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miércoles, 31 de julio de 2019


¿Cuál es el economista que planteó y fundamentó la nueva ingeniería económica?

La respuesta a la pregunta del título es aparentemente fácil: bastaría con señalar el nombre del (o los) economista(s); sin embargo, esto, así de sencillo llevaría, sin duda alguna, únicamente a confundir a legos y no-legos (en economía)[1]. En todo caso, se prestaría a especulación de los que no conocen a fondo los teoremas de los economistas que vamos a mencionar y, aunque esto ayudaría al debate entre investigadores y estudiosos, preferimos llevar de la mano a nuestros lectores de modo que signifique responsabilidad académica más que impacto para quienes tienen curiosidad y deseo de  saberlo. Por lo que, consideramos necesario establecer una salvedad y una introducción taxonómica previa, antes de entrar a responder la pregunta del título de lo que hoy entendemos por "Ingeniería Económica".

Una salvedad previa:
En los actuales medios académicos se conoce y se diferencia claramente la nueva “Ingeniería Económica” (que se enseña en las Facultades del mismo nombre) de la vieja reliquia de otra época[2], reliquia que estaba personificada por DeGarmo[3] desde 1942. Sin embargo, muchos docentes irresponsables[4] siguen usando el texto-manual de DeGarmo para enseñar el aspecto económico (métodos de riesgo, sensibilidad, análisis de intangibles) en las diferentes Facultades de Ingeniería como si  esta fuera una disciplina vigente. 

Una introducción taxonómica previa:

La mayoría desconoce la existencia de los dos grupos de economistas-teóricos cuyos enfoques parecen antagónicos; sin embargo, aunque a simple vista parezcan ser opuestas (por la diferencia en sus principio operativos), sus postulados y teoremas conviven desde mediados  del siglo pasado como las dos vertientes que discurren en paralelo.

El 1° grupo: 
La economía ortodoxa (convencinal)[5], asociada con la economía neoclásica[6],  que contemplan la economía desde fuera y, además, keynesiana (que custodia)[7] y plantea los lineamientos políticos (dejando la parte activa a los gobernantes, para corregir las fallas y los errores del orden natural del mercado moral); es decir, lo fundamental es la suposición misma de que la economía sana y  "normal" es una economía en equilibrio estático.
La macroeconomía – la economía de la nación-estado— es todo, con individuos y empresas que no tienen poder para influir, y menos dirigir, la economía ni la capacidad de adoptar decisiones efectivas  contrarias a las fuerzas de la macroeconomía. (determinismo de mercado: las personas no tienen vida, son pasivas, y dependen del mercado) Y los fenómenos económicos, la formación del capital, productividad y empleo son funciones de la demanda.

El 2° grupo, la teoría económica activa que promueve la ruptura del "statu quo" económico --mejor dicho cambios irreversibles--, participando proactivamente[8] en el «cambio», y que considera que el problema central de la economía no es el equilibrio sino el cambio estructural para el desarrollo económico y social (Llamada economía de la innovación y del cambio tecnológico[9]). Sin embargo, estas dos vertientes (grupos de teorías) no son sustitutivas sino complementarias –a favor del crecimiento y el progreso económico y social.

En la Economía del cambio y la innovación, el beneficio, en contraste con Marx y su teoría, no es un Mehrwert, una "plusvalía" robada a los trabajadores. Por el contrario, es la única fuente de empleo para los trabajadores y de los ingresos laborales. La teoría del desarrollo económico muestra que nadie, excepto el innovador, obtiene un "beneficio" genuino; y el beneficio el innovador es siempre de breve  duración. Pero la innovación es, en la famosa frase de Schumpeter, también "destrucción creativa." Convierte en obsoletos el equipamiento y las inversiones de capital del  pasado. Cuanto más progresa una economía, más formación de capital va a necesitar. Por eso, lo que el economista clásico –o el contador o el corredor de bolsa-- considera  "beneficio" es un costo genuino, el costo de mantenerse en los negocios, el costo de un futuro en el cuál nada es predecible excepto que el negocio rentable hoy se convertirse en el elefante blanco de mañana. Por eso, la formación de capital y la productividad son necesarias para mantener la capacidad de producción de la economía y, sobre todo, mantener los trabajos del presente y crear empleos del futuro. 

El "innovador" de Schumpeter con su "destrucción creativa" es la única teoría que explica por qué existe algo que llamamos "beneficio". Los economistas clásicos sabían perfectamente que su teoría no daba ninguna razón fundamental para el beneficio. De hecho, en una economía de equilibrio un sistema económico cerrado no hay lugar para el beneficio, no hay justificación para él, ni explicación. No obstante, si el beneficio es un costo genuino, y especialmente si el beneficio es la única manera de mantener los empleos y crear otros nuevos, entonces el capitalismo vuelve a ser un sistema moral.

Sin embargo, tan pronto como pasamos del axioma de una economìa inmutable, independiente y cerrada a la economía dinámica, creciente, cambiante y vital de Schumpeter, lo que se llama “beneficio” ya no es más inmoral. Se convierte en un imperativo moral. De hecho, la pregunta ya no es la misma que inquietaba a los clasicistas y todavía inquieta a Keynes: ¿Cómo puede estructurarse la economía para minimizar el soborno de la plusvalía carente de función llamado beneficio que debe.

Los economistas defensores del segundo grupo se involucran y comprometen: al procurar el cambio del statu quo económico; mientras qué, los economistas defensores del primer grupo, solo se involucran; sin embargo, deben ser versalistas (como Keynes)[10], por ello, la mayoría son keynesianos[11].  (Ver "La tiranía del ‘statu quo’  de Friedman")
Sin embargo, el lector debería tener en cuenta que estas dos vías o progresiones han sido a menudo enrevesadas y no lineales. Ese es el meollo del dilema del Innovador de que habla Christensen, “hacer las cosas bien puede llevar al fracaso”.

La economía clásica consideraba que la innovación estaba fuera del sistema, como también  lo hizo Keynes. La innovación pertenecía a la categoría de "catástrofes externas" como terremotos, clima, o la guerra, que, como todos sabían, tiene una profunda influencia en la economía, pero no forma parte de ella. Schumpeter insistió en que, por el contrario, la innovación —es decir, la actividad que hace pasar los recursos de lo viejo y obsoleto a empleos más nuevos y productivos—  es la esencia misma de la economía y sin duda una economía moderna. 

Schumpeter, en cambio, nos enseñó que una economía moderna está siempre en dinámico desequilibrio. La economía de Schumpeter no es un sistema cerrado como el universo de Newton --o la macroeconomía de Keynes. Está constante mente creciendo y cambiando y es de naturaleza más biológica que mecánica. Si Keynes era un "hereje", Schumpeter era un "infiel".
Esto no significa que la economía pueda volverse  al neoclasicismo prekeynesiano. La crítica de Keynes a las respuestas neoclásicas es tan definitiva como la crítica de Schumpeter a Keynes. Pero como ahora sabemos que los individuos pueden y logran burlar al sistema, hemos perdido la certeza de que Keynes impuso a la economía y que hizo del sistema keynesiano la estrella de guía de la teoría económica y la política económica hasta estos años. Tanto el monetarismo como la economía de oferta de Friedman son intentos desesperados de hacer las paces con el sistema keynesiano de la economía de equilibrio. Pero es poco probable que alguna de ellas pueda restablecer la economía independiente y autosuficiente del equilibrio, mucho menos una teoría económica o una política económica en la cual un factor, ya sea el gasto estatal, las tasa de interés, la oferta de dinero o los  recortes de impositivos, controle la economía en forma predecible y con una casi certeza.
El intento de La Reserva Federal de controlar la economía controlando la oferta de dinero fue ampliamente burlado por los consumidores y empresas, que, de repente y en forma casi violenta pasaron el dinero de los depósitos de ahorros a fondos del mercado de dinero, y de inversiones a largo plazo a activos líquidos —es decir, de dinero de baja velocidad a la de alta velocidad—  hasta tal punto que ya nadie puede decir qué es la oferta de dinero o incluso que significa el plazo. Los individuos y las empresas que tratan de optimizar su propio interés y se guían por su percepción de la realidad económica siempre encontrará una manera de vencer al "sistema" —ya sea, como en el bloque soviético, convirtiendo a toda la economía en un gigantesco mercado negro,  o como en Estados Unidos en 1981 y 1982, transformando el sistema financiero de la noche a la mañana pese a las leyes, reglamentaciones o los economistas. 


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Después de esta introducción, asumimos que nuestros lectores ya pueden estar adivinando a cuál de los dos grupos pertenece la «ingeniería economica».
Para alguien ajeno a los estudios económicos, ésta aclaración puede resultar sorpresiva, sin embargo debemos argumentar que la economía como ciencia ha perdido desde hace más de 100 años la unidad que caracteriza a muchas otras ciencias. Tal como lo señalara Murray Newton Rothbard (2004, p.23) en el prefacio de la edición española de su Tratado de Economía “Man, Economy and State”: “desde que Wicsksteed (1910), Taussig (1911) y Fetter (1915) nos dieron sus brillantes obras, este tipo de tratado ha desaparecido del pensamiento económico y la economía se ha vuelto totalmente fragmentada, desvinculada hasta tal punto que ya casi no existe economía; en cambio tenemos miles de fragmentos de análisis sin coordinación. Primero se dividió la economía en campos ‘específicos’ –‘economía urbana’, ‘economía agrícola´,  ‘economía laboral’, ‘economía de finanzas públicas’, etcétera, inconexos entre sí. Aún más grave fue la desintegración  de lo comprendido en la categoría de ‘teoría económica´. La teoría de la utilidad, la teoría del monopolio, la teoría del comercio internacional, etcétera, hasta la programación lineal y la teoría de los juegos, cada uno se mueve dentro de su comportamiento rigurosamente aislado, con su propia y muy refinada literatura”.

A pesar de lo resumido, creemos que –para nuestros lectores– no es posible aún explicarse fácilmente la génesis de ésta nueva ingeniería. Con este propósito, lo que sigue a continuación ayudará a entender mejor, al mismo tiempo que nos aproximaría al economista (o economistas) que contribuyeron a la conceptualización de éste nuevo profesional.

Primeramente, diremos que lo  que establece la diferencia entre economistas e ingenieros (economistas) es el principio operativo (de funcionamiento profesional[12]); en este sentido, dilucidar sobre el método que usan los economistas (neoclásicos), comparado con el método de los economistas (ingenieros), explicará  mejor el concepto de ingeniería y permite develar qué economista lo planteó, y, cuál es la base teórica fundamental de esta nueva ingeniería, y qué economista lo teorizó.
Veamos:
Para empezar,  diremos que ambos (economistas e ingenieros) aplican el cambio de "A" a "B" como estrategia metodológica (para buscar la eficiencia o la eficacia económica ). Así, al comparar los métodos, del paso de A a B  que, también se aplica en la «ingeniería económica», tanto como en la economía neoclásica[13] (dentro de la «teoría del bienestar»[14]), estaríamos diferenciando cómo solucionan el problema económico los economistas (neoclásicos) y cómo lo hacen los economistas (ingenieros).
 
En la economía neoclásica, se compara dos asignaciones que las llaman A y B, para determinar si una de esas asignaciones es mejor que la otra[15]. Parte de que A es una asignación existente y que B es una alternativa, y lo que se busca es «cambiar» de A a B que sea la mejor deseable. En general, pasar de una asignación a otra implicará que algunos individuos se sientan en mejor posición (ganen) y otros se sientan en peor posición (pierdan). Pero, con el criterio de compensación, un cambio de A a B es una mejora si los que ganan pueden compensar a los que pierden y aun así sentirse en mejor posición. De ahí la necesidad del criterio de compensación (potencial más que real, de los economistas neoclásicos) que está estrechamente relacionada con el concepto de eficiencia asignada.

La ingeniería, por su lado, cambia el estado las condiciones de un estado inicial “A” a otro estado “B” mejorado (haciendo uso de su ingenio, en el proceso de transformación, propio de la ingeniería). Por ejemplo, cambia pulpa de madera a papel (como aplicación de la ingeniería tradicional); cambian las funciones de las computadoras, teléfonos móviles y los televisores (incorporando las funciones de las computadoras)…
Pero, este «cambio» de A a B, que hace el ingeniero, es idéntico a su método (para resolver los problemas[16]), establecido por el teorema de Jean Baptiste  SAY cuando explica el «cambio» que hace el «entrepreneur»[17].

Veamos:
SAY[18], en 1802, dijo:

“el entrepreneur «cambia» recursos económicos de zonas de baja productividad y eficacia a zonas de alta productividad y eficacia”
Palabras clave explícitas: “entrepreneur, «cambio», recursos económicos, zonas,  productividad,  eficacia”
Palabras clave implícitas: ingeniería, economía activa, destrucción creativa,“Innovación disruptiva”, innovación, statu quo…

En efecto, Jean Baptiste Say[19],  determinó (estableciendo) también el método ingenieril: del nuevo ingeniero (economista)[20], genuino de todo ingeniero.

Pero, este “Cambio”, que para el ingeniero tradicional significa mejora de condiciones; para el nuevo ingeniero (economista), necesariamente significa innovación. En el sentido estricto, se dice que de las ideas solo pueden resultar innovaciones luego de que ellas se implementan como nuevos productos, servicios o procedimientos, que realmente encuentran una aplicación exitosa, imponiéndose en el mercado por la  “Innovación disruptiva” como dice Clayton Christensen (de Harvard).

Say[21] decía que el estudio de la economía no debía comenzar con análisis matemáticos y estadísticos abstractos sino con la experiencia real de la persona humana.[22]

Veamos, brevemente lo que significa –en el enunciado de Say–  cada una de las palabras clave:
Entrepreneur, entrepreneurship y entreptrepreneural
Son palabras –de origen francés–  que no tiene un equivalente en castellano. Un entrepreneur no es necesariamente un pequeño empresario que inicia o dirige un nuevo negocio, ni un capitalista, ni un propietario, ni un empleador. J.B. Say añadió a la definición anterior (que Richard Cantillon, en 1755, definió el término como «el proceso de enfrentar la incertidumbre».) que el entrepreneur era también un «líder del cambio»  que atraía a otras personas, con el objetivo de constituir organizaciones productivas. Hoy sabemos (por Peter Drucker, quien en su libro “El entrepreneur y el entrepreneurship) que se puede formar. Peter Drucker, uno de los autores más importantes en el tema, define al entrepreneur como aquel empresario que es innovador (y al entrepreneurship como el empresariado innovador), y aclara la común confusión de creer que cualquier negocio pequeño y nuevo es un emprendimiento, y quien lo lleva a cabo un emprendedor. Destaca que, aunque quien abra un pequeño negocio corra riesgos, eso no quiere decir que sea innovador y represente un emprendimiento.

A principios del siglo XVIII, los franceses extendieron el significado del término a los constructores de puentes, de caminos y a los arquitectos.  El entrepreneur aparece a principios del siglo XVI haciendo referencia a los aventureros que viajaban al Nuevo Mundo en busca de oportunidades de vida sin saber con certeza qué esperar o también a los hombres relacionados con las expediciones militares.

Un ejemplo de entrepreneurs, quienes obsoletaron definitivamente a los famosos navegadores (buscadores en Internet) Los encontramos en Google Inc. Esta es la historia de cómo dos Jóvenes «entrepreneurs»  crearon lo que hoy es la empresa más conocida del mundo: Google Inc. que es la empresa propietaria de la marca, cuyo principal producto es el motor de búsqueda del mismo nombre. Fue fundada el 7 de septiembre de 1998 por Larry Page y Sergey Brin (dos estudiantes de doctorado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Stanford). La empresa ofrece también entre otros servicios: un comparador de precios llamado Froogle, aunque luego pasó a llamarse Google Product  Search, un motor de búsqueda para material almacenado en discos locales Google Desktop Search, y un servicio de correo electrónico llamado Gmail, el cual pone a disposición para sus usuarios más de 7 GB (24 de   septiembre de 2008) de espacio y va aumentando constantemente a razón aproximada de 36 bytes por segundo. También es famoso su programa Google Earth, mapamundi en 3D con imágenes de alta resolución. Recientemente lanzó su versión beta de un servicio de mensajería instantánea basado en Jabber/XMMP llamado Google Talk.

CAMBIO y ZONA:
Para entenderlo mejor, es necesario percibir el trasfondo del enunciado como unidad fraseológica, que Jean Baptiste Say nos dejó como un legado cultural. Solo de esta forma, podríamos darnos cuenta que el término[23] “entrepereneur”,  dista mucho del concepto convencional “del emprendedor” que equivocadamente[24] se le otorga. Pues el significado no es producto de ninguna sumatoria, sino que, para su intelección, hay que desentrañar el proceso cognitivo en que se sustentan –no como el concepto de “entrepreneur” difundido, desde 1775, por Cantillon[25] (en su obra Essai sur la nature du commerce en general) como  él lo entendió. Para  Say, «entrepereneur» no implica ni empresario emprendedor[26] ni riesgo empresarial[27].

Ahora, recién sabemos (con la disrupción tecnológica) cuánta razón tuvo Say (cuál si fuera un profeta moderno): –ningún empresario, en la actualidad,  se arriesgaría a lanzar un nuevo producto (o iniciar un servicio) sin hacer la investigación del mercado correspondiente; y qué mejor seguridad que la que ofrece la creación de un nuevo «segmento de mercado»[28] (que Say lo formuló como “Zona”). En otras palabras: Say, implícitamente (en este enunciado) hablaba de «Innovación»; como  palabra clave implícita (escondida) qué, finalmente Joseph Alois Schumpeter[29] devela y teoriza posteriormente.

PRODUCTIVIDAD Y EFICACIA
Cuando Say se refería a productividad no está hablando de «eficiencia productiva»[30] y menos aún de «eficiencia económica»[31], o Eficiencia asignativa; de lo que trataba Say es de la creación de un nuevo segmento de mercado[32] (al que llamó “Zona”), que beneficiaría con nuevos valores (subjetivos) a consumidores, valores creados talvez por los nuevos deseo impulsados por el nuevo producto.
El típico ejemplo lo encontramos en el legado que nos dejó Steve Jobs: Cuando Steve Jobs cambia la tipografía tradicional a la digital: de la zona de Gütemberg a la zona creada por él: la topografía digital nació con Macintosh[33]. Desde aquella fascinación inicial de Jobs por el arte de Palladino, hasta el toque mágico de Kare que finalmente les diera nombres propios. Más de 10 años debieron pasar para que las tipografías digitales pudieran cobrar vida. Una gestación que fue tan delicada y sutil como un fino trazo de tinta. En un notable giro de los acontecimientos (decía Jobs), Apple compró NeXT, yo regresé a Apple y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia. Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe: 10 años de gestación y un final feliz. Definitivamente que Steve Jobs fue uno de los más geniales «Entrepreneurs»-, mientras que Susan Kare fue una «Intrapreneur»[34], de los últimos años. Aquí surge el tercer economista del hilo conductor: Wilfredo Pareto, con su famoso principio y diagrama ( «Principio de Pareto, el secreto de la prosperidad») ( «Diagrama de Pareto - Que es el diagrama de Pareto»)  es también conocido como la regla del 80-20, distribución A-B-C, ley de los pocos vitales o principio de escasez del factor.( The Application Of The Pareto Principle In Software Engineering. Ankunda R. Kiremire 19th October, 2011).

