mercado de valores.

A mediados de la década de 1920, tres millones de estadounidenses eran dueños de acciones, seducidos por la atracción magnética de enriquecerse de una manera tan sencilla.

El mercado estaba en ascenso. Por ejemplo, si un inversionista compraba acciones en la cadena de tiendas Montgomery Ward o en la empresa de servicios públicos General Electric en marzo de 1928, vería que su dinero se duplicaba en solo 18 meses.

Un catálogo de la tienda Montgomery Ward

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Muchos estadounidenses compraron acciones de empresas como la tienda Montgomery Ward, e hicieron fortunas antes del Crack.

La fiebre del oro fue irresistible, incluso para hombres de negocios conservadores y previamente firmes.

"El mercado estaba encantado", dice Blumenthal, "parte de un momento próspero y emocionante que parecía continuar por siempre. Políticos, profesores y empresarios proclamaron que esta era una nueva era, donde los viejos altibajos ya no aplicaban".

¿Cuáles fueron las señales de advertencia?

Mientras la burbuja continuaba expandiéndose, nadie parecía prestarle demasiada atención a lo que realmente estaba sucediendo.

La mayoría de los estadounidenses compraban acciones "con margen", es decir, en parte mediante préstamos de los corredores.

En algunos casos, se prestó hasta el 90% del precio de compra. Si hubiera una caída considerable del mercado, el inversionista promedio tenía mucho que perder.

Y debajo de toda esa excitación había un frágil castillo de naipes.

Antes del colapso, a finales de octubre de 1929, los precios habían bajado un poco el mes anterior. Pero no se le prestó demasiada atención.

Los expertos creían que ventilar un poco un mercado al rojo vivo no era algo malo.

Los inversores más afilados aprovecharon estos precios más bajos. Después de todo, después de cada bache anterior en los últimos años, el mercado siempre había recuperado su posición anterior.

La portada del diario Daily Mail del 25 de octubre de 1929, con el título: "La caída más grande en la historia de Wall Street".

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La portada del diario "Daily Mail" del 25 de octubre de 1929, con el título: "La caída más grande en la historia de Wall Street".

Esos seis días de octubre estuvieron lejos de ser un bache. Le dieron un golpe casi fatal a la economía estadounidense en su conjunto y un golpe fatal definitivo a millones de finanzas personales.

A la industria le resultó difícil comerciar, ya que la creencia en el concepto del crédito y en la credibilidad del sistema bancario se había hecho pedazos.

La lucha por conseguir dinero para seguir operando y pagar salarios fue intensa.

La manufactura se redujo como resultado: a los tres años del Crack, la producción de automóviles -un símbolo de los buenos tiempos de la década de 1920- era aproximadamente una cuarta parte de lo que había sido.

El desempleo también aumentó espectacularmente. Seis meses después de los acontecimientos de octubre de 1929, el total de desempleados se había más que duplicado a 3,25 millones.

Eran tiempos desesperados. "El descenso llegó por etapas", escribió el historiador Hugh Brogan.

"La pérdida de un trabajo, la búsqueda de otro en la misma línea, la búsqueda cada vez más frenética de trabajo en cualquier rubro".

"La primera aparición en la fila para recibir ayuda social, donde, sorprendentemente, conocías a docenas de otros hombres honestos que habían seguido las reglas, trabajaron duro y ahora habían caído tan bajo como los vagos profesionales", escribió.

Los desempleados rurales se mudaron en masa para encontrar trabajo. En estos tiempos todo era incertidumbre económica. El tejido mismo de la sociedad estadounidense comenzó a deshilacharse.

Hombres desempleados hacen cola frente a un comedor comunitario en Nueva York, durante la Gran Depresión.

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Hombres desempleados hacen cola frente a un comedor comunitario en Nueva York durante la Gran Depresión.

¿Cómo afectó la crisis de Wall Street a la economía de EE.UU.?

El Crack de Wall Street no fue la causa de la Gran Depresión, pero sí marcó su inicio.

