ESCRIBA LO QUE DESEA LEER EN ESTE BLOG

martes, 11 de enero de 2022

Crecimiento económico y cambio estructural: una revisión de los hechos estilizados de Kuznets

 Crecimiento económico y cambio estructural: una revisión de los hechos estilizados de Kuznets 

Economic Growth and Structural Change: A Review of Kuznets Stylized Facts 

Tomás Gutiérrez-Barbarrusa (*) y Jorge Malfeito Gaviro (**) 

Resumen 

En los años sesenta, Simon Kuznets publicó una serie de observaciones estadísticas que llegaron a constituir «los hechos estilizados mejor documentados de la literatura económica». Dichos hechos evidenciaban una regularidad en la relación entre las variables que componen la renta agregada de las diferentes regiones mundiales según sus niveles de ingresos per cápita. Actualmente, esta relación continúa admitiéndose, de manera acrítica, como referencia para estudiar la interdependencia entre el crecimiento económico y el cambio estructural. Si bien, de acuerdo con los datos del Banco Mundial, los hechos de Kuznets siguen teniendo validez para el estudio del cambio estructural desde el lado de la oferta, no ocurre lo mismo desde el lado de la demanda. Los cambios tendenciales producidos, desde este lado, en el consumo, la inversión, el ahorro o el equilibrio exterior y su incidencia sobre los precios y el empleo tienen mucha importancia cuando se analizan los procesos de convergencia y su repercusión en la configuración futura de la estructura económica mundial. 

Palabras clave: crecimiento económico, cambio estructural, estructura económica mundial 

Abstract 

In the 1960s, Simon Kuznets published a statistical series that constituted 'the best stylized facts of the economic literature'. These facts showed regularity in the relationship among the different components of the aggregate income from world regions according to their levels of income per capita. This relationship is still today an uncritical reference for studying the interdependence between economic growth and structural change. Although, according to World Bank data, the Kuznets facts are still valid for the study of structural change from the supply side, this is not true from the demand side. In the latter, the changes in regional trends, in consumption, investment, savings and the external balance and its shock on prices and employment have, of course, many important implications when we analyse the processes of convergence and their impact on the future configuration of the global economic structure. 

Key words: economic growth, structural change, global economic structure. JEL: O40, O47 

(*)(**) Departamento de Economía Aplicada I. Universidad Rey Juan Carlos Madrid, España tomas.gutierrez@urjc.es Tfno. 91 488 80 23 Jorge.malfeito@urjc.es Área Temática: Desarrollo y cooperación Comunicación V Premio José Luís Sampedro

1. INTRODUCCIÓN 

El crecimiento económico conlleva transformaciones en la estructura socioeconómica conocidas como cambio estructural. En la literatura económica, el primer análisis sistemático del mismo se encuentra en las aportaciones de Kuznets, fundamentalmente en su obra Crecimiento económico moderno (1973)1 , cuyo tema central es el estudio comparativo del crecimiento económico de las naciones y de modo especial el crecimiento en el período que comprende los dos últimos siglos (desde 1780), considerándolo como una época económica específica. Kuznets entiende por época económica “un período relativamente extenso (que abarca bastante más de un siglo), poseedor de características precisas que lo dotan de unidad y lo diferencian de las épocas que lo preceden o lo siguen” (Kuznets, 1973: 4). 

Según Kuznets, existe crecimiento económico cuando aumenta la población y su producto per cápita de modo constante; sin embargo, el elevado ritmo de aumento del producto per cápita o por trabajador característico del crecimiento económico moderno “estuvo inevitablemente asociado a fuertes transformaciones estructurales” (Kuznets, 1995a: 27). Cambios en el peso relativo de los diversos sectores productivos dentro de la producción del país, el capital y la mano de obra, con cambios paralelos en la composición profesional de los trabajadores, en los tipos de organización económica de la unidad productora, en la distribución entre consumo y formación de capital, e incluso en las principales tendencias de los componentes de consumo e inversión (Kuznets, 1973: 358). 

Obtener, a partir de los datos disponibles, algunas sugerencias en torno a la identidad y a la importancia relativa de las interrelaciones que se dan entre estos factores mencionados constituye su principal tarea, ya que la intención original no es otra que “fundamentar empíricamente una teoría del crecimiento económico moderno” (Kuznets, 1974a: 14). Así, valiéndose de la estadística de referencia contenida en su magna serie de trabajos titulada “Quantitative Aspects of the Economic Growth of Nations”, publicada en Economic Development and Cultural Change (The University of Chicago Press), se consagra a la labor de identificar las tendencias estructurales que caracterizan la época moderna, es decir, las que duran el tiempo suficiente para que no puedan ser confundidas con perturbaciones transitorias2 . 