RECURSOS ECONÓMICOS
Para los ingenieros todos los recursos, finalmente, son recursos económicos incluyendo el “tiempo”; el cerebro humano (que puede mejorar su porcentaje (%) de uso): la didáctica (técnicas educativas) y los recursos humanos que pueden ser transformados con la educación; el conocimiento, que dio lugar a la economía del conocimiento donde el trabajador (de conocimiento) es el actor principal… Veamos un claro ejemplo en la educación con Jan Amos Komensk  (Comenio,) quien «cambia» los apuntes de un curso (recurso didáctico) A al recurso standard libro texto impreso B. Creando como consecuencia la nueva tecnología del libro texto. La tecnología no es cuestión de artefactos sino de la forma como se hacen las cosas. En este caso, la nueva forma didáctico de enseñanza/aprendizaje.
A Comenio, hombre del siglo XVII,  se le conoce como el Padre de la Pedagogía, ya que fue quien la estructuró como ciencia autónoma y estableció sus primeros principios fundamentales.
Para los economistas, sin embargo, los recursos vienen a ser los factores de producción tierra, trabajo, capital y organización y los asocian con el uso que hacen los emprendedores en los procesos productivos; sin embargo, un emprendedor solamente inicia un nuevo negocio que aunque con riesgo (por no hacer el estudio de mercado correspondiente) su rol no es de entrepreneur; precisamente, porque no se proponen cambiar los recursos económicos en otros de valor añadido; por lo tanto, solamente consideran que el emprendedor es quien al organizar creativamente los factores, tierra, trabajo, capital y organización, creando nuevos productos o bien mejorando los planes de producción de los actuales.

Veamos, ahora, como se inicia el hilo conductor:
Say estudió el libro de Smith y, aunque estuvo de acuerdo en todos los puntos, encontró que la omisión de empresarios innovadores era un defecto serio. Los empresarios buscan oportunidades de lucro y, al hacerlo, crean nuevos mercados y nuevas oportunidades. Al interrumpir constantemente el equilibrio de la competencia, los empresarios evitan que los monopolios se formen y creen una amplia diversidad de productos que mantienen a los consumidores y productores. El cambio de paradigma (rompiendo el statu quo) que hicieron los empresarios exitosos como Bill Gates y Henry Ford cosecharon fortunas mucho más allá de los agentes normales en la economía.

Say[35]  hablaba de  «cambio» (e "innovación", como  palabras clave implícita escondida que mencionamos líneas arriba) que, finalmente Joseph Alois Schumpeter devela y teoriza posteriormente: Él, en su libro Teoría del desarrollo económico (1934), define a los «entrepreneurs» como a aquellos individuos que con sus actividades generan inestabilidades en los mercados.
 Conceptualizó la «innovación» en su «teoría de las innovaciones», en la que la define como el establecimiento de una nueva función de producción. La economía y la sociedad cambian cuando los factores de producción se combinan de una manera novedosa. Quizás por eso es que ahora se dice que el ingeniero es un transformador de la realidad social. Él, sugiere que invenciones e innovaciones son la clave del crecimiento económico, y quienes implementan ese cambio de manera práctica son los emprendedores. –Es así como surge el hilo conductor (hacia la “ingeniería económica”) con éste aporte de Joseph Alois Schumpeter. Él fue el primer economista importante en reemprender la línea de Say en su clásico Die Theorie der Wirtschanftslichen Enrwicklung (La teoría del desarrollo económico), publicada en 1911. Recordemos que Schumpeter rompió con la Economía clásica, de una manera más radical de como John Maynard Keynes lo haría veinte años después. Schumpeter postuló que el equilibrio dinámico causado por el empresario innovador, más que el equilibrio y la optimización es la «norma» de una economía sana y la realidad central de la cual debe partir la teoría y las prácticas económicas. Según Joseph Schumpeter [en: Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung (Teoría del desarrollo económico), 1911] la innovación es la imposición de una novedad técnica u organizacional en el proceso de producción y no simplemente el correspondiente invento. Un innovador es para Schumpeter el «empresario creador», en contraposición con el empresario de arbitraje, quien simplemente aprovecha para obtener ganancias las diferencias de precios existentes.[37] Según él: la estructura económica (…) experimenta un cambio permanente con la introducción de nuevos bienes de consumo, nuevos métodos de producción y nuevas formas de organización industrial en un proceso continuo de destrucción creativa.  La superioridad de los nuevos productos y métodos (en eficiencia, precio y calidad) frente  a los viejos conduce a la eliminación de estos últimos, a una revolución de la estructura económica y a la creación de periodos cortos de crisis y ajustes[38]. Las innovaciones, resultado del proceso de competencia dinámica de los empresarios, son el motor del sistema económico y la razón principal de sus increíbles tasas de crecimiento. Para él éxito del capitalismo depende de su habilidad para recompensar la iniciativa y el ingenio de los individuos y las empresas, y de penalizar a quienes son socialmente improductivos, pero generalmente produce pérdidas significativas a muchos actores en el largo plazo. Si los perdedores no reciben ninguna compensación, es muy probable que surjan conflictos sociales que repercutan de forma negativa en la inversión privada y la propensión al riesgo de los empresarios. La redistribución del ingreso adquiere entonces un papel económico fundamental como forma de asegurar la estabilidad política y social y fomentar la inversión.

El economista Ludwig von Mises (otro de los que continúan con el hilo conductor) dijo: El hombre es un ser pensante, un homo sapiens. Esta es una característica puramente humana. Pero también el hombre es el único ser que actúa persiguiendo propósitos o fines. Es también un homo agens; característica que al igual que la anterior los diferencia de todos los restantes seres.

Mientras qué,  para Keynes, la «innovación» es solo un evento aislado, tal como lo sería un terremoto o el Fenómeno del Niño. Sin embargo la innovación no es solo un término tecnológico o científico: es un término económico. Para poder sacar provecho a la innovación, primero hay que entenderla. Lo nuevo no siempre es bien aceptada, no es fácil cambiar las costumbres –como sucedió hace unos 45 años, en el Perú con el envase de cartón para la leche –se tuvo que esperar treinta años para romper con el estatu quo basado en costumbres ancestrales (ahora, con el neuro-marketing, se hace estudios previos antes de su lanzamiento) . Ésta es la tarea del ingeniero economista que implica la creación de nuevas necesidades; y no dedicarse solo a estudiar la satisfacción de  las (necesidades) existentes.
Para el austríaco Joseph Schumpeter, la innovación (y el emprendimiento) son los motores esenciales de una economía efectiva. A esto se denomina “Desequilibrio Dinámico”. Es decir, en vez de penetrar mercados insistentemente con los mismos bienes; desafiar lo establecido y favorecer el desarrollo de soluciones más efectivas para las personas. Lo viejo por lo nuevo. La innovación, efectivamente, no es un evento aislado. Es consecuencia de una importante fórmula planteada en 1988 por el economista americano Edward B. Roberts: Innovación = Invención + Explotación
El  economista Schumpeter teorizó[39], lo que hacía falta para completar la definición de «ingeniería económica». Ésta es, precisamente, la contribución (a la ingeniería económica) de Joseph Schumpeter[40], quien en 1934, decía: Los emprendedores son innovadores que buscan destruir el estatus-quo de los productos y servicios existentes para crear nuevos productos y servicios[41]. Schumpeter postuló que el equilibrio dinámico causado por el empresario innovador, más que el equilibrio y la optimización es la «norma» de una economía sana y la realidad central de la cual debe partir la teoría y las prácticas económicas.[42]

Cuando se analiza la obra de Keynes en raras ocasiones se hace mención a su visión sobre el papel del empresario. Se considera que el sector público puede desempeñar su tarea, o que mediante la política fiscal se puede estimular al empresario a invertir. Sin embargo, Keynes le concede una gran relevancia a la hora de reducir el desempleo, señalando la importancia que tiene la eficacia marginal del capital. Cuando se cita a Keynes, lo primero que se suele pensar es que se va a defender una política intervencionista caracterizada por un aumento del gasto público que supondrá un incremento importante del déficit público, cuyo objetivo fundamental es el de generar más empleo, aunque ello suponga una mayor inflación. Se supone que el decisor político a través de las medidas que implanta, es capaz de «manipular» o alterar el comportamiento de los agentes económicos en sus decisiones de gasto, para estimular la demanda agregada, que es considerada como un factor esencial a la hora de reducir el desempleo. Además, se pretende conseguir este objetivo en el menor tiempo posible, ya que «en el largo plazo todos estamos muertos» (Keynes, 1923, página 65).

En 1983, en el centenario del nacimiento de Keynes, la revista Forbes declaró que no era Keynes quien conocía el camino, sino otro economista que compartía el mismo año de nacimiento que Keynes –Joseph Schumpeter. En lugar de la intervención gubernamental que los keynesianos exigen para apuntalar la economía y fracasar negocios de todo tipo, Schumpeter creía que el capitalismo está dirigido por empresarios cuyas innovaciones reemplazan viejos modelos de negocios desgastados en un proceso que él llamó "destrucción creativa". Forbes bautizó a Schumpeter, no Keynes, el mejor navegante a través de los turbulentos mares de la globalización. El tiempo ha demostrado que la evaluación es precisa.

La carrera presidencial de 2012 en Estados Unidos, fue, en parte, un enfrentamiento entre dos modelos diferentes de crecimiento económico. El presidente Barack Obama en su gobierno demócrata no defendió la teoría de que el gobierno debe actuar como "tutor" de la economía y utilizar los fondos públicos para estimularla. El nominado republicano, presumiblemente Mitt Romney, avanzó el argumento del libre mercado de que la fuente principal de nuevo crecimiento es la energía innovadora de los empresarios estadounidenses y que el gobierno necesita salir del camino. Sin embargo, él no sabía que una parte esencial del argumento del libre mercado es la "destrucción creativa", una teoría propuesta por el gran economista austríaco y profesor de la Universidad de Harvard Joseph Schumpeter. Lástima que no entendía la visión de Schumpeter --expresada más poderosamente en su libro clásico de 1942, Capitalismo, Socialismo y Democracia--, por lo que tuvo dificultades para comprender por qué los mercados libres funcionan tan bien para generar prosperidad. –la destrucción creativa es un concepto complicado, mal entendido por el público en general y no siempre fácil de defender. Schumpeter en la casa blanca. Así, Schumpeter superó a Keynes en las elecciones de 2012.

Schumpeter dejó escrito en el Preliminar de su libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia”: “La mayoría de las creaciones del intelecto… desaparecen para siempre tras un plazo que varía entre una sobremesa y una generación. Con algunas sin embargo, no sucede así. Sufren eclipses, pero aparecen de nuevo, y reaparecen no como elementos  de un legado cultural, sino con su ropaje propio y sus cicatrices personales que pueden verse y tocarse. A éstas podemos darlas el calificativo de grandes, y no es inconveniente para ésta definición el que se convine la grandeza con la vitalidad...” En este sentido, nosotros diremos tal es indudablemente lo que debemos de aplicar a Jean Baptiste Say (después de más de doscientos años) y al mismo Schumpeter (más de cien años): genios cuyos pensamientos tienen carácter rizomático y no arborescente (que se pueden deducir sus raíces de su altura) coma la mayoría de las teorías económicas de vigencia temporal. No necesitamos creer que una gran obra tenga necesariamente que ser una fuente de luz y perfección en sus fundamentos y en sus particularidades ni menos impactantes.

Pocos economistas tienen reservado el privilegio de no solo ser recordados sino de estar plenamente vigentes más de seis décadas después de su muerte. Este es el caso de Joseph Schumpeter. En un ensayo publicado en 2009 bajo el título de Schumpeter versus Keynes: En el largo plazo no todos estamos muertos, Arthur N. Diamond pudo constatar, comparando el número de referencias realizado en revistas especializadas de 1956 a 2006, que “en general, Keynes es más citado desde 1956 hasta aproximadamente mediados de los 90. Pero a continuación y hasta 2006, Schumpeter es citado más a menudo que Keynes.” (A. N. Diamond, “Schumpeter vs. Keynes: ‘In the long run nor all of us are dead’”, Journal of the History of Economic Thought, Volume 31, Number 4, December 2009, p. 531.)
En 1983, en el centenario del nacimiento de Keynes y Schumpeter Peter Drucker. Escribió:
En cierto sentido, Keynes y Schumpeter reeditaron la famosa confrontación de filósofos en la tradición occidental –el diálogo platónico entre Parménides, el brillante, hábil e irresistible sofista, y el lento y feo pero astuto Sócrates. Nadie en el periodo  entre las dos guerras fue más brillante, más hábil que Keynes. En cambio Schumpeter parecía pedestre –pero tenía sabiduría. La habilidad sale airosa, pero la sabiduría perdura.

Mientras vivió, Schumpeter fue uno de los economistas más importantes del mundo, y a partir de su muerte, se ha convertido en un ícono. John Maynard Keynes es considerado el maestro entre los economistas. No obstante, las ideas de Schumpeter tienen un mayor impacto en este nuevo milenio, que algunos economistas han denominado el “siglo de Schumpeter.” El estudioso Thomas K. McCraw ofrece una vívida descripción de este hombre destacado, sus teorías económicas y su profunda influencia.  getAbstract recomienda conocer a Schumpeter por su aporte fundamental para comprender la economía empresarial de nuestros días. El libro de McCraw es un buen camino para llegar a conocerlo.
Por otro lado, sin embargo, es importante señalar que, no son suficientes los teoremas económicos de los economistas-teóricos (Say y Schumpeter) para lograr la formación profesional del economista ingeniero, a pesar que sus planteamientos son tan necesarios y fundamentales (a propósito de esta nueva profesión) –hace falta formar la mentalidad del ingeniero para comportarse como tal. Es, por lo tanto, necesario el aprendizaje de otras materias ingenieriles y, sobre todo, realizar  las prácticas pre-profesionales con los demás estudiantes de las facultades de ingeniería, para completar su formación integrada.
Al menos, fue así como se formaron  los primeros ingenieros economistas que se  separaron definitivamente del tradicional economista[43]: por su mentalidad ingenieril. Para tal propósito, se los hizo convivir académicamente con estudiantes de las otras facultades de ingeniería, compartiendo aulas, profesores, prácticas profesionales, como fue desde 1964 en la “Escuela de economía aplicada” en la UNI.

En conclusión, diremos que: no son las ciencias[44] ni las matemáticas, sino su formación actitudinal del  ingeniero en ciernes, preparándolo para usar eficazmente su «ingenio»[45] que necesitará para la resolución de problemas[46].
Precisamente, esto es lo que aleja al ingeniero del economista. Lo dicho por Say determina la función de éste tipo de economista (que no teme al cambio, sino que lo enfrenta, provoca el cambio y aprovecha la energía generada) que se encarga de cambiar recursos económicos. Ejemplo: reestructurando un negocio, innovando un producto o servicio, que, a diferencia del economista tradicional, no parte de las necesidades existentes, sino que crea nuevas necesidades, desplazándolo del mercado (con la destrucción creativa de Schumpeter). De modo que compita,  no con precios bajos (dentro del orden natural del mercado) sino compitiendo con valores (funcionales) mejorados, es decir Innovando[47].

Por ejemplo un teléfono móvil “A”(actual), para agregar las nuevas funciones, necesitamos  pasar del estado (funcional actual), a otro con más funciones “B” (o más sofisticado) y asequible al mercado, transformándolo, para lograr nuevas y mejores funciones usando el «ingenio» (propio de la ingeniería) que convierta en obsoleto el actual dando lugar (en el mercado) al otro mejorado, sacándolo del mercado al teléfono inicial.
Así, el ingeniero economista  aplicará su «ingenio» para  pasar del primer estado A al segundo estado B, para lo cual transformará los primeros recursos económicos convirtiéndolos  en otros mejorados (con mayores funciones). Innovar es contribuir al progreso. Porque la innovación, en la famosa frase de Schumpeter, junto con la  "destrucción creativa." Convierte en obsoletos el equipamiento y las inversiones de capital del  pasado. Cuanto más progresa una economía, más formación de capital va a necesitar. En cierta forma, la destrucción creativa es lo que hace el “Entrepereneur, de J. B. SAY.
Esto es:
Cambiar recursos económicos de zonas de baja productividad y eficacia a zonas de alta productividad y eficacia (es decir, romper el statu quo del mercado)
Pero que este cambio tenga el propósito, como ya lo mensionamos, de alterar el statu quo económico (que, sólo es posible gracias al uso del ingenio, más que con la ayuda de las disciplinas económicas[48]).
Las aportaciones al pensamiento económico de Schumpeter fueron de importancia vital para la ciencia económica, dominada por la teoría del equilibrio general de 1879 a 1900.[49] No podríamos entender a Schumpeter sin situarlo en su tiempo teórico y el espacio natural[50] de la transición de dos siglos caracterizados por crisis económicas. El estudio profundo del Essai de Cantillon y en sí la secuencia de Petty-Cantillon-Quesnay le hizo interesarse en el crédito y la hacienda pública. Posteriormente, profundizó en la abstracción de dichos conceptos en Adam Srnith y David Ricardo y sus colegas, como Marshall. Sin embargo, Walras lo lleva a crear la teoría del desarrollo económico, respuesta al equilibrio general, y posteriormente, en 1912, a publicar su libro «Teoría del desenvolvimiento económico». En el primer capítulo de la obra mencionada sobre la corriente circular, Schumpeter explica que "la teoría del valor denominada de los costos, y la de Ricardo, del trabajo, sugieren con fuerza la misma conclusión, explicándose por ello algunas tendencias doctrinales, como la que pretende reducir a trabajo toda clase de ingresos, incluyendo a veces el interés”.

Por otro lado, autores como Freeman (1987), Porter (1990) y Nelson (1993), señalan que la obtención de tecnologías nuevas y avanzadas es un determinante importante de la posición competitiva de un país o región, por lo tanto la innovación sería la única forma para que un país pueda generar, a largo plazo, una mejor posición competitiva y un crecimiento económico sostenible.
Según Paul Romer (Endogenous Technological Change, 1990: S71), el producto por hora trabajada en los Estados Unidos es ahora diez veces el producto por hora trabajada hace cien años. La explicación estaría en el cambio tecnológico.

Resumiendo: (Schumpeter, 1911; Kondratiev, 1925; Freeman et al., 1985; Freeman y Louca, 2002) señalan que los ciclos económicos de crecimiento a largo plazo (ondas largas) están correlacionados con las “oleadas” de innovaciones por lo que la innovación se puede considerar el determinante principal del crecimiento. Schumpeter ya en 1939 planteaba que la aparición de un agrupamiento de innovaciones provoca un desequilibrio del sistema económico y desata toda una fase de movimiento en onda larga, y que incluso antes de llegar a un nuevo equilibrio aparecería otra oleada de innovaciones.