Fue el equivalente de un ataque al corazón sufrido por alguien con presión arterial alta.

La economía tenía una condición preexistente, una debilidad subyacente. Pero su cuidado posterior, tal como lo administró -o no- el presidente Herbert Hoover, fue insuficiente.

El presidente republicano era reacio a que el gobierno entrara en la crisis, creyendo que una postura más laissez-faire alentaría a las empresas y los bancos a enderezar la economía.

Su carácter reservado no ayudó a su argumento, y fue ridiculizado por parecer que no le importaban lo suficiente sus conciudadanos.

Aquellos golpeados con más fuerza por la Gran Depresión, cuyas casas fueron embargadas, vivían en barrios marginales que los críticos del presidente apodaron Hoovervilles.

No fue una sorpresa que, en las elecciones presidenciales de 1932, Hoover fuera destituido de su cargo. Su sucesor, el demócrata Franklin D. Roosevelt, ganó con el 57,4% del voto popular.

El mandato que le concedió su fuerte victoria, junto con las grandes mayorías que obtuvieron los demócratas en ambas cámaras del Congreso, permitieron una valiente lucha contra la difícil situación del país.

Un acto partidario de Roosevelt en Indianapolis, en 1932, con un cartel que dice: "Elimina la fila para recibir ayuda social, vota a Roosevelt".

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Un acto partidario de Roosevelt en Indianapolis, en 1932, con un cartel que dice: "Elimina la fila para recibir ayuda social, vota a Roosevelt".

Después del fracaso de Hoover, el clamor público para que interviniera el gobierno fue ensordecedor.

En su toma de posesión, en marzo de 1933, Roosevelt trató de tranquilizar y unir a una población dividida.

"El pueblo de EE.UU. no ha fallado. En su momento de necesidad, han declarado que desean una acción directa y vigorosa", dijo.

"Nuestra tarea principal es poner a las personas a trabajar. Este no es un problema sin solución si lo enfrentamos sabia y valientemente".

"Se puede lograr en parte mediante el reclutamiento directo del propio gobierno, tratando la tarea como trataríamos la emergencia de una guerra", señaló.

El efecto fue instantáneo. "En unos minutos", escribió Brogan, "Roosevelt hizo lo que no había podido hacer Hoover durante cuatro años: devolvió a sus compatriotas su esperanza y su energía".

"Al final de la semana, medio millón de cartas de agradecimiento habían llegado a la Casa Blanca, las primeras aguas de una inundación que nunca se secaría".

¿Cómo combatió el "New Deal" de Roosevelt los efectos del Crack de Wall Street?

En sus primeros 100 días en el cargo, Roosevelt cumplió sus promesas.

Franklin D. Roosevelt en 1932

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Roosevelt devolvió el optimismo a los estadounidenses tras la peor crisis económica de su historia.

Esa acción vigorosa y directa se produjo en forma de 15 leyes principales destinadas a crear empleos y reiniciar la industria, la economía y, simbólicamente, la esperanza.

Los avances legislativos que hizo fueron rápidos y considerables.

La Ley de Banca de Emergencia tenía como objetivo estabilizar -y por lo tanto, restaurar la fe- en el sistema bancario, a través de la introducción del seguro federal de depósitos.

En tanto, la Administración Federal de Ayuda de Emergencia ofreció apoyo a los pobres en forma de mantas, comedores populares y oportunidades de empleo.

También se ofreció trabajo a quienes se inscribieron en el Cuerpo Civil de Conservación (CCC), que colocó a los desempleados en campamentos por seis meses, trabajando en proyectos de conservación y ganando US$30 por mes.

Al final del plan, en 1942, había empleado a 2,5 millones de hombres.

Se ofreció trabajo adicional a través de la Administración de Obras Públicas, creada para mejorar la infraestructura del país.

El programa de Roosevelt, conocido como el New Deal, fue revolucionario en la forma en que colocó al gobierno federal -hasta entonces casi invisible en la vida cotidiana- en el corazón de la recuperación de la nación.