La finalidad de esta comunicación es revisar la prosecución de estas tendencias en los casi cincuenta años que distan desde que Kuznets publica su Crecimiento económico moderno hasta la actualidad y comprobar si aquéllas se mantienen o ha habido algún cambio relevante observable; pues, “para expresarlo en términos técnicos, la época ha de estar definida de manera que una sola línea de tendencia pueda ser encajada eficazmente a la misma. La línea no ha de ser quebrada; un cambio importante cualquiera exigiría que el investigador diera por terminada la antigua línea de tendencia y empezara otra nueva” (Kuznets, 1973: 6). 

1 La primera edición original es de 1966. 2 “A efectos prácticos es deseable que el período de duración de los movimientos sostenidos no sea muy inferior a medio siglo” (Kuznets, 1974a: 16). 3 En http://databank.worldbank.org/ddp/home.do

Para realizar esta revisión se ha utilizado la base datos del Banco Mundial3 , disponibles desde 1970 para la mayoría de los casos, la cual hemos considerado  como la más idónea al seguir la metodología del organismo (Naciones Unidas) que en su día sirvió de apoyo para los estudios realizados por Kuznets. 

2. CRECIMIENTO ECONÓMICO Y CAMBIO ESTRUCTURAL DESDE LAS PERSPECTIVAS DE OFERTA Y DE DEMANDA 

El trabajo de Kuznets se refiere al análisis de las tendencias a largo plazo registradas en la estructura económica de los países desarrollados y su comparación con la de otros países que no forman parte de ese conjunto. De esta forma, distingue hasta seis grupos de países distintos en función de su PIB per cápita, que luego engloba sólo en tres: hasta 200 $; de 200 $ a 574 $; y a partir de 575 $ (dólares corrientes de 1958) (cf. en Kuznets, 1973: 404-411). En este trabajo nosotros vamos a distinguir cuatro grupos distintos de países, que, siguiendo la clasificación realizada por el Banco Mundial en función del ingreso nacional bruto per cápita de 2008 (INBpc), son: el grupo de ingresos bajos (Low income), 975 $ o menos; el grupo de ingresos medio-bajos (Lower middle income), entre 976 $ y 3.855 $; el grupo de ingreso medio-altos (Upper middle income), de 3.856 $ a 11.905 $; y el grupo de ingresos altos (High income), superior a 11.905 $ 4 . 

El estudio de Kuznets revela una clara relación entre muchos aspectos de la estructura económica y el producto per cápita de los distintos países según aumentan sus niveles de ingreso: una correlación negativa entre el producto per cápita y las participaciones del sector agrícola en el producto total y en la fuerza laboral; una asociación negativa entre el producto per cápita y la escala de las desigualdades intersectoriales en el producto por trabajador; y también unas asociaciones bastante pronunciadas, positivas o negativas, con otros aspectos de la estructura económica: distribución por participaciones de los factores, desigualdad en la distribución por cuantía (la famosa curva de Kuznets), estructura según el uso y proporciones del comercio exterior (cf. en Kuznets, 1973: 435). 

Dada la diversidad de asociaciones y participaciones entre los factores, sectores y otros componentes que caracteriza la interacción entre la estructura económica y el producto per cápita, es aconsejable, en función de los objetivos planteados en esta comunicación, utilizar algún criterio que permita simplificar las tendencias estructurales. Así, resulta conveniente limitarnos a analizar la interrelación entre crecimiento económico y cambio estructural desde una perspectiva de oferta y otra de demanda. En nuestro caso, por las propias limitaciones de los datos disponibles, las comparaciones se han centrado en los componentes básicos de la demanda en porcentaje del PIB. 

2.1 Crecimiento económico y cambio estructural desde la perspectiva de la oferta 

Por lo que se refiere al lado de la oferta, la evidencia empírica revela que existen regularidades estadísticas que relacionan los niveles de desarrollo de los países con la composición del producto, las participaciones sectoriales y de la fuerza laboral, la participación factorial y sus niveles de cualificación. Estas regularidades descubiertas por Kuznets muestran su continuidad en el tiempo cuando se contrastan con los datos actuales del Banco Mundial, por lo que baste en este apartado señalar que las tendencias estructurales por el lado de la oferta constituyen uno de los hechos estilizados más sólidos de la literatura económica. Los análisis originales sobre los cambios por el lado de la oferta pueden consultarse en Kuznets (1973; 1974a; 1974b; 1974c; 1995b; 1995c; 1995d). 

