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domingo, 26 de abril de 2020

Wall Street y las bolsas europeas cerraron con fuertes ganancias animadas por la cifras alentadoras sobre una baja en las víctimas del coronavirus

6 de abril de 2020

Wall Street y las bolsas europeas cerraron con fuertes ganancias animadas por la cifras alentadoras sobre una baja en las víctimas del coronavirus

Los principales mercados del mundo registraron importantes subas después que España, Italia y Francia registraron una esperanzadora reducción del número de muertos por la pandemia. La situación del petroleo, en cambio, sigue siendo complicada

Wall Street y las bolsas europeas cerraron este lunes con importantes ganancias, animadas por el cierre al alza de Tokio esta madrugada y la caída en el número de muertes en los países más afectados del mundo por la pandemia del nuevo coronavirus.

La bolsa de Nueva York, en Estados Unidos, cerró con fuertes alzas tras una racha negativa: el Dow Jones cerró con una suba del 7,73% y el Nasdaq de 7,33%. Mientras que el S&P 500 trepó un 7,03%.

La bolsa de Nueva York había terminado con pérdidas el viernes después de que los datos del empleo mostraran un fuerte retroceso de puestos de trabajo en el país, pero este lunes los inversores comenzaron la jornada con optimismo.

Europa también cerraba con ganancias: Fráncfort subía el 5,7%; Milán el 4%; Madrid el 3,99%; París el 4,6 % y Londres el 3,08%. El índice Euro Stoxx 50, que refleja la evolución del medio centenar de compañías más capitalizadas de la zona euro, avanzaba el 5%

“Los mercados europeos están operando al alza porque los inversores están haciendo caso omiso al pesimismo”, dijo el analista Naeem Aslam de AvaTrade.

“Están enfocadas en cosas más optimistas: la disminución de la tasa de mortalidad causada por el coronavirus”, agregó.

España, Italia y Francia registraron el fin de semana una esperanzadora reducción del número de muertos por la pandemia, que ya mató a 68.000 personas en el mundo.

La bolsa de Tokio subió este lunes el 4,24 % y los futuros sobre los índices estadounidenses repuntaban más del 4 % a esta hora.

“Los inversores reaccionaron de manera positiva a los informes de una desaceleración de la cantidad de muertos en Italia y España”, dijo Yoshihiro Ito, experto de Okasan Online Securities, en una nota informativa.

“Pero aún no está claro si el brote será contenido”, agregó.

En efecto, en Japón, el primer ministro Shinzo Abe se prepara para declarar el estado de emergencia en algunas zonas de país, incluyendo Tokio, donde el número de infectados continúa aumentando.

El petróleo, todavía complicado


El campo petrolero de Nahr Bin Umar en Basra, Iraq (REUTERS/Essam Al-Sudani/archivo)
El campo petrolero de Nahr Bin Umar en Basra, Iraq (REUTERS/Essam Al-Sudani/archivo)

La situación del petroleo seguía siendo complicada. El lunes, los precios del petróleo crudo cayeron con fuerza en Asia tras postergarse una reunión entre la OPEP y Rusia, lo que aleja la posibilidad de un acuerdo que permita sostener las cotizaciones.

El barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, bajaba el 3,48 % y se negociaba a 32,92 dólares, mientras que el WTI de Texas, referencia en Estados Unidos, perdía el 5,18% en 26,87 dólares.

Aliviar confinamientos

No obstante, “los mercados adoptan un tono más optimista” pues “ciertos gobiernos fijan Pascua para empezar a aliviar los confinamientos” asegura Jasper Lawler, analista de London Capital Group.

“Los inversores ven en ello la señal precursora de una salida del túnel de la parálisis económica”, agrega.

En cambio el mercado de la deuda seguía estable, en un contexto de confianza en el apoyo de los bancos centrales. Asimismo se mantenía estable la moneda europea frente al dólar.