Agradeceríamos sus comentarios.
Autor responsable: cortezhonorio@gmail.com


[1] Un lego o un no-profesional (en inglés layperson o layman) es una persona que no es un experto en un determinado campo de conocimiento (en general, que no tiene formación en ningún área muy especializada o calificada). Originalmente, el término era sinónimo de laico, o sea un no-clérigo, aunque con el paso del tiempo el concepto fue evolucionando. ("Layman, n.1", OED Online, Septiembre 2011, Oxford University Press) El concepto que describe algo en términos legos ha tenido amplia difusión en el mundo anglófono. Poner algo en términos legos, es describir o explicar un tema complejo y técnico, usando palabras y expresiones que el individuo promedio (una persona sin formación profesional en la materia) pueda entender con cierta facilidad, logrando al menos algún grado de comprensión sobre el asunto en cuestión. En forma breve y por su parte, podemos decir que 'laico' (originalmente y aún hoy) significa "gente común", término que viene del griego 'laikos' que significa "del pueblo", "común", "impío", "usual", "profano", o similar.
[2] La ingeniería económica tradicional se encargaba de los aspectos monetarios de las decisiones tomadas por los empleados de las organizaciones desde los años 20 cuando J. C. L. FISH Y O. B. Coldman empezaron a utilizarla mediante el análisis de las inversiones efectuadas desde la perspectiva de las matemáticas, formulando un modelo donde representaba la inversión y la relación con el mercado. Los métodos que se utilizaban antes, aún siguen siendo utilizados para reflejar los recursos y fondos públicos. Posteriormente, el profesor Eugene L. Grant formula los Principios de Ingeniería Económica en 1930 en su texto Principles of Engineering Economy. Él examinó la importancia de los factores de juicio y de la evaluación de inversiones. Desde entonces los desarrollos modernos estuvieron empujando fronteras de la “Ingeniería Económica” hasta hacerlas abarcar nuevos métodos de riesgo, sensibilidad, análisis de intangibles. Los métodos tradicionales siguen siendo refinados para reflejar la preocupación actual por la conservación de los recursos y la utilización eficaz de los fondos públicos. DeGarmo, contemporáneo de Woods, era uno de los pocos pares, que aceptaron los principios de la ingeniería económica de Eugene Grant (escrito en 1930). Ésta aceptación quizá tenía razón de ser, y en rigor la explicaba el éxito económico de la ingeniería de aquel entonces. Resultaba muy claro que DeGarmo era partidario de la aplicación de los principios de Grant, mientras ella dirigía los buenos criterios económicos; pero ya era muy extraño que después de unos años aceptáramos que  esto es ingeniería económica, ni siquiera es la aplicación de la teoría económica, hasta ahora llamada ciencia.
[3] En 1942, Woods y DeGarmo escribieron la primera edición del libro texto de Eugene Grant “Principles of Engineering Economy” (New York: The Ronald Press Company, 1930).
[4] “Numerosas son las cátedras, pero escasos los profesores sabios y nobles. Numerosos y grandes son las aulas pero pocos los jóvenes que realmente tienen sed de verdad y justicia”  “¡Que cada cual juzgue ateniéndose a su opinión personal, basada en sus  propias lecturas, pero que no se base en lo que dicen otros!” Einstein, de “La libertad de enseñanza”, a propósito del caso Gumbel.
[5] La economía ortodoxa y la economía heterodoxa: La economía ortodoxa o convencional (en inglés Mainstream economics) es la forma más ampliamente aceptada de enseñar economía en las universidades, en contraste a la economía heterodoxa. Ha sido asociada con la economía neoclásica (ver: David C. Colander, 2000). y con la síntesis neoclásica, la cual combina métodos y aproximaciones keynesianas a la macroeconomía. (ver: Olivier J. Blanchard, 2008, "neoclassical synthesis," The New Palgrave Dictionary of Economics, 2nd Edition.). Mientras que la economía heterodoxa puede ser definida en términos de instituciones-historia-estructura social, la economía ortodoxa se define en términos de racionalidad-individualismo-equilibrio. La heterodoxia considera a la economía como una ciencia social, donde el comportamiento de los actores se caracteriza por su imprevisibilidad y donde las interpretaciones son subjetivas, mientras que la ortodoxia tiende a identificar a la economía como una ciencia exacta, racionalizando el comportamiento de las personas y el curso de acción a emprender con resultados
[6] Si bien algunos economistas neoclásicos, al llegar a conclusiones similares a las de Solow (Denison, E., 1962. “Source of economic Growth in the United States and The Alternatives Before Us.” Committee for Development Vol. pp.), al considerar al progreso técnico como origen diferenciador del crecimiento de la productividad y describir como una difusión irregular del mismo entre distintas industrias lleva a un crecimiento diferencial de la productividad (Salter, W, (1960). “Productivity and technical ghange.” Cambridge University Press, Vol. pp.), no logran explicar con claridad, e incluir en sus modelos la relación de éste progreso técnico con el resto de las variables económicas, progreso técnico que resultó ser algo inesperado y raro para estos economistas. Esta condición llevó a considerarlo como un elemento exógeno al sistema económico, sobre el cuál los agentes económicos carecían de control, exogeneidad que se ve reflejada en los modelos de crecimiento, al presentar al progreso técnico, como un elemento residual que no es claramente observable ni tampoco explicable.
[7] John Maynard Keynes alguna vez llamó a los economistas "custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización".
[8] Los proactivistas no buscan los cambios del sistema integral o del entorno sino el interior del sistema mismo. Ackoff señala que no se debe buscar ir con la corriente ni contra ella, sino viajar delante. Plantean que de este modo pueden aprovechar oportunidades antes de que otros accedan a ellas. Se orientan hacia la obtención de un control sobre el futuro. Los proactivistas diseñan el futuro que desean y crean los mecanismos y herramientas para lograrlo. No se conforman con la supervivencia o el crecimiento; buscan el autocontrol, el autodesarrollo y la autorrealización. Se proponen incrementar su habilidad para influir o controlar el cambio o sus efectos con el fin de responder con rapidez y eficacia a los cambios que no pueden controlar. El proactivismo se preocupa por eliminar amenazas y aprovechar oportunidades. Los proactivos intentan ser mejores en el futuro en contrario con su situación presente; se proponen alcanzar niveles ideales, procuran que la organización se desarrolle. Los proactivistas creen que el futuro es mejor que el presente y el pasado, y que el grado de mejoría depende de lo adecuado de su preparación; la predicción y la preparación son las dos etapas de ese tipo de planeación. Estos planificadores desean incrementar su habilidad para pronosticar los cambios que ocurrirán. Se ocupan de aprovechar las oportunidades y de “optimizar” los recurso con el propósito de lograr que la organización crezca. Russell Acroff et al., Guía para controlar el futuro de la empresa, México, Limusa. 1986, y Russell Acroff, Rediseñando el futuro, Mexico, Limusa, 1984.
[9] Cada vez resulta más evidente que el cambio tecnológico no es un procedimiento mecánico que consiste simplemente en encontrar mejores productos y procesos, sino que para introducir rápidamente innovaciones  es necesario fomentar la iniciativa empresarial.  Y para esto se requiere de gente preparada, con visión del futuro, que perciba lo que es mejor de lo que hoy se tiene… Según Paul Romer (Endogenous Technological Change, 1990: S71), el producto por hora trabajada en los Estados Unidos es ahora diez veces el producto por hora trabajada hace cien años. La explicación estaría en el cambio tecnológico.
[10] El economista perfecto: "Un economista debe ser en cierta medida un matemático, un historiador, un estadista, un filósofo... tan distante e incorruptible como un artista y, sin embargo, a veces con los pies tan en el suelo como un político" Así describía John Maynard Keynes, uno de los economistas más importantes del siglo pasado y de toda la historia, las características que debía reunir un buen compañero de profesión. Un buen economista debe poseer varias habilidades, en apariencia no difíciles de manejar, pero sí raras de reunir. No se  pueden cubrir la gran cantidad de variables que convergen en la economía sin varias aptitudes y puntos de vista: Debe conocer la historia para no repetir errores, debes hacer cálculos matemáticos, debes estudiar el presente pensando en el futuro y el futuro pensando en el presente, debe actuar ante la realidad con la sangre fría de un ser ajeno a este mundo y a la vez introducirte en él de lleno.
[11] El paradigma keynesiano de los ajustes macroeconómicos que dominó el mundo académico y económico en las décadas subsiguientes a la  posguerra, consideró, al cambio tecnológico, solo como progreso técnico, al interior de sus funciones de producción, es decir simplemente como una tendencia en el tiempo, sin lograr de ésta manera plantear en su real dimensión la relación entre productividad y cambio tecnológico. La teoría neoclásica del crecimiento, al introducir formalmente el progreso tecnológico en su análisis, incorpora implícitamente el supuesto de que el progreso técnico pude expresarse en términos de una taza global, en la forma de un facto exógeno que aparece reflejado en términos residuales. (Abramovitz, 1956; Solow, 1957; Solow, 1956.). Si bien algunos economistas neoclásicos, al llegar a conclusiones similares a las de Solow (Denison, E., 1962. “Source of economic Growth in the United States and The Alternatives Before Us.” Committee for Development Vol. pp.), al considerar al progreso técnico como origen diferenciador del crecimiento de la productividad y describir como una difusión irregular del mismo entre distintas industrias lleva a un crecimiento diferencial de la productividad (Salter, W, 1960. “Productivity and technical ghange.” Cambridge University Press, Vol. pp.), no logran explicar con claridad, e incluir en sus modelos la relación de éste progreso técnico con el resto de las variables económicas, progreso técnico que resultó ser algo inesperado y raro para estos economistas. Esta condición llevó a considerarlo como un elemento exógeno al sistema económico, sobre el cuál los agentes económicos carecían de control, exogeneidad que se ve reflejada en los modelos de crecimiento, al presentar al progreso técnico, como un elemento residual que no es claramente observable ni tampoco explicable. Sin embargo, no es hasta la crisis económica de la década de los años setenta, donde el crecimiento de las industrias basadas en los avances de la microelectrónica, específicamente los ordenadores y los sistemas de procesamiento de la información, los cuales presentan tasas de crecimiento que serán la capacidad explicativa desde los planteamientos neoclásicos de capital y trabajo. Se plantea así, en el análisis económico, como centro explicativo de este crecimiento económico, las variables relacionadas con el progreso tecnológico (Romer, 1990 ). Educación, Investigación y Desarrollo Experimental e Innovación, serán entonces los elementos centrales en la explicación de dicho crecimiento, relegando el papel de las inversiones en capital a un segundo plano (OCD, 1998: Romer, 1986).
[12] Muchos economistas se dedican principalmente a enseñar e investigar. Los economistas juegan un papel muy importante en el mundo de los negocios, sobre todo en el sector financiero. Pero la principal vinculación de los economistas en el mundo “real” es su participación en el gobierno. Los economistas hacen fundamentalmente Economía positiva (entendida ésta como la elaboración de modelos, como lo planteaba Friedman): analizan el funcionamiento del mundo donde hay cosas que funcionan bien y cosas que funcionan mal, y elaboran previsiones. Pero en la Economía normativa, la cual percibe cómo las cosas deberían funcionar, se establece juicios de valor. Los economistas discrepan —aunque no tanto como se piensa—  debido a dos razones fundamentales: por un lado, discrepan sobre las simplificaciones necesarias en un modelo; por otro lado, los economistas también debido a la diferencia de valores.
[13] La escuela neo clásica se caracteriza por tres aspectos:
-El criterio económico fundamental el subjetivo: satisfacción y beneficio.
-El objeto de estudio es micro-económico: el equilibrio del consumidor y de la empresa. Se busca maximizar y optimizar los recursos,
- En lugar del análisis histórico de los clásicos,  los neoclásicos consideran factores (tierra, capital y trabajo).
Los neoclásicos conciben que el libre juego de la oferta y la demanda en el mercado establezcan los precios que permiten asignar más eficientemente los recursos. Trabajo más capital producen mercancía, en cantidades limitadas,  sus características le permiten ser combinados de acuerdo al producto. Productores y consumidores viven todos en un mundo donde: todos cuentan con plena información sobre los precios, los costos, la disponibilidad de factores y necesidades planeada por la demanda; hay plena movilidad de factores los empresarios pueden trasladar su  inversión; los factores se suponen divisibles y sustituibles; el mercado opera libremente sin intervención del estado, y está abierto al ingreso y salida.
[14] “Economía del bienestar es una aproximación metodológica para juzgar la asignación de recursos y establecer criterios para la intervención gubernamental”. La economía del bienestar es una rama de las ciencias económicas y políticas que trata de cuestiones relativas a la eficiencia económica y al bienestar social. Analiza el bienestar general -cualquiera que sea su medida- en términos de las actividades económicas de los individuos que conforman una sociedad. “La economía del bienestar provee las bases para juzgar los logros del mercado y de los encargados de decisiones políticas en la distribución o asignación de los recursos”. Amartya Sen y Martha Naussbaum, compiladores del texto “La Calidad de Vida” (1996), manifiestan que, “El término “Bienestar” debe ser usado en un sentido amplio. No solo debe incorporar los elementos de las teorías del bienestar que postulan como elemento primordial, la satisfacción de las necesidades o el placer (teoría utilitarista) y las que afirman que los bienes que controla una persona son lo más importante (teorías objetivas del bienestar). El término “Bienestar” debe relacionarse con aspectos como las capacidades, las oportunidades, las ventajas y otros elementos no cuantificables que hacen referencia a la calidad de vida de las personas”.
[15] "En la literatura contemporánea, el tema de la racionalidad económica se presenta bajo la for­ma de dos preguntas: 1º) ¿En qué forma deben comportarse los agen­tes económicos en un sis­tema económico dado para alcan­zar los objetivos que se propo­nen?  2º) ¿Cuál es la racionalidad del sistema económico en sí y cómo comparar­la a la de otros sistemas?”
[16] En cualquier problema existe un estado original de condiciones al que nos referiremos como estado A; o como el insumo, o datos de entrada. Igualmente, existe un estado de condiciones (objetivo o resultado) respecto al cual la persona encargada de la solución del problema trata de hallar el medio de alcanzarlo, y al cual lo llamamos estado B, resultado, producto, o salida. Un problema existe si hay un deseo de lograr una transformación de un estado de situaciones a otro, siempre y cuando haya más de una manera posible de lograr dicha transformación, que las diferentes soluciones posibles no tengan el mismo grado de aceptación y que no sea palpable el grado de aceptación relativa de las diferentes soluciones posibles. Por eliminación, podemos concluir que un problema involucra algo más que hallar una solución cualquiera; requiere encontrar el mejor método para lograr la transformación deseada. A las bases que permiten seleccionar la mejor solución posible se les conoce como el criterio, bases éstas que pueden variar dentro de límites muy amplios.
[17] Entrepreneur: ninguna de estas palabras –de origen francés–  tiene un equivalente en castellano. Un entrepreneur no es necesariamente un pequeño empresario que inicia o dirige un nuevo negocio, ni un capitalista, ni un propietario, ni un empleador. Tampoco es un «emprendedor» que corre riesgos. Richard Cantillon, en 1755, definió el término por primera vez como «el proceso de enfrentar la incertidumbre». Así se fue utilizando para identificar a quien comenzaba una empresa y fue ligado a empresarios innovadores. Famosos economistas ingleses, como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, interpretaron el término como "Gerentes de negocios". Sin embargo, posteriormente, ellos   llegaron a la conclusión de que ser empresario no requería de habilidad extraordinaria alguna, y que habían subvalorado el significado que en francés tenía el concepto de entrepreneur. J.B. Say añadió a la definición de Cantillon que el entrepreneur era también un líder que atraía a otras personas, con el objetivo de constituir organizaciones productivas.
[18] La aproximación de Say a la economía, en términos filosóficos, es la de un realista y un esencialista.[Sin embargo, no está claro si Say adopta la postura aristotélica de que las “esencias” son metafísicamente reales, es decir, que los objetos concretos “comparten” la esencia de la clase de los objetos o la postura del realismo contextual de que la “esencia” es un dispositivo necesariamente epistemológico, pero que no posee realidad metafísica. Ver David Kelley, The Evidence of the Senses: A Realist Theory of Perception (Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1986).] Combina un sano escepticismo con respecto a la utilidad de las investigaciones estadísticas con un énfasis en observar los hechos de la realidad. Una descripción estadística “no indica el origen y consecuencias de los hechos que ha recogido”.[ Say, Tratado, p. xix.] Para Say, solo un análisis causal basado en las naturalezas esenciales de las entidades implicadas pueden alcanzar ese fin y un análisis así es la tarea central de la economía política. Ve a la economía como una ciencia genuina capaz de establecer “verdades absolutas”,[Ibíd., p. xlix] pero insiste en que “solo se ha convertido una ciencia desde que se ha limitado a los resultados de la investigación inductiva”.[Ibíd., p. xxxvi, cursivas añadidas] De hecho, Say declara que la economía política “forma parte de la ciencia experimental” y es por tanto bastante similar a la química y la filosofía natural.[Ibíd., p. xviii.] Taxonómicamente, divide todo los hechos en (a) aquellos que se refieren a objetos y (b) aquellos que se refieren a acontecimientos o interacciones. El primero es el ámbito de la ciencia descriptiva (por ejemplo, la botánica), mientras que el segundo es el ámbito de la ciencia experimental (por ejemplo, la química o la física). Sobre todo, Say busca ser práctico, pues “nada puede ser más ocioso que la oposición de teoría y práctica”.[Ibíd., p. xxi] Para ese fin, siempre trata de emplear un lenguaje que sea preciso y aun así tan sencillo como sea posible, de forma que cualquier persona razonablemente inteligente y con formación puede entender su significado.[Ibíd., p. xlvi.] Para Say, como para la mayoría de los austriacos modernos, la economía no es un reino sombrío del que sólo pueden entrar los expertos, sino un asunto o de enorme importancia práctica accesible para todos. Por tanto no es una sorpresa descubrir que Say, al mantener ese objetivo de luminosidad e inteligibilidad, critique La riqueza de las naciones de Adam Smith por ser “carente de método”, oscuro, vago y deslavazado, así como por contener demasiadas digresiones largas y distractivas sobre temas como guerra, educación, historia y política.[Ibíd., p. xliv]
[19] Say decía que el estudio de la economía no debía comenzar con análisis matemáticos y estadísticos abstractos sino con la experiencia real de la persona humana. Say estudió el libro de Smith y, aunque estuvo de acuerdo en todos los puntos, encontró que la omisión de empresarios emprendedores era un defecto serio. Los empresarios buscan oportunidades de lucro y, al hacerlo, crean nuevos mercados y nuevas oportunidades. Al interrumpir constantemente el equilibrio de la competencia, los empresarios evitan que los monopolios se formen y creen una amplia diversidad de productos que mantienen a los consumidores y productores. A cambio de tomar estos riesgos, los empresarios exitosos como Bill Gates y Henry Ford cosechan fortunas mucho más allá de los agentes normales en la economía.
[20] Podemos deducir entonces que el primer economista teórico que formuló la aplicación de la economía y formuló (al mismo tiempo) el método ingenieril, fue  Jean Baptiste  SAY. ¿Por qué? Porque él planteó la proactividad y la vocación para provocar el cambio (como propio del «entrepreneur»); pero no lo hace como ejemplo de conducta a seguir (actitudinal), o como son los líderes, sino como un ejemplo de  ruptura del status quo económico –cambiando el Pero, este “Cambio”, que para el ingeniero tradicional significa mejora de condiciones; para el
equilibrio (las estructuras económicas) del mercado.
[21] Thomas Malthus y Sismondi, luego reivindicados por Keynes, rechazaron la ley de Say argumentando la posibilidad de atesoramiento, que podría conducir al subconsumo. Say y otros clásicos respondieron aseverando que el atesoramiento era un fenómeno de importancia marginal.
[22] La aproximación de Say a la economía, en términos filosóficos, es la de un realista y un esencialista.[Sin embargo, no está claro si Say adopta la postura aristotélica de que las “esencias” son metafísicamente reales, es decir, que los objetos concretos “comparten” la esencia de la clase de los objetos o la postura del realismo contextual de que la “esencia” es un dispositivo necesariamente epistemológico, pero que no posee realidad metafísica. Ver David Kelley, The Evidence of the Senses: A Realist Theory of Perception (Baton Rouge: Louisiana State University Press, 1986).] Combina un sano escepticismo con respecto a la utilidad de las investigaciones estadísticas con un énfasis en observar los hechos de la realidad. Una descripción estadística “no indica el origen y consecuencias de los hechos que ha recogido”.[Say, Tratado, p. xix.] Para Say, solo un análisis causal basado en las naturalezas esenciales de las entidades implicadas pueden alcanzar ese fin y un análisis así es la tarea central de la economía política. Ve a la economía como una ciencia genuina capaz de establecer “verdades absolutas”,[Ibíd., p. xlix] pero insiste en que “solo se ha convertido una ciencia desde que se ha limitado a los resultados de la investigación inductiva”.[Ibíd., p. xxxvi, cursivas añadidas] De hecho, Say declara que la economía política “forma parte de la ciencia experimental” y es por tanto bastante similar a la química y la filosofía natural.[Ibíd., p. xviii.] Taxonómicamente, divide todo los hechos en (a) aquellos que se refieren a objetos y (b) aquellos que se refieren a acontecimientos o interacciones. El primero es el ámbito de la ciencia descriptiva (por ejemplo, la botánica), mientras que el segundo es el ámbito de la ciencia experimental (por ejemplo, la química o la física). Sobre todo, Say busca ser práctico, pues “nada puede ser más ocioso que la oposición de teoría y práctica”.[Ibíd., p. xxi] Para ese fin, siempre trata de emplear un lenguaje que sea preciso y aun así tan sencillo como sea posible, de forma que cualquier persona razonablemente inteligente y con formación puede entender su significado.[Ibíd., p. xlvi.] Para Say, como para la mayoría de los austriacos modernos, la economía no es un reino sombrío del que sólo pueden entrar los expertos, sino un asunto o de enorme importancia práctica accesible para todos. Por tanto no es una sorpresa descubrir que Say, al mantener ese objetivo de luminosidad e inteligibilidad, critique La riqueza de las naciones de Adam Smith por ser “carente de método”, oscuro, vago y deslavazado, así como por contener demasiadas digresiones largas y distractivas sobre temas como guerra, educación, historia y política.[Ibíd., p. xliv]