El proyecto para reconstruir EE.UU., tanto material como psicológicamente, fue impresionante, pero la nación no estaba completamente unida detrás de la causa.

Reclutas del Civilian Conservation Corps (CCC), en 1933

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El Cuerpo Civil de Conservación (CCC), creado por Roosevelt y su "New Deal", empleó a 2,5 millones de hombres entre 1933 y 1942.

Algunos demócratas sintieron que no fue tan lejos y profundo como podría haber ido, mientras que muchos republicanos, haciéndose eco de la postura adoptada anteriormente por Hoover, sintieron que era un reposicionamiento inoportuno e invasivo del papel del "gran gobierno".

Independientemente de cuán energizante fue el New Deal para la nación, no resolvió la Gran Depresión.

La productividad no pudo revivir de la manera que Roosevelt esperaba, mientras que el desempleo se mantuvo alto durante la década de 1930.

Sin embargo, su éxito -medido por otras tres victorias en elecciones presidenciales- fue en términos de motivación e inspiración.

La Gran Depresión terminó debido a eventos que estuvieron fuera del control del presidente.

Cuando los japoneses bombardearon Pearl Harbor en 1941, obligando a EE.UU. a entrar en la Segunda Guerra Mundial, la economía se recuperó tardíamente.

Para abastecer a las tropas en el extranjero, la productividad en los sectores manufacturero y agrícola se expandió rápidamente, creando millones de empleos.

Y así volverían los momentos prósperos.

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Crisis de 1929 – La Gran Depresión

 Crisis de 1929 – La Gran Depresión

La crisis de 1929, también conocida como la Gran Depresión, fue una de las mayores crisis económicas que han afectado a las economías de los países industrializados.

Tuvo su origen en Estados Unidos, desde donde se expandió a otros lugares. No se puede situar el fin de esta crisis en un momento concreto e idéntico para todos los países.

El inicio de la Gran Depresión en Estados Unidos

Podemos señalar como el punto de partida de la Gran Depresión el 29 de octubre de 1929, jornada que es recordada como el Martes Negro.

Durante este día, la bolsa estadounidense cayó hasta valores nunca vistos anteriormente. Aunque en los días previos las bolsas sufrieron momentos delicados, la caída del 20 de octubre propició que una sensación de pánico se extendiese rápidamente.

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Poco antes de que esto ocurriera, los inversores de Wall Street pensaban que se había iniciado una época dorada, en la cual los mercados continuarían durante mucho tiempo con un un alto grado de estabilidad y un nivel de precios elevados. El economista norteamericano, Irving Fisher, llegaría a afirmar lo siguiente ↓

Los precios de las acciones han alcanzado lo que parece ser una meseta alta permanente.

Irving Fisher (1867-1947)

Las semana previa al Martes Negro, el mercado entró en una situación de inestabilidad que acabó con la sensación de euforia que se vivió hasta el momento. De tal forma, ante los primeros síntomas, los inversores comenzaron a retirarse del mercado.

El lunes 28 de octubre el Dow Jones perdió un 13%. El martes 29, el volumen de transacciones fue de 16,4 millones de acciones, como consecuencia de la brutal caída de los precios. El Dow Jones, sumó a la caída de la jornada anterior, una nueva caída del 12%, lo que significaba que la bolsa perdía alrededor de 14.000 millones de dólares.

Desde ese momento, la bolsa entró en una espiral de caídas de la que le costaría mucho tiempo salir, sumiendo al país en una grave recesión que contagiaría a muchos otros países.

Las causas de la crisis de 1929

Sobre las causas que dieron lugar a la crisis de 1929, no existe un consenso claro entre economistas e historiadores.