Pero la semana se anuncia muy difícil para Estados Unidos --donde el desempleo subió a 4,4% y se han destruido 700.000 empleos-- lo que generará impacto en todo el planeta en general y en los mercados en particular.

Para Tangi Le Liboux, estratega de la sociedad de corretaje Aurel BGC, “una nueva fase de yo-yo”, con pronunciados altos y bajos, parece anunciarse para los mercados.

Además, “el fin del confinamiento será largo y laborioso y no es nada seguro que la economía vuelva a nivel de precrisis, incluso durante meses, si el virus sigue circulando”, agrega.

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Detrás de la pandemia, la recesión económica

Detrás de la pandemia, la recesión económica



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Impacto económico de la pandemia. Foto: Getty Images.
La situación que vivimos hace que algunos piensen en el relato bíblico de las diez plagas de Egipto. Después de una desgracia, viene otra tan grande o peor. Los tres principales centros de la economía mundial, Estados Unidos, China y la Unión Europea han sido y aún están siendo golpeados brutalmente por la pandemia, algo que, por supuesto, se reflejará a nivel global.
Es muy importante subrayar que en las grandes crisis mundiales de los últimos 130 años, siempre los subsiguientes efectos económicos han sido agravados en grado sumo por la sociedad clasista, con enormes desigualdades de todo tipo, cuando históricamente el 1% lo tiene todo y hay una enorme masa menos favorecida o desposeída. Este caso no creo que vaya a ser excepción, pero esa estructura crónica de desigualdad deberá ser “suavizada” o habrá una explosión social sin precedentes.
No se dice todavía (oficialmente) que Estados Unidos está en una recesión. Un comité gubernamental decide en esas cuestiones, y hasta ahora ha hablado de “contracción económica”. El Gobierno adopta la opinión de que una “contracción” no es una recesión a menos que la actividad económica haya disminuido en dos trimestres consecutivos.
Pero en Estados Unidos se vive una real recesión y todo el mundo lo sabe, porque la actividad económica ha disminuido en las últimas semanas (y de seguro seguirá disminuyendo por algún tiempo) el equivalente de lo que creció en el último lustro. Así de simple y doloroso.
Durante semanas o meses no se sabrá con exactitud cuánto del PIB se ha disipado y cuántas personas se han visto obligadas a salir del trabajo. Las estadísticas gubernamentales tardan un tiempo en generarse, sobre todo cuando las últimas cifras presentan todavía una economía creciente cerca del pleno empleo (falsamente atribuida al Gobierno de Trump).
Para cuantificar la realidad actual, hay que confiar en reportes de empresas, encuestas a trabajadores, análisis de datos privados y algunas cifras de los estados y/o organismos federales. Muestran una economía que no está solo en recesión o “contracción” oficialmente, no solo experimentando pérdidas o caída en las bolsas de valores, sino una evaporación económica, una destrucción de valor a escala desconocida.
Lo que está sucediendo en la economía estadounidense es un shock más repentino y severo de lo que se ha experimentado en el pasado. La tasa de desempleo subió 9.9% unos 23 meses después del inicio formal de la Gran Recesión (1929), y dos años más tarde llegó a 25%. Apenas unas semanas después de la pandemia de coronavirus, y días después de la imposición de medidas de emergencia para detenerla, casi el 20% de los trabajadores informan que se les han reducido horas de empleo o que han perdido su trabajo de una manera u otra.
Un analista sugiere que el 22% de las horas de trabajo se han evaporado para los empleados por horas, con tres de cada 10 personas que normalmente se presentarían para trabajar sin haberlo hecho a partir del 20 de marzo. Por supuesto, la tendencia es a subir. A falta de una fuerte respuesta gubernamental, la tasa de desempleo parece alcanzar alturas no vistas desde la Gran Depresión, o incluso desde el miserable final del siglo XIX. Una tasa del 20% o superior no se aprecia improbable a mediano plazo.
Las proyecciones de desempleo a nivel de los estados están creciendo mucho, una señal de cómo cambiarán los números a nivel federal cuando se disponga de ellos. En Connecticut, casi el 2% de los trabajadores del estado declararon que estaban desempleados en un solo día (para obtener el subsidio de desempleo). Es bastante seguro que el país establecerá un récord para nuevas reclamaciones de desempleo en abril (en marzo ya fue récord). Se espera que el total esté alrededor de 3.5 millones semanales, y no se sabe ciertamente cuándo esa espiral terminará.
Ciertos sectores de la economía deben detenerse para proteger vidas y sostener el sistema médico. Las aerolíneas han sido castigadas, las conferencias y eventos cancelados, y más de 200 millones de estadounidenses no abandonarán sus hogares excepto para conseguir alimentos y otras necesidades.
La economía estadounidense había estado creciendo a un ritmo anual de 2 o 3%. Ahora, los analistas no gubernamentales esperan que se contraiga cerca de 15% o más, aunque nadie sabe a ciencia cierta. Una cuarentena viral es imposible de modelar, porque modelarla significaría saber cuánto durarán las medidas de emergencia necesarias y qué tan bien responderá el Gobierno, y hacer este pronóstico con cierto grado de precisión. Aun así, las medidas en tiempo real muestran un apocalipsis de la economía en la mayor de las sociedades de consumo del planeta.