[23] Si Adam Smith purgó del pensamiento económico la existencia misma del empresario, JB Say, en su haber eterno, lo trajo de vuelta. No es tan lejos para estar seguro de que en los días de Cantillon y Turgot, pero lo suficiente como para continuar de manera irregular y "underground" en el pensamiento económico continental, aunque ausente de la corriente dominante del clasicismo británico.
[24] Jean-Baptiste Say, un economista francés que difundió la palabra en 1800, dijo: "El empresario desplaza los recursos económicos de un área inferior a un área de mayor productividad y mayor rendimiento". "Quien emprende una empresa, especialmente un contratista que actúa como intermediario entre el capital y el trabajo". El espíritu empresarial es la colección especial de habilidades poseídas por un empresario. Incluyen una propensión a asumir riesgos más allá de lo normal, y un deseo de crear riqueza. Los empresarios son personas que encuentran la manera de hacer frente a las dificultades comerciales; Ellos perseveran con un plan de negocios en momentos en que otros corren para el refugio del empleo a tiempo completo en otra parte. También son oportunistas, a veces despiadados. Abraham Zaleznik, profesor de Harvard Business School, dijo una vez: "Creo que si queremos entender al empresario, debemos mirar al delincuente juvenil". (http://www.economist.com/node/13565718)
[25] El término emprendedor fue utilizado por primera vez por el economista Richard Cantillon en su obra Essai sur la nature du commerce en general (1755), para referirse básicamente a un empleador o a una persona de negocios que opera bajo condiciones donde los gastos son conocidos y ciertos y los ingresos desconocidos e inciertos, por cuanto existe un alto grado de incertidumbre en la demanda. J.B. Say añadió a la definición de Cantillon que el emprendedor era también un líder que atraía a otras personas, con el objetivo de constituir organizaciones productivas, Cabe destacar que estos dos autores eran hombres de negocios de la época y que fueron los primeros en definir con claridad la función del empresario, a diferencia del capitalista o el que aporta el capital, alejándose de las teorías clásicas que solo concedían importancia al funcionamiento de los mercados.
[26] No es un «emprendedor» que corre riesgos. Fue utilizando para identificar a quien comenzaba una empresa y fue ligado a empresarios innovadores. Famosos economistas ingleses, como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill, interpretaron el término como "Gerentes de negocios". Sin embargo, posteriormente, ellos   llegaron a la conclusión de que ser empresario no requería de habilidad extraordinaria alguna, y que habían subvalorado el significado que en francés tenía el concepto de entrepreneur. Éste término ha sido mal interpretado desde los inicios del siglo XVIII por el economista francés Richard Cantillon, quién define al entrepreneur como el “agente que compra los medios de producción a ciertos precios y los combina en forma ordenada para obtener de allí un nuevo producto, además, no posee un retorno seguro, a diferencia de otros agentes (Crissien Castillo, J. O. (2009). Investigando el entrepreneurship tras un marco teórico y su aporte al desarrollo económico de Colombia. Publicación Mensual No. 66: Revista EAN, 76-77.)”. Según este autor el aporte ha sido verdaderamente significativo pues permitió comprender el concepto, y el papel que juega en la economía. También el economista británico, como Adam Smith, trato brevemente el tema del “entrepreneurship”, para obtener el máximo rendimiento de los recursos y así lograr el equilibrio e incluye al empresario en el marco de los factores externos o fuerzas externas que afectan la dinámica económica. Sin embargo, cabe aclarar que la dinámica del fenómeno emprendimiento no es acorde a la teoría clásica, porque la misma realiza su análisis partiendo de que la economía optimiza lo que ya existe y bajo este contexto y estos supuestos, la teoría clásica no puede explicar la dinámica del emprendedor. A su vez, Mill, otro autor de origen británico hizo referencia al mismo, bajo el término inglés “business management” y enfatizó la importancia del emprendimiento en el crecimiento económico y que su desarrollo requiere de habilidades no comunes. La precisión del entrepreneurship para la producción fue formalmente reconocida por Alfred Marshall, en 1880. Él establece el concepto de que los factores de producción no son tres, sino cuatro. Agregó, a los factores tradicionales: tierra, trabajo y capital, la organización, y la puntualizó como el factor coordinador, el cual atrae a otros factores y los agrupa. También, estableció que el entrepreneurship es el elemento que está detrás de la organización, manejándola. Y, los emprendedores son líderes por naturaleza y están preparados para actuar bajo las circunstancias de incertidumbre que origina la ausencia de información completa. Al igual que Mill, afirmó que los entrepreneurs poseen cuantiosas habilidades especiales y que son pocas las personas que pueden definirse de esa manera, y dichas habilidades pueden ser conquistadas por una persona. Hoy sabemos que (por Peter Drucker, quien en su libro “El entrepreneur y el entrepreneurship) se forma.
[27] El enemigo de todo inversor es el “riesgo”, elemento de inestabilidad en las inversiones, que no son más que apuestas de futuro en entornos con mayor o menor incertidumbre. Todo empresario asume riesgos dentro de su campo para poder ser más competitivo y satisfacer las necesidades del consumidor.
[28] El segmento de mercado es un grupo relativamente grande y homogéneo de consumidores que se pueden identificar dentro de un mercado, que tienen deseos, poder de compra, ubicación geográfica, actitudes de compra o hábitos de compra similares y que reaccionarán de modo parecido ante una mezcla de marketing.
[29] Schumpeter, por su parte, en su libro Teoría del desarrollo económico (1934), define a los «entrepreneurs» como a aquellos individuos que con sus actividades generan inestabilidades en los mercados. Él, planteó la creación de empresas innovadoras como factor de desarrollo económico en el marco de su teoría de «destrucción creativa». Para este autor, la actividad emprendedora es el proceso de desarrollar nuevas combinaciones de medios de producción para aprovechar las oportunidades de beneficio que ofrecen los mercados en un periodo de tiempo limitado. Estas nuevas combinaciones de conocimientos son las que promueven el cambio tecnológico y contribuyen a la creación de innovaciones y la formación de nuevas empresas, a través de la citada destrucción creativa. Schumpeter señala que la competencia en la economía capitalista era un proceso dinámico, que resulta incompatible con la concepción neo clásica del desarrollo como un proceso de progresión armonioso en constante evolución. Niega la posibilidad de alcanzar un equilibrio estático, puesto que serán precisamente los emprendedores quienes a través de su actividad lo modifiquen para establecer nuevas posiciones  monopolísticas a través de la introducción de innovaciones.
[30] Eficiencia productiva (también conocida como eficiencia técnica) se produce cuando la economía está utilizando todos sus recursos de manera eficiente, produciendo el máximo de producción con el mínimo de recursos. El concepto se ilustra en la Frontera de posibilidades de producción (FPP) en la cual todos los puntos de la curva son los puntos de máxima eficiencia productiva (es decir, no se puede lograr más productos a partir de las recursos presentes). (Standish, Barry. Economics: Principles and Practice. South Africa: Pearson Education. pp. 13-15. ISBN 978-1-86891-069-4.)
[31] En economía, economía política, ciencia política, etc, se puede definir eficiencia económica como la eficiencia con la cual un sistema económico utiliza los recursos productivos a fin de satisfacer sus necesidades. De acuerdo a Todaro el concepto significa en materias de “producción, utilizar los factores de producción en combinaciones de menor coste, en consumo, asignación de gastos que maximicen la satisfacción ( utilidad) del consumidor” (Michael P. Todaro: “Economic Development”. Longman (Londres y New York) 1997 (6th edition) p 687) Una definición alternativa se refiere al uso de los recursos a fin de maximizar la producción de bienes y servicios. (Sullivan, Arthur; Steven M. Sheffrin (2003). Economics: Principles in action. Upper Saddle River, New Jersey 07458: Pearson Prentice Hall. p. 15. ISBN 0-13-063085-3)  Se dice que un sistema económico es más eficiente que otro (en términos relativos) si provee más bienes y servicios para la sociedad utilizando los mismos recursos económicos. En términos absolutos, la situación puede ser llamada económicamente eficiente si: -Nadie puede mejorar su situación sin que empeore la de algún otro. (ver Eficiencia de Pareto); -No puede obtenerse producción adicional sin aumentar la cantidad de insumos. (eficiencia asignativa) -El producto se obtiene al costo por unidad más bajo posible. (eficiencia técnica o productiva)
[32] La segmentación de mercado es el proceso, como su propio nombre indica, de dividir o segmentar un mercado en grupos uniformes más pequeños que tengan características y necesidades semejantes, la segmentación de muchos sociales mercados se puede dividir de acuerdo a sus características o variables que puedan influir en ...
[33] La tipografía digital nació con Macintosh, Steve Jobs fue definitivamente su padre (Y Susan Kare, la madre de la tipografía digital). Y fue él mismo quien se encargó de reconocerlo y difundir la historia detrás de su creación, en aquel famoso discurso que brindara en la Universidad de Stanford en 2005. El cofundador de Apple recordaba entonces la anécdota que se vinculaba a una de las decisiones más difíciles que tuvo que tomar en su juventud: abandonar por motivos económicos los estudios en el Reed College Desde aquella fascinación inicial de Jobs por el arte de Palladino, hasta el toque mágico de Kare que finalmente les diera nombres propios, más de 10 años debieron pasar para que las tipografías digitales pudieran cobrar vida. Una gestación que fue tan delicada y sutil como un fino trazo de tinta.
[34] En el año de 1992, el American Heritage Dictionary definió al intrapreneur como “aquella persona dentro de una organización que se responsabiliza por convertir una idea en un producto terminado, económicamente viable, a través de la toma de riesgos y la innovación”.
[35] Schumpeter, por su parte, en su libro Teoría del desarrollo económico (1934), define a los «entrepreneurs» como a aquellos individuos que con sus actividades generan inestabilidades en los mercados. Él, planteó la creación de empresas innovadoras como factor de desarrollo económico en el marco de su teoría de «destrucción creativa». Para este autor, la actividad emprendedora es el proceso de desarrollar nuevas combinaciones de medios de producción para aprovechar las oportunidades de beneficio que ofrecen los mercados en un periodo de tiempo limitado. Estas nuevas combinaciones de conocimientos son las que promueven el cambio tecnológico y contribuyen a la creación de innovaciones y la formación de nuevas empresas, a través de la citada destrucción creativa. Schumpeter señala que la competencia en la economía capitalista era un proceso dinámico, que resulta incompatible con la concepción neo clásica del desarrollo como un proceso de progresión armonioso en constante evolución. Niega la posibilidad de alcanzar un equilibrio estático, puesto que serán precisamente los emprendedores quienes a través de su actividad lo modifiquen para establecer nuevas posiciones  monopolísticas a través de la introducción de innovaciones.
[38] De hecho si la economía estuviera en pleno empleo antes de introducir una nueva innovación, el ajuste al nuevo equilibrio produciría una expansión del crédito, un incremento de precios y un proceso de ahorro forzoso que cambiaría temporalmente la distribución del ingreso, generalmente en perjuicio de los asalariados (Taylor, 2004).
[39] El enfoque schumpeteriano difiere de otras ópticas porque reemplaza la noción del equilibrio por un circuito dinámico transformado por medio del proceso de innovación; es decir, que este circuito evoluciona por medio de un proceso de destrucción creadora producto del medio y al mismo tiempo con consecuencias sobre el medio de donde proviene.  Joseph Alois Schumpeter fue uno de los principales gurúes de la economía del siglo XX.
[40] En 1934 Joseph Alois Schumpeter dio la siguiente definición de emprendedor: Un emprendedor es un innovador que busca destruir el estatus-quo de los productos y servicios existentes para crear nuevos productos y servicios. Schumpeter fue uno de los principales gurúes de la economía del siglo XX. Es célebre por su innovadora teoría del empresario como factor del desarrollo económico. Nacido en 1883 en el Imperio Austro-Húngaro (en una ciudad de la actual República Checa), Joseph Alois Schumpeter alternó la cátedra universitaria en Czernowitz, Graz, Bonn y Harvard con puestos públicos y privados.
[41] El próximo trienio será más decisivo que los 50 años anteriores: Ya no hay verdades absolutas. Todo está sujeto a revisión. Las grietas en el ‘statu quo’ hacen que los directivos estén muy preocupados. Esta sensibilidad a la transformación disruptiva que viene de la mano de la tecnología queda patente en la última encuesta realizada por KPMG el pasado mes de junio. Este trabajo, bajo el título Global CEO Outlook señala que los próximos tres años traerán consigo una transformación sin precedentes y serán mucho más decisivos para la evolución de la economía que los 50 anteriores. Así lo cree el 78% de los consejeros delegados españoles (el 72% a nivel global). Con la creencia que se debe actuar “ahora o nunca”, casi siete de cada diez ejecutivos de todo el mundo admiten su preocupación por tener que abordar asuntos ante los que tienen poca experiencia, como la transformación digital de la compañía o la adecuación de sus negocios a los nuevos gustos y exigencias de los consumidores. Un tercio de los ejecutivos españoles admite que su empresa “se transformará en otra significativamente diferente” en los próximos tres años. Un mayor foco en el cliente, el uso de sistemas de análisis de datos y tecnología cognitiva en sus organizaciones, así como la lealtad de los consumidores y la ciberseguridad son algunos de los temas que más les preocupan.
[42] El enfoque schumpeteriano difiere de otras ópticas porque reemplaza la noción del equilibrio por un circuito dinámico transformado por medio del proceso de innovación; es decir, que este circuito evoluciona por medio de un proceso de destrucción creadora producto del medio y al mismo tiempo con consecuencias sobre el medio de donde proviene.  Joseph Alois Schumpeter fue uno de los principales gurúes de la economía del siglo XX. Es célebre por su innovadora teoría del empresario como factor del desarrollo económico. Nacido en 1883 en el Imperio Austro-Húngaro (en una ciudad de la actual República Checa), Joseph Alois Schumpeter alternó la cátedra universitaria en Czernowitz, Graz, Bonn y Harvard con puestos públicos y privados.  Su obra cumbre, "Historia del Análisis Económico" es de tal erudición y profundidad que, a más de 50 años de su publicación póstuma, sigue siendo el mejor tratado sobre la materia. En la "Teoría del Desarrollo Económico" (1934), Schumpeter investigó los ciclos económicos y realizó una innovadora caracterización del empresario capitalista. Para este eminente economista austríaco, el empresario desempeña un papel clave como motor del desarrollo económico. Él es quien aporta los componentes de innovación y cambio tecnológico que hacen avanzar los negocios. En este punto, su análisis contrasta con el poco realista empresario neoclásico, que toma los precios como dados y se limita a adaptar su producción. Con Schumpeter, por el contrario, renace el empresario real, el empresario ubicado en el centro del proceso productivo con su importante papel de creador de nuevos productos, nuevas formas de organización y nuevos mercados. Sin embargo, no fue sólo un eximio economista. Hombre de fenomenal erudición, en su "Capitalismo, Socialismo y Democracia" (1942) plasmó sus profundos conocimientos de historia, filosofía política, economía y sociología en un análisis global de la sociedad, coronado por una inquietante predicción: el capitalismo se acerca a su derrumbe: su éxito sería su fracaso.
[43] El economista se centra en conseguir los máximos resultados de los recursos existentes y persigue establecer el equilibrio. No sabe tratar al empresario y lo condena al reino oscuro de las «las fuerzas externas», junto al clima y el tiempo meteorológico, el gobierno y sus políticas, las pestes y las guerras y, también, la tecnología. El economista tradicional, a pesar de las diferentes escuelas o «ismos», no niega, evidentemente, que dichas fuerzas externas existen y que son relevantes. Pero no son parte de su mundo, no cuenta para su modelo, sus ecuaciones, o sus predicciones.
[44] Ninguna ingeniería es una ciencia. Se describe a la ingeniería como actividad humana y su impacto en la evolución de la sociedad. La ingeniería nace de la necesidad de supervivencia y el crecimiento de los hombres y con ellos construye bienes que permiten el desarrollo de la sociedad. La Revolución industrial constituyó un cambio trascendente para la profesión de los ingenieros. Junto con la importancia creciente de la productividad, la aparición del “management” o teoría de la dirección impulsaron la creación de una nueva especialización como la ingeniería económica. La ingeniería, como actividad humana, tiene un protagonismo esencial en esa evolución  del hombre: sus necesidades de sobrevivencia y crecimiento.
[45] Desde un punto de vista histórico, ha habido períodos en los que las novedades aparecen por oleadas. Aparentemente, esto sería porque ciertas condiciones sociales favorecen el surgimiento de innovaciones. También se ha observado que las condiciones de sobrepoblación o la mala cosecha las fomentan («la necesidad trae el ingenio»). La innovación puede surgir de manera casual (un ejemplo famoso es el del descubrimiento de la penicilina) o tras una búsqueda sistemática, por ejemplo, vía I&D investigación y desarrollo (en inglés, R&D research and development). Una invención no es aún una innovación. Con el concepto de invento, se engloba desde las nuevas ideas hasta la construcción de prototipos o el desarrollo concreto de una concepción, pero en la fase previa al mercado. En cambio, se puede hablar de innovación en el sentido económico recién cuando ella transforma el proceso de producción de algo en una economía política determinada.
[46] A diferencia de los problemas que normalmente deben resolver los estudiantes de ingeniería, los problemas reales a menudo no están estructurados y son de carácter abierto. En ocasiones, no se conocen o están disponibles todos los datos requeridos. En otros casos, es necesario buscar entre una gran cantidad de información e identificar qué partes de ésta se necesitan para resolver el problema en cuestión. Algunas veces los ingenieros novatos se sorprenden al descubrir que un problema puede no tener una única solución definitiva. Con frecuencia, el objetivo consiste en seleccionar una cierta solución entre otras alternativas. Tal vez se requiera sopesar varias consecuencias conflictivas de una acción ingenieril y entonces seleccionar la solución que mejor satisfaga las necesidades y deseos de un empresario, cliente o del público en general.
[47] Un innovador es para Schumpeter el «empresario creador», en contraposición con el empresario de arbitraje, quien simplemente aprovecha para obtener ganancias las diferencias de precios existentes. Pero la innovación es, en la famosa frase de Schumpeter, también "destrucción creativa." Convierte en obsoletos el equipamiento y las inversiones de capital del  pasado. Cuanto más progresa una economía, más formación de capital va a necesitar. En cierta forma, la destrucción creativa es lo que hace el “Entrepereneur, de J. B. SAY.
[48] Desde la perspectiva de Hal Varian (economista de google.com), muchos estudiosos del pensamiento metodológico han perdido de vista el aspecto más relevante de la ciencia económica. Es un error comparar la economía con la física, ya que hacerlo con la ingeniería podría ser una mejor comparación. Similarmente, es un error comparar la economía con la biología; en todo caso sería mejor compararla con la medicina. Me parece que Keynes estaba bromeando en parte cuando dijo que los economistas deberían ser más como dentistas. Los dentistas dicen que ellos pueden mejorar la vida de la gente, al igual que los economistas. La premisa metodológica de la odontología y la economía es similar: se valora lo que es útil. Ninguno de estos “temas de política” (policy subjects) —ingeniería, medicina, u odontología— están más relacionados con la metodología y los economistas, por mucho, tampoco lo están.
[49] La teoría del equilibrio se ha formado por las aportaciones de los economistas más importantes de fines del siglo pasado: Menger en Austria; Jevons, Edgeworth y Marshall en el Reino Unido; Walras en Francia; Pareto y Barone en Italia; Clark y Fisher en Estados Unidos, y Wicksell en Suecia. Claudio Napoleoni, El pensamiento económico en el siglo XX, Oikos-Tau Ediciones, Barcelona, 1983.
[50] El pensamiento schumpeteriano recobra su vigencia 100 años después, luego de los cambios ocurridos en el proceso de producción en escala internacional en el marco de la transición de dos milenios. Hoy, en la esfera financiera, los productos, los servicios y la informática han revolucionado conceptos y conformado la llamada "nueva economía". El pensamiento económico actual, en especial el latinoamericano, debe rescatar las brillantes aportaciones de la obra de Schumpeter, que de alguna manera fueron desplazadas en su época por la presencia de John Maynard Keynes y su influencia en la posguerra. Los cambios estructurales del modelo económico conformado después de la segunda guerra mundial y el quiebre de Bretton Woods han marcado la economía internacional constituyendo un sistema productivo cuya economía en transición ha recogido, creado y conformado nuevos conceptos que no se habían presentado antes de la década de los noventa del siglo XX, propiciando una nueva etapa en la reconstrucción del pensamiento económico y del mundo global. En este entorno la obra de J oseph Schumpeter cobra actualidad y fortalece la teoría económica y la ciencia económica en las tendencias actuales de la ciencia social. La "destrucción creativa" es un concepto que a lo largo de la obra de Schumpeter muestra su importancia para el desenvolvimiento del desarrollo económico y la vigencia de la ciencia económica en el marco de una transición de ciclos económicos en el tiempo y espacio. En la obra de este gran pensador se afirma que la innovación tecnológica desplaza las viejas tecnologías y propicia la "destrucción creativa". En este marco del aná- lisis, las innovaciones para el financiamiento del desarrollo económico durante los últimos dos decenios han transformado significativamente la orientación de los flujos de capital en escala internacional, no sólo en su origen sino también en sus destinatarios y en la canalización hacia los diferentes sectores de los países receptores.