2.2 Crecimiento económico y cambio estructural desde la perspectiva de la demanda 

La evidencia empírica revela, asimismo, que existen regularidades estadísticas que relacionan los niveles de desarrollo y los componentes del gasto (consumo privado, consumo público, ahorro e inversión y saldo neto exterior), de modo que también en este caso existe cambio estructural. Sin embargo, conviene considerar más pormenorizadamente este aspecto porque es aquí donde se podrían adivinar algunos cambios de tendencia en los últimos años. 

2.2.1 Los componentes del consumo 

A medida que aumenta el nivel de renta, el consumo privado (Household final consumption expenditure) disminuye, en términos relativos, adquiriendo el consumo público (General government final consumption expenditure) mayor peso. Con los datos disponibles, se observa que en los países de ingreso bajo (Low income) la proporción de la renta destinada al consumo privado es elevada (>80% del PIB) debido a que su mayor parte se destina a la adquisición de bienes básicos para la vida –la elasticidad renta de la demanda de estos tipos de bienes es inferior a la unidad-, dedicando un porcentaje más reducido a la inversión y al gasto público. Mientras tanto, en los países de ingresos más elevados (High income) se produce un aumento relativo del consumo público (≈20% del PIB) como consecuencia del desarrollo del Estado del bienestar y de las mayores prestaciones de servicios públicos (cf. en Kuznets, 1973: 392, 429 y ss.). “Esto constituye un caso particular, a escala internacional, de la llamada Ley de Engel, establecida y confirmada mediante estudios comparativos nacionales de la estructura del consumo en diferentes niveles de renta” (Kuznets, 1974d: 180). (Gráfico 1).

VER MÁS AQUÍ

domingo, 9 de enero de 2022

LA ÉTICA Y LA CORRUPCIÓN EN LA POLÍTICA Y LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

 PRESENTA OSCAR DIEGO BAUTISTA 

ABRIL DE 2005.

INTRODUCCIÓN 

Este trabajo tiene como objeto el estudio de la ética en el ámbito de gobierno o ética pública. El estudio pretender responder a las preguntas ¿Qué es la ética pública? ¿Cuál es su importancia? ¿Por qué es necesaria? así como el identificar las acciones existentes para su fomento. Para una mayor comprensión sobre la importancia y necesidad de la ética en el ámbito público, esta investigación hará referencia al tema de la corrupción inmerso en los gobiernos y administraciones públicas. 

Con fundamento en la disciplina ética esta investigación concibe a la corrupción como un mal ya que se compone de una serie de actos indebidos por parte de ciertas personas quienes obtienen un beneficio adicional que es ilegal e ilegitimo con el añadido de que este hecho afecta a la imagen institucional en donde se practique. 

Históricamente, la corrupción política ha sido objeto de reproche moral en todas las sociedades, los testimonios de las diferentes culturas así lo prueban. Desde mediados del siglo XX y hasta la fecha, ésta se ha vuelto más evidente lo mismo en países desarrollados como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Alemania, como en países en vías de desarrollo tales como Argentina, Chile, Nigeria o República Dominicana, entre otros. Incluso existen hoy en día diversos organismos para su seguimiento, estudio y combate, entre los que se encuentran: La Oficina contra el Soborno de la OCDE, la Oficina de Lucha contra el Fraude de la Unión Europea (OLAF por sus siglas en francés) o Transparencia Internacional, (TI) por citar algunos. Aunque también es a partir de los últimos años que han cobrado importancia las herramientas por combatirla, una de ellas la Ética Pública. Si bien algunos gobiernos han comenzado a realizar acciones para fomentar la ética pública, muchos políticos y funcionarios públicos aún se encuentran lejos de vivir con ética. 

Una deliberación exhaustiva respecto a la manera de impedir la corrupción y evitar que los individuos que ocupan cargos públicos practiquen actitudes indebidas conduce a la afirmación de que la causa inevitable de la corrupción es la conducta deshonesta del actor público, y esto sucede porque el individuo decide realizar la acción corrupta. Si el individuo ya ha decidido cometer un acto corrupto, planeará la manera de evadir las normas y los mecanismos de control. En todo caso está en él la decisión de actuar o frenarse. Y esto último puede lograse gracias a la sensibilización, al desarrollo de la conciencia, a la madurez de juicio, resultado del establecimiento de unos principios internos y un dominio del carácter. Son los principios y el carácter los que 8 impiden o hacen actuar a una persona, y la ética es la disciplina que los muestra. Así llegamos al terreno de la ética la cual, al ser aplicada al ámbito público, pasa a denominarse “ética pública” o “ética para la administración pública”. 