El índice Dow Jones regresó a valores de 2016. Si tomamos en cuenta la corrección por inflación y el volumen bursátil de 2016 a valores constantes, el retroceso hasta el 31 de marzo supera un lustro a precios constantes. Esquematizado por JRO.

Esta es la curva del mismo índice Dow Jones durante la crisis del 1929 y cómo se convirtió en la Gran Depresión, con gran parecido a la situación actual. Datos del WSJ, esquematizados por JRO

Algunos de los efectos económicos de la crisis mundial conocida como la Gran Depresión. Datos de la Universidad de Oviedo.
Wall Street incrementó las pérdidas el viernes 20 de marzo, en una sesión volátil, y su principal indicador, el Dow Jones Industrial, cayó 4.55 %, su peor semana registrada desde 2008, en buena parte debido a las ventas de pánico de los inversores ante la crisis del coronavirus, mientras los Gobiernos y bancos centrales intentan contener su impacto económico.
Al término de las operaciones en la Bolsa de Nueva York, el índice Dow Jones reaccionó fuertemente al hundimiento de 11% en el precio del petróleo y acabó bajando 913 puntos, hasta 19.174. El mercado de valores perdió el 20% de su valor en solo 21 días, la tendencia bajista más aguda que se recuerda, más que en 1929, o que en 1987, y 10 veces más rápido que en 2007. El sistema financiero ha requerido no menos de siete intervenciones de emergencia por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos en la última semana, que ha llevado las tasas de interés a cero y abierto cuentas especiales para inyectar liquidez en el sistema financiero estadounidense.
En la última semana, se ha recuperado un poco por la aprobación del “paquete” de 2.2 billones de dólares por el Congreso y la Casa Blanca, pero sabemos que eso es una “curita”. En la economía real, más allá de las cifras megaeconómicas, todo se ha detenido, como si no se pudiera mover. Esta no es una recesión como otras, es mucho más profunda y destructora de valor.
Con Wall Street bien afectado, el precio del petróleo por los suelos, una posible recesión global y cada día más Gobiernos cerrando fronteras o pidiendo a sus ciudadanos que se queden en la casa, el panorama económico se ve desolador.
Entre las acciones que más se han desplomado están las de aerolíneas, cruceros y todo el sector de viajes y turismo, además del sector energético. En medio de una guerra de precios petrolera, el barril de crudo ha llegado a mínimos cercanos a 20 dólares para el petróleo WTI que se transa en EE.UU. y unos 26 dólares por el Brent, que se utiliza como referencia para los mercados europeos.
La situación en Europa es aún peor, porque ha partido de niveles de desempleo mucho más altos que en Estados Unidos, aunque tiene establecidas diferentes medidas sociales que no hacen tan impactantes en la población los posibles perjuicios económicos que surjan de la crisis actual. Durante la Gran Depresión en la década de 1930, la cifra de desempleados se acercó al 25% en los Estados Unidos y llegó al 33% en varios países de Europa.
El índice Gini mide hasta qué punto la distribución del ingreso dentro de una economía se aleja de una distribución perfectamente equitativa, un índice de Gini de 0 representa una equidad perfecta, y de 1 representa una total desigualdad. El índice Gini es controversial y subjetivo, solo lo uso para indicar donde la población es más vulnerable.