viernes, 16 de marzo de 2018

¿Por qué la ingeniería económica no encaja plenamente dentro de la "ciencia económica?

¿Por qué la ingeniería económica no encaja plenamente dentro de la "ciencia económica?

¿Por qué?
Por varias razones:

La primera: –porque la Ingeniería económica se basa en ciertos teoremas postulados por economistas (algunos de la era de los clásicos como Jean Baptiste Say1 y Joseph Schumpeter 2) y que hoy vemos claramente los resultados: verdaderos profetas modernos.
Así, la ingeniería económica esta de acuerdo con la escuela de Schumpeter que considera que los ciclos económicos son naturales al capitalismo y provienen de oleadas de innovación  de nuevos productos y nuevas empresas. Las patentes e inventos se acumulan en el Ciclo de Crecimiento  y se convierten en innovación durante las crisis. Las crisis demoran el tiempo que los inventos se convierten en nuevos productos o innovación. Con el nuevo ciclo de crecimiento desaparecen del mercado las empresas y empresarios que no han realizado innovación. El crecimiento puede reanudarse en nuevas regiones, en nuevos centros de crecimiento, con nuevos empresarios y nueva generación de trabajadores, más calificados. La creación de riqueza y el dinamismo de un país se sustenta sobre la competitividad de sus empresas y esta depende básicamente de las capacidades de sus empresarios y directivos.

Segundo: –la ingeniería económica no esta de acuerdo con Keynes. Para él: –La macroeconomía –la economía de la nación-estado— es todo, con individuos y empresas que no tienen poder para influir, y menos dirigir, la economía ni la capacidad de adoptar decisiones efectivas  contrarias a las fuerzas de la macroeconomía. (determinismo de mercado: las personas no tienen vida, son pasivas, y dependen del mercado) Y los fenómenos económicos, la formación del capital, productividad y empleo son funciones de la demanda.

Tercero: –porque el mainstream económico3 no promete el cambio que se aleje de la obnubilación4 de parte de los economistas con la predicción y el análisis matemático-deductivo.

Cuarto: –porque la economía posee una teoría dominante (la formulación del equilibrio general de los mercados de Arrow y Debreu) con niveles de formalización equivalentes a los que existen en las ciencias naturales, pero aún no cumple todos los requisitos, por tanto, no es una ciencia dura5.


Quinto: –por el estado crítico actual de la economía como disciplina científica: --no contamos con una síntesis única (ni unidad o cuerpo como ciencia) que reúna a las teorías vigente: micro, macro, economía mundial y economía regional.


Sexto: –por el "maintream económico". Caldwell y Lawson  señalan su decepción sobre el estado actual de la economía como disciplina científica. Indican que existe una obnubilación6 de parte de los economistas con la predicción y el análisis matemático-deductivo. Y hacia allí la academia dirige sus esfuerzos a pesar de los reiterados fracasos. Fracasos que se reconocen pero que se atribuyen a la insuficiencia del rigor deductivo con que se trabaja o la deficiencia en los datos con que se procuran falsar las teorías.
Recientemente Paul Romer publicó un texto, “The Trouble with Macroeconomics” (https://paulromer.net/wp-content/uploads/2016/09/WP-Trouble.pdf; Stern School of Business, New York University, 14/09/16) en el que afirma que por más de tres décadas la Macroeconomía ha experimentado un retroceso intelectual. Para quienes no lo conocen, digamos que Romer es un estadounidense, profesor de Economía, de orientación neoclásica. Es conocido principalmente porque fue iniciador de los modelos de crecimiento endógeno, que actualmente se enseñan en los cursos de Crecimiento Económico. La crítica de Romer entronca con críticas anteriores a los contenidos de la Macroeconomía “oficial”, realizadas también por personajes del establishment de la corriente principal. (La crítica de Romer a la Macroeconomía mainstream)


Septimo: porque está de acuerdo con Hal Varian quien opina que la economía debe equipararse más a la ingeniería que a la física. Es más una metodología para la acción que una ciencia explicativa ("la teoría del equilibrio general es apenas una pequeña parte de la economía") y, por ende, es inútil hacerle las exigencias de las ciencias duras. De ésta conclusión se puede deducir que Varian intuye la posibilidad de la ingeniería económica.


Octavo: porque ahora necesitamos una teoría de una economía basada en el conocimiento, muy distinta a la keynesiana, clásica y neoclásica. Esto implica que ni la economía del libre comercio, ni el proteccionismo por sí mismo funcionarán como políticas económicas, sino que tienen que aparecer ambas como en equilibrio7.


Noveno: porque en muchas universidades británicas, algo está ocurriendo con la "ciencia lúgubre"8, como a veces se le llama despectivamente a la economía. Los estudiantes de economía están molestos por lo que se les está enseñando y la forma como se está haciendo. No sólo están protestando, están haciendo algo al respecto. El movimiento parece haber comenzado en Manchester en 2010. Muchas departamentos universitarios de economía recibieron un notable aumento en las solicitudes de estudiantes potenciales como resultado de la enorme crisis financiera que estalló en 2008.

Décimo: porque no esta de acuerdo que las ciencias afectan el desarrollo a través de la ingeniería, tal como opina el economista Adolfo Figueroa9. La ciencia es apenas uno de sus componentes, pues antes de que aquélla se incorporara a la ingeniería, ésta ya existía como quehacer del hombre. La ingeniería económica se entiende mejor como habilidad para comprender y procesar las demandas sociales de estos tiempos.


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NOTAS
(1) Say fue el primer economista que abordó con rigor el debate sobre la metodología adecuada para el estudio de la Economía. Se adelantó más de un siglo a , tan enraizados en la naturaleza humana, que reciban la aprobación de todos. Si estos principios son verdaderos, todo razonamiento lógico posterior también lo será. En palabras del propio Say: "Deducciones rigurosas a partir de innegables hechos generales". ¿Y qué tenemos hoy en día? Pues números y más números. Una obsesión por el dato, una pasión por el agregado: que si inflación, que si PIB, que si horas de trabajo, que si capital... Presumimos de una batería estadística sin parangón, pero fueron muy pocos -con la Escuela Austriaca al frente- los que alertaron de un crash financiero como el que vivimos. Contrariamente a Smith y a los economistas clásicos ingleses como David Ricardo, Say se oponía firmemente a la teoría del valor trabajo (que consideraba, sucintamente, que la forma objetiva de medir el valor era mediante horas de trabajo), considerando que el fundamento del valor está en la utilidad que los distintos bienes reporten a las personas. Esta utilidad puede variar en función de la persona, del tiempo y del lugar. La concepción de Say es, por lo tanto, que el valor es subjetivo, lo que influye en otros economistas continentales, y, en Inglaterra después de su muerte, en Jevons y el nacimiento del marginalismo.
(2) El Desarrollo Económico de Schumpeter hace lo que ni los economistas clásicos ni Marx ni Keynes fueron capaces de hacer: hacer cumplir una función económica al beneficio. En la Economía del cambio y la innovación, el beneficio, en contraste con Marx y su teoría, no es un Mehrwert, una "plusvalía" robada a los trabajadores. Por el contrario, es la única fuente de empleo para los trabajadores y de los ingresos laborales. La teoría del desarrollo económico muestra que nadie, excepto el innovador, obtiene un "beneficio" genuino; y el beneficio el innovador es siempre de breve  duración. Pero la innovación es, en la famosa frase de Schumpeter, también "destrucción creativa." Convierte en obsoletos el equipamiento y las inversiones de capital del  pasado. Cuanto más progresa una economía, más formación de capital va a necesitar. Por eso, lo que el economista clásico –o el contador o el corredor de bolsa-- considera  "beneficio" es un costo genuino, el costo de mantenerse en los negocios, el costo de un futuro en el cuál nada es predecible excepto que el negocio rentable hoy se convertirse en el elefante blanco de mañana. Por eso, la formación de capital y la productividad son necesarias para mantener la capacidad de producción de la economía y, sobre todo, mantener los trabajos del presente y crear empleos del futuro. El "innovador" de Schumpeter con su "destrucción creativa" es la única teoría que explica por qué existe algo que llamamos "beneficio". Los economistas clásicos sabían perfectamente que su teoría no daba ninguna razón fundamental para el beneficio. De hecho, en una economía de equilibrio un sistema económico cerrado no hay lugar para el beneficio, no hay justificación para él, ni explicación. No obstante, si el beneficio es un costo genuino, y especialmente si el beneficio es la única manera de mantener los empleos y crear otros nuevos, entonces el capitalismo vuelve a ser un sistema moral.
La debilidad del planteamiento moral del incentivo del  beneficio permitió que Marx condenara de inmediato al capitalista como perverso e inmoral y Afirmara "científicamente" que no cumple ninguna función y que su muerte  rápida es "inevitable." Sin embargo, tan pronto como pasamos del axioma de una economìa inmutable, independiente y cerrada a la economía dinámica, creciente, cambiante y vital de Schumpeter, lo que se llama “beneficio” ya no es más inmoral. Se convierte en un imperativo moral. De hecho, la pregunta ya no es la misma que inquietaba a los clasicistas y todavía inquieta a Keynes: ¿Cómo puede estructurarse la economía para minimizar el soborno de la plusvalía carente de función llamado beneficio que debe de ser entregada al capitalista para mantener la economía en actividad? La pregunta en la economía de Schumpeter es siempre,  ¿Hay suficiente beneficio?   ¿Hay suficiente  formación de capital para hacer frente a los costos del futuro, los costos  de mantenerse en los negocios, los costos de la "destrucción creativa"? Esto solamente hace del modelo económico de Schumpeter el único que puede servir como punto de partida para las políticas económicas que necesitamos. Es evidente que  el tratamiento keynesiano —o clásico—  de la innovación como algo "externo", y de hecho también periférico a la economía y con un impacto mínimo en ella, ya no pueda mantenerse (si es que alguna vez podo serlo). La pregunta básica de la teoría económica y de la política económica, especialmente en los países más desarrollados, es: ¿Cómo puede mantenerse la formación de capital y la productividad para que el empleo sea  sostenido? Cuál es el beneficio mínimo necesario para mantener los empleos y crear otros nuevos? Schumpeter no dio una respuesta; no creía demasiado en ellas. Pero hace setenta años, siendo muy joven, preguntó lo que obviamente se convertiría en el interrogante central de la teoría y la política económica en los años venideros.
(3) Bruce Caldwell y Tony Lawson han adquirido notoriedad en los últimos años por sus críticas al estado actual de la economía en tanto disciplina científica. Esto, a su vez, ha permitido conocer más en profundidad sus ideas respecto a cuáles deberían ser las bases para modificar el estado actual de las cosas.  En este trabajo se intenta, por un lado, sintetizar los aportes de cada uno de estos autores tanto en el plano de la crítica al mainstream como en sus propuestas respecto a cómo renovar a la economía como ciencia y, por el otro, se subrayará que si bien existen coincidencias entre ambos, también es necesario reconocer las profundas diferencias que mantienen entre sí. Para cumplir con estas metas y realizar una presentación ordenada, se ha estructurado el texto en torno a siete puntos. El primero se refiere a la crítica al mainstream: el segundo, tercero y cuarto se enfocan en las propuestas ontológicas, epistemológicas y metodológicas de cada uno de ellos; el quinto se refiere al rol de las matemáticas y la formalización, el sexto aborda la cuestión de la predicción en economía; el séptimo está dedicado a relación entre ciencia económica y política económica. 
La crítica de Romer a la Macroeconomía mainstream: Recientemente Paul Romer publicó un texto, “The Trouble with Macroeconomics” (https://paulromer.net/wp-content/uploads/2016/09/WP-Trouble.pdf; Stern School of Business, New York University, 14/09/16) en el que afirma que por más de tres décadas la Macroeconomía ha experimentado un retroceso intelectual. Para quienes no lo conocen, digamos que Romer es un estadounidense, profesor de Economía, de orientación neoclásica. Es conocido principalmente porque fue iniciador de los modelos de crecimiento endógeno, que actualmente se enseñan en los cursos de Crecimiento Económico. La crítica de Romer entronca con críticas anteriores a los contenidos de la Macroeconomía “oficial”, realizadas también por personajes del establishment de la corriente principal. Por ejemplo, en “Macroeconomía del mainstream y crisis”, comentamos un trabajo de Claudio Borio, en el que repasa críticamente la teoría anterior a la crisis de 2007, y propone cambios en algunas de las perspectivas fundamentales que se manejaron hasta ahora. Borio es un importante economista del Banco de Pagos Internacionales, BIS. También Krugman, Stiglitz, la revista The Economist, pidieron cambios. En esa nota señalábamos: “…son varios los economistas de la corriente principal que hoy admiten que la situación teórica es muy preocupante. Tal vez, el más notable haya sido el premio Nobel Paul Krugman, de la facultad de Princeton, y colaborador del New York Times, quien afirmó que la macroeconomía de los últimos 30 años fue ‘espectacularmente inútil en el mejor de los casos, y en el peor, positivamente perjudicial’. Stiglitz, premio Nobel, y también neoclásico, es otro crítico. Significativamente, algunas publicaciones del establishment, como The Economist, unen su voz al pedido de indagar qué anduvo mal”. Pues bien, Romer focaliza su crítica en la tesis del “ciclo real de negocios”. Afirma que los macroeconomistas se sintieron cómodos con la idea de que las fluctuaciones de los agregados macroeconómicos son provocadas por shocks imaginarios, y no por las acciones de las personas. Ese confort fue suministrado por el modelo del llamado ciclo real de negocios. El ciclo real de negocios (tesis elaborada por Kydland y Prescott, en los 1980) sostiene que existen shocks de productividad, o tecnológicos, generados por algo que los neoclásicos llaman “productividad total de los factores”, o “residuo de Solow”, pero que en realidad, dice Romer, no saben bien cómo definir. O, como dijo Moses Abromovitz (otro destacado economista estadounidense), y cita Romer, el residuo “es una medida de nuestra ignorancia”. Romer lo llama el flogisto y agrega: “El modelo del ciclo real de negocios explica las recesiones como bajas exógenas del flogisto”. En particular Romer critica que en estos modelos la política monetaria, y el dinero, no tienen importancia. Y observa que nadie sabe explicar en qué consisten esos shocks negativos. O, en todo caso, son reducidos al absurdo de una congestión de tránsito (respuesta de Prescott a un docente que le preguntó en qué consistía el shock tecnológico; la anécdota es citada por Romer). El modelo luego se enriquece por otros supuestos –todos en esencia formas de flogistos- sobre los que ironiza Romer, que dan lugar a los modelos de equilibrios múltiples. Más tarde, agrega Romer, se incluyeron precios rígidos para abrir la posibilidad de que la política monetaria pudiera importar y afectar al producto; pero importa poco, ya que el dogma del ciclo real de negocios permanece. Pero por otra parte, está el problema de los tests econométricos. Es que cuando el número de variables crece, dice Romer, el problema de identificación se hace cada vez peor. Recordemos en qué consiste el problema de la identificación. Supongamos que tenemos series temporales de datos sobre cantidades y precios, y no disponemos de ninguna otra información adicional. El problema de la identificación reside en cómo sabemos –dadas únicamente las cantidades y los precios-, si estamos estimando la función de demanda o la de oferta. O, alternativamente, si pensamos que estamos estimando la función de demanda, cómo garantizamos que esa sea la función de demanda. Para responder estas cuestiones, es necesario estimar antes los parámetros de nuestra función de demanda. Pero si solo se tienen las series de precios y cantidades, y ninguna otra información, no hay manera de responder, ya que los mismos datos pueden ser compatibles con varias funciones hipotéticas de oferta y demanda (Basic Econometrics, D. Gujarati, cap. 19). Por lo tanto, y a fin de obtener resultados, el cálculo econométrico tiene que introducir algunos otros datos en las variables del sistema. Romer los llama “hechos con un valor de verdad desconocido” (FWUTV, por sus siglas en inglés). Con esto subraya que, a pesar de que el proceso de estimación trata al FWUTV como si fueran hechos conocidos por ser ciertos, los procesos de estimación del modelo no revelan nada acerca de su valor real de verdad. Y los resultados de los cálculos econométricos varían según el FWUTV introducido. Por ejemplo, dice Romer, si dada una serie de datos sobre precios y cantidades, se quieren establecer las curvas de oferta y demanda, y se introduce un FWUTV que dice que la curva de oferta es vertical, se obtiene un determinado resultado. Pero si se introduce otro FWUTV, imponiendo, por ejemplo, que la curva de oferta pase por el origen, se obtiene otro resultado. Las elasticidades de demanda obtenida son distintas, y no hay manera de saber cuál es verdadera, si es que hay alguna verdadera. El problema, sin embargo, se hace más grave con los modelos de múltiples equilibrios, o con la introducción de las expectativas racionales. Romer sostiene que la matemática no resuelve el problema; lo único que logra es colocar el FWUTV cada vez más lejos de la discusión de la identificación. “Apoyándose en una fundamentación micro, un autor puede decir, ‘supongamos A, supongamos B… bla, bla, bla, … y así hemos probado que P es verdadero. Entonces el modelo está identificado”. Agrega: “Con suficiente matemática un autor puede estar confiado en que la mayoría de los lectores nunca se imaginarán donde está enterrado el FWUTV”. Y los macro modelos descansan así en supuestos que no son creíbles, y son opacos. Precisemos, sin embargo, que el avance de Romer con respecto a los modelos neo-neo clásicos, al estilo ciclo real, se reduce a introducir algunas rigideces de precios y salarios, de manera de admitir efectos reales de las políticas monetarias. En cualquier caso, Romer hace entonces una comparación con los físicos que defienden la teoría de las cuerdas, y encuentra que en los economistas “post ciclo real” se registra: 1) tremenda autoconfianza; 2) una comunidad inusualmente monolítica; 3) un fuerte sentimiento de identificación con el grupo, afín con una fe religiosa o una plataforma política; 4) un fuerte sentido de vinculación entre el grupo y otros expertos; 5) un desinterés por otras ideas, opiniones o expertos que no son parte del grupo; 6) una tendencia a interpretar la evidencia de manera optimista, y una no consideración de la posibilidad de que la teoría esté equivocada; 7) una falta de apreciación de la medida en que el programa de investigación debe incluir riesgo. La convicción de que la matemática soluciona los problemas, y el desprecio por los hechos, se combinan para potenciar esta situación. Tomando la expresión de Bunge, Romer habla de pseudo ciencia. Sin embargo, lo que Romer no dice es que las siete características que atribuye a los economistas macro del ciclo real de negocios (o post-ciclo real) se aplican también al mundo académico y al establishment neoclásico, del cual el propio Romer forma parte. En esos círculos, los enfoques que son críticos de conjunto de la teoría neoclásica son sistemáticamente excluidos, o (en el mejor de los casos) relegados al estatus de “curiosidades”, de importancia menor. Su mismo modelo de crecimiento endógeno se basa en la función de producción neoclásica, y en supuestos “heroicos” –como que el capital y el trabajo reciben respectivamente sus productos marginales- que no tienen el menor sustento teórico ni empírico. O contienen fatales inconsistencias internas, como lo demostró, hace ya décadas, la crítica de Cambridge. En el mismo sentido, ¿Cómo es posible que Romer pase por alto la crítica que se hizo, también desde el enfoque de Cambridge, al residuo de Solow? (una presentación sencilla de esa crítica, aquí). En definitiva, la “tremenda autoconfianza”, el “desprecio por las teorías alternativas”, “el desinterés por las críticas que se les han dirigido”, “la no consideración siquiera de la posibilidad de que la teoría que usan esté equivocada” (empezando por la misma función de producción, base del modelo de crecimiento endógeno), han sido la constante en toda la economía oficialmente establecida. Esta gente parece intuir que si comienza a tirar de estas “fisuras”, se viene abajo el trabajoso edificio que han levantado. En particular, son conscientes de la necesidad de excluir de toda consideración a los enfoques que ponen al desnudo la naturaleza y el origen de las plusvalías que llueven sobre las clases dominantes. El escrito de Romer es entonces síntoma de un malestar intelectual con una teoría autista, que no conecta con el mundo real de los millones de seres humanos que padecen la explotación, la desocupación o las crisis del sistema capitalista. En este sentido es digna de atención. Pero no va mucho más allá. Es apenas un insustancial cambio de formas, para que permanezca lo sustancial: la apologética del sistema económico y social establecido
(5) El ministerio francés de investigación reunió en 1992 a varios pensadores provenientes de diversas corrientes de la economía para que compararan el estado de la ciencia económica con el de las ciencias 'duras'.
La pregunta central era la siguiente: ¿puede hoy la economía equipararse a las ciencias naturales (tanto en su metodología como en sus resultados)?
El debate concluyó que la economía no reúne o no puede reunir todas esas características. Todos los participantes coinciden en que la economía posee una teoría dominante (la formulación del equilibrio general de los mercados de Arrow y Debreu) con niveles de formalización equivalentes a los que existen en las ciencias naturales, pero la mayoría de ellos acepta que aún no cumple todos los requisitos y que, por tanto, no es una ciencia dura.
Malinvaud, Brochier, Lantner, Feveraud y Foley son los principales exponentes de esta conclusión. Según ellos, la economía no es una ciencia dura porque:
1.Los fenómenos económicos son más complejos y menos permanentes que los naturales;
2. Los fenómenos económicos se presentan en contextos políticos y sociales donde la interpretación deja campo a la subjetividad. La economía, entonces, está dominada por lo normativo y, por ende, por los valores que existen en la sociedad;
3. La autonomía de lo económico en la sociedad y su permanencia no son un rasgo adquirido;
4. En la economía no se pueden hacer pruebas de laboratorio ni experimentos. En su lugar, se construyen modelos artificiales. Al no poder hacer experimentos controlados, los economistas ensayan y prueban con los modelos;
5. Los economistas no pueden hacer cálculos y predicciones exactas por las dificultades de información y construcción de datos; 6. En contraste con la física, el equilibrio general carece de sustancia pues sus magnitudes no se dejan medir estadísticamente.
(4/6) Obnubilación: Estado de la persona que sufre una pérdida pasajera del entendimiento y de la capacidad de razonar o de darse cuenta con claridad de las cosas.
(7) Autores como Peter Drucker (1994) plantea que la teoría de una economía basada en el conocimiento, será distinta a la keynesiana, clásica y neoclásica. Para ello parte de variados supuestos, toma como base una comparación entre la competencia perfecta e imperfecta, planteando que la competencia imperfecta como modelo de asignación de recursos, y de distribución de recompensas tiene en su lecho factores extraños a la economía misma, tales como el monopolio, la protección de patentes, reglamentación gubernamental, etc. Sobre esta base coloca la economía del conocimiento en el marco de la competencia imperfecta, como algo inherente de ella, según este autor, en este ámbito las ventajas iniciales obtenidas mediante las tempranas aplicación y explotación del conocimiento son permanentes e irreversibles a este efecto le llama “curva de aprendizaje”. Su conclusión es que esto implica que ni la economía del libre comercio, ni el proteccionismo por sí mismo funcionarán como políticas económicas, sino que tienen que aparecer ambas como en equilibrio. En otro ángulo Peter Drucker señala: “Otro supuesto básico de los economistas es que la economía está determinada, o bien por el consumo, o bien por la inversión. Los keynesianos y neokeynesianos (Friedman) la hacen depender del consumo; los clásicos y neoclásicos la hacen depender de la inversión”. Destaca entonces que en la economía del conocimiento no hay ni la menor prueba de que el aumento del consumo lleve a una mayor producción de conocimientos, como tampoco el aumento de la inversión lleve a una mayor producción de conocimientos. Este autor toma como unidad de medida el tiempo, a partir de considerar la creación de conocimiento como un proceso continuo de largo plazo, que impide fijar los límites del consumo y la producción de conocimientos. De ello deduce que la creación de conocimientos es un proceso de mejora continua, explotación continua para el desarrollo de nuevos y diferentes productos, procesos y servicios y por último, destaca el lugar de la innovación continua. Su idea central es que la industria de alta tecnología no sigue las ecuaciones de oferta y demanda de las economías clásica, neoclásica y keynesiana, en las cuales los costos de producción aumentan en proporción directa con el volumen de la producción, puesto que en las industrias de alta tecnología, los costos de producción bajan muy rápidamente, a medida que aumenta el volumen de producción. El significado que observa Drucker es que la alta tecnología se puede establecer sobre una base de destrucción de competidores o lo que él llama “comercio entre adversarios”, para ello propone, que esta se haga sobre una base monopolista, con unidades económicas grandes que superen el Estado-nación. En este sentido Drucker, promueve la idea de que esto requiere proteger la industria y dirigir el comercio con otros bloques, sobre la base de reciprocidad, en vez de proteccionismo o libre comercio, arguyendo que con ello el regionalismo sea inevitable e irreversible.
(8) Economía... ¿la ciencia lúgubre?: Esta denominación le fue dada a la economía originalmente por Thomas Carlyle, en 1849. Desde entonces diversos autores lo asociaron con la creencia de que Carlyle la llamó así en respuesta a las nada optimistas conclusiones de Malthus sobre las consecuencias del crecimiento poblacional. La verdad es que Carlyle tuvo otros motivos, que no involucran para nada a Malthus. Carlyle apoyaba la idea de reintroducir la esclavitud en las colonias británicas (por ese entonces recién se había abolido la esclavitud en el Reino Unido) y creía que el desarrollo del nuevo mundo se produciría en base a ella. Carlyle se oponía a la idea de que la regulación de los mercados se deje en manos de la oferta y la demanda. Según él, la reprensión física debería regular el mercado laboral. En uno de sus escritos menciona: "la Ciencia Social... que encuentra el secreto de este universo en la oferta y la demanda y reduce el deber de los gobernantes humanos a dejar a los hombres libres... es una ciencia triste, desolada, y de hecho bastante abyecta y angustiante; lo que podríamos llamar ... la ciencia lúgubre". Según él era la voluntad del Creador el que los negros sean los sirvientes. Pueden ver una recopilación de algunos de sus argumentos en un artículo de Robert Dixon sobre el origen del término ciencia lúgubre para describir a la economía (The Origin of the Term "Dismal Science" - Robert Dixon). Por razones que pueden parecer poco obvias, esta denominación ha perdurado hasta nuestros días. Eso de por sí, ya significa algo. Y es que la economía puede ser muy generosa a veces, pero también tiene el poder de destruir desde un empleo hasta una empresa, un banco, o hasta varios países. La economía puede parecer lúgubre cuando las cosas van mal en el mundo. Cuando todo va bien, casi nadie la recuerda.
(9) Adolfo Figueroa  -considerado por sus colegas y alumnos como el único economista que hace teoría económica (en el Perú)-, en su artículo “Ciencia y desarrollo: el papel de la ciencia económica”, nos dice que: “La economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica.” Éste economista prestigiado, sostiene que un economista que se ocupa del tercer mundo es usualmente considerado un economista de segundo nivel; es un economista que aplica las teorías de la economía estándar a los problemas del tercer mundo. La economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica.