La ética, al referirse al ámbito público, implica necesariamente relacionarse con la política, no se limita a los funcionarios públicos. Un buen gobierno no sólo requiere funcionarios responsables sino también políticos responsables, puesto que son éstos últimos principalmente quienes gozan del máximo margen de autonomía en las decisiones y de estas decisiones depende a su vez la actuación de los principios. 

La ética pública es un elemento importante para hacer contrapeso no sólo a la corrupción sino a las distintas actitudes antiéticas al inyectar un conjunto de principios y valores y así revitalizar por un lado a las instituciones públicas y por otro a los servidores públicos, entendiendo como tales a aquellas personas que ocupan un cargo público y sirven al Estado: políticos y funcionarios. 

La ética no pretende ser la panacea a los problemas que enfrenta la administración pública, ni la varita mágica para acabar con la corrupción, sino un instrumento más de la “caja de herramientas” para combatirla. Es el ingrediente adicional para hacer más sólido el dique que contenga el mar de corrupción. El tema de la ética en los asuntos públicos no constituye una propuesta unilateral sino que está inmerso, por un lado, en el debate de las corrientes del pensamiento político contemporáneo entre liberales y comunitaristas y, por otro, en el desarrollo de las líneas de investigación de la política y la administración pública. También es posible señalar que la ética aplicada, por sí misma, se va abriendo paso. 

En los últimos años hay un creciente interés y fomento de ésta en distintas disciplinas (biología, medicina, negocios, tecnología, etc.), donde existen Comités de Ética, por lo que las áreas sociales no deben quedarse al margen. El fomento de la ética en los servidores públicos es un elemento que auxilia para lograr concienciar en sólidos principios de conducta ética y así generar una mayor excelencia en la calidad y gestión de los intereses colectivos. El comportamiento correcto de los gobernantes es una condición sine qua non para que exista una eficiente administración. En los últimos años han salido a la luz pública escándalos de corrupción que han desacreditado la imagen de los servidores como de las instituciones públicas generando que la ciudadanía pierda la confianza en sus gobernantes. 

¿Por qué los gobernados dejan de confiar en los gobernantes? Sencillamente porque éstos últimos son los responsables de solucionar las demandas ciudadanas, de dar satisfacción a la pluralidad de intereses. Los gobernantes junto con su equipo de técnicos y administradores, tienen la responsabilidad de dirigir los asuntos públicos y resolverlos. Para eso se propusieron cuando fueron candidatos. Por eso son gobierno. Para eso sirven los gobiernos. Por su parte, los funcionarios y equipo técnico, al trabajar para los políticos y ser los operadores de las instituciones públicas, se convierten en corresponsables en la función de gobierno. Pero, ¿por qué están tan mal las cosas? ¿Porqué si cada vez existen mejores técnicas, instrumentos científicos, metodologías, personal cualificado para hacer más operativa la administración los problemas aumentan? Una primera respuesta, sobretodo para países con economías débiles señala que por un lado existe una carencia de recursos, ya sea de índole financiera, material (equipo, muebles), de infraestructura, de informática o incluso del recurso humano. Por otro lado, también se produce una carencia de recursos éticos, a saber, la ausencia de principios, valores y actitudes en los miembros que integran los gobiernos y administraciones públicas, lo que da pie a situaciones que permiten el surgimiento de actitudes antiéticas como la corrupción así como el abuso de autoridad, la negligencia, la prevaricación, el nepotismo, etc. Sin embargo, es la corrupción la que se convierte en el referente empírico por excelencia al ser causante de la pérdida y desviación de recursos públicos y en consecuencia del incumplimiento de las metas. Quién se corrompe obtiene un beneficio en perjuicio de la sociedad. 

La corrupción en el interior de las administraciones públicas genera un derroche de recursos, ineficacia en el cumplimiento de las metas, así como ineficiencia en la prestación de servicios. Quienes han conocido la corrupción son tocados por la ambición la que les impulsa a engañar, estafar de manera impropia, sin ningún tipo de escrúpulo. 

En general, en la opinión pública, existe la idea de que en la política y en el gobierno existe corrupción y que quienes participan en este ámbito son corruptos1 . Esta opinión demuestra que o bien se han olvidado o bien se ignoran los fines de la política y la importancia de la ética dentro de la función pública. Esta situación invita a los estudiosos de los asuntos públicos a replantearse la necesidad de llevar a cabo estudios destinados a fortalecer la ética en políticos y funcionarios públicos. 

 1 El barómetro Global de la Corrupción 2004, encuesta aplicada a 50 mil personas de 62 países señala que las instituciones más corruptas para los españoles son los partidos políticos.

 

VER AQUÍ