Cuando hablamos de moderado es menos de 2% del decrecimiento de la economía y los servicios,  incluyendo la destrucción de riqueza financiera y bursátil, hablo de PIB nominal como un índice, pero es mucho más que eso. Alto entre 2% y 5% y muy alto es por encima de 5% y un desempleo incrementado en 5%-10% o mayor que esas cifras. Todo ello en valores aproximados.
América Latina y el Caribe, como otras regiones emergentes, se verá afectada negativamente, aseguró Alicia Bárcena, directora ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal), que redujo la perspectiva de crecimiento regional de +1.3% a -1.8% en 2020 debido a la pandemia. “Las proyecciones han sido revisadas a la baja significativamente en el actual escenario”, explicó Bárcena.
Como consecuencia de la recesión, el desempleo podría subir 10 puntos porcentuales en toda la región, lo que a su vez aumentaría la cantidad de pobres de 185 millones a 220 millones, poco más de un tercio de la población total, que asciende a 620 millones de personas.
Las personas en pobreza extrema, a su vez, ascenderían de 67.4 a 90 millones, de acuerdo con las estimaciones de la Cepal.
En Cuba, la pandemia (sobre todo si es de larga duración) se manifestará en la economía con un impacto severo principalmente en el sector turístico. Pero Cuba está más preparada para resistir esos daños, sobre todo porque el Gobierno está comprometido de una manera firme y en tiempo real a tomar las medidas que sean necesarias para enfrentar los problemas, en contacto directo con el pueblo.
Si la salida económica de la Gran Depresión tuvo una de sus principales herramientas en el New Deal de Franklin D. Roosevelt, la recuperación económica del mundo, sobre todo de Estados Unidos y Europa, pasará por una nueva redistribución de la riqueza y de la estructura social.
Las medidas que se han tomado hasta ahora para enfrentar la crisis de la pandemia en Estados Unidos son realmente una solución temporal para enfrentar la crisis. Para encarar la recesión subyacente serán necesarias un grupo de acciones de muchísima mayor profundidad, sin tomar en cuenta que en realidad no sabemos hasta dónde y cuándo va a llegar la presente emergencia sanitaria. Los países que dentro del mundo capitalista tienen un sistema menos injusto, saldrán más fácilmente de la recesión que se avecina, muy diferente y menos estudiada o comprendida que las más conocidas crisis de “superproducción” del pasado.
En Estados Unidos, una recesión de esta envergadura, después de la crisis de la pandemia y con unas cruciales elecciones generales en noviembre próximo, traerá unos fuertes cambios en el futuro mediato con alguna disminución de la rampante desigualdad, una significativa mejora del sistema de salud, el abaratamiento de la enseñanza superior y un fortalecimiento del papel de los sindicatos, entre otros elementos reminiscentes del New Deal de los años treinta del siglo XX.
No hay otra forma: o se hace así o explota en un plazo comparativamente breve la urdimbre social del capitalismo, tal y como la conocemos hoy.
En el actual contexto internacional son imprescindibles medidas enérgicas para mantener la economía mundial en pie. Entre esas acciones se encuentran el alivio de las deudas de los países en vías de desarrollo, los créditos comerciales y el fin de la “sanciones”, “embargos” “proteccionismos” y otras medidas o prácticas hostiles que no pueden subsistir en ninguna circunstancia, menos aún en medio del complejo escenario que plantea hoy la pandemia de COVID–19.