martes, 6 de marzo de 2018

¿Cuáles son los rasgos característicos que hacen la diferencia entre economistas e ingenieros economistas?

La diferencia es muy notoria: —a pesar de que ambos se preocupan por  generar más riqueza y bienestar para todos, operan diametralmente opuestos; no existe un marco común; más bien, la ingeniería económica constituye un interfaz entre la economía convencional y la ingeniería tradicional, por lo que no son temáticamente antagónicos— La ingeniería económica se entiende mejor al interpretarla como la habilidad para visionar, comprender y procesar (a través de la innovación) las demandas sociales de estos tiempos.

Este diferencia se debe a su perfil profesional y radica en la «actitud»,   «aptitud» y «visión económica», de estos dos profesionales, sembrada en sus mentes cuando estudiantes:  en sus  respectivas "Escuelas académicas profesionales",  como base y fundamento económico de sus profesiones, para ser asumidas (y subsumidas) como estrategia operativas (profesionales), al actuar profesinalmente.

La actitud, en términos generales es lo que define la relación entre un sujeto y un objeto físico o social y que se infiere de la conducta y las acciones del sujeto.
En la adquisición de una especialidad profesional, las actitudes se desarrollan frente a los asuntos de esa profesión, frente a la comunidad de ciudadanos, los problemas en general, la experiencia de aprendizaje y los profesores implicados en la misma (Gadner RC. Sosial Psicology and Second Language Learn. The Role of Atitues and Motivations. London (UK): Edward Arnold; 1985).
Las actitudes están compuestas por tres componentes:

Cognitivos: incluye las percepciones y creencias hacia un objeto, sujeto; situación económica y sus posibilidades de cambio y transformación...
Afectivo: recoge el sentimiento a favor o en contra de un sujeto, objeto o situación... 
Conductual: tendencia a reaccionar frente a un objeto, recurso económico, situación...
La actitudes son importantes porque influyen en el logro, porque configuran un soporte motivacional.
Una actitud positiva, pues, favorece el desarrollo de las actividades comunicativas y profesionales (Gardner RC, Lambert W. E. Acttitudes and motivation..., 1972).
Heider, predecesor de la Teoría de la atribución, afirma que los individuos muy motivados son aquellos que atribuyen los logros a su elevada capacidad intelectual y a su esfuerzo. Además estos no se rinden cuando experimentan un fracaso y lo atribuyen a la falta de esfuerzo, algo que pueden modificar. Los aprendices motivados, por lo general, realizan esfuerzos relativamente grandes, pues consideran que es un factor determinante para el éxito de su aprendizaje y  profesional. Por otro lado, los individuos poco motivados consideran que sus logros se deben a factores externos más que factores internos. No consideran, tampoco, el esfuerzo como un elemento causal. Además los aprendices de una profesión suelen abandonar el estudio ante un fracaso, porque lo consideran debido a una falta de capacidad y no de esfuerzo, por lo que tienden a realizar menos sacrificios en el estudio que los aprendices motivados.  (Heider F. The psicology of interpersonal relations. New York (USA): Psicology Press;1958)
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Ejemplo: «No hay problema que no pueda resolver la Ingeniería», es un reto que todo ingeniero lo asume como suyo, que los profesores posicionaron en su cerebro cuando estudiante (al ser formados académicamente), en todas las facultades de ingeniería.

Así,  al estudiante de ingeniería (económica) se lo forma para aplicar primeramente su «ingenio» como principio (al igual que a cualquier estudiante de ingeniería); se lo entrena para intervenir en la economía (para cambiar el statu quo económico y social, desde la ingeniería); es decir, participando como operador  «de acción directa»: —capaz de resolver todo problema económico (sin atenerse a las políticas económicas implementadas por sus Gobiernos); buscando siempre la «eficacia» más que la «eficiencia económica» y, contribuyendo proactivamente con sus pares (los demás ingenieros y empresarios) en  la transformación a través del «cambio» y la «innovación»; es decir, para «el logro del beneficio económico»

—La innovación (tanto como la tecnología), para los estudiantes de economía esta fuera del sistema económico, como lo consideraba Keynes. La innovación (en la llamada Ciencia Económica) pertenecen a la categoría de "catástrofes externas" como terremotos, clima, o la guerra, que, como todos sabemos, tiene una profunda influencia en la economía, pero no forma parte de ella. Sin embargo,  Joseph Alois Schumpeter, otro economista, profesor de Harvard y  coetáneo de Keynes, insistió en que, por el contrario, la innovación —es decir, la actividad que hace pasar los recursos de lo viejo y obsoleto a empleos más nuevos y productivos—  es la esencia misma de la economía y sin duda una economía moderna.

Hay una encuesta hecha en las 500 compañías más grandes del mundo, en la cual el 86 por ciento de los presidentes dice que los cambios tecnológicos hoy son más importantes para el futuro de su compañía que los cambios demográficos como el éxodo del campo o que el mercado sea más de jóvenes. Estamos en lo que se denomina la cuarta revolución industrial y eso va a cambiar la economía. Estamos en un momento en el que no hay diferencia entre el mundo físico y el mundo digital. Esas fronteras se borraron. Pero la tecnología no es cuestión de artefactos. La tecnología es la nueva forma como hacemos las cosas: como trabajamos, como investigamos, como estudiamos, etc.

Veamos la «actitud»,  «aptitud» y  visión de los economistas:

Recordamos una frase de Keynes: "Los economistas deberían considerarse a sí mismos como gente humilde y competente, al nivel de los dentistas". Una comparación que Hartford cree que se debería llevar más allá. "No esperamos que un dentista nos diga cuándo se nos va a caer un diente. Esperamos que ofrezca consejos adecuados e intervenga para arreglar los problemas cuando ocurran". Por eso recomienda que los economistas se limiten a aconsejar sobre cómo mejorar la economía y que tengan en mente que ningún dentista se atrevería a predecir cuándo va a caerse un diente.
De lo que podemos deducir que el aporte del economista es para "aliviar el dolor de las crisis" y no de largo plazo; así, Keynes decía (a propósito de plazo) que a largo plazo todos ya estamos muertos.

La creciente complejidad de los fenómenos económicos y de la ciencia económica convierten el ejemplares cada vez más raros esos mirlos blancos capaces de fecundar el análisis económico con los métodos y precauciones de las matemáticas…
Pero también decía:  El estudio de la Economía parece no requerir ninguna dote especializada de un orden desacostumbradamente superior. ¿No es, intelectualmente considerada, una materia verdaderamente fácil comparada con las ramas superiores de la filosofía y la ciencia pura? Sin embargo, los economistas, no ya buenos, sino sólo competentes, son auténticos mirlos blancos. ¡Una materia fácil, en la que pocos destacan! Esta paradoja quizás puede explicarse por el hecho de que el gran economista debe poseer una rara combinación de dotes. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones, y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo.
Lo que demuestra que practicaba un lenguaje "performativo".

Por otro lado decía que los economistas deben ser verdaderos «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización» También decía que los economistas deben ser como los "mirlos blancos". (El mirlo es un ave en el que destaca su plumaje totalmente negro y su pico amarillo anaranjado. La hembra posee las plumas de color pardo y algo rojizo por el pecho. De ahí que se utilice la frase ‘ser un mirlo blanco’ para señalar que algo o alguien es raro, dándole un valor extraordinario en caso de encontrarse alguno. Una variante de la expresión es ‘creerse un mirlo blanco’ y se aplica a aquel individuo que se cree superior a los demás, sin llegar a serlo.)
Keynea decía:
“ Debe ser matemático, historiador, estadista y filósofo (en cierto grado). Debe comprender los símbolos y hablar con palabras corrientes. Debe contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y lo concreto con el mismo vuelo del pensamiento. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vista al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre y de sus instituciones debe quedar por completo fuera de su consideración. Debe ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista, y sin embargo, en algunas ocasiones, tan cerca de la tierra como el político” (Keynes, 1933). Las cualidades que Keynes predicaba de su maestro Alfred Marshall podrían aplicarse también a un puñado de economistas que han marcado los derroteros de las ciencias económicas, no siempre en la misma dirección.

Ahora vemos cómo son formados los economistas:

Ellos son formados para operar dentro del sistema económico, analizando la situación del por qué los mercados no funcionan y como deberían corregirse para mejorar, para luego formular y recomendar  los "paquetes de medidas correctivas del sistema" (cono verdaderos «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización») .

Dicho en otros términos: mantener una actitud1 (analítica contemplativa) pasiva frente a los problemas, dejando la responsabilidad a los gobiernos  (asimilada de Keynes). Así,  esperan que el sistema económico funcione a través de la acción pública, de la acción gubernamental 2/3, siguiendo y obedeciendo a la convicción moral de Keynes, de que el mundo puede ser mejorado a través de la acción pública, de la acción gubernamental: «La certeza de los principios generales y la gran flexibilidad y astucia en aplicarlos era la receta de Keynes para el éxito político» Según esto, él afirmaba que: —Es responsabilidad de los gobiernos «ejercer una influencia orientadora»  en las decisiones de gasto privado para garantizar que nunca haya una falta persistente de demanda real de productos industrializados.