La Gran Depresión tratado de explicarse desde diferentes corrientes.  El keynesianismo y la economía institucional, los monetaristas e, incluso, desde economistas heterodoxos, han realizado sus interpretaciones…

La perspectiva keynesiana

Para las corrientes keynesianas y de la economía institucional la Gran Depresión la visión es la siguiente:

  • La crisis de 1929 estuvo ligada a una combinación de subconsumo y sobreinversión.
  • Ello hizo crecer una burbuja económica de forma ficticia. En un momento determinado, se produjo una pérdida de confianza que favoreció que el consumo y el gasto de inversión se redujesen significativamente.
  • Como consecuencia, se generalizó el pánico, por lo que muchas personas intentaron mantenerse a salvo alejándose de los mercados y manteniendo el dinero en efectivo.
  • El dinero en efectivo, con la caída de precios, hizo tener la esperanza de que, con el tiempo, con la misma cantidad de dinero se podría consumir más bienes. Este hecho agravó la situación de subconsumo, lo cual hizo que la economía se resintiera.

La explicación de los monetaristas

Para esta corriente, las cuasas fueron:

  • La Gran Depresión era una recesión más de las que, de forma cíclica, afecta a las economías capitalistas.
  • No obstante, el papel de las autoridades monetarias agravó la situación.
  • Fruto de la política monetaria, especialmente de la Reserva Federal, cayó la oferta de dinero, lo que no favoreció la economía.
  • De forma paralela, algunos especialistas, han señalado que se sufrió una deflación que aumentó el valor real de la deuda.
  • Lo que, en última instancia, hizo que aquellos que habían obtenido un préstamo o crédito, debieran, en términos reales, más de lo que recibieron.

Las consecuencias de la Gran Depresión

La Gran Depresión tuvo una serie de consecuencias en todos aquellos países por los que se extendió. Estas causas fueron económicas sociales y políticas.

Consecuencias económicas

Desde un punto de vista económico, la Gran Depresión tuvo importantes repercusiones.

  • Numerosos bancos quebraron como consecuencia del impago de muchas personas que suscribieron créditos.
  • Además, el consumo descendió, lo que significó una caída de precios y la circulación monetaria.
  • Muchas empresas, de diferentes sectores, se vieron obligadas a cerrar. Los gobiernos, con la esperanza de solucionar la situación interna, comenzaron a adoptar medidas proteccionistas.
  • Todo ello, conjuntamente, dio lugar a que la actividad económica se frenara.  Por ello, la renta nacional y la riqueza de muchos países se vio mermada.

Consecuencias sociales

En este contexto económico, hubo importantes consecuencias sociales:

  • El desempleo aumentó de forma alarmante y generalizada.
  • Además, los trabajadores que consiguieron mantener su empleo, vieron reducidos, drásticamente, sus salarios.
  • Con ello, aumentó la desigualdad y afectó a la cohesión social y la estabilidad del sistema.
  • El nivel de bienestar alcanzado durante la década de los años 20 en muchos países occidentales, se vio truncado.
  • No obstante, no solamente la clase obrera se vio afecta. La clases medias se empobrecieron, lo que causó una gran polarización social.

Consecuencias políticas

Las consecuencias políticas fueron, quizás, las más llamativas.

  • Las democracias liberales comenzaron a ser puestas en duda, desde diferentes corrientes políticas e ideológicas.
  • En algunos países, los totalitarismos, de carácter fascista, con Alemania e Italia como principales ejemplos, sedujeron a muchas personas, que ansiaban una salida a la difícil situación que se vivía.
  • Por otra parte, desde otros sectores se comenzó a ver al socialismo soviético como una posible alternativa.
  • A pesar de las muchas diferencias, la intervención económica del Estado, aunque con muchos matices, era un elemento en común.
  • Las intervenciones estatales parecían aptas para paliar los efectos de la crisis.

En relación con el ascenso de los fascismos, la Segunda Guerra Mundial puede entenderse, como un efecto indirecto de la Gran Depresión o crisis de 1929.

También en los países con un sistema capitalista liberal se implantó la idea de intervenir en la economía. Un ejemplo fue el New Deal estadounidense entre 1933 y 1938. Su objetivo fue sostener a las capas más pobres de la población, reformar los mercados financieros y redinamizar una economía estadounidense, mediante un programa de intervención pública en la economía.

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