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Impacto económico de la pandemia. Foto: Getty Images

martes, 21 de abril de 2020

AMARTYA SEN Y LA POBREZA


AMARTYA SEN Y LA POBREZA

Julio Boltvinik, publicado en La Jornada, México, 28 y 29 de octubre de 1998.

Al anunciarse el Premio Nobel de economía, otorgado a Amartya Sen, la Academia Sueca lo asoció a sus aportaciones en materia de pobreza, hambrunas y 'economía del bienestar'. La obra más citada en la prensa fue su libro Poverty andfamines (Pobrezay hambrunas).1 Sen ha trabajado diversos temas en su fructífera y prolija vida intelectual. Se trata de una obra compleja, difícil de evaluar. Sus obras iniciales se centraban en los problemas de la elección colectiva desde la perspectiva de la economía del bienestar; la que se considera la única rama normativa del pensamiento económico ortodoxo. Desde el comienzo asumió una postura crítica

1 Este libro no ha sido traducido al español; la versión en inglés fue publicada por Clarendon Press, Oxford, en 1981.Los capítulos 1a 3 fueron publicados en español en el libro de varios autores América Latina: el reto de la pobreza, PNUD, Bogotá, 1992,traducción de Julio Boltvinik y Francisco Vásquez. Los capítulos 2y 3,que tratan el tema de conceptos y medidas de pobreza, fueron reimpresos en Comercio Exterior 42,4, abril de 1992. Elcapítulo 1,que introduce el concepto de entitlement, sólo ha sido publicado en dicho libro y de ahí tomaré las citas.


Desde el comienzo asumió una postura crítica al utilitarismo y al principio del óptimo de Pareto fundado en él. Es importante señalar que la crítica a este principio destruye una de las bases fundamentales sobre las que se levanta la economía ortodoxa o neoclásica. 

Sin este principio, no puede argumentarse que el mercado produce resultados eficientes, óptimos. Lo notable es que el premio Nobel no se lo otorgaron por estas críticas. 
En los setenta, empieza a abordar los temas de desigualdad social y la pobreza. 
En 1976 publica su famoso artículo "Poverty: An Ordinal Approach to Measurement" ("Pobreza: un enfoque de medición ordinal"), en el que propone un nuevo índice para expresar la ~ituación agregada de la pobreza de una sociedad, conocido como el Indice de Sen, que incorpora la distribución del ingreso entre los pobres como el tercer elemento de la medición de la pobreza, además de la proporción de pobres y la intensidad de la pobreza (qué tan pobres son los pobres).

 Esto permite que el índice sea sensible a redistribuciones de ingreso entre los pobres. En 1981 aparece Poverty and famines, un libro que tiene al menos dos partes y dos tipos de contribuciones. Por un lado, los capítulos 2 y 3 constituyen el texto clásico, obligado, del concepto y la medición de la pobreza. Aunque el libro no ha sido traducido al español, en abril de 1992 la revista Comercio Exterior publicó la traducción de estos dos capítulos. 
Además de la aportación del Indice de Sen, ese material contiene otros aportes fundamentales. Quiero destacar dos.

En primer lugar, el análisis y rechazo a la definición política de la pobreza', la definición de la pobreza (o de la privación) en función de lo que parece factible de ser eliminado por medio de la política pública: 

"Es clara -dice Sen-la diferencia entre la noción de privación y la idea de lo que debería eliminarse mediante la política. Ello es así porque las recomendaciones sobre política dependen de una evaluación de factibilidades (debe-implica-puede), pero aceptar que algunas privaciones no se pueden eliminar de inmediato no equivale a conceder que no se deban considerar privaciones" .