La convicción moral (de Keynes), de que el mundo puede ser mejorado a través de la acción pública, de la acción gubernamental. Keynes, había bebido de la corriente ética de su amigo G. E. More, que pensaba que "cuanto más rápido se pudiera obtener que el sistema cumpliese su promesa de generar riqueza para todos, más pronto estaría la humanidad en disposición de disfrutar de la buena vida", que consistía en valorar el presente sobre el futuro, los fines sobre los medios, lo bueno sobre lo malo. Resolver el problema económico era una condición necesaria, aunque no suficiente, de la civilización.   John Maynard Keynes alguna vez llamó a los economistas «custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización». Desde entonces a los economistas se los prepara para fomentar la posibilidad de civilización en la economía global, debe entender que:...4

Skidelsky escribió una especie de segunda parte, titulada El regreso de Keynes (2009), que argumentó así:
El economista John Maynard Keynes vuelve a estar de moda. El guardián de la ortodoxia del libre mercado, el Wall Street Journal, le dedicó un reportaje a toda página el 8 de enero de 2009. La razón es evidente. La economía global está en recesión: los "paquetes de medidas de estímulo" constituyen el último grito. Pero la importancia de Keynes no estriba en su condición de progenitor de políticas de «estímulo». Los gobiernos han sabido cómo «estimular» economías enfermizas por lo común mediante la guerra-, suponiendo que hayan sabido algo. La importancia de Keynes radica en el hecho de que tenía que proporcionar una «teoría general» que explicase cómo caen las economías en esos agujeros e indicara las políticas  e instituciones necesarias para mantenernos fuera de ellos. En la actual situación es mejor no tener ninguna teoría que tener una mala teoría, pero es mejor tener una buena teoría que no tener ninguna. Una buena teoría pude ayudarnos a evitar respuestas impulsadas por el pánico y darnos una percepción de las limitaciones de los mercados y de los gobiernos.

Alfred Marshall calificó la economía moderna de «organon», palabra griega que significa herramienta, para indicar que más que un conjunto de verdades era un «motor de análisis» diseñado para alcanzar la verdad y, como la propia palabra indica, un instrumento que nunca sería absolutamente perfecto sino que requeriría continuas mejoras, adaptaciones e innovaciones. Uno de sus discípulos, John Maynard Keynes, consideraba la economía un «aparato de la mente» cuyo cometido, como cualquier otra ciencia, era analizar el mundo moderno y aprovechar al máximo sus posibilidades.  Se trata de hombres y mujeres con «la cabeza fría pero con calidez de corazón», que contribuyeron a dar forma al «motor» de Marshall e introdujeron innovaciones en el «aparato de la mente» keynesiano. Personajes que, apoyándose en su experiencia, su personalidad y su talento, se enfrentaron a las circunstancias de su lugar y de su época planteando nuevas preguntas y proponiendo nuevas respuestas.
Todos, desde entonces, buscaron un instrumento intelectual que permitiera resolver lo que Keynes denominó «el problema político de la humanidad: cómo combinar tres principios: la eficiencia económica, la justicia social y la libertad individual».
Roy Harrod, el primer biógrafo de Keynes, cuenta que esta figura proteica veía a los artistas, los escritores, los coreógrafos y los compositores como «los custodios de la civilización», mientras que a los teóricos de la economía, como él mismo, les atribuía un papel más humilde pero no menos necesario: ser «los custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización». Gracias en buena parte a estos custodios, la idea de que las nueve décimas partes de la humanidad podían salvarse del destino ancestral que les estaba reservado se asentó en el Londres victoriano; y desde allí, esta idea se extendió como las ondas en la superficie de un estanque hasta transformar las sociedades de todo el mundo.

Mientras que, un estudiante de ingeniería económica5 es formado (en las Facultades Académicas del mismo nombre), con ciertas cualidades que deben emplearse en la resolución de problemas (que no son ni conocimientos de hechos reales, ni habilidades. En conjunto constituyen lo que se describe mejor como una actitud o punto de vista del ingeniero6, como es el caso de los ingenieros economistas de la UNI, para actuar proactivamente7, para el cambio estructural8, para alterar el statu económico9/10; interactuando con sus pares (los demás ingenieros) con los que ha compartido asignaturas, aulas, profesores, laboratorios, prácticas profesionales...  Es por eso que la actitud del ingeniero economista, al igual que todo ingeniero, ha sido preparado para asumir el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. Como todos sabemos: la proactividad no significa únicamente tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer 11.


Por otro lado, podemos entender que ciertos economistas observan una actitud negativa frente a la ingeniería económica.
Así, si leemos detenidamente (el aparente  dilema, mostrado a continuación), nos resultará fácil comprender la diferencia de las actitudes y aptitudes de ambas profesiones, como lo indicamos:
 Ciertos economistas creen que la ciencia económica (por ser una ciencia) apoya a la ingeniería para que ésta contribuya al desarollo económico; los ingenieros (sin ser antagónicos), considera que para que la economía logre el desarrollo, mejor dicho obtenga logros, es necesario del apoyo de la ingeniería.
Esto no constituye un dilema para los ingenieros, dado que ellos entienden claramente que el desarrollo (en general) es ontológicamente sistémico 12: No se trata de que una profesión es superior a la otra, como creen ciertos economistas (no todos, por su puesto) como  el economista Ph. D Adolfo Figueroa. Bastaría con hacer una analogía respecto al avance de la medicina que, gracias a los laboratorios (instrumentos, herramientas..,) generados (como logro de la ingeniería, no de la medicina misma), se  dan grandes saltos en las ciencias médicas. A propósito, cabe recalcar que ni los médicos ni los ingenieros, sostienen que existe una ciencia propia y absoluta de su profesión, como sí creen los economistas.
Todo esto muestra la diferencia de actitud y aptitud de cada una de las profesiones.
Veamos el caso de Adolfo Figueroa  -considerado por sus colegas y alumnos como el único economista que hace teoría económica (en el Perú)13-, en su artículo “Ciencia y desarrollo: el papel de la ciencia económica”14
Parte de la siguiente premisa:
En general, las ciencias afectan el desarrollo a través de la ingeniería.

Pero comete el error al concluir que:

“La economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica.”

Éste economista (prestigiado gracias al efecto mateo15, sostiene que un economista que se ocupa del tercer mundo es usualmente considerado un economista de segundo nivel; es un economista que aplica las teorías de la economía estándar a los problemas del tercer mundo; por lo tanto, cree que la economía del desarrollo no es ciencia sino ingeniería económica. Su artículo empieza afirmando que:  El primer mundo se dedica a desarrollar las ciencias y el tercero a aplicarlas a sus problemas de desarrollo, es decir, a la ingeniería. Esta división del trabajo les parece a todos muy natural y eficiente. Sin embargo, este regla puede funcionar bien para las ciencias que, como la física y la química, son a históricas. El trabajo argumenta que la ciencia económica ha contribuido poco al desarrollo debido precisamente a esta regla. La historia de las políticas económicas en el tercer mundo es la historia de los fracasos de los gobiernos para generar desarrollo. Este fracaso se refleja en la falta de convergencia entre el primer mundo y el tercer mundo. ¿Complejo de inferioridad?
En cuanto a las aptitudes 16: Los ingenieros economistas se encuentra aptos para lograr la "eficacia"; los economistas, para la "eficiencia". Dicho en otros términos: La innovación constituye el principio básico de la "Ingeniería Económica", mientras que para los economistas, la innovación está fuera del sistema: es considerado.