En otra obra, usa la contundente expresión "la pobreza inevitable sigue siendo pobreza". 
"La medición de la pobreza -concluye Sen- ha de considerarse como un ejercicio descriptivo, que evalúa las penurias de las personas en términos de los estándares prevalecientes de necesidades. Es un ejercicio empírico y no ético" [pág. 314-315]. Si reflexionamos sobre las mediciones de pobreza llevadas a cabo, desordenadamente, por el gobierno mexicano, que sólo miden pobreza extrema y, además, tienden a minimizarla, al mismo tiempo que rechazan las que, por ejemplo, yo llevo a cabo y que resultan en mucha mayor pobreza, podremos concluir que no han entendido, o más bien no quieren entender, esta idea de Sen.

En segundo lugar Sen rechaza que la medición de la pobreza sea un juicio de valor, que el ejercicio sea "fundamentalmente subjetivo: desplegar las normas morales propias sobre las estadísticas de privación" . Esta es la postura, por ejemplo, del Banco Mundial. 
Sen argumenta vigorosamente contra esta idea y deja claro que las normas que distinguen a quien es pobre de quien no lo es, tienen una existencia social objetiva y que toca al investigador observarlas y sistematizarlas.

 "No es lo mismo afirmar que el ejercicio es prescriptivo de por sí que decir que debe tomar nota de las prescripciones hechas por los miembros de la comunidad. Describir una prescripción prevaleciente constituye un acto de descripción, no de prescripción" [pág. 314]. 

El otro grupo de contribuciones de Poverty andfamines está contenido en el resto del libro, que se dedica al análisis de las hambrunas desde la perspectiva conceptual de lo que he traducido como "titularidades" (entitlements), un esquema conceptual que sirve para explicar por qué la gente muere de hambre. Pero de ello tendré que hablar la próxima semana, pues se ha agotado el espacio.

Amartya Sen, Nobel de Economía 1998, realiza dos tipos de aportaciones en Poverty and famines (Pobrezay hambrunas): 
1. Las referidas al concepto y a la medición de la pobreza, que abordé en este mismo espacio la semana pasada, y el concepto que le permitió entender los mecanismos por los cuales se producen las hambrunas, pero que puede ser generalizado y convertido en una teoría general de la pobreza: los entitlements, que he traducido como "titularidades". 
El enfoque de las titularidades "se concentra en la habilidad de las personas para comandar alimentos [y otros bienes] a través de los medios legales disponibles en una sociedad" .

Sen atacó la idea que el hambre se produce por la escasez absoluta de alimentos: "El hambre caracteriza a personas que no tienen suficiente alimento para comer, y no a una situación en la que no hay suficiente alimento disponible". El grueso del libro analiza diversas hambrunas y prueba la verdad de su tesis. Sen introduce el concepto de relaciones de titularidad: "Una relación de titularidad aplicada a la propiedad conecta un conjunto de propiedades con otro, a través de ciertas reglas de legitimidad. Es una relación recurrente. Soy dueño de este pedazo de pan. ¿Por qué se acepta esta propiedad? Porque la obtuve mediante un intercambio, pagando dinero que poseía. ¿Por qué se acepta mi propiedad sobre ese dinero? Porque la obtuve vendiendo un paraguas de bambú que poseía. ¿Por qué se acepta mi propiedad del paraguas de bambú? Porque lo hice con mi propio trabajo, utilizando bambú de un terreno mío. Cada eslabón de esta cadena de relaciones de titularidad 'legitima' un conjunto de propiedades haciendo referencia a otro, o a alguna titularidad básica como el usufructo de los frutos del trabajo propio" . 

Sen distingue, como tipos predominantes de titularidades, las mercantiles, las productivas, la de la fuerza de trabajo propia, y las de herencias y transferencias. A partir de aquí introduce el concepto, más complejo pero crucial, de titularidades de intercambio: 

"En una economía de mercado una persona puede intercambiar lo que posee por otra colección de bienes y servicios. El conjunto de todos los posibles paquetes de bienes y servicios que puede adquirir mediante estos intercambios, a partir de lo que posee, puede denominarse la 'titularidad de intercambio' de su 'dotación'. 