NOTAS
(1) Podemos pensar que lo más importante que tenemos son nuestras aptitudes es decir, nuestras capacidades, experiencia y conocimientos. Es importantísimo, claro está, pero también hay una cosa que lo es tanto (o más) y que a veces pasamos por alto: nuestra actitud. La actitud es normalmente lo que determina que te elijan en un puesto de trabajo o no lo hagan. En muchísimas ocasiones, gran parte de los candidatos que se postulen al mismo puesto que tú tendrán una formación similar a la tuya e incluso una experiencia parecida. Y ahí está la clave: la actitud de cada candidato es lo que marca la diferencia. Las aptitudes son necesarias, pero una actitud positiva, proactiva y entusiasta es vital para conseguir el trabajo de nuestros sueños. Durante la entrevista de trabajo, e incluso antes cuando les hagas llegar tu CV, tienes que demostrar esa buena actitud y predisposición. Dile a la empresa qué puedes ofrecerle tú que el resto de candidatos no pueden. Qué mejorarías en su empresa. Qué tienes para darles. Puedes incluso dar ideas que podrías aplicar si te contratasen. A las empresas llegan decenas de currículums diarios, así que plantéate qué actitud quieres tomar de cara a las empresas. Puede que tu CV sea impecable pero… ¿y si no te llaman? Puede que tú mismo tengas la solución entre las manos.
(2) El concepto de la economía de mercado reconoce que ciertas necesidades no son satisfechas por el mercado. Esto, en parte, se debe a la imposibilidad de establecer una competencia del lado de la oferta (en el caso de los así llamados monopolios "naturales"). Otra causa es que no se da una demanda individual, porque el beneficio no se puede limitar al adquiriente de la prestación respectiva (ejemplos: investigación básica, infraestructura pública, formación de recursos humanos, seguridad pública). Una tercera causa, que es de suma importancia en países menos desarrollados y a la cual los teóricos de la economía social del mercado han dado más bien poca atención, puede consistir en la falta de capacidad empresarial para responder a los deseos de los consumidores o a las oportunidades del mercado externo. En todos estos casos es el Estado quien deberá hacerse cargo de las actividades económicas correspondientes, ya sea actuando como empresario sustitutivo o subsidiando o regulando a oferentes privados. También para esta función estatal se constata que la dificultad fundamental radica en la concretización : ¿Dónde estamos - objetivamente hablando - ante una falla del mercado? ¿En que casos, en cambio, una falla es simplemente presumida, por ejemplo porque ciertos servicios han sido tradicionalmente estatales? Por consiguiente, el concepto de la economía social de mercado no puede evitar que en este punto se abra otra puerta a intervenciones estatales indebidas en la economía. http://library.fes.de/fulltext/stabsabteilung/00074.htm
(3) El Estado y el manejo de la macroeconomía: Tal como ya lo criticara hace mucho Friedrich Hayek, considerado hoy en día como ideólogo líder del neoliberalismo, el paradigma de la economía social de mercado tiene un carácter curiosamente estático. Los procesos macroeconómicos no juegan en ella un papel de mayor importancia. Los autores del modelo solo le han dedicado alguna consideración a la conducción de estos procesos en cuanto a que las orientaciones básicas debían ser las correctas: libre formación de precios, para que se despejen los mercados; aseguramiento de la estabilidad de precios, para evitar distorsiones inflacionarias en el proceso de asignación de recursos; incentivos para el ahorro, para facilitar la formación de capital y con ello el crecimiento económico. En ese modelo estático o, mejor dicho, constante, no le correspondía ninguna función de dirección macroeconómica a la política financiera del Estado. Las finanzas del Estado debían ser sólidas y la contratación de créditos por parte del Estado debía mantenerse dentro de los limites de un prefinanciamiento de inversiones que más tarde arrojarían un rendimiento tributario. Apenas en la década de los sesenta, la política económica alemana se dio por enterada de la tesis keynesiana, ya ampliamente aceptada en aquel entonces, de que la política financiera estatal podía influir de manera definida en el nivel general de la demanda en una economía. A partir de ese momento, la estabilización de la coyuntura económica por medio de una política financiera anti cíclica se convirtió en una tarea explícita del Estado, lo cual no implicaba romper con la idea de orden propia de la economía social de mercado, pero si la complementaba de manera significativa. Pero la noción de la política anticíclica debe ser ampliada si se quiere comprender adecuadamente el papel que le correspondía al Estado en las democracias occidentales de bienestar en las décadas de la posguerra. Los estados bienestar de aquellos anos que más tarde se llamaron los "dorados" funcionaban a base de un síndrome de elementos funcionalmente vinculados entre si. Y se esperaba del Estado que velara por el buen funcionamiento de este síndrome que consistía en la conjunción de una producción relativamente estandarizada, una demanda creciente de masas, una tasa alta y estable de inversiones, y un creciente nivel salarial, hecho posible a su vez por una productividad creciente. El síndrome rendía un rápido crecimiento económico que facilitaba el (casi) pleno empleo a pesar del crecimiento rápido de la productividad. En el pleno empleo se basaba a su vez la efectividad del estado bienestar. Las condiciones políticas del funcionamiento del síndrome eran: fuerza laboral con alto poder de negociación, política económica enfocada a la estabilidad del ciclo económico, seguridad social efectiva para minimizar conflictos y para estabilizar adicionalmente la demanda. Estas condiciones se establecieron entre otras razones, gracias a que los empresarios y dueños del capital las aprobaron por su propio interés. En este contexto a veces se suele hablar o de un consenso o de un compromiso de clases. Posiblemente debe mencionarse como otra condición funcional de tipo político la liberalización del comercio exterior con la finalidad de crear un sistema de intercambio económico amplio y viable. Porque este síndrome políticamente estabilizado de reforzamiento mutuo de producción, ingreso, demanda e inversión caracterizo todo el mundo de la OCDE en su conjunto, pero no necesariamente a cada uno de los países. La economía gérmano-occidental, en particular, se integro a este gran circuito de la OCDE con una marcada orientación hacia la demanda externa. Para el funcionamiento del síndrome no tenía importancia decisiva la maximización de la eficiencia alocativa (es decir de la asignación de recursos), tal como esta en primer plano en el proyecto de ordenamiento de la economía social de mercado. El bienestar de masas que genero se basaba, por un lado, en su dinámica acumulativa y productiva y por el otro, en su elevada resistencia a las crisis. Así pudo afrontar sin mayores problemas una cierta ineficiencia estática a causa de una asignación subóptima de recursos. Según este enfoque, el aseguramiento de la competencia en todos los mercados era más bien una función secundaria del Estado. Y más aun, el aseguramiento de la estabilidad del ciclo económico y del consenso social en que se basaba todo el sistema, bien podían justificar alguna que otra contravención al ordenamiento de la economía de mercado.  http://library.fes.de/fulltext/stabsabteilung/00074.htm
(4)  John Maynard Keynes alguna vez llamó a los economistas "custodios, no de la civilización, sino de la posibilidad de civilización". Desde entonces a los economistas se los prepara para fomentar la posibilidad de civilización en la economía global, debe entender que: 1) Las fallas más sobresalientes de una sociedad empresarial son su incapacidad para proporcionar empleo pleno y sostenido y su arbitraria y desigual distribución del ingreso y la riqueza. 2) La incapacidad de ofrecer pleno empleo no se debe a las imperfecciones del mercado por el lado de la oferta, como pueden ser los monopolios o salarios nominales rígidos. De ahí que las políticas formuladas para: a] aumentar los salarios y la flexibilidad en el tipo de cambio, y b] liberar los mercados financieros no resuelvan per se el problema del desempleo, e incluso lo pueden agravar. 3) Es responsabilidad de los gobiernos "ejercer una influencia orientadora" en las decisiones de gasto privado para garantizar que nunca haya una falta persistente de demanda real de productos industrializados. Los presupuestos operativos de los gobiernos deben estar equilibrados. Si el gasto privado no es capaz de ofrecer pleno empleo, el gobierno debe incurrir en déficit en su cuenta de capital con el fin de emplear recursos para aportar, con ayuda de la iniciativa privada, medios productivos adicionales. 4) La existencia de trabajadores desempleados y una excesiva capacidad ociosa son un intolerable "escándalo público por los recursos desperdiciados". La causa última de tal escándalo se anida en la debilidad humana de la especulación y una obsesión por la liquidez. En consecuencia, una condición necesaria para resolver el problema del desempleo implica: a] mitigar la especulación financiera desestabilizadora, garantizando mercados financieros ordenados, y b] proporcionar de manera barata toda la liquidez que los empresarios requieran porque, como dijo Keynes, "el crédito bancario es el camino por el que viaja la producción; si los banqueros conocieran sus obligaciones, proporcionarían facilidades de transporte en !ajusta proporción en que se requieren para que el poder productivo de la comunidad se pueda emplear a toda su capacidad". 5) La liquidez es un arma de dos filos. El lado filoso positivo consiste en que, en la medida en que exista un mercado ordenado y bien organizado en que los activos financieros se puedan realizar con agilidad, el mercado financiero líquido alienta a los ahorradores a proporcionar financiamiento a los empresarios mediante inversiones duraderas que los ahorradores no respaldarían si su inversión no fuera líquida. Los mercados líquidos llevan a los inversionistas a pensar que pueden tener una estrategia de salida rápida para realizar su inversión en el momento en que no estén satisfechos con la forma en que se desarrollan las cosas. Sin liquidez el riesgo de financiar inversiones sería intolerable para el accionista minoritario. El lado negativo del arma es que si se desarrolla una opinión bajista, la consecuente demanda de liquidez obstaculiza la producción de nuevas inversiones, aun cuando los recursos reales estén ociosos y listos para ser empleados. El mensaje básico de la Teoría general es que demasiada demanda de liquidez puede impedir que recursos reales ahorrados (esto es, inutilizados o involuntariamente ociosos) puedan ser empleados para expandir los activos productivos de la economía. Keynes utilizaría estos cinco principios para formular políticas que promovieran la posibilidad de civilización en el Reino U nido y en la comunidad global de la posguerra.
(5) El estudiante de ingeniería es entrenado para lograr por la acción de su formación académica y la progresiva adquisición de experiencia, que el ejercicio de la profesión le permite adquirir, el siguiente perfil profesional: 1. Tendrá conocimientos sólidos de las ciencias básicas constituidas por la matemática, la física y la química, ello le dará rigor lógico a sus juicios y capacidad para abordar las ciencias de la ingeniería, eslabón necesario entre las ciencias básicas y las tecnologías. 2. Analizará los fenómenos naturales comprendidos en su especialidad, como así también los aspectos económicos, jurídicos y sociales inherentes a su profesión, de forma de proponer, desarrollar y dirigir las transformaciones tecnológicas correspondientes a sus proyectos. 3. Será capaz de concebir proyectos, aplicando criterios de diseño, cálculo, medición, construcción, operación y mantenimiento de sistemas propios de su especialidad. . Desarrollará el enfoque sistémico en el tratamiento de un problema, para comprender plenamente la interacción de todos los elementos involucrados en él, aplicando un enfoque integral, ético, social, técnico, económico y ecológico 5. Será capaz de participar o dirigir investigaciones en los campos de la ciencia aplicada y de las ciencias puras, sea para lograr desarrollos originales como para mejorar los existentes. Tendrá asimismo, los atributos para cumplir una carrera en la docencia. 6. Poseerá sólidos conocimientos sobre Administración de la Gestión Empresaria, lo que involucra poder dominar la previsión, el planeamiento, la organización, la conducción y el control de las organizaciones puestas bajo su dirección. 7. Logrará un nivel de conocimientos y habilidad suficientes para utilizar a la informática en los procesos de toma de decisiones y en el diseño y administración de sus proyectos. 8. Poseerá conocimientos adecuados sobre la administración de recursos escasos. Ellos le ayudarán a evaluar económicamente las soluciones técnicas propuestas. 9. Desarrollará un elevado nivel de creatividad, racionalidad e iniciativa en la aplicación de los recursos humanos, naturales, físicos, técnicos, financieros y de información puestos bajo su responsabilidad, de forma de lograr los mejores resultados esperados de los mismos. 10. Poseerá conocimientos adecuados sobre la naturaleza del hombre como persona, para poder comunicarse en ambientes culturales variados y encontrar la forma de ejercer un natural liderazgo de los grupos que deba conducir. 11. Será sensible a los cambios del contexto, capaz de pensar por si mismo y aplicar su pericia, independientemente del área donde se desempeñe. Sabrá utilizar sus conocimientos para desarrollar enfoques creativos frente a los problemas, que le permitan lograr soluciones específicas adaptadas a cada circunstancia. 12. Sabrá integrarse a grupos interdisciplinarios de trabajo, teniendo en claro el rol que como ingeniero le competerá en los mismos. 13. Deberá expresarse en forma oral y escrita correctamente tanto en español como en inglés. 14. Tendrá una buena capacidad de análisis y síntesis y una actitud de comprobación sistemática de la validez de los supuestos sobre los cuales se basen sus afirmaciones.
(6)  Actitud del Ingeniero: servir a la sociedad como un experto en relación con un cierto tipo de problema relativamente complicado. Ciertas cualidades que deben emplearse en la resolución de problemas no son ni conocimientos de hechos reales, ni habilidades. En conjunto constituyen lo que se describe mejor como una actitud o punto de vista del ingeniero. Cultivar una actitud interrogante y una curiosidad del cómo y el por qué de las cosas permitirá a los ingenieros obtener mucha información útil y numerosas ideas aprovechables. El dudar de diversos hechos, requisitos, características etc. para hacer que se prueben por sí mismos, especialmente cuando son asuntos o conceptos muy arraigados, realmente puede resultar muy provechoso. Además habrá que afrontar muchas situaciones que deben su existencia a la costumbre más que a la razón. Al hacer frente a prejuicios, presiones y tradiciones, hay que esforzarse en tener objetividad al realizar evaluaciones y tomar decisiones.
Se espera que un ingeniero asuma una verdadera actitud profesional hacia su trabajo, hacia la gente a la que sirve, hacia sus colegas etc, en la manera tradicional de las profesiones.
La obligación profesional comprende algo más que limitarse a vivir de acuerdo con la confianza depositada por aquellos a quienes sirve y que resultan afectados por las obras realizadas. Incluye también:
• Insistencia en considerar a fondo un proyecto hasta tener una solución bien fundamentada.
• El deseo de sostenerse en esa solución, con el objeto de aprovechar la experiencia que tuvo con ella.
• La firme voluntad de mantenerse informado de las mejores prácticas o procedimientos y de los últimos adelantos, y utilizarlos.
• Un sentido de responsabilidad hacia los colegas que se manifiesta en las acciones.
• Mantener en estricta reserva las ¡deas no patentadas, los procesos secretos, los métodos de características únicas o especiales etc.
• Un anhelo de contribuir al mejoramiento de la humanidad mediante obras y consejos.
Para determinar el valor que se pueda tener como ingeniero, será de mucha importancia poseer una mente abierta hacia lo nuevo y diferente. Una mente flexible es una gran ventaja. Hay que ser receptivo a las nuevas teorías, a las nuevas ideas y a las innovaciones en la técnica. (http://www.ingenieria.unam.mx/~guiaindustrial/entorno/info/4/4.htm)
(7) La proactividad es un concepto de trabajo y organizaciones, acuñado por el neurólogo y psiquiatra austriaco Victor Frankl, que sobrevivió a los campos de concentración nazis, en su libro El hombre en busca de sentido (1946). Años después el término se popularizaría en muchos libros de autoayuda, desarrollo personal y empresarial gracias al best-seller Los siete hábitos de las personas altamente efectivas del autor Stephen R. Covey.
(8) El cambio estructural de una economía se refiere a un cambio en la estructura fundamental notable que afecta a largo plazo, a diferencia de cambios a microescala o cambios en el corto plazo de la producción y del empleo. Por ejemplo, una economía de subsistencia es transformado en una economía de manufactura, o una economía regulada mixta es liberalizada. Un cambio estructural en la economía mundial es la globalización. Fisher (1939)1​ y Clark (1940)2​ observan los patrones en cambios en el empleo sectorial. La lógica de sus argumentos dicen que los patrones de producción son funciones del nivel de ingreso y que los cambios en los recursos y la producción son una parte integral del desarrollo. El mayor determinante de estos cambios es la elasticidad ingreso de la demanda. Bienes o sectores en los que hay una alta elasticidad ingreso de la demanda crecerá en importancia a medida que el ingreso crece. Los países comienzan con una producción dominada por la producción primaria, luego las actividades secundarias comienzan a dominar y luego el sector terciario dominará la economía. Se refiere al proceso estratégico cuyo fin es propiciar un conjunto de transformaciones de la estructura económica y en la participación social, a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del apartado productivo y distributivo. "Marx parte de la consideración de que la totalidad existente está en permanente cambio. El universo, la naturaleza, la sociedad, el hombre, etcétera, están cambiando; sufren cambios en muchas ocasiones imperceptibles, pero en otras bastante claros y evidentes. También considera que los cambios se deben a fuerzas endógenas. Por tanto, la explicación de los cambios sociales deben buscarse en el interior de esas mismas sociedades, especialmente los cambios que se producen en su estructura económica. Para el marxismo, en uno de los elementos que conforman la base económica, se producen de manera permanente cambios. Este elemento dinámico lo denomina fuerzas productivas, y están formadas por los hombres y los instrumentos de trabajo, la maquinaria, la tecnología y todos los elementos materiales e intelectuales que intervienen en la producción."3​ El cambio estructural puede ser iniciado por políticas o por cambios permanentes en los recursos, población o la sociedad. La caída del comunismo, por ejemplo, es un cambio político que ha tenido implicaciones que han alcanzado a las economías dependientes de la economía manejada por el estado de la Unión Soviética. El cambio estructural involucra obsolescencia de habilidades, vocaciones y cambios permanentes en el gasto y producción resultando en desempleo estructural. Los cambios económicos en el corto plazo pueden ser manejados en el corto plazo con políticas fiscales o monetarias, y se espera que las fluctuaciones se estabilicen en unos pocos años. Manejar cambios estructurales requiere de inversiones a largo plazo como la educación, reformas que incrementen la movilidad labor Cambio estructural se refiere al proceso estratégico cuyo fin es propiciar un conjunto de transformaciones en la estructura económica y en la participación social a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del aparato productivo y distributivo . Cambio coyuntural: ocurre cuando por condiciones externas o internas se promueve una modificación en la estructura productiva que no a podido Obtener resultados favorables para el desarrollo económico, se caracteriza por tipo de circunstancias, que generen mejoras sociales por períodos relativamente cortos. Referencias: (1) Fisher, A (1939) Production: Primary, Secondary and Tertiary, Economic Record, June (2) Clark, C (1940) The Conditions of Economic Progress. (3) Benítez Castanedo, Francisco (2007). Estructura socioeconómica de México. p. 17. (https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_estructural_(Econom%C3%ADa)) En este respecto, Schumpeter, comienza con la afirmación de que el problema central de la economía no es el equilibrio sino el cambio estructural. Esto llevó luego al famoso teorema de Schumpeter sobre el innovador como el verdadero sujeto de la economía. Proceso estratégico que persigue propiciar un conjunto de transformaciones en la estructura económica y en la participación social, a través de cambios de fondo que corrijan desequilibrios estructurales fundamentales del aparato productivo y distributivo tales como: la falta de ahorro interno y los desequilibrios de la balanza de pagos, modernización del aparato productivo y distributivo; descentralización de actividades productivas y de bienestar social; orientar el financiamiento a las prioridades del desarrollo; fortalecer al Estado impulsando al sector privado y social; saneamiento de las finanzas públicas, y preservar, movilizar y proyectar el potencial de desarrollo nacional, entre otros. Se trata de un proceso de mutación que revoluciona la estructura desde adentro: Schumpeter desarrolla de diferente forma su idea clave de “destrucción creativa” sosteniendo que la creación de nuevas combinaciones da lugar a un aumento de la variedad en la población de firmas que compiten en términos de productos ofertados, métodos de producción y formas organizacionales. Esta dinámica genera una elevada heterogeneidad tanto de las tasas de beneficio como de las productividades de las firmas. A partir de que emergen estas nuevas combinaciones tiene lugar un proceso de selección que termina desplazando del mercado a los agentes –responsables o no– que no pueden imitar las nuevas combinaciones. La creación de éstas antecede a la destrucción que se deriva del proceso de selección del mercado: se trata “de un proceso de mutación que revoluciona la estructura desde adentro” (Schumpeter, 1942:121)
(9) El statu quo es el estado o la situación de algo en un cierto momento. Por lo general se considera el statu quo como un equilibrio o una armonía: por eso, cuando se altera el statu quo, existe un estado de agitación o conmoción. Es muy importante cuidar la ortografía al escribir palabras o expresiones extranjeras, tanto como para las de nuestro propio idioma, ya que una pequeña variación puede alterar completamente el significado o bien dar como resultado un término inexistente. El caso de “status quo” en lugar de statu quo es uno de los muchos ejemplos de errores al usar expresiones latinas, como decir “por motus propio” en lugar de motu propio, o “a grosso modo” en vez de grosso modo. La expresión suele emplearse en el ámbito de la política, en especial de la política internacional. Un analista puede afirmar que el régimen comunista de Cuba, que se encuentra en el poder desde hace más de medio siglo, se esfuerza por mantener el statu quo. La intención de las autoridades, en este sentido, es que no se modifique la distribución del poder. Los opositores al gobierno, en cambio, desean cambiar el statu quo para que en Cuba haya otro “orden” o “equilibrio”. La nueva comisión directiva de un club, por su parte, puede tratar de modificar el statu quo de la institución. Durante años, en la entidad no se invirtió dinero en obras ni se trató de sumar nuevos socios. Los flamantes directivos, ante esta realidad, deciden solicitar un crédito para construir un nuevo gimnasio y comienzan a desarrollar una campaña para captar socios, alterando el statu quo del club. Esta expresión también podemos apreciarla en otra muy conocida por los estudiosos de la lengua latina: statu quo ante bellum. Su traducción más aceptada es “el estado en el que se encontraba todo antes de la guerra” y se trata de un principio que se usa en tratados internacionales para hacer alusión a la retirada de tropas del campo de batalla para retomar la situación que tenía lugar antes de un enfrentamiento determinado. https://definicion.de/status-quo/ Como tendencia general, los defensores del statu quo son quienes tienen el poder y consideran que la situación no debe modificarse y cualquier propuesta contraria es considerada como una amenaza o un peligro que puede romper la armonía. En cambio, los grupos de la oposición normalmente cuestionan el statu quo. En este sentido, hay un mensaje implícito entre los partidarios de preservar el statu quo, que vienen a decir que es mejor no tocar las cosas, que todo continúe igual y que los cambios son peligrosos. Este mensaje oculto pero evidente tiene su lógica, ya que es en la diplomacia internacional donde se emplea comúnmente esta locución y, como es sabido, la diplomacia tiene intereses reales y otros ocultos.
(10) El cambio social incluye aspectos como el éxito o fracaso de diversos sistemas políticos y fenómenos como la globalización, la democratización, el desarrollo y el crecimiento económico. Es decir: el cambio social consiste en la evolución de las sociedades, desde cambios a gran escala hasta pequeñas alteraciones. El cambio social es una alteración apreciable de las [estructura social|estructuras sociales], las consecuencias y manifestaciones de esas estructuras ligadas a las normas, los valores y a los productos de las mismas. El estudio del cambio social comprende la determinación de las causas o factores que producen el cambio social. El término es relevante en estudios dedicados a historia, economía y política, y puede abarcar desde conceptos como revolución y cambio de paradigmas hasta cambios superficiales en una pequeña comunidad. La idea de progreso y la idea de innovación son conceptos que deben incluirse en el análisis. El cambio social incluye aspectos como el éxito o fracaso de diversos sistemas políticos y fenómenos como la globalización, la democratización, el desarrollo y el crecimiento económico. Es decir: el cambio social consiste en la evolución de las sociedades, desde cambios a gran escala hasta pequeñas alteraciones. El estudio del cambio social suele considerarse una rama de la sociología y la asistencia social, pero también atañe a las ciencias políticas, económicas, a la antropología y a muchas otras ciencias sociales. En la mayoría de los adolescentes, los conflictos con los padres suelen estar relacionados con temas de la vida cotidiana, como las tareas domésticas, los estudios, los horarios, las amistades, etc. Al final de la adolescencia, el conflicto es más probable cuando se trata de temas relacionados con el consumo de alcohol o la sexualidad. Por lo general, la discordia aumenta a comienzos de la adolescencia, se estabiliza hacia la mitad de esta etapa y disminuye después de que el adolescente ha alcanzado los 18 años. Las personas pueden adherirse conscientemente a las tesis del cambio social. En este contexto, la expresión "cambio social" adquiere otro significado. Se refiere a las acciones en defensa de una causa que pretende cambiar alguna regla o convención de la sociedad, ya sea para satisfacer los intereses de un determinado grupo social, ya sea con la intencionalidad de "mejorar" la sociedad en su conjunto. Los cambios sociales han sido influidos de forma latente, ya no solo a través de los medios masivos de comunicación conocidos anteriormente o de eventos sociales relevantes que infundían a cambios de ideologías, sino a través de redes sociales y demás herramientas que la web proporciona, de tal forma que los cambios que anteriormente llevaban años para realizarse, ahora evolucionan y se desarrollan a velocidades pensadas como imposibles en otros tiempos. https://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_social Un ejemplo, para nuestro caso: Para que se convierta una invención en una innovación, debe implicar un cambio en la sociedad. La versión inglesa de la definición de innovación, hacen más hincapié en la aplicación exitosa, es decir en que la invención sea utilizada por la sociedad, que suponga un cambio en la misma y no tanto en el éxito comercial (hay innovaciones que no han tenido éxito comercial porque no son productos comercializables). La definición de innovación según la wikipedia es: Innovación es la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, servicios y prácticas, con la intención de ser útiles para el incremento de la productividad.
(11)  Ejemplo, frente a la escasez el ingeniero. cambia ese estado "A" inicial a otro estado "B" donde desaparece (la escases) y si continua llegará a la abundancia; nuevos estados que según los economistas tienen mayor valor ¿Verdad? Si con estos cambios se han logrado aumentar (el valor anterior), entonces, con esto estaríamos demostrando que la ingeniería es la que hace crecer el valor, y por lo tanto, la que genera la riqueza. Pero si el cambio no genera más valor no es Ingeniería Económica, pero no por ello deja de ser ingeniería (tradicional). Ejemplo: Al construir Centrales hidroelectricas1 para la generación de energía eléctrica, estaríamos desapareciendo la escasez de energía electrica. Ahora bien, si al llevar esta energía a un lugar lejano donde existen recursos para construir un Centrales hidroelectrica de costos menores no sería económico, pero no dejaria de ser ingeniería (tradicional). Como se puede ver: por más que se hubiere utilizado los principios de la "Ingeniería económica tradicional", no es rentable económicamente. Sin embargo un estudio de factibilidad talvez lo habría detectado antes, ¿verdad?
(12) El sistemismo es la corriente filosófica desarrollada por el epistemólogo argentino Mario Bunge que establece que todo es un sistema o un componente de un sistema. Para Bunge todas las ciencias, salvo la física, estudian sistemas de alguna clase, la biología estudia biosistemas, la sociología sociosistemas y la tecnología tecnosistemas. Bunge, M. (2012) Tratado de filosofía. Vol. IV, Ontología 2: Un Mundo de Sistemas. Barcelona: Editorial Gedisa.   El enfoque científico tradicional consideraba que el carácter o la naturaleza de una entidad particular, determinaba la forma como ésta actuaba y se relacionaba con otras. Ello resultaba, por lo demás, consistente con el presupuesto metafísico que postulaba que el ser de una entidad, define la acción y el tipo de relaciones que ella despliega. Desde el enfoque sistémico este supuesto es cuestionado. Sin desconocer que el carácter de una entidad incida inicialmente en sus relaciones, no es menos cierto que las propias relaciones que ella establece puede modificar muy profundamente el carácter inicial de la entidad. Para quienes provenían de la lingüística, la hermenéutica y la filosofía del lenguaje, esta premisa resultaba muy fácil de aceptar. Se reconocía sin dificultad el poder transformador que podían ejercer una conversación, la lectura de un determinado texto, una interacción pedagógica en una sala de clases, etc. Sostener, como lo hacemos, que somos seres conversacionales, seres que operamos en el lenguaje, implica reconocer precisamente eso. La capacidad de lenguaje no es un atributo de los individuos, como lo es el respirar. El lenguaje es relacional. Emerge y se desarrolla en las interacciones que los individuos mantienen entre sí. En el dominio de las ciencias, las distorsiones se expresaron como dificultades para explicar adecuadamente determinados fenómenos. Entre tales dificultades, cabe mencionar, por ejemplo, el comportamiento que muchos de ellos registraban en el transcurso del tiempo. También, la capacidad de entender situaciones altamente complejas, debido a la multiplicidad de factores que en ellas intervenían, como sucedía, por ejemplo, con las condiciones meteorológicas, No se entendía por qué, a partir de una cierta velocidad, los fluidos alteraban su comportamiento uniforme anterior y desarrollaban turbulencia. Había, asimismo, un conjunto de condiciones biológicas que no lograban ser adecuadamente explicadas. En fin, las dificultades se multiplicaban. Fue en el dominio del desarrollo científico donde se encontró un camino para hacerse cargo de estos problemas, dando lugar al nacimiento de lo que hoy conocemos como el enfoque sistémico. Una vez que ello se produce, éste se extenderá no sólo al conjunto de las disciplinas científicas, sino también a otras modalidades de conocimiento. Hay quienes sostienen que el enfoque sistémico ha perdido la relevancia que tuvo en un determinado momento, dado que ya no se habla de él como se hacía antes. Pero esto último es sólo la expresión de su éxito. En la actualidad, el enfoque sistémico se ha impuesto en todas las disciplinas científicas y, si bien es posible que se hable menos de él, ello es por cuanto está plenamente asumido y ha devenido práctica común tanto en la enseñanza, como en el propio quehacer científico. No así, sin embargo, fuera de dicho quehacer. Nuestro sentido común dista todavía de asumir plenamente una mirada sistémica. De allí la importancia de abordar este tema de manera específica y de comprender lo que caracteriza a esta mirada. Para entender el enfoque sistémico es conveniente situarse en el curso del desarrollo de las ciencias. Para hacer es primero importante reconocer el impacto histórico que tuvo el nacimiento de las explicaciones científicas. A diferencia de todas las demás explicaciones que los seres humanos ofrecían para dar cuenta de lo que sucedía a su alrededor, el quehacer científico alcanzaba lo que ningún otro tipo de explicación lograba producir. Para hacerlo, establecía algunos criterios.
(13) Vver video "Nuevas Tendencias de la Investigación en Economía": 01 Dr Adolfo Figueroa: https://www.youtube.com/watch?v=MudcSgaD2n4
(14)  Documento de trabajo 202 http://www.pucp.edu.pe/economia/pdf/DDD202.pdf; http://departamento.pucp.edu.pe/economia/documento/ciencia-y-desarrollo-el-papel-de-la-ciencia-economica/
(15)  El efecto Mateo ―así denominado por una cita en el evangelio de Mateo que refleja la esencia de la teoría― refiere a un proceso de ventaja acumulativa, que hace al rico más rico y al pobre más pobre. Al amplificar los procesos de acumulación de ventajas y desventajas, el efecto Mateo magnifica inequidades, por ejemplo en el marco de la reputación de los científicos y de la influencia de su trabajo. La del efecto Mateo es otra teoría formalmente postulada por Merton que se inscribe dentro de la categoría de teorías de alcance intermedio.
(16) Es decir, nuestras capacidades, experiencia y conocimientos. La aptitud o "facultad" (del latín aptus = capaz para), en psicología, es cualquier característica psicológica que permite pronosticar diferencias inter-individuales en situaciones futuras de aprendizaje. Carácter o conjunto de condiciones que hacen a una persona especialmente idónea para una función determinada.