Si Juan posee su fuerza de trabajo de plomero, un paquete de herramientas y la casa donde vive, puede ser plomero por su cuenta, asalariado, o poner un taller en casa. 
A cada opción corresponderá un ingreso y un paquete de bienes y servicios. De aquí deriva Sen la explicación del hambre o la pobreza: "Una persona estará expuesta al hambre si, para la propiedad que posee, el conjunto de las titularidades de intercambio correspondiente -las opciones de Juan- no contiene ningún paquete viable que incluya suficiente alimento". Sen plantea el concepto de un mapa social de las titularidades de intercambio: la especificación del conjunto de éstas que corresponden a cada paquete de propiedad. Dado este mapa, "resulta posible identificar aquellos paquetes de propiedad -llámeseles el conjunto del hambre- que deben conducir al hambre ante la ausencia de transferencias no basadas en titularidades (por ejemplo, la caridad)". 

El conjunto de titularidades posibles para una persona depende de dos parámetros: su dotación inicial de recursos y "el mapa de titularidades de intercambio". Una persona puede encontrarse en condiciones de pobreza debido a una dotación inicial muy baja (digamos un campesino sin tierra, analfabeto) o debido a un desplazamiento desfavorable en su mapa de titularidades de intercambio. 

En América Latina, los salarios reales se han venido deteriorando desde principios de los ochenta, lo que puede expresarse como un desplazamiento desfavorable en el mapa de titularidades de intercambio de aquellos que venden su fuerza de trabajo, y que se tradujo en un aumento de la pobreza entre ellos. 
En contraste, la muerte de un adulto activo en un hogar representa una baja en las dotaciones iniciales del mismo y también puede significar la pauperización del hogar. Ante este libro, M. Desai escribió una reseña, "¿Una teoría general de la pobreza?", que terminaba con la frase que hoy parece profética: "Probará ser uno de los libros más originales y fructíferos en economía publicados en años recientes" .

Conceptos de Pobreza: Algunas Aproximaciones A. La Pobreza y las Capacidades: Enfoque de Amartya Sen


Conceptos de Pobreza: Algunas Aproximaciones

A. La Pobreza y las Capacidades: Enfoque de Amartya Sen

Para Amartya Sen: Las “capacidades” comprenden todo aquello que permiten a una persona estar bien nutrido/a, escribir, leer y comunicarse, tomar parte de la vida comunitaria; forma parte de estas “capacidades”.
Sen señala que las Necesidades Básicas constituyen una parte de las capacidades, pero que estas se refieren a algo mucho más amplio. El número de opciones que las personas tienen y la libertad de elección sobre estas opciones también contribuye al bienestar humano. De esta forma, desde el enfoque de las capacidades, se postula que más libertad, y más capacidad de elección tienen un efecto directo sobre el bienestar, incrementándolo.
El Bienestar Humano consiste en desarrollar las capacidades de las personas. Entonces, es posible hablar de desarrollo cuando, las personas son capaces de hacer más cosas, no cuando estas son capaces de comprar más bienes o servicios.
En segundo lugar Sen estableció que las cuestiones de género son parte integral de los procesos de desarrollo. Desmintió que bajos niveles de desarrollo económico afectasen de igual manera a hombres y a mujeres y que las políticas de desarrollo son neutrales en cuanto al género.
Para él (y así lo demuestra empíricamente) el hambre no se produce por una insuficiente producción de alimentos. Las hambrunas pueden ser los resultados de una insuficiente producción, pero esta es consecuencia de unos pobres o injustos mecanismos de distribución. Así Sen señala que los problemas de distribución son en mayor medida la causa del hambre, contradiciendo los principios de la teoría económica tradicional.
“Capital Humano y Capacidad Humana”
Amartya Sen: También centra su análisis en la acumulación de “Capital Humano” y en la expansión de la “Capacidad Humana”. El primer concepto se encuentra en el carácter de agentes (agency) de los seres humanos, que por medio de sus habilidades, conocimientos y esfuerzos, aumentan las posibilidades de producción y el segundo se centra en su habilidad para llevar el tipo de vida que consideran valiosa e incrementar sus posibilidades reales de elección. Ambas perspectivas están relacionadas porque se ocupan del papel de los seres humanos y en particular de las habilidades efectivas que éstos logran y adquieren.
“Las Distintas Caras de la Pobreza”
Sen también señala en la revista el País que: Aquellos a quienes les gusta el camino recto tienden a resistirse a ampliar la definición de pobreza. ¿Por qué no mirar simplemente los ingresos y plantear preguntas como: “Cuantas personas viven con menos de digamos uno o dos dólares diarios”? Este análisis restringido toma entonces la forma sencilla de predecir tendencias y contar a los pobres. Pero las vidas humanas se pueden empobrecer de muchas maneras. Los ciudadanos sin libertad política ya sean ricos o pobres están privados de un componente básico del buen vivir. Lo mismo se puede decir de las privaciones sociales como el analfabetismo, la falta de sanidad, etc.
De hecho, el poder protector de la democracia para proporcionar seguridad se extiende mucho más allá de la prevención de las hambrunas. Es posible que la democracia, que es valiosa por derecho propio no sea siempre especialmente eficaz desde el punto de vista económico, pero adquiera su importancia cuando la crisis amenaza y los económicamente desposeídos necesitan la voz que la democracia les da.
Si tengo esperanza en el futuro es porque veo la exigencia cada vez más manifiesta de democracia en el mundo y la convicción cada vez mayor de que la justicia social es necesaria. Debemos tener una perspectiva de la pobreza suficientemente amplia como para asegurarnos de que los pobres tienen una razón para la esperanza.
En Síntesis: Se aludió al concepto de Amartya Sen respecto a que la pobreza es “absoluta en el plano de las capacidades y relativa en el plano de los productos básicos. En respuesta a la pregunta de Malasia sobre la redefinición de la línea de pobreza para reflejar un mayor balance entre características absolutas y relativas al dar mayor peso a las medidas de las capacidades, se aclaró que la pobreza es el fracaso de un individuo para lograr un conjunto relevante de un inadecuado empleo de los recursos.
El enfoque que tiene Amartya Sen acerca del problema social de la pobreza es muy interesante, en la medida que él nos propone una dimensión de la pobreza que los métodos y definiciones tradicionales no consideran y que es particularmente interesante que un economista premio Nóbel lo plantee, y esta nueva dimensión es en concreto la ampliación de las capacidades de los individuos que les permiten hacer y desarrollarse ellos como individuos y no definirlos por la cantidad de dinero que poseen a nivel individual o familiar; lo cual les permitiría comprar determinada cantidad de bienes o acceder a ciertos servicios considerados como básicos; sino que nos permite ahondar en aspectos tales como: la calidad de la educación, el nivel de desarrollo intelectual de individuo y por que no ir mas allá del simple concepto burgués de la “Libertad y Democracia”, donde los pobres tengan no solo derecho a protestar y votar en cada elección de sus autoridades; sino capacidad critica y reflexiva que les permita participar activamente en las decisiones de estado que afectan su calidad de vida y expectativas de desarrollo.
Dentro de esta óptica nosotros consideramos que la pobreza va mas allá de los aspectos materiales y las necesidades inmediatas, y que esta abarca aspectos tan importantes como el desarrollo de las capacidades sí, pero también de una personalidad definida del individuo que le permita tener un grado de conciencia que sea el camino para una mayor participación y desarrollo de sus habilidades, lo cual necesariamente se vera reflejado en un incremento de la productividad individual, familiar y de la sociedad en su conjunto; cuando ubiquemos a las personas en el lugar donde ellas logran su máximo desarrollo; pero también no podemos dejar de lado que para lograr esto se deben de dar condiciones mínimas para el desarrollo de los individuos como son: educación de calidad, una adecuada nutrición infantil y acceso universal a la salud de calidad. 

http://www.eumed.net/libros-gratis/2008c/425/La%20Pobreza%20y%20las%20Capacidades%20Enfoque%20de%20Amartya%20Sen